domingo, 25 de septiembre de 2022

Dichoso profe, se parecía a Jesús

 


Es una de las páginas evangélicas que de golpe me transporta a los bancos del colegio. Sucedía especialmente en las asignaturas de ciencias, que me resultaron antipáticas desde el primer día: apenas entregaba el examen escrito, me venía un fuerte deseo de poder recogerlo para concluir o corregir una operación en la que me había equivocado. Me hubiera bastado un momento y quizás hubiera redondeado la nota. Mirando de reojo los otros exámenes mientras entregaba el mío, percibía que los más resueltos y preparados para la materia habían resuelto el problema diferentemente. Razón por la cual deseaba situar mi examen entre los que eran mejores en mates o química. Eso jamás fue posible dada la escasa propensión a la distracción del profe en los instantes de la entrega de la prueba. Sin embargo mucho me temo que aunque hubiese tenido mejores notas en tales materias, no hubiera cambiado mi idiosincrasia hacia ellas. 
 
He pensado todo eso cuando he sentido el eco de las palabras pronunciadas por el rico del evangelio de este domingo: “Entonces te ruego que envíes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les advierta severamente y no vengan también ellos a este lugar de tormento”. Que es como decir: “Acepto un suspenso, pero antes deja que recomiende a mis amigos que para la próxima vez estudien”. Tajante la respuesta del Maestro:” “Tienen a Moisés y a los profetas. Que los escuchen. Parecido a mi profe de mates: haber estado atento y estudiado. Era como me decía mi profe tratando de explicarme que aunque me hubiese dado clases de repaso Arquímedes (sabía de mi pasión por los genios de la historia) yo no habría comprendido nada de las operaciones matemáticas. 
 
Es el temor que expresa Jesucristo cuando habla del tiempo, sobre todo del tiempo desaprovechado. Dentro de las páginas del evangelio existe como una eterna lucha entre Ulises y las figuras de Abrahán y Moisés: la historia de Ulises es un círculo maravilloso cuya belleza inquietante reside en su eterno retorno a Ítaca, cerca de su Penélope. Abrahán en cambio sale de su tierra sabiendo que jamás regresará, todo dirigido hacia aquella Tierra que le ha sido prometida. El mensaje está claro: Ulises, aunque pierda la ocasión de vivir alguna experiencia, no debe temer porque la historia acabará en un retorno a lo conocido. No es como Abrahán que al salir sabe que lo que deja lo pierde: ha de firmar un cheque en blanco y debe invertir a fondo perdido por toda la eternidad. En Ítaca, tierra de Ulises, habita una repetida cotidianeidad. En el Sinaí, tierra de encuentro entre Moisés y su Dios, se abre el espacio de una insospechada y única revelación de amistad.


Ulises y las sirenas 

Ulises y el tándem Abrahán-Moisés, el pobre Lázaro y el rico que vestía de lino finísimo: el atestado sublime de que aquello que mañana será nuestro es simplemente lo que nosotros estamos eligiendo hoy. Sin posibilidad, una vez entregado el examen, de retomarlo para corregir los errores después de haberte dado cuenta de ellos. Y sin embargo para Lázaro y el rico del evangelio fue posible aquí abajo. Para ellos y para mí el mensaje sigue siendo el mismo: Dios te busca y te encuentra siempre. No te lo pierdas; o si no, te perderás. Esta es la perspectiva de la seductora belleza del Evangelio: el tiempo que pasa no vuelve. Tempus fugit. O lo firmas como protagonista, o lo pierdes para siempre. Y con él todas esas pequeñas historias que en él están contenidas: encuentros y partidas, adversidades y gozos, días de fiesta y tardes de amargura, miradas encantadoras y tenebrosas brumas que te las ocultan.

En el tiempo reside la inesperada ternura de Dios: dar a sus criaturas la posibilidad de escogerse el futuro. Porque no podrá haber verdadera alegría donde antes no hay verdadera libertad. Narra la literatura, que del mañana no hay certeza. El Evangelio la supera casi anulándola: del mañana tienes plena certeza. Acontecerá y será como decidirás que sea: de triunfador o de perdedor. No existe destino o fatalidad, sino la simple proyección de una libertad hecha historia. En nuestras historias de aquí abajo. Bajo la mirada libre y amable de un Dios respetuoso con tu libertad.

