domingo, 14 de febrero de 2016

Glosa dominical

Reflexión a modo de notas hacia dónde nos orienta la liturgia del domingo

LOS SOBORNOS DEL HONORABLE LUCIFER
Nos parece asistir a una discusión entre teólogos. En la confrontación, textos de la Sagrada Escritura. Ninguno de los dos habla con las propias palabras sino que participan en el concurso tomándolas prestadas de los Libros Sagrados. Lucifer ha venido al desierto convencido de que al final el Nazareno caerá. Jesús de Nazaret ha venido al desierto convencido de que Satanás tienta sólo a los grandes y puros: el mediocre nunca será tentado por el Demonio, porque es suyo desde los albores de una historia personal. Quizás muchos piensen que Lucifer no existe. Se han creído pues aquel epígrafe que Satanás ha escrito sobre sí mismo: “El demonio está muerto”. Un epígrafe que se ha convertido en su más poderoso secreto. Él únicamente puede ensuciar aquello que está limpio. Tienta a aquellos que lo conocen y no lo siguen.
Primer round. El golpe: “Si tú eres hijo de Dios di a esta piedra que se convierta en pan”. La respuesta: “no sólo de pan vive el hombre”. Demasiado fuerte debía ser la tentación empujados por las tripas que gritan de hambre. Quizás comiendo se acabaría creyendo todo lo que un hombre dice. Al Nazareno no le interesan los consensos: a quien se agarrará a su manto le pedirá creer a la fragilidad de una Palabra, contra el hambre y el dolor, quizás también la enfermedad. Por no hablar de los bolsillos y de los mantos: habrá siempre un pez en el lago o un higo entre las hojas para saciar a quien exhausto persigue la Belleza. Del pan de las panaderías siempre se podrá prescindir; del pan celeste el hombre buscará la fuente para no morir de desesperación. 
Segundo round. El golpe: “Te daré todo este poder y su gloria (…) si te postras en adoración ante mí”. La respuesta: “Adorarás al Señor tu Dios y sólo a Él darás culto”. De José, el padre putativo, aún conserva la humilde figura del artesano silencioso: tras la escena, lo cotidiano, la juventud de espíritu. Lucifer lo tienta porque con todos los demás funciona de maravilla: al hombre le gusta lo sensacional. También la fe cuando únicamente es sensación y emoción, convierte a las iglesias en vagones abarrotados. El Nazareno no cede: todos son capaces de seducir con cosas maravillosas, encantar con la seducción cotidiana; y la más humilde pertenencia será su atrevida apuesta. Un día incluso le pedirán que haga milagros: serán los días en que no habrá explosión de milagros. Lucifer le invita a saltar hacia abajo, Él dentro de poco subirá arriba, al Monte, para gritar vigorosamente que justamente dichosos serán los que el mundo señala como fracasados.
Tercer round. El golpe: “Tírate (…) dará orden a sus ángeles para que te custodien”. La respuesta: “no tentarás al Señor tu Dios”. Satanás suda y quizás ahoga su presunción de omnipotencia: ¿Por qué tentar a Dios por el solo gusto de ponerle a prueba? O quizás ya no se busque únicamente a Dios sino sólo los beneficios que asegura a aquellos que lo aman. El Nazareno huele de lejos a Lucifer y Lucifer huele de lejos al Nazareno: en lo que se refiere a las Escrituras, ambos aprueban. Con una única diferencia: allí donde Satanás se organiza chapuceramente para comprar al hombre, el Hijo de Dios deja libre al hombre para estar con Él. O ir contra Él: no hay alegría sin libertad. Ni siquiera en casa de Lucifer. Este se ceba justamente contra aquellos que lo conocen y no le hacen caso. Seduce la inocencia de los primeros padres, remueve a David el Fuerte, corrompe a Salomón el Sabio, desprestigia a Dios ante el justo Job. Todos los santos que se esconden en el desierto, todos los amantes de Dios, serán tentados por Satanás. Cuanto más se aleja uno de él, él más se acerca. Más alto estamos, más se emplea en derribarnos, bajo el cálido aliento de la voluptuosidad. Ser tentados por Satanás es indicio de pureza, signo de grandeza, una nueva prueba de la elevación.
A duras penas había salido del agua del Jordán, en medio de la multitud, que entra en el desierto de la soledad. No escapa de los hombres: así como salió de ellos, volverá entre ellos. Sin embargo a menudo se retirará a un lugar tranquilo, lejos de todos, también del cariño de sus discípulos: necesita estar solo. Además sabe que para amar a los hombres y avivar su amor, de vez en cuando hay que abandonarles. Abandonarles por amor, hasta desafiar al desierto en su nombre.
Con el rabo entre las piernas, Satanás sale derrotado. Con la humilde belleza de su rostro, Jesús sale del desierto después de haber derrotado a Satanás en sí mismo. Inicia ahora el desafío: derrotar a Satanás entre los hombres. Allí donde hoy campa a sus anchas, con la complicidad de aquella primera colosal derrota. 
Fr. Tomás M. Sanguinetti

