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martes, 12 de febrero de 2013

El camino de cuaresma.


Mañana, miércoles de ceniza, iniciamos el camino de cuaresma, 
que nos llevará a Semana Santa, culminando con la celebración de la Resurreción de Cristo. 
Es un camino que nos acerca a Dios, 
un camino para la conversión de nuestro corazón. 
Proponemos realizar pequeños gestos diarios 
que nos ayuden  a vivir este tiempo de una forma más intensa y diferente. 
Súmate al camino. Cristo nos acompaña. 


miércoles, 21 de marzo de 2012

Cuaresma



Aunque nos sentimos abatidos por nuestros pecados,
 levantamos nuestros corazones para darte gracias, 
porque te sabemos Padre misericordioso
que nos abres los brazos ofreciendo perdón.

Nos invitas a vivir este tiempo de cuaresma como un tiempo de gracia, 
como ocasión para el cambio,
como llamada a la conversión. 

Reconocemos que la rutina  hace costra en nuestra carne, 
que nos salen callos  en el alma y el corazón se endurece si se encierra. 
 Reconocemos nuestra dureza como síntoma de pecado: 
nos cerramos a Ti desoyendo tu Palabra,
nos ponemos paraguas a la gracia que nos llueve del cielo
y corazas para defendernos de nuestros hermano, 
somos duros hasta con nosotros mismos, 
privándonos de espacios verdes de oración,
del descanso, del silencio y la contemplación
y del gusto de lo gratuito y lo afectivo.

Pero hoy queremos poner a remojo nuestra dureza
para que esta cuaresma sea un proceso de ablandamiento
y de conversión a la ternura, al amor y al ejemplo de Jesús,
que se conmovió ante aquella muchedumbre hambrienta
y lloró por la muerte de su amigo Lázaro, 
que se dejó perfumar por la Magdalena,
se apenó  por la traición de los suyos 
y tuvo miedo al tormento que le amenazaba. 

Los corazones duros no lloran por nada
pero Tú tocas nuestro corazón con tu ternura,
nos haces sensibles, nos ablandas.

Hoy nos das la  gracia de llorar nuestro pecado, 
nos haces capaces de ver con el corazón lo invisible,  
descubrirte en cada persona que sufre,
conmovernos ante el hermano abatido,
llorar con las personas que lloran
y compartir también ilusiones y alegrías.

Como Jesús curó a sordos y ciegos, a cojos y paralíticos,
esperamos que cures nuestra sordera interesada,
que nos hace oír lo que no nos conviene; 
nuestra ceguera egoísta  que nos tapa lo ajeno;
la parálisis que nos inmoviliza para no movernos por los demás.
Esperamos que nos trasplante un corazón nuevo por el nuestro envejecido,
un corazón tierno, sensible a los sentimientos.
Así podremos amar intensamente, esperar pacientemente, 
compartir sinceramente y  celebrar gozosamente la Pascua
como tierna madurez de esta cuaresma 
ablandada por tu amor y nuestra más sincera conversión. 