Semana del 26 de septiembre al 2 de octubre

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: No habrá Misa

Martes: Por José Argibay Valladares y esposa.

Miércoles: Por los participantes.

Jueves: Por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Viernes: Por las Ánimas a intención del cepillo de Ánimas.

Sábado: Por Dionisio Castro Minguillo, Juan Poceiro Torres y esposa Carmen Radío Dadín.

Domingo: Primera a las 9:00 por Isabel Martínez Acuña, Aurora Insua Camaño, Lolita Camaño y difuntos de la familia. Segunda a las 12:00 a la Virgen del Carmen, una devota.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Jueves: Festividad de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Misa por las intenciones de la Parroquia.

Sábado: Por Wenceslao Méndez Múñiz y esposa María Méndez Torres, de Lagarey, Jacinto Oubiña Radío, Padres y hermanos, Carmen Dominguez Portela, Ana Sampedro Magdalena, Manuel Pardo Graña.

Domingo: Misa a las  11:00 por Carmen Padín, esposo José y madre. Eladio Otero Rodríguez.

domingo, 18 de septiembre de 2022

Cuando Cristo elogió a los patanes

  

 
 
Una de las pocas veces en que Jesús el Señor dio rienda suelta a su íntima percepción de las cosas (añadiendo una pizca de envidia hacia aquel mundo que en su corazón imagina diferente), fue cuando afirmó “que los hijos de este mundo son más astutos hacia los suyos, que los hijos de la luz”. Eso es como reprochar a sus discípulos lo poco sagaces que son incluso sabiendo que Él está junto a ellos. Es decir: los llamó “tontitos”. 
 
La parábola de este domingo es complicada y está llena de intriga: habla de un administrador, de un amo y de una media trampa en plena regla (¡me imagino que algunos de mis parroquianos que han estado en la cárcel, me dirán que esa es su historia!) El administrador infiel, al ver que su amo lo destituye por corrupto no sin antes darle la oportunidad de una defensa honesta, para cubrirse la retirada echa mano de su astucia: hace descuento a los deudores de su amo para ganarse su amistad y simpatía. Y quizás hasta el reconocimiento que le podrá ser útil en el mañana cuando se tendrá que remangar y buscar un nuevo empleo. El mismísimo Cristo alaba esta astucia. ¿Significa esto, ya fuera de la parábola, que Dios elogia el engaño y la corrupción? No. Un hombre de una pieza y de mirada limpia como Él, no hubiera nunca metido la pata apadrinando la Mentira. Lo que Él elogia es la astucia, la iniciativa rápida, el carácter resolutivo, la intuición de aquel administrador. En los tiempos antiguos la ganancia del administrador era restada de la ganancia del amo. De esa porcentual tendrá que vivir. Y él es capaz de un contraataque de manual. Es como decir: renuncio a una parte de mis ganancias, que me corresponderían por derecho con tal de poderme asegurar una vía de escape. ¡Nunca se sabe! 
 
 
Y es ahí donde reside su grandeza: renunciar a algo ahora para invertir en el futuro. Quizás más: renunciar a algo atractivo como el dinero para invertir en afectos y vínculos, en amistad y proximidad, en humanidad y esperanza. Que es lo que sus discípulos -y Jesús lo dice con amargura- no son capaces de hacer: arriesgar la seguridad de una pequeña atadura para saborear el riesgo de la verdadera libertad, la que alegra el corazón del hombre y de la historia. 
 
Más que moralista -el Señor no lo fue nunca-, el evangelio nos refleja a un Jesús despierto, capaz de captar en las actitudes profanas y paganas aquellos fragmentos de belleza y autenticidad que tanto fervor traerían a esa pequeña Iglesia que está naciendo. De este modo aquel administrador pasa de ser figura pérfida y delictiva a convertirse en modelo de medida. Porque él, a pesar de haberse complicado la vida con el dinero, es capaz de encontrar algo que supera de largo aquel valor, considerado insuperable: no acepta convertirse en su “esclavo”, lo arriesga con tal de ganar vínculos y afectos. 
 