Semana del 15 al 21 de febrero.


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por Pilar Martínez García, hija y padre. A las 20:30 reiniciamos el grupo de Biblia en la Rectoral de Dena.
Martes: No habrá Misa.
Miércoles: Por José Manuel Dadín Salgueiro; José Rial Salgueiro y esposa Maruja.
Jueves: Por Saturnino Varela y esposa Virucha.
Viernes: A las 19:30 Ejercicio del Santo Vía Crucis. A las 20:00 Misa por Vicente Otero Leiro y difuntos de la familia. A las 21:00 Escuela de Catequistas en Castrelo.
Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Ricardo Moldes Alfonso. A las 20:00 Misa por José Touriño Méndez y obligaciones de su esposa Dolores. Ángel Castro, Carmen Besada y difuntos de la familia.
Domingo: Primera a las 9:00 cantada a la Virgen del Carmen a intención de un devoto. Segunda a las 12:30 por Sofía Parada Padín, esposo Antonio, hija Pastora y yerno Luis. Obligaciones del Celebrante.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Por la semana a las 19:00 horas.

Miércoles día 17: A las 19:00 horas Ejercicio del Santo Vía Crucis.
Jueves día 18: Misa por Eugenio Otero Leiro, María Consuelo Méndez Casal, esposo Cándido e hija María Ana. Carmen Domínguez Cacabelos y esposo Román.
Viernes día 19: A las 21:00 horas Escuela de Catequistas en Castrelo.
Sábado día 20: Por María Esther Méndez Afonso; Arturo Garrido Oubiña; Tito Outón Torres, Pepe da Tomada; Guillermo Fernández Argibay; Nélida Outón Torres y esposo, José Outón Fernández; Josefa Torres Cacabelos, María Fernández Tacón, Carmen Aurora Moldes Rey, Valentín Martínez Torres, da Vichona.

Domingo día 21: Primera a las 10:30 por Rosa Buezas Pérez, esposo e hijo Raúl, da Salgueira. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 7 de febrero de 2016

Glosa dominical.