viernes, 2 de marzo de 2012

Horas














El reloj cuaresmal





LA HORA DE LA CONVERSIÓN. Es una llamada a redescubrir nuestro origen. A poner en hora nuestra vida cristiana. No es tanto un esfuerzo personal cuanto, de nuevo, ir al encuentro de Aquel que nos ama.
.LA HORA DE LA VERDAD. No caminamos hacia la nada. El tiempo de cuaresma nos pone en órbita hacia la Pascua. Nuestro final definitivo no es la gran mentira en la que viven sumidos muchos hombres. Nosotros, porque Cristo nos lo aseguró con su propia existencia, sabemos que hay una gran Verdad: la vida de Jesús y sus promesas.
.LA HORA DE LA CARIDAD. Sin obras, nuestra fe, queda coja. Pero, nuestras obras sin referencia a Dios, pronto se agotan. Pueden derivar incluso en el puro humanismo. La hora de la caridad cuaresmal nos centra en Aquel donde nace el paradigma del amor: Cristo.
.LA HORA DEL SILENCIO. El silencio es un bien escaso. No se encuentra en cualquier lugar ni se compra en cualquier establecimiento. Una campana, una iglesia abierta….pueden ser una llamada a poner en orden lo que tal vez llevamos atrasado: la visita con el Señor. La oración.
.LA HORA DE LA PALABRA. ¿Cómo podemos encontrar el camino si no dejamos que el Señor nos lo indique? El reloj cuaresmal nos hace llegar con prontitud a la escucha de la Palabra. Es un tiempo de audición de lo santo, de captar aquello que es esencial para nuestra fe.
.LA HORA DEL AYUNO. Acostumbrados a mirar al reloj para la hora de la comida, la cuaresma, lo paraliza. Nos hace comprender que, la ansiedad, no es buena consejera para tener hambre de Cristo. Es un buen momento para ayunar de excesos, malos modos, blasfemias, odios, ingratitud, preocupaciones, críticas…..
.LA HORA DE LA PENITENCIA. Nos gusta el llano y antes que una simple carretera preferimos la autopista. La cuaresma nos recuerda que el sacrificio nos mantiene vigorosos, lo mismo que el entrenamiento hace grande y fuerte a un futbolista. Rectificar es de sabios y moderar ciertos comportamientos nuestros nos pueden encaminar a identificarnos más con Cristo.
.LA HORA DE LA CONFESIÓN. Hasta la mejor prenda necesita, de vez en cuando, ser llevada a una buena lavandería. Nuestras almas, en las que se encuentra impreso el sello de Hijos de Dios, tienen derecho a ser puestas a punto. La hora de la confesión nos facilita un nuevo rostro: la alegría de sentirnos reconciliados con Dios y con nosotros mismos.
.LA HORA DEL HERMANO. El encuentro con Jesús empuja al abrazo con el hermano. No podemos observar el reloj cristiano y, a continuación, olvidarnos de las horas amargas en las que viven los que nos rodean. Poner a punto nuestra vida cristiana nos exige ayudar a aquellas personas que quedaron rezagadas en la felicidad, en el bienestar o en el amor.
.LA HORA DEL CORAZÓN. Las prisas y los agobios, el estrés o el ritmo de vida que llevamos…presionan en exceso la serenidad de nuestro corazón. El reloj cuaresmal procura que, el corazón, vaya despacio, medite, reflexione, ame y se oxigene a la sombra del Corazón de Cristo.
.LA HORA DE LA MISA. Frecuentemente señalamos el reloj y preguntamos ¿y si tomamos un café? El reloj cuaresmal nos interpela ¿y por qué no una eucaristía diaria? Nunca, en tan poco tiempo, se nos ofrece tanto: acogida, perdón, calor, palabra, fuerza, silencio, amor, paz interior y poder saborear lo que sólo Jesús nos puede dar: su Cuerpo y su Sangre.
lanzaproductions2010.wordpress.com

domingo, 26 de febrero de 2012

Itinerario de cuaresma


Con el rito de la ceniza, iniciamos la Cuaresma, este camino directo hacia la Pascua, este tiempo especial de gracia y de conversión. Convertirse es cambiar de vida, de comportamiento, es cierto, pero ante todo y sobre todo es dejarse encontrar previamente por Cristo, nuestro Salvador, dejarse seducir por Él y, en el asombro que Jesucristo produce siempre en el ser humano, seguir sus pasos sin desfallecer.

Os quisiera ofrecer un sencillo itinerario de conversión para quienes quieran vivir con profundidad este tiempo santo.


Aceptar que Cristo es el centro, el Absoluto, de nuestras vidas. Es únicamente Cristo quien nos salva y, por lo tanto, abrirle de par en par nuestro corazón, dejando que sea Él, únicamente Él, quien guíe nuestro caminar. Cristo es Camino, Verdad y Vida para los hombres de todos los tiempos. Escuchar en el silencio de nuestro corazón las palabras del ángel a la Iglesia de Éfeso: "Tengo contra ti, que has abandonado tu amor primero" (Ap. 2,4).