El Maestro no desaprovecha la ocasión para sacar una enseñanza para sus amigos: el más siempre es posible. El hombre está siempre en estado de parto, está siempre construyéndose. Y Dios es siempre un Dios que sorprende y desplaza. Un Dios que se acurruca en el corazón del hombre para hacerle crecer, arriesgando y empujándolo hacia inversiones que hagan olor a novedad y autenticidad plena.

Semana del 19 al 25 de septiembre.

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: Por Modesto Lobato Outón.

Martes: Por José Moldes Lores e Isolina Pérez Álvarez.

Miércoles: Por Dolores Serén Cores y difuntos de la familia.

Jueves: Por José María Blanco Velázquez y difuntos de la familia.

Viernes: Por José Manuel Moldes Lores e Isolina Pérez Álvarez.

Sábado: Por Carmen Zamar Rodríguez, Paco Cacabelos Vidal, Clotilde Casal Rey, Antonio Bouzada Poceiro.

Domingo: Primera a las 9:00 por Elisa do Roxo. Segunda a las 12:00 por la Parroquia y obligaciones del celebrante.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Martes: Por Pastora Camiña Torres.

Jueves: Por Modesta Pérez Torres.

Sábado: A las 10:30 Funeral de 6 meses de Luis Lamelas González. A las 20:00 Misa por Mercedes y esposo Julio, Daniel Dopazo Fernández, Ramón Padín Leiro, Carmen a Marquesa, Amalia Salgueiro Otero y esposo Antonio Fernández. Pepe da Tomada.

Domingo: Por Carmen Poceiro, esposo José Troncoso e hija María Esther da Vichona, Manuel Salgueiro Álvarez, Elisa Martínez Torres, Cándido Carballa y difuntos de la familia, a la Virgen de Carmen y a San Roque, una devota, Raúl Fernández Méndez, esposa e hijo, da Salgueira.

domingo, 11 de septiembre de 2022

La misericordia de Dios es la vida del hombre

 
 



La ternura, la misericordia, la alegría de Dios son la vida del hombre, su salvación. Hoy tenemos entre manos el evangelio del padre con sus dos hijos, más conocido como “parábola del hijo pródigo”. Esta página de san Lucas constituye el vértice de la espiritualidad cristiana y de la literatura de todos los tiempos. De hecho ¿qué sería de nuestra cultura, del arte y por extensión de toda nuestra civilización sin esta revelación de un Dios Padre lleno de misericordia? Cuando el Señor Jesús ha querido hablarnos de Dios y hacernos conocer su rostro y su corazón no ha hecho, un tratado de teología, nos ha explicado esta parábola. Dios es un Padre que siempre piensa en sus hijos, que corre a nuestro encuentro cuando regresamos a Él. La parábola no cesa de emocionarnos y cada vez que la escuchamos o la leemos tiene la fuerza de sugerirnos siempre nuevos significados. Pero lo que este texto evangélico tiene muy especialmente es el poder de hablarnos de Dios, de darnos a conocer su rostro, mejor aún, su corazón.  
 
Después que Jesús nos ha dicho que el Padre es misericordioso, las cosas ya no pueden volver a ser como antes. Ahora conocemos a Dios: Él es  nuestro Padre que por amor nos ha creado libres y dotados de conciencia, que sufre si nos perdemos y que hace fiesta si regresamos. Por este motivo la relación con Él se construye a través de una historia, de manera análoga a cuanto sucede a cada hijo con respecto a sus padres: al inicio depende de ellos, después reivindica su propia autonomía y finalmente, si existe un desarrollo positivo, llega a una relación madura, basada en el reconocimiento y en el amor auténtico. 
 