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Duccio di Buoninsegna (Siena)
EL DRAMA DEL DESPIDO Y UN DIOS QUE PARECE JUGAR
Conteniendo la respiración, a la puerta del paro y con el sambenito del despido colgado al cuello: el escenario ideal para un profeta que parece flipar. Uno de tantos charlatanes que atraviesan los caminos de Palestina. Estamos en Genesaret, tierra de aguas y  lagos subterráneos, una tristeza experimentada en el temprano amanecer. Dos barcas en la orilla. Los pescadores que estaban lavando sus redes. Toda una noche para vencer a la mar, toda una mañana para contemplar nada. Esos barcos están amarrados casi aparcados, incluso aburridos. Como las historias de los maestros en el arte de la pesca, resignados en el corazón, llevando en los hombros encorvados el peso del trabajo baldío. Incluso el pescador más experimentado conoce los momentos en los que se siente incapaz de responder, donde las ondas de las olas no aguantan el entusiasmo de un oficio transmitido de generación en generación.
C:\Users\SISTACH\Desktop\pag-3-1024x766.jpgPero Él se levanta, ingenuamente, sin escrúpulos. Sube porque para él subir significa plantar su tienda en las historias desoladoras, en la trama de la vida de esa noche desperdiciada en medio del bregar más duro. Para que aquellos pescadores abandonen esa resignación melancólica es necesario que alguien les dé confianza. Subió y les pidió que se alejaran un poco de tierra firme. Nos encontramos ante la más pura dinámica educativa: ve dos barcas, no pide permiso, se sube a una de ellas, pide que se alejen. En pocas palabras: pide trabajar a gente que, con toda la razón del mundo, tienen los nervios a flor de piel. ¿Es posible que no conozca el temperamento de aquel pescador de Galilea escondido bajo sus músculos? Las palabras de Simón Pedro son claras, quizás nos asombra su calma. En resumen: “Hemos faenado toda la noche y no hemos pescado nada”. Está pues cansado, decepcionado, quizás enfadado, cuando Jesús sube a la barca para enseñar a la multitud que se amontona en la orilla del lago: pero lo acoge, quién sabe si sólo por no dar la impresión de ser un maleducado ante la mirada de los desconocidos. Acabado el discurso y vuelta la calma, acelera la falta de prejuicios: “Zarpa y cala las redes para la pesca”. Jesús no era para él un desconocido. Había estado en su casa, lo había visto agacharse para curar a su suegra, ya era para él “El Maestro”. Pero volver sobre aquellas aguas avaras y vacías cuando uno está agotado y únicamente con ganas de reposar, ya era demasiado. Es como recibir una burla y aguantar la mofa  agradeciéndola. ¿Aprender a pescar de un carpintero? ¿Además de día? Es como confesar que uno es un pescador fracasado, incompetente. Soy pescador pero no sé pescar. ¿Habrá algún chismorreo más vergonzoso a partir de ahora entre las callejuelas de los mercados palestinos?
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Habrá pensado Simón: “cuando uno exagera, exagera”. Eso es pasarse tres pueblos. Y no le ahorra el comentario, educadamente le reprocha su duda y hace aflorar su escepticismo: “Maestro, hemos faenado toda la noche y no hemos pescado nada”. Está Él y está Simón: es el plano de toma. El hombre libre y verdadero que da voz al que intenta, que rehúye el riesgo de la mistificación, que posee la rarísima capacidad llamar a las cosas por su nombre y no tiene miedo de poner los puntos sobre las íes. Pero en la barca el que entiende de pesca soy yo y no tú. Un poquito de calma, Jesús, por favor. ¿No es acaso de noche cuando se pesca? Es verdad, Simón: es estúpido pescar de día, como será estúpido evangelizar allí donde no hay nadie. Simón es un hombre libre. Tan libre como para no arriesgarse fingiendo que todo funciona a lo grande. Escapar, para quien tiene las redes vacías, es la locura más grande que un pescador puede hacer. Si la noche ha sido baldía, si las redes están vacías, si la moral está por los suelos, quizás el riesgo está bien para salvar el honor: “En tu nombre y por tu palabra echaré las redes”. Sabio aquel pescador: deja abierta la posibilidad de encontrar Alguien más sabio que él en el arte de la pesca.
“Señor, perdóname, pero llegados a este punto, ¿hacia dónde quieres que vayamos? Cuando en nuestra vida llegamos a pronunciar esta frase, cuando nos damos cuenta de que no tenemos más salida, entonces hemos llegado al juego de la seducción. Implicarse con otro, siempre significa llegar a un punto en el que somos conscientes de que a partir de aquel momento nada será igual. Hay un punto en que descubrimos que no podemos echarnos atrás. Aunque la historia acabe, podremos ir hacia adelante: pero nunca volver al estadio precedente. Y no es el otro el que no nos deja alternativa, somos nosotros que la hemos liquidado: ya no tenemos puerto (un lugar de interioridad) al que regresar como si no hubiera pasado nada.
Calar las redes en el lugar adecuado es cuestión de confianza. Podemos volver sobre nuestros pasos, poner en discusión una noche de faena, el arte de una profesión aprendida desde joven; se pueden burlar de nosotros porque vamos a pescar de día; pero si aquella pesca te dibuja el milagro de una vida nueva, “en tu nombre y por tu palabra echaré las redes”. Traducido: me parece que te equivocas, no hay peces pero iré contra mi lógica, me fío. En tu nombre y por tu palabra echo mi vida.
Echan y pescan lo inverosímil. Por la mañana eran pescadores amarrados; al atardecer, pescadores de hombres. En medio de un encuentro que los ha desequilibrado y trastornado: para enderezarlos. 

Fr. Tomás M. Sanguinetti

Semana del 8 al 14 de febrero.