Foto: http://www.ultimosestrenos.net/wp-content/uploads/2010/02/passioncaviezel0222_big.jpg

No dudar de que estamos llamados a la santidad. El Concilio Vaticano II proclamó la llamada universal a la santidad, llamada que arranca de las palabras de Jesús: Sed perfectos porque vuestro Padre celestial es perfecto (Mt 5,48). También lo recuerda san Pablo cuando dice: Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación (1 Tes 4,3). ¿Por qué tanta resistencia a ser santos? Santo es quien se deja llevar y conducir por el Espíritu de Dios: es santo quien no busca sino hacer en cada momento la voluntad de Dios, como la Virgen María; es santo quien deja que el Amor de Dios inunde su corazón y, desbordándolo, llegue a quienes le rodean.
Foto: http://www.eldiario.com.co/uploads/userfiles/20091031/image/EVANGELIO.jpg


Practicar el arte de la oración que no es sino un diálogo de amor con Dios, que lleva a la persona humana a ser totalmente poseída por el divino Amado, sensible al impulso del Espíritu y abandonada filialmente en el corazón del Padre. La Cuaresma es un tiempo para intensificar la oración. Es fundamental buscar tiempos y espacios para estar a solas con Dios, que nos ama infinitamente. Orar es conversar con Dios, es escucharle en el silencio del corazón es descargar en Él todas nuestras preocupaciones.

Foto: http://parroquiaicm.files.wordpress.com/2011/07/oracion.jpg

Participar de la Eucaristía dominical. El domingo es el día especial de la fe, el día del Señor resucitado. La Resurrección de Cristo es el misterio central de nuestra fe. No podemos dejar de celebrarlo con unción, con gozo y en comunión con toda la Iglesia. La Eucaristía es el sacramento de la unidad. Es fuente y cima de toda la vida cristiana (Lumen Gentium, 11). Decían los mártires de Abitinia: "No podemos vivir si el domingo, sin la Eucaristía". Hermosas palabras que deberíamos hacer nuestras todos los cristianos.

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Frecuentar el Sacramento de la Reconciliación. A través de este sacramento descubrimos a Cristo que nos muestra su corazón misericordioso, curándonos las heridas que deja todo pecado y reconciliándonos plenamente consigo. Desde este encuentro reconciliador, podremos ser instrumentos de reconciliación. En la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid pudimos ver colas inmensas ante los 200 confesionarios que había en el Retiro. Siguen teniendo vigencia las hermosas palabras que el sacerdote pronuncia en nombre de Dios: "Yo te absuelvo de todos tus pecados..." Nada es tan hermoso y gratificante como recibir el perdón de Dios.


Foto:http://www.arquibogota.org.co/tools/microsThumb.php?src=recursos_user/imagenes//editores/981//confesion.png&w=378
Escuchar y anunciar la Palabra. Quien ha encontrado verdaderamente a Cristo no puede tenerlo sólo para sí, debe anunciarlo. El anuncio brota del corazón que ha sido transformado por la Palabra de Dios viva y eficaz. Lo que hemos visto y oído, lo que contemplamos acerca de la Palabra de vida, os lo anunciamos para que también vosotros estéis en comunión con nosotros (1 Jn 1,1-3). La Iglesia no existe más que para evangelizar. Los hombres de todos los tiempos y lugares tienen derecho a que se les anuncie el amor de Dios. Dios cuenta con cada uno de nosotros para que su nombre sea
conocido y amado en todas partes.

Foto: http://www.yocreo.com/noticiasimg/20120102115220dc4720.jpg

Apostar por la caridad. Quien ha contemplado el rostro de Cristo y se ha dejado transformar por Él tratará de descubrirlo en el rostro de aquellos con los que Él mismo ha querido identificarse: los hambrientos y sedientos, los extranjeros, los encarcelados (Cf Mt 25,35-36). En la persona de los pobres hay una presencia especial suya que impone a la Iglesia una opción preferencial por ellos, prestando de tal manera la acogida que puedan sentirse, en cada comunidad como "en su casa". Sin esta forma de caridad y sin el testimonio de la pobreza cristiana, el anuncio del Evangelio corre el riesgo de ser incomprendido o de ahogarse en el mar de palabras al que la actual sociedad de la comunicación nos somete cada día. La caridad de las obras corrobora la caridad de las palabras (Juan Pablo II. Al comienzo del Nuevo Milenio, nº 50).
Tratar de seguir este itinerario podría ser una hermosa manera de vivir la Cuaresma, de adentrarnos en el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Pero no tenemos fuerzas para dar ni un paso: sin su Palabra, sin su Espíritu, sin la Iglesia, sin su Cuerpo, sin su Sangre, sin este altar de su Pascua, de la Eucaristía, a donde Él viene siempre.
Foto: http://unionespirita.com.ar/espiritismo/wp-content/uploads/2008/11/caridad3.jpg

