domingo, 5 de abril de 2026

A AQUEL QUE VIVE NO LO BUSQUEIS ENTRE LOS MUERTOS

 

 
La acreditación de una victoria. Luces: es la respuesta definitiva. Las murallas milenarias de la vieja ciudad de Jerusalén dormían en el silencio. El ruido del mercado, del canje y de las traiciones había dejado paso a la nostalgia de una noche diferente a todas las demás. En las fondas desiertas no se hablaba de otra cosa que de ese grupo de discípulos que de repente habían huido poseídos por el temor. Jerusalén parecía haber perdido en pocas horas el rostro que le había dado celebridad. En la lejanía los rebaños guardados en la sombra de los olivos de Belén, las entrañas que habían dado vida a ese sueño, que había diseñado los primeros pasos de aquel Hombre. Parecen milenios de lejanía y sin embargo este viaje ha durado sólo treinta años.

Me he adentrado también yo en uno de esos callejones desiertos, empapados de incienso y mirra, besados ​​por los sueños, por los perfumes y engalanados por fragmentos de milenaria civilización. Me he escondido tras haber perdido las huellas de aquel Hombre, que clavado en una Cruz, se alzaba encima de aquel cerro desnudo de Jerusalén. Allí arriba colgaba el capitán de una cuadrilla de locos que había osado desafiar las tradiciones multiseculares de escribas y fariseos. Solo, en compañía de una mujer y de un amigo, desafiando la burla, el escarnio y los insultos de la humanidad. Todos los demás habían huido, presos de un terror que había desmantelado sus seguridades, sus sueños vencedores, su fortaleza.
 

Es todavía noche cerrada cuando ensancho la mirada: los animales aún acurrucados al calor de la paja, pero ya en dos o tres casas de Jerusalén hay movimiento. Linternas que encienden, chimeneas que empiezan a humear, mujeres atareadas que se peinan, se visten, se preparan. El gallo, escondido en la tienda del zapatero, acepta el desafío que ha recibido desde la otra orilla del torrente Cedrón: aquel gallo que será famoso por haber cantado la infidelidad de Pedro. Es este canto tempranero que pone la música a los pies de tres mujeres que, en el amanecer de una mañana toda hebrea, en el cruce de tres caminos diferentes, se hacen la misma pregunta: ¿quién nos retirará la piedra del sepulcro? Terror de madres, preocupación de esposas, espera de enamoradas. La delicia en los evangelios es mujer. Tienen miedo pero no tiemblan, están aterrorizadas pero no se olvidan de amar, están destrozadas pero no paran de sonreír en sus sueños. Es cuando sale el sol, cuando el cielo empieza a dar muestras de su maestría que se alzan los cerrojos de las puertas y empiezan el viaje. No pueden olvidar: vuelven al sepulcro para que las mujeres custodian las puertas de la naturaleza que fabrica vida y amor. Se avergüenzan de vivir en una ciudad que rechaza los sueños y envía a la muerte fuera de sus murallas a aquel que tiene sed de cielos nuevos y tierra nueva. Para ellas, y para nosotros, es la pregunta. "¿Por qué buscáis entre los muertos a Aquel que vive?"  

Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

Semana del 6 al 12 de abril

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: No habrá Misa.

Martes: Amalia Vidal Méndez.

Miércoles: Carmen Valladares Currás y esposo Antonio Insua Camaño.

Jueves: Antonio Camiña Fariña.

Viernes: Palmira Dozo, Felicidad Méndez, esposo y difuntos de la familia. Lolo Dozo.

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario Antonio Prieto Alfonso. A las 21:00 Misa por los participantes. Miguel Ángel Vázquez Rodríguez.

Domingo: Primera a las 9:00 por Olvido Larriba y esposo Benjamín Sanmartín Conde. Segunda a las 12:30 por Benedicta Vidal Domínguez y Edelmiro Piñeiro Arosa. María Guillán González y esposo Francisco. Manuel Pérez Domínguez y esposa Diamar. Román Cousido Besada, padres y hermanos

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Martes: Juan Rey Carballa, da Xuncabranca.