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por las Vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Religiosa.
Martes: No habrá Misa.
Miércoles: Comienza la Cuaresma. Día de ayuno, penitencia y abstinencia. Impondremos la Ceniza. Misa por Manuel Fernández Castro y sus padres.
Jueves: Por Dolores Garrido Martínez, José González Caneda y sus padres.
Viernes: A las 19:30 Ejercicio del Santo Vía Crucis.
A las 20:00 Misa por Adolfo Melón Oubiña, Manuel Domínguez Balsa, Luis Domínguez Melón y difuntos de la familia.
Sábado: A las 11:30 primer Aniversario de José Manuel Suárez Abuín. A las 20:00 Misa por José Fariña Serén, esposa Carmen y difuntos de la familia; María Penas Barral y Francisco Pombo Iglesias.
Domingo: Primera a las 9:00 por las intenciones de la Parroquia. Segunda a las 12:30 por Edelmiro Piñeiro; Teodoro Padín González y su hija María del Carmen Padín Dopazo.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. A las 19:00 horas por la semana.

Lunes día 8: Por Carmen Agraso Ramos, esposo e hijo, da Touticeira. María Ana Méndez Casal, de Lagarey.
Miércoles día 10: Miércoles de Ceniza. Día de ayuno, penitencia y abstinencia. Impondremos la Ceniza. Misa por las vocaciones Sacerdotales y religiosas y por la conversión de nuestros corazones.
Sábado día 13: Por Vidalina Prieto Carballa y sus padres; Juan Camiña Lamelas, da Bruñeira; Manuel Rey Otero y sus padres José María y Dolores, de Roxique; Juan Antonio González Fernández, da Bruñeira y sus padres; Manuel Fernández Méndez, de Roxique y fallecido en Venezuela.

Domingo día 14: Primera a las 10:30 por las obligaciones del Celebrante. Segunda a las 11:30 por las intenciones de la Parroquia.

domingo, 31 de enero de 2016

Glosa Dominical

Reflexión a modo de notas hacia dónde nos orienta la liturgia del domingo
¡NOS HAS DECEPCIONADO, JESÚS: VETE DE AQUÍ!
No le han perdonado aquel atrevimiento del pasado domingo: “hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”. Se lo guardaron en el rincón del rencor y el resentimiento; y apenas pudieron, se lo reprocharon. No obstante hoy, en Nazaret, sacan pecho: vuelve uno de los suyos y aquella pequeña ciudad jamás nombrada en la Escritura se convierte en el centro del mundo. Aquel que regresa es uno del que todos hablan fuera de los campos nazarenos. Uno que un día dará a Herodes el apelativo nada cariñoso de “zorro” y esbozará una semejanza nada azucarada entre los jefes religiosos y las serpientes.
Por el momento habían quedados fascinados, seducidos y un tanto atraídos; pero basta un momento y aquella sana curiosidad la transforman en malicia celosa: “¿no es éste el hijo de José?”. Ciertamente: le habían visto jugar junto a sus hijos, le habían oído toser por los callejones al atardecer, le habían escuchado cantar cuando volvía de pasear por los campos amarillentos de anémonas. Nadie es profeta en su patria: lo saben hasta las paredes. Pero resultaba lógico que Jesús se esperase que sus paisanos hicieran una excepción, una excepción que confirmase la regla: y en cambio, en el camino, tendrá que darse cuenta de que sus enemigos están justo allí “entre sus parientes, entre los de su casa y se asombraba de su incredulidad”.
C:\Users\SISTACH\Desktop\william-holman-hunt-nazareth.jpgEl evangelista-retratista nos proporciona de manera espléndida los trazos del enfado en el corazón de sus paisanos: “lo expulsaron fuera de la ciudad y lo condujeron hasta la cumbre de la colina sobre la que estaba construida la ciudad para despeñar a Jesús desde allí”. En una palabra: lo querían liquidar, matarlo, todos juntos, rechinando los dientes, compactos como legión. Crucificado antes de tiempo por la sencilla razón de cargar sobre sus espaldas el peso y el honor de desvelar el sentido de la historia al hombre. ¡Qué les importaban a ellos los ciegos a los que devolver la vista o los prisioneros a los que había que liberar! Que muriesen en su ceguera y se pudrieran en sus calabozos. Ellos querían el milagro, he aquí la cuestión. Este domingo en Nazaret están ávidos de milagros. Un milagro es lo mínimo. Como en Cafarnaúm, como pasado mañana en Naím, como a lo largo de la ruta lo hará con Timeo. Pero Jesús fue enemigo de los milagros: lo entenderemos en seguida. Algunos más y algunos menos, pero todos los milagros son arrancados a su piedad, arrebatados a su condescendencia, incluso robados con astucia. Y cada vez que concede uno, nosotros sabemos que aquel ciego al que abre los ojos, aquel cojo que tira la muleta, aquel muerto que resucita, únicamente es milagro para nosotros. Para Él el verdadero milagro es otro, aquel que debería venir en  consecuencia, y por el cual ha consentido  hacerse mago y que tan raramente puede obrar y que no es otro que la fe. Quieren el milagro, pero Él no lo cumple porque falta la fe. ¿Y ellos qué? Se indignaron,  se levantaron y lo expulsaron fuera de la ciudad para despeñarlo. Obviamente.
Asquerosos paisanos de Jesús: te vendrían ganas de regañarles por haber subestimado aquel Nazareno que el mundo buscaba y que ellos tenían en la plaza. ¡Cuánto daríamos para estirarles las orejas! ¡No son más que descreídos!
Pero después nos miramos al espejo y también nuestro rostro muestra esos trazos. También aquí, en tierra no palestina, nos comportamos así, más allá de las montañas del Líbano. Lo que nos molesta, lo sacamos de en medio. Para pedirle lo que queremos nosotros y que, casi siempre, es lo que Él no desea.
El único que queda igualmente diverso es Él: ayer y hoy pasando entre ellos, se marchó. Se escabulló entre sus miradas, quizás rozando sus trajes de fiesta: porque el hombre podrá inventarse un dios para su uso y consumo, una industria de productos religiosos pre-confeccionados; pero todos dejarán entrever la profunda añoranza del Dios amoroso. Los hombres podrán hacer de todo, incluso en nombre suyo. Lo que no cambia es la exigencia del Maestro, allí donde el cristianismo no es un juego en  un patio de escuela. 