sábado, 25 de febrero de 2012

primer domingo de cuaresma







                    Reflexión sobre el evangelio del primer domingo de cuaresma. 

viernes, 24 de febrero de 2012

De camino a la Pascua


“El que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.”
¿De qué va esto de    la Cuaresma?
Como todas las cosas importantes quizás es más sencillo de lo que parece… Va de ser feliz. De los sueños de cada uno. De poder tener la vida más auténtica, más plena, más libre, más llena de vida que se pueda…
Pero lo que suena tan bien, a veces no es tan fácil. Eso lo sabe todo el mundo. Por eso hay que prepararse para lograrlo…
Lo de la cuaresma es esa preparación. Prepararse para ser feliz…
Y para prepararse, lo primero es escuchar lo que dice el propio evangelio sobre cómo hacerlo. Hoy nos dice eso de ahí arriba… y suena raro.
¿Y si en vez de decir “salvarse” —que suena a peligro y accidente— dijéramos “tener una vida plena, una vida feliz, tener una vida que merezca la pena vivir”?
Es lo que todos queremos… pero ¿cómo hacerlo?
Lo que dice el evangelio parece que suena a contradicción. Si quieres tener una vida feliz y te empeñas en ello, no lo conseguirás. Pero si en vez de buscar tu propia felicidad buscas la de los demás entonces es como serás realmente feliz… Hacer a Dios el centro de la vida pasa siempre por buscar la felicidad de los otros, por intentar que la vida de los demás sea mejor… Eso nos enseñó Jesús de Nazaret con su vida. Eso es estar dispuesto a “perder” tu vida… el regalarla a manos llenas para que los otros sean felices. Y aunque suena a contradicción, es una experiencia real: cuando te preocupas por que los otros sean felices, por que sus vidas sean vidas geniales, entonces tu vida se transforma y se convierte en una vida genial…
Uno no puede ser feliz solo. Todo lo que somos y la manera de poder ser feliz es siempre en relación con los demás. Somos siempre en relación con los otros y nuestra felicidad está en hacer felices a los demás. Nos convertimos en quienes somos cuando estamos con los otros sin maquillajes ni mentiras, sin aparentar, sin querer ser distintos a como somos… Cuando vamos con la cara lavada, la sonrisa en la boca y la mirada limpia, ofreciendo las manos a los demás, regalando vida allí donde vamos. Nos llenamos de vida cuando hacemos del amor el centro de nuestra vida, cuando nos preocupamos por el otro, cuando intentamos que su vida sea más agradable, más feliz, mejor… Cuando nos olvidamos de nosotros un poquito para que el otro sea el protagonista, cuando dejamos atrás las cosas que nos separan de los demás…
La cuaresma nos ayuda a recordar estas cosas importantes. A dejar un poco de lado lo que nos separa de los otros. El camino que nos lleve hasta la Pascua pasa por darnos cuenta de estas cosas… y por intentar hacerlas vida.
¡Buen camino a la Pascua!
 Vicente Niño Orti, OP, Fraile Dominico
Dibujo: Fr. Félix Hernández, OP, Fraile Dominico

miércoles, 22 de febrero de 2012

cuaresma




MIERCOLES DE CENIZA 

Hoy comienza la cuaresma

CONVIERTETE Y CREE EN EL EVANGELIO 



La Iglesia nos invita a practicar el gesto de recibir las cenizas
sobre nuestra cabeza, 
como humilde reconocimiento de nuestra condición pecadora. 

La ceniza recibida es signo de conversión,
petición de perdón y
confianza en la misericordia de Dios.