Sábado: Elisa Lamelas Torres. Eladio Otero Rodríguez y esposa Amelia Padín. Silveria Buezas Pérez. Carmen Buezas Fernández, da Arnosa. Manuel Torres Torres, esposa Elisa Otero e hijos fallecidos, da Arnosa. Concepción González Torres, da Bruñeira, y difuntos de la familia.

Domingo: A las 10:30 por Ana Troncos Poceiro. José Otero Leal y esposa María Padín Caneda. A la Virgen del Corpiño, una devota. A la Virgen de Luján, una devota. A las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 29 de marzo de 2026

ÉL, ELLA Y LOS VENDIDOS: ELOGIO DE LA EMOCIÓN

 


Te lo escribiré en el asfalto, con aquel espray de color blanco que tanto gusta a los amigotes y amigachos del novio en vísperas de su boda: “Vuelve atrás, aún estás a tiempo”. Y después, añaden el nombre de su amigo: Paco, Xavi, Marc, Luis… Alguien añade el mote: Pelucho, Tete, Kini, Pito… ¡Cuantas veces me he encontrado con esas pintadas o pancartas en el camino yendo a celebrar una boda especialmente en alguna de esas ermitas campestres cerca de restaurantes en la periferia de Barcelona! Hoy me agenciaré también yo un bote de espray que me servirá para hacer una pintada en las murallas de Jerusalén: “¡Vuelve atrás, aún estás a tiempo, Jesús!” 

El vocerío de la gente por las calles, el trasiego misterioso dentro de los muros de las escuelas rabínicas, la decoloración de los sentimientos en el corazón de la gente de Galilea me han confirmado una tesis: aquí, Rabbí, a nadie le importas nada. Mañana verás la farsa de aquellos que hoy están en la plaza: cantos, coros, aplausos y gritos festivos. Harán trizas las palmas, bajarán las persianas, descenderán los estandartes en los torreones de la ciudad. Te festejarán todos; pero pasado mañana tu muerte será mi vida y “muere, infame”. A ellos no les interesas, quieren festejarte a su manera. Quizás has conseguido alguna sonrisa, la de los cojos que ahora caminan, la de los ciegos que ahora contemplan el azul del cielo, de madres que ahora abrazan a sus hijos que antes estaban muertos, alguna herida ha sido curada, alguna boca saciada. Y sin embargo ellos buscaban un Dios más simpático, de dibujos animados, que les diese lo necesario para entretenerse, divertirse, olvidar el tiempo que corre. “Vuelve atrás, aún estás a tiempo”. 

Con unos golpes de estribo y un tirón de la rienda puedes obligar al borrico a girarse y a invertir el rumbo: baja por el sendero que pasa detrás de la tumba de Raquel y escóndete en mi establo. Las ovejas, los corderos y las vacas son los animales que te vieron de Niño aquella noche. Aún hoy las estrellas hablan de Ti y contagian con suspiros la magia de aquella Espera convertida en historia. Nada más después: ya te han olvidado todos porque tus discursos -dicen los prestigiosos teólogos- son ocasión de escándalo y no aseguran el mañana en el calendario. Tú arriesgas la vida para prepararles los prados perdidos del Cielo, el no-tiempo del Eterno: pero en sus casas, dentro de la ciudad, no les falta de nada. No les toques nada de lo suyo. Por eso no te atienden ni te hacen caso. Moisés, un amigo mío que tiene una granja más allá del Cedrón, me ha dicho que esta mañana en el corral el gallo no para de carraspear, como si ensayase un concierto en el que exhibirse dentro de poco. Quién sabe si junto a una negación. Quizás con su carraspeo te está pidiendo que regreses, que no te engañes con el vitoreo de las palmas empapadas de gritos, de sonrisas y de cobardía. 