https://lh4.googleusercontent.com/HsodoAmqO0LpStEELGNEmQZEhxlNm0xGhfRmm9TFg2tLVqLExrD3W5dgprQ5IMk078EEg6oeimA_jSWUTtrdUdVKozsmny-pGdiPQtWD9RvYb6Mbyz5K8ylQGhOMdyxQkmen0mmCYBXBGlZzqwEn estas etapas podemos leer también los momentos del camino del hombre en relación con Dios. Puede existir una fase que es como la infancia: una religión movida por la necesidad y la dependencia. Poco a poco a medida que el hombre crece y se emancipa, quiere liberarse de esta sumisión y convertirse en libre, adulto, capaz de regularse por sí solo y hacer sus elecciones de manera autónoma, pensando incluso de poder prescindir de Dios. Esta fase es muy delicada porque puede llevar al ateísmo pero al mismo tiempo, y no raramente, muchas veces esconde la exigencia de descubrir el verdadero rostro de Dios. Afortunadamente, Dios no viene a menos en su fidelidad y aunque nosotros nos alejemos y nos perdamos, continua a seguirnos con su amor, perdonando nuestros errores y hablando interiormente a nuestra conciencia para que tengamos nostalgia de Él.

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En la parábola, los dos hijos se comportan de manera opuesta: el menor marcha y cada vez cae más bajo, mientras el mayor permanece en casa, pero también él tiene una relación inmadura con el padre; de hecho cuando el hermano regresa no quiere entrar en casa. Los dos hijos representan dos modos inmaduros de comportarse con Dios: la rebelión y una obediencia pueril. Ambas formas se superan a través de la experiencia de la misericordia. Sólo experimentando el perdón, reconociéndose amados por un amor gratuito, mayor que nuestra miseria, pero también que nuestra justicia, entramos finalmente en una relación verdaderamente filial y libre con Dios. 
 
¿Cómo no abrir nuestro corazón a la certeza que, aún siendo pecadores, somos amados por Dios? Él no se cansa nunca de venir a nuestro encuentro, recorre siempre antes que nosotros el camino que nos separa de Él. El arrepentimiento es la medida de la fe y gracias a él regresamos a la Verdad. Meditando esta parábola podemos vernos reflejados en ambos hijos, pero por encima de todo, podemos contemplar el corazón del Padre. Lancémonos entre sus brazos y dejémonos regenerar por su amor misericordioso.

Semana del 12 al 18 de septiembre

 


Dena

Intenciones de las Eucaristías.

Sábado: A las 21:00 Misa por María Esther Soutullo Limeres, José Manuel Otero Naveiro, Manuel García Conde. Manuel Domínguez Serén y esposa.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:00 por María del Carmen López González y esposo. Etelvino Dopazo Lores.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Martes: Por Apolinar Rodríguez Vidal, de Piñeiros.

Jueves: Por María Lucinda González Suárez, María Victoria González Outón, José Oubiña Radio, Manuel Vidal Padín y Cándido Fernando Oubiña Radio, do Freixo.

Viernes: A las 19:00 primer Aniversario de Alfredo Lores Lores, de Piñeiros.

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Amancio Muñiz Pérez. Por Manuel Muñiz González, Julio César Estévez Dadín y sus padres, Celia Caneda Padín y José Salgueiro Torres.

Domingo: En Acción de gracias, una devota, y Pacita López Piñeiro, esposo Dorado e hijos.

domingo, 4 de septiembre de 2022

En tiempos de crisis, Cristo abre una constructora.

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La afición edificativa es una pasión de la familia: ya el Padre –y estábamos únicamente en los inicios- mostró el conocer bien las reglar que dominan el abecedario de las construcciones. Él mismo, retratista incomparable, construyo lo inimaginable, la primera Creación de la Historia. Lo que el hombre hizo después de aquella semana no fue otra cosa que el tentativo de imitar el poder creador de su Dios: casas y caminos, tiendas y recorridos, trayectorias y esperanzas. Torres, tantas torres alzadas hacia el cielo: el deseo de competir y guerrear con Dios nunca se ha adormecido durante el curso de los siglos. Una empresa que hizo historia fue aquella ambientada en la llanura de Sennaar, en la porción de tierra próxima a Babel: los descendientes la conocieron como el lugar donde aconteció la más grande fallida empresarial de la historia de la humanidad. De aquel proyecto ambicioso y falaz, quedan restos en el polvo de aquella llanura: punto y aparte. 
 