Fr. Tomás M. Sanguinetti

Semana del 1 al 7 de febrero.


Dena

 Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por Elisa Fernández Fernández y esposo José. Josefina Agraso Ramos y esposo Manuel. A las 20:30 reunión del grupo Sinodal.
Martes: Fiesta de la Candelaria. Presentación de Jesús en el Templo. Bendición de las Candelas. Por Manuel Valladares Rial, esposa y difuntos de la familia. Pilar Pérez Santiago; Joaquina Blanco Radío, esposo y difuntos de la familia.
Miércoles: Por Vicente Salgueiro Cacabelos, esposa Digna Lobato Viñas y Carmen Balsa González.
Jueves: Por Valentina Meis Rial, madre y hermanos. Juan Santiago Valladares, esposa e hija María del Carmen.
Viernes: Al Sagrado Corazón de Jesús a intención de un devoto. Por Manuel Peón y Victoria Poceiro.
Sábado: A las 11:30 primer Aniversario de Luis Gondar Cousido. A las 20:00 Misa por Lolita Camaño y difuntos de la familia; Manuel Santamaria, Manuel Domínguez Lastres; Moisés Muñiz, abuelos y tía Rosa.
Domingo: Primera a las 9:00 por las intenciones de la Parroquia. Segunda a las 12:30 por José Manuel Moldes Lores y María del Carmen Troncoso González.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Por las semana a las 19:00 horas.
Martes día 2: A las 13:30 Misa de la Candelaria, a intención de las Mujeres Rurales. A las 19:00 Misa por las intenciones de la Parroquia con Bendición de las Candelas.
Jueves día 4: Por María Esther Lores Blanco, de Piñeiros; María Videlina García Buezas, da Salgueira.
Sábado día 6: A las 11:30 primer Aniversario de Dolores Valladares Lores. A las 19:00 Misa por Rosa Oubiña Radío, padres, hermanos y difuntos de la familia; Carmen Méndez, de Lagarey; Carmen Martínez Hermida; Manuela Lores Torres, esposo, hijos Pepe y Lola; Manuel Torres Torres, esposa Elisa Otero, hijos Consuelo, Carmen y Carlos, da Arnosa. Paulina Preciosa González Pazos; Francisco Fernández Vilavedra y esposa Rosa Torres Cacabelos.