Los hombres son muy previsibles, Maestro: aquella gente han recibido algo para vitorearte, les han prometido quizás un lugar en la sinagoga, alguien volverá a su casa con alguna moneda en el bolsillo: Jerusalén es una ciudad vendida. Gritan e invocan tu nombre pero no creen: son unos pagados, mientras escondidos más allá del mercado caótico y furibundo, teólogos y rabinos están mercadeando el precio de tu muerte. Créeme, Maestro, vuelve atrás. Jerusalén es una ciudad perspicaz y traidora. Ella y sus hijos y toda la descendencia que vendrá. No te busca, no te quiere, te espera sólo para tenderte una emboscada: ya ha comenzado, empezando a comprar a un discípulo tuyo. ¿Tiene sentido entrar por aquella puerta? Rabbí, vuelve atrás, aún estás a tiempo. 

Mn Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

Semana del 30 de marzo al 5 de abril

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: Vicente Radío Domínguez, padres y suegros.

Martes: No habrá Misa.

Miércoles: A las 20:00 celebración comunitaria de la penitencia. A las 21:00 Misa por Dolores Viñas Dopazo.

Jueves Santo: A las 19:30 Misa vespertina de la cena del Señor. Por la Parroquia.

Viernes Santo: A las 11:00 Ejercicio del Santo Vía Crucis. A las 19:30 Conmemoración de la muerte del Señor. Lectura de la pasión, adoración de la Cruz y Comunión.

Sábado Santo: A las 21:30 Solemne Vigilia Pascual.

Domingo: Primera a las 9:00 por Aurora Insua Camaño. Lolita Camaño y difuntos de la familia. Isabel y Joaquín Martínez Acuña. Segunda a las 12:30 por Ovidio, Celia y difuntos de la familia.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Jueves Santo: A las 18:00 Misa Vespertina del la Cena del Señor. Por la Parroquia.

Viernes Santo: A las 18:00 Celebración de la muerte del Señor. Lectura de la Pasión, adoración de la Cruz y Comunión.

Sábado Santo: A las 20:00 Solemne Vigilia Pascual.

Domingo: A las 11:00 Misa por la Parroquia.


domingo, 22 de marzo de 2026

CRISTO SE LO TOMÓ CON APARENTE CALMA

 


Betania, la ciudad donde Cristo es como de casa. Allí, entre el torrente Cedrón y las murallas de Jerusalén, es como si el Hombre de Nazaret dejase su divinidad fuera de la puerta: demasiado molesta en aquel minúsculo refugio, hogar de almas puras y nobles como las de Marta, María y Lázaro. Los tres hermanos de Betania, quizás un poco bobos por no haber pedido nunca ni siquiera el más pequeño de los favores a aquel Amigo famoso. Es posible que sea por esta razón por la que Jesús vuelve a menudo: “¿Tenéis un plato de sopa para mí y los míos esta noche?” Y como contribución a los gastos, la acreditación que en cualquier lugar haría enloquecer: “Mi paz descienda sobre esta casa, que es casa de corazones y de amores”. Nadie nos cuenta el lugar donde nació esta amable historia de amistad. Nos basta la confidencia de Juan, uno de los que vivió junto al Huésped: “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro”

Y en medio de una visita de inspección por Transjordania le llega el recado de Marta y María, sus hermanas adoptivas. “Mira que tu hermano está enfermo”. Hablan de Lázaro, no de un cualquiera. Del amigo, de su hermano, del cabeza de familia de la casa de Betania. Y vista la familiaridad, lo normal hubiera sido ver un gesto de Cristo a los Doce para correr todos juntos hacia Betania. Pues justamente lo opuesto: cuando oyó que estaba enfermo, permaneció dos días en el lugar en el que se encontraba. ¡Suerte que lo amaba! Pues dos días para quien tiene una cita con la muerte son demasiados. Y no bastan los días de ausencia, el hecho es que hace discursos raros…