Después de la obra de Babel, otras obras fueron iniciadas por la sociedad humana: algunas conocieron un buen final, otras fracasaron, otras hicieron historia por haber sido trazos de un sueño megalómano y mal calculado. De un sueño pensado e imaginado sin levantar por un instante la vista hacia el cielo: un colosal error de perspectiva.

https://lh3.googleusercontent.com/MmB2uHqKEoVA8MReA4srR-Y0q6b5sCYeqeOK6U6Swwtb_amxXtM8zR74iEiQ_b5abRh_CZDh2OP5jX4HnS4tq8ex6M5zQ2641fvI4lBwezY219h1PTkvD6kug4pc9FcE8DBHsjid9mWsRBQT-gDe Padre a Hijo, aquella pasión edificativa la llevó a sus espaldas el Cristo de los Evangelios. Experto carpintero, por aquellos años pasados en el taller de Nazaret, no desdeñó el acercarse a otras profesiones, mostrando una maestría sorprendente en pesca, meteorología, agronomía y floricultura, en la vida y en la muerte. Sin por ello perder la pasión del Padre: mostró que de “buen palo buena astilla” tal como diría la gente del pueblo, y que podía apañárselas en todo lo que a construcciones de casa se refería. Recomendó siempre construir mejor sobre la roca que sobre la arena, proyectó sueños y organizó viajes. Buscó por encima de todo explicar al hombre que tras toda construcción de incomparable belleza y alegría, detrás debe haber un proyecto, una visión casi una anticipación de la realización. Porque del Antiguo al Nuevo Testamento cambiaron muchas cosas pero una siempre ha permanecido la misma: quien quiere hacer algo grande (sobretodo embarcarse hacia el reino de los cielos) no puede improvisar.
 
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Quiere quiera construir una torre, y ese es un sueño bellísimo, debe enfrentarse a un deseo que se perfila y que pone de manifiesto un sinfín de ladrillos con sus preguntas: ¿quién soy, quién quiero ser, quién soy llamado a ser? Pero esos ladrillos de preguntas no son suficientes para construir. Hay quien colecciona ladrillos-preguntas, quien los evita, quien los pone en un depósito, quien tiene miedo de ellos. ¿Qué hacer pues con los ladrillos-pregunta cuando se quiere construir algo? Es necesario un proyecto, una perspectiva, una regla: es necesario ordenar los ladrillos en vista a una construcción que antes se ha imaginado y deseado. Es la extraordinaria y extravagante propuesta del cristianismo: antes de construir es necesario incubarse en el sueño de Dios, si aquel proyecto es únicamente el nuestro o es 
también el suyo. 
 
https://lh3.googleusercontent.com/w_GjKQozBAGXXp-DSIWo2QsiDlAy22gdH62sJntSm7PRQJI9JvE-A4may_qVLqFbDsZeG4evKvEAZUgCH-fRuFwcOsiIJQaBAIVozMQ2YI_j6jUox1forJOzoG7tYfL3ft4MZKnb8OfHebp2xA
Porque la preocupación de Cristo es de aquellas más sencillas: que nadie te devuelve nada si no has hecho bien las cuentas. 
 
No basta pues construir, es necesario un proyecto. Como no basta hablar: es necesario un pensamiento que transmitir. Como por otra parte no basta sólo hacer el bien, es necesario encontrar una manera de hacerlo bien hecho. La historia Le da la razón: muchos pueblos sucumbieron por haber hecho mal las cuentas al principio. Por el contrario, pequeñas construcciones aguantaron el paso del tiempo porque en su pequeñez encajaron la belleza de un proyecto bien hecho. Jesús mostró tener pleno conocimiento de edificaciones o interiores: la intriga de esta su pasión está en que nunca se convirtió en obligación pues fue únicamente una sugerencia. Para que nadie se mofase por la espalda.