Domingo día 7: Primera a las 10:30 por Cándido Cacabelos Bouzada, das Pedreiras, Dorinda Barreiro Galiñanes y Carina Güimil. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 24 de enero de 2016

Glosa Dominical

Reflexión a modo de notas hacia dónde nos orienta la liturgia del domingo
C:\Users\FRANSESC\Desktop\elespiritudelsenor.jpgLA AUTOESTIMA DE DIOS: NADA MAL PARA EMPEZAR
Entró porque todos tenían derecho a entrar. Y no sólo a entrar, sino a leer y hablar sobre aquello que se había leído un poco antes. Quizás una sala desnuda, una simple casa, un espacio vacío: allí se citaban, razonaban sobre Dios, en compañía y quizás entre hermanos soñaban con Dios. También Él lo hizo: abrió el pergamino de las Escrituras, leyó dos o tres versículos y replegó el rollo. Para empezar a hablar con aquella afabilidad que un día confundirá a escribas y fariseos, con aquel acento amoroso que sanará pecadores y torpes funcionarios, con aquel toque humano que hechiza a las almas femeninas. Aquel texto era conocidísimo, y sin embargo aquel sábado parecía nuevo, se había trasfigurado. Como una vieja partitura que, interpretada durante siglos, se te presenta inédita gracias a la mano que la interpreta. Quizás las palabras se habían acartonado sobre sí mismas: milenios de espera habían resecado incluso las gargantas de los profetas e inflado los ojos de los videntes. Esta mañana en cambio, aquellas palabras parecían adornarse de primavera, retomaban vida y color: como si hubieran salido frescas y festivas por vez primera de la boca de aquel hombre desconocido por la mayoría. En la plaza de Cafarnaún la incredulidad serpenteaba a flor de piel: nadie recordaba haber escuchado a un rabino hablar así. Eran palabras perfumadas de cielo.
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La voz se esparció: incluso el hortelano, el hombre ennegrecido por el hollín, el carpintero y el albañil después de la difusión de aquella noticia traicionaron a las verduras en el huerto, las llanas en el cubo, olvidaban los brazos rígidos y los ojos ennegrecidos e iban hacia la sinagoga para escuchar aquella palabra de vida. Como en tiempos del sacerdote Esdras: “Leyó el libro en la plaza, ante la puerta de las Aguas, desde el alba a mediodía, en presencia de los hombres, de las mujeres y de aquellos que eran capaces de entender: todos prestaban oído para escuchar el libro de la ley (…) Este día está consagrado al Señor vuestro Dios. ¡No hagáis luto ni lloréis!” Porque todo el pueblo había sido atravesado por la Palabra. Como la muchedumbre de Cafarnaún aquel sábado por la mañana: las palabras de aquel joven Maestro habían redoblado los latidos de sus corazones fatigados. Aquella explicación con el añadido de la noticia inesperada - “hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis escuchado con vuestros oídos” – había sido un alivio de luz, una rendija de cielo, un haz tenue de esperanza para hambrientos y prisioneros, fracasados e incapaces. Fueron palabras que no serán olvidadas por aquella chusma oscura. Falta poco, quizás únicamente el tiempo para concluir la plegaria y lo esperaran en la puerta de la sinagoga: para volverle a ver o simplemente para seguirle. Tímidos y soñadores.
C:\Users\FRANSESC\Desktop\Jesus%20Unrolls%20the%20Book%20in%20the%20Synagogue%20(Jésus%20dans%20la%20synagogue%20déroule%20le%20livre).jpgLa ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante;
los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos;
la voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos  (…)
Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío. (del salmo 18)
Dentro de la sinagoga aquellos entendieron bien poco: la razón de aquella incomprensión fue la sorpresa por las inesperadas palabras. Lo insospechado de una Palabra capaz de encender la esperanza y estimular sus almas angustiadas. Aquella mañana en la sinagoga cada cual llegó quizás con la nostalgia de lo que habían dejado en casa, como todos los sábados precedentes. Dejadas en casa para acudir a la sinagoga a rezar como estaba preceptuado desde siglos. Sin embargo aquel sábado la añoranza de lo aparcado es borrada por la sorpresa de lo encontrado, mejor dicho, de lo oído. Que a bien decir, fue el mismísimo encuentro en sí: haber encontrado a un Hombre capaz de sentir sus miserias y convertirse en Voz de una humanidad diferente. Una humanidad encaminada hacia el Eterno. 
No por nada apóstol encabezó tal anuncio con una expresa puntualización: “para que te des cuenta, oh Teófilo, de la solidez de las enseñanzas recibidas”. En Cafarnaún se sospechaba que la Profecía era hermana gemela de la Fábula. Bastó el breve espacio de una Palabra encontrada para comprender que el Eterno no faltaba a su promesa. Para despertar la melancolía de la Historia. 

Fr. Tomás M. Sanguinetti