Y parte cuando Lázaro ya ha muerto, como en los límites de una burla. Siempre sucede igual: cuando te necesitan, siempre estás fuera de casa. Se quedó parado dos días en un retraso premeditado. Y al llegar cerca de la casa, aparentemente para darles el pésame, Marta no se calla: a pesar de la amistad. Justo en virtud de aquel amor amical le espeta: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto”. Incluso es extremadamente educada; quizás por familiaridad no se atreve a más. Él no se desahoga, no busca justificaciones. Dios no se ofende por el grito de los humanos, quizás incluso se siente orgulloso. Las palabras de Marta le hacen despertar de su aparente indiferencia: “Si crees, verás la gloria de Dios”. Dos verbos desafortunados. Creer en presente. Ver en futuro. Entre los dos habita la esperanza: deslumbrante esperanza, inimaginable, fatigosa. Tan audaz como para hacernos invertir los verbos: queremos ver; después creeremos. Por eso Dios siempre está bajo sospecha. O tantas veces acusado e imputado. Pero Marta le dice: “Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios”. Marta cree, Lázaro resucita. No al contrario: Lázaro resucita y Marta cree. Y qué importan los cuatro días de olor, los dos de retraso, los gritos de la gente, las miradas que le reprochan su ausencia. Si crees, verás. 

La lleva afuera y se confía: “Yo soy la Resurrección y la Vida”. Después llora apenado por su amigo. Como yo, como tú, como las criaturas fatigadas por la vida. ¡Lázaro, sal fuera! Y he aquí Lázaro: ¡viva la Vida!

Si crees, Marta, verás. Prometido y cumplido. Desde hace años, desde hace siglos, desde los inicios: a pesar de que alguno se entumezca antes de morir, como midiendo el ataúd antes de tiempo. 

Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

Semana del 23 al 29 de marzo

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Victoria Domínguez Pérez. Juanita Esperón Camiña, esposo Pepe y difuntos de la familia.

Martes: Intenciones de Pastora Vieira Piñeiro y difuntos de la familia.

Miércoles: A la Virgen, un devoto.

Jueves: Manuel Cousido Besada. Elisa Valladares Fernández. Luisa Padín Cacabelos, esposo y difuntos de la familia.

Viernes: Ejercicio del Santo Vía Crucis.

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Carmela Castro Ozores. A las 20:00 Misa por María Luisa Ruel Méndez. Encarnación Palomares Rodríguez. Ángel Moraña Laredo.

Domingo: Primera a las 9:00. Bendición de Ramos. Segunda a las 12:30. Bendición de Ramos, en la Iglesia. Etelvino Dopazo Lores y difuntos de la familia. Dolores, Dadín Garrido y esposo Ángel Dopazo Castro. José Manuel Vidal Dominguez.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Jueves: Manuel José Goméz Torres, de Lagarei. Claudio Torres Troncoso y Hernando Serafín.

Sábado: Carlos Troncoso Poceiro. Dolores Leiro Cacabelos. Florinda Estraviz Pombo. Francisco Germán Castro Álvarez, de Gondariño. Ángela Meis Lorenzo y obligaciones de la familia. Elisa, do Reiniño, esposo y madre.

Domingo: A las 11:00 Bendición de Ramos y Palmas. Por la Parroquia.

domingo, 15 de marzo de 2026

NO HAY MAYOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER

 


Del pozo de Sicar -lugar de enamoramientos y confidencias amables- a la piscina de Siloé: parece como si Cristo, escogiendo la compañía de personajes defectuosos, se divirtiera en hacer explotar casos de escándalo nacional. Y no tanto por el placer de provocar, sino con la intención de despertar conciencias adormecidas, corazones acartonados, almas tan somnolientas y obstaculizadas en la carrera hacia el cielo. Si además lo hace en sábado -día de reposo, de fiesta y de brazos cruzados preceptuado por la ley- entonces el plato está servido. Y la Cruz, próxima.
 
Piscina de Siloé

Siloé, en los bordes de una piscina. Como Sicar, también aquí agua: agua, palabras y salvación. En torno a un torrente de gente, la misma escena de cuando sucede un accidente en la carretera. Es como si advirtiesen en la propia piel que aquel Hombre -que en pocos días había suscitado simpatías y antipatías- estaba a punto de hacer una de las suyas: la enésima. Todas las miradas fijas en Él, pero no demuestra sentirse incómodo con ello. Mira al ciego -que no puede mirarle- escupe en el suelo, modela el barro con la saliva, se lo extiende en los ojos y le invita a marcharse: “Ve a lavarte”. Como si no bastase levantar los ojos al Cielo y salvarlo. No, Cristo quería palpar la tristeza de aquellos párpados, extender la mezcla de barro y saliva sobre aquellas persianas bajadas desde siempre, como excusándose por aquel apagón tan largo y fastidioso: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé”. En la piscina: delante de tantos, de cara a los biempensantes, a las claras del día. Y él va: vuelve y ve. Punto y aparte. “¿Quién te ha abierto los ojos, desgraciado?” ¡Tú conoces bien aquel Hombre que se considera tan grande como para abrir los ojos a un ciego! Y justamente en sábado. Admítelo: es un impostor, un pecador, un disidente.
 
 
Pero él esta vez ve. ¿Y qué le importan los desprecios de los corazones envidiosos?  Al fin y al cabo ¿quién es aquel Hombre? Sólo sabe que antes no veía y ahora ve. Si es un pecador no lo sé. Sé sólo que he sentido el calor en sus dedos, una caricia silenciosa. Nadie antes me había acariciado así. ¡Qué emoción! Yo también estoy sorprendido, me gustaría agradecérselo, pero no lo conozco. Quisiera conocerlo. Ayúdame a conocerlo. Yo únicamente sé que puedo jurar que era ciego. Era ciego y ahora veo. Pienso que quizás es un profeta.
 
¡Sí, hombre, ahora todos son profetas! ¿Y nosotros quiénes somos? ¿Sabemos o no diferenciar lo justo de lo falso? Pon por caso que hubiese bajado del cielo: ¿por qué te escogería a ti, vagabundo? ¿Dónde están tu padre y tu madre? Y estos no se atreven a defenderlo, no se exponen. Lo máximo que dicen es que es mayor de edad y que se lo pregunten a él.
 
Y le brindan la alternativa: ¡Habla, ciego! Explica de una vez por todas cómo ha sido posible. Lo ha explicado antes: quizá sean ellos los ciegos. Paciencia. Empecemos de nuevo. Por un milagro tan grande vale la pena tener la paciencia de repetirlo. Pero lo que ellos quieren es: o que diga que jamás fue ciego, o que siga diciendo que no ve. Y que jamás se encontró con aquel Hombre. Y además que ir en contra de ellos le puede costar caro.
 

Pero después de haber saboreado la curación, las intimidaciones no valen. Para la salvación no hay que pagar comisiones ilícitas. Ni cobrar sobornos. Y continúan las trampas, los desprecios, las burlas, las presiones. Decid lo que queráis, pero yo veo. Ahora ya puede mirarse las manos y las arrugas, las sonrisas, constatar la tristeza en los rostros. Y además, rojo, naranja, amarillo, azul, verde. Mi padre, mi madre: ¡qué emoción!
 
El delirio de los celos: con la piel enrojecida por la furia, los rostros del odio: ¿pero qué tiene ese Hombre fastidioso?, ¿cómo te ha curado esos párpados malditos? Quizá malditos en otro tiempo. Ahora bendecidos, son los ojos de ellos los realmente ciegos. Los que ven mal, los que no quieren ver.
 
En este momento no sólo el ciego ve, también sabe hablar: la suya es una palabra, una voz, una profecía. Os lo he dicho una y otra vez: barro, saliva, manos, era ciego y ahora veo. “¿Quizás tenéis añoranza de ese Hombre? ¡Yo creo, Señor! ¡Vaya por Dios!: tocados y hundidos. Mira los ciegos. ¡Qué horror con aquellos que están cegados! Han entendido todo, es decir, que cuando se escupe al Cielo, uno sale derrotado a ultranza. Han entendido y quieren regular todo a su antojo. Y finalmente lo expulsan. La más antigua solución de los imbéciles y los cobardes. Si no entiendes, si no aceptas, si te molesta: expúlsalo. Hasta el más pequeño de los milagros resultará molesto para quien no soporta al Amor. También en los evangelios, especialmente en los evangelios, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
 
Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet