domingo, 1 de marzo de 2026

PRUEBA TÉCNICA SOBRE LO ALTO DE UN MONTE

 


Por un instante parece como si tirase su camuflaje de hombre. Ha cogido a tres: no los más santos, no los más loables y mucho menos los más mansos. Tres y no doce: ciertos cálculos del corazón permanecerán como elementos indescifrables hasta el final. Los coge y los conduce allá arriba, quizás era el monte Hermón, majestuoso y de belleza impresionante. Quizás el más humilde Tabor, de cresta más suave. Poco importa: sobre lo alto de un monte ellos, hombres de mar y llanura, cual sorpresa inesperada del Amigo. Quién sabe si los vio titubeantes en el umbral de aquella casa de Betania, quizás astuto descubrió en ellos aquel tono de incredulidad que les empañaba el corazón. Quizás aquel día Él se despertó y sintió la humana exigencia de mostrarse tal cual era de verdad: el Dios de las sorpresas, el Hombre de la Luz, el Sol de la Historia. 
 
Fue una especie de ensayo técnico para los días venideros, aquellos tempestuosos y desconcertantes de la Pasión que serán anticipación y preludio de los amables y confidenciales de la Resurrección.  
 
Monte Hermón (Izquierda) y Monte Tabor (Derecha)

La Transfiguración es el ensayo técnico de la Resurrección: el deseo loco de Dios -que aquí aparece en toda su ordinaria cotidianidad-  a ver si caída la “máscara” de hombre, aquella amistad resistirá. Si aquellos hombres acostumbrados a verle haciendo milagros y pasar los días, sabrán conservar la amistad también después, también en otro lugar, incluso en la Eternidad. En resumen: también Cristo advirtió la necesidad de ensayar la fiabilidad de su historia de amor con ellos. ¿Me amarán de verdad? ¿También como Dios? ¿Aguantarán? Pensamientos casi pueriles de un espíritu juvenil como siempre conservó el Nazareno. De esta manera en un abrir y cerrar de ojos, mientras se adormecían “su rostro brilló como el sol y sus vestidos se volvieron resplandecientes y blancos como la luz”. De tal manera que al volver a abrir los ojos se parecían a aquellos jóvenes que los domingos se levantan cuando el sol despunta por el tejado de casa. Tarde, pillados y acogidos por la luz, a mediodía. 


Para Él fue un ensayo técnico, para ellos un flash. La foto que les recordará aquel mismo instante en el que contemplaron al Amigo con una profundidad inesperada, como si el ojo hubiera conseguido posar sobre la intimidad de aquel Hombre. Resisten: mañana trabajarán, pasado mañana huirán, pero esta mañana aguantan. La amistad resiste: por la alegría de Él, por la alegría de ellos. Que es alegría desmedida. Se aguantan de tal manera que en su corazón hay un solo deseo: el de quedarse allí para siempre. ¡Y a quién le importan los demás! Y sin embargo no puede ser ese un privilegio para los privilegiados.“¡Levantad, vamos!”Exhortación a modo de garantía. Y mutis hasta la Resurrección. Todo amor guarda celoso un secreto que se revela sólo entre amantes y una foto en el bolsillo: la Suya, bellísimo, luminoso, cegador. Y más aún: digno de confianza. Una foto que dentro de poco habrá que desempolvar: en el momento de Judas, en el Huerto de los Olivos, al pie del Gólgota, bajo la Cruz, en el silencio ensordecedor del Sábado Santo. Aquella foto: para no olvidar, para no sucumbir, para no echar a perder todo lo vivido con Él. 


Si se hubieran quedado en lo alto del monte hubiera sido como hacer el juego al Enemigo: la tentación siempre es la de quedarse en los momentos felices, de ser desmemoriados en  los lugares donde se alberga la tristeza. Él les impedirá quedarse allí arriba: hubiera acabado siendo como un privilegio de pocos. Injusto, derrochado, demasiado humano en los cálculos, los arrastró hasta la llanura - Él con ellos- entre tribulaciones y sufrimientos, entre cotidianidad y polvo, en los cruces de caminos. Allí donde les había encontrado para conducirlos hacia arriba. Todo como antes, excepto aquella confidencia impresa en sus corazones que les había procurado la certeza de que Dios no va de farol: es lo que dice. Luz, resplandor, sorpresa: Presencia digna de crédito. El ensayo técnico de Dios. La foto de los tres. La Transfiguración: Dios no miente. 

Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

Semana del 2 al 8 de marzo

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: No habrá Misa.

Martes: Dolores Viñas Dopazo.

Miércoles: Dolores Da Silva Gaspar, hijo Pepe y difuntos de la familia. Carmen Valladares Currás.

Jueves: Amalia Vidal Méndez.

Viernes: Ejercicio del Santo Vía Crucis.

Sábado: Manuel Pérez Valladares, esposa Encarnación e hijo José Ramón. Ramón Sineiro Radío y difuntos de la familia. José Meis Rial, esposa Divina y difuntos de la familia.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por las obligaciones del Celebrante.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Jueves: Juan Rey Carballa, de Xuncabranca

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Carmen Tacón Martínez, "a Paparola". A las 19:00 Misa por Silveria Buezas Pérez. Elisa Lamelas Torres. A Santa Lucía, una devota. Juan Luis Otero Fernández, de Revel. Manuel Camiña Fariña.

Domingo: A las 10:30 por Ana Troncoso Poceiro. Juan Torres Dopazo, das Pedreiras, y sus padres. A las 11:30 Misa por la Parroquia.

lunes, 23 de febrero de 2026

El bastardo se ha quedado en paños menores

 

 
Podía haber empezado con un milagro y hubiera resultado más simpático y apetecible. Un Cristo prestidigitador para sacudirse el hambre de encima, un Cristo funámbulo para seducir a las multitudes, un Cristo acróbata para acelerar una pronta intervención de los ángeles. Sin embargo al final la pelota recae sobre su tejado, el del Bastardo Satanás: un psicólogo desgarbado, un aprendiz de teólogo, alguien cuyo oficio se ha desprestigiado a lo largo de los siglos. Y a pesar de ello está convencido, más incluso que nosotros, y lo busca infinitamente más que el pueblo que después de milenios gritará “Señor, Señor”. Lástima por la inexperiencia en el duelo con el que tiene ante él: ¿cómo puede Satanás dar lo que no tiene? ¿Alguien aún se atreve a atribuir a Satanás la propiedad material de las cosas: catedrales, jardines, valles y murallas? Nada de más erróneo bajo el cielo de la catequesis: de Satanás es el limo que se deja sobre las catedrales, sobre las ciudades y en los caseríos de otros. Él no ha sido nunca propietario de nada aquí abajo sino simplemente el primer usurpador de aquello que le hubiera gustado tener. “Fuera de aquí, Satanás” le impone el Desafiante: probablemente se lo dice con dulzura, con mansedumbre, con neta firmeza. Quizás como un sueño: que a ningún hombre –siguiendo la estela del Bastardo- le pase por la mente el reintentarlo con las mismas oscuras artimañas. Satanás ha elegido el Adversario equivocado: no siempre al máximo de la inteligencia corresponde el máximo de la intuición. Lo podría pensar un novato en sus manos, un joven fácil de llevar y de mirada azulada, un soñador inexperto en los primeros fragores de las batallas. No había entendido que aquel Hombre aceptaba su desafío para sacar una enseñanza para difundir a lo largo de los siglos venideros, para desafiar Él mismo la arrogancia de su Contrario. Por encima de la fascinación del milagro, escogió la aspereza de la tentación como lección magistral sobre el púlpito de la historia: para compartir con sus descendientes la dura ley que quien nace hombre. Sin engañar. 
 

Y sobre el pináculo del Templo el Hombre-Dios rescata aquella estupidez firmada por el Diablo en el Jardín del Edén. Pérfido Satanás (y todos sus imitadores) Él sabe que no es verdad, y sin embargo lo intenta: sabe que en un principio el hombre podía comer del fruto de todos los árboles del jardín. Y que sólo después llego la prohibición. Pero se hace el zorro: difunde la caricatura de un Dios que castra, un Dios sádico, un Dios que dice “mira qué maravilla” y después te la niega impúdicamente. De un Dios que enciende el deseo en Adán para acto seguido reprimirlo. Este es el Dios de Satanás y de una porción de cristianos quizás. En realidad al inicio existía la alegría y el gozo para sus hijos: sólo después llegaron las barreras protectoras, para no enlodar tal alegría.  


Para el hombre la restricción es una castración, para Dios una salvaguardia de la verdadera Alegría. Satanás obliga a Adán a quedarse en aquel callejón, le empuja y condiciona la mirada, le oculta la visión, le priva de la perspectiva: Satanás es un bastardo porque su propuesta de trasgresión es en vistas a una disminución del hombre. Usa la sospecha y muchos después de él la empuñaran como arma mortal: porque la sospecha no mata instantáneamente pero desgasta, deteriora, hiere y agota la mente, el alma y los pensamientos. De sospecha se puede enloquecer hasta lo impensable: se rompen lazos, se marchitan existencias, se destruyen ideales. Y Satanás –un hábil sin el carisma de Dios- agradece y lanza de nuevo el reto. Debilitando al hombre que era el sueño de la Creación misma. E invitándolo al carnaval organizado en el Infierno. 

Christus heri, hodie et semper. Pero también Satanás, ayer, hoy y siempre. De esta manera nadie podrá decir que fuimos condenados a una elección ya hecha. 

Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

Semana del 23 de febrero al 1 de marzo

 


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Pepe da Bouzavella, esposa Juanita y difuntos de la familia. Victoria Domínguez Pérez.

Martes: Ejercicio del Santo Vía Crucis.

Miércoles: Robustiano Fariña Dopazo y Carmen Padín Blanco.

Jueves: Manuel Cousido Besada. Elisa Valladares Fernández.

Sábado: A las 11:30 primer Aniversario de Ramón Meis Rial. A las 20:00 Misa por María Luisa Ruel Méndez, Encarnación Palomares Rodríguez y Ángel Moraña Laredo.

Domingo: Primera a las 9:00 por Aurora Insua Camaño, Lolita Camaño y difuntos de la familia. Isabel y Joaquín Martínez Acuña. Segunda a las 12:30 por la Parroquia.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Jueves: Ejercicio del Santo Vía Crucis.

Viernes: Primer Aniversario de Juan de Novas y Ciriaco García Fernández

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Rosa Castro Durán. A las 19:00 Misa por Carlos Troncoso Poceiro. Manuel Aragunde Vieitez y esposa Carmen, de Rouxique. Dolores Leiro Cacabelos. Florinda Estaviz Pombo. Francisco Germán Castro Álvarez, de Gondariño. Celia Caneda Padín.

Domingo: A las 10:30 Misa a San José, a intención de una devota. Alfredo Lores Lores, de Piñeiros, e hija María Esther. A las 11:30 Misa por la Parroquia

sábado, 14 de febrero de 2026

CUANDO DIOS HACE EL CONTRERAS

 


Muchas veces las afirmaciones en una frase se estropean con un pero: “es bueno, pero…”, “es hermoso, pero…”, “es espabilado, pero…” “es inteligente, pero…” Como si la historia -incluso la aparentemente más insignificante o la más gloriosa- estuviera siempre a un paso de explotar, para quedarse allí, como suspendida en la cresta. Poco concluyente. El pero es una ley de lo humano de la que Cristo no osó eximirse aplicándola. “Habéis oído decir que… pero yo os digo…” Que es como decir: “hasta ahora ha parecido que fuese justo así, pero de ahora en adelante ya no será suficiente”. Cristo, el contreras del Eterno, la exageración que es siempre anticipo y preludio de la grandeza, la convicción de ser el Hombre definitivo, aquel que cambiará la historia: incluso la convicción absoluta de los propios medios. Es ley humana y Cristo la soporta, incluso con el lujo -porque realmente Él es verdaderamente Hijo de Papá- de añadir de su cosecha propia. Como aquellos músicos geniales que sobre una partitura de autor proponen algunas variaciones melódicas: aquel toque de personalismo artístico que a menudo el público agradece con gusto y aprobación. 


Y sin embargo entre los dos peros -el del hombre y el de Dios- viene cifrada la diferencia entre el cielo y la tierra. Porque cuando el hombre manipula aquella partitura, a menudo lo hace para disminuir la proeza de lo que ha sido dicho o hecho con anterioridad -inteligente, pero tenga en cuenta que es hijo de profesores- o lo máximo para buscar una razón que debilite la sublimidad de lo anterior. Cuando es Dios quien lo corrige, aquel pero cambia y produce el efecto contrario: no tanto el banalizar lo que ha sido, sino anunciar algo más grande que dará mayor valor a aquello que lo ha precedido. Como un restaurador de muebles antiguos: no tira las tablas viejas o la madera de cerezo devorada por la carcoma, sino que lo coge y con paciencia de cartujo renueva la frescura y lo restaura dejándolo nuevo. Más fascinante, más precioso, más apreciado y valioso. Así es Dios: después de Él ya no será suficiente el no haber matado: será necesario no haber ofendido al hermano llamándole estúpido. Ya no será suficiente el hecho de no haberte acostado con otra mujer, sino el hecho de haberla mirado con concupiscencia consentida. Es propio de la seriedad del Cielo el ir a la raíz de los problemas para atajarlos: en la mirada del deseo empieza el adulterio; en el considerar estúpido o inepto al hermano, empieza el homicidio. Por eso echaron en cara a Cristo su radicalidad. Radicalidad deriva de raíz, es decir de lo que está en el fondo, en el inicio, de lo que hace transitar la savia, la vida misma. Lo que Cristo exige es ir a la raíz de las cosas para atajar el mal en su base. Hay que impedir que vaya a más y lentamente se descontrole.


Incluso en el Jardín del Edén, el Eterno no se detuvo en la manzana, sino que fue en búsqueda de quien la comió, es decir de Adán. Llegado a él no se detuvo: fue en búsqueda de quien le había inducido, es decir de Eva. Llegado a ella, no se detuvo: fue más lejos, fue a la raíz de quien por pura envidia intentó destruir desde su comienzo la más hermosa entre las historias de amor, aquella entre Dios y el hombre. Allí en la raíz encontró a Satanás y lo maldijo eternamente. Sin términos medios, sin medida, fulminante y audaz. Incluso amenazador con el Demonio. En los evangelios no basta con encontrar un culpable. Cristo busca al Culpable. Del mismo modo que no tendrá suficiente con desenmascarar al mal, sino que irá concienzudamente tras el mal para atajarlo, denigrarlo, y combatirlo sin tregua. Lo que cuenta para el Cielo es la intención, el sentimiento, es decir lo que hay en el corazón de las gestas terrenas. 


El pero de Dios: no para humillar sino para perfeccionar, no para regañar sino para estimular, no para esconder sino para señalar. Le acusarán por haber sido el hombre de los cambios: para algunos esto bastó para declararlo reo de muerte. Algunos, éstos en concreto, nunca entenderán que para aquel Hombre cambiar no significaba despreciar el pasado; significaba por el contrario amarlo con tal locura como para arriesgarse hasta la exageración con tal de iluminar de pleno el bien que ya estaba latente.  

Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet 

Semana del 16 al 22 de febrero

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: No habrá Misa.

Martes: No habrá Misa.

Miércoles: Comienza la Cuaresma. Día de ayuno y abstinencia. Impondremos la ceniza. Misa por María del Carmen Camiña Dopazo.

Jueves: Luis Estévez Pérez.

Viernes: Ejercicio del Santo Vía Crucis.

Sábado: Manuel Salgueiro Blanco. Ángel Manuel Santamaría, padre y abuelo.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por José Manuel Vidal Domínguez. Manuel Blanco Vidal.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Miércoles: Comienza la Cuaresma. Día de ayuno y abstinencia. Impondremos la ceniza. Misa por María Ana Méndez Casal, de Lagarei.

Jueves: Consuelo, esposo Cándido e hija Ana, de Lagarei.

Sábado: Gonzalo Martínez Martínez. Francisco Camiña y Lidia Abalo. Jacinto González Caneda, de Rouxique. Manuel Suárez González. Pastora Valladares Soto. Valentín Martínez Torres y esposa Modesta Pombo Padín. Pepe, da Tomada y familia.

Domingo: A las 10:30 Misa por Carmen Estévez Filgueira, da Bruñeira. Félix García Souto, da Salgueira. Manuel Fandiño Conde, de Rouxique. Cielo Puente y Regina González, da Costiña. A las 11:30 Misa por la Parroquia.

domingo, 8 de febrero de 2026

¡PÁSAME LA SAL Y ENCIENDE LA LUZ, POR FAVOR!

 

 
Como envuelto en el aroma de lo cotidiano: una pizca de sal en la sopa y una lámpara encima de la mesa para iluminar la casa. Porque el Rabbí, Maestro de una aldea perdida de Galilea, parece divertirse leyendo los secretos de la existencia misma dentro de los pétalos de una amapola. Y registrando en los pequeños detalles de una vida común las grandes maniobras que hacen de una vida cualquiera una auténticamente vivida.

El Hombre de Nazaret asombra quizás por aquella innata capacidad de escrutar el Reino de Arriba dentro de la confusa caricia de la vida de aquí abajo. Desde entonces, a partir de aquella primera pedagogía de la sorpresa, cualquiera descubrirá que no será a partir de lo que una persona dice de Dios, sino a partir de cómo te habla de las realidades comunes que tendrá la percepción de si esta persona ha vivido o no en el fuego del amor de Dios. Sal y luz, como un día agua y ceniza, Gracia y arrepentimiento, hombre y Dios. Y sin embargo no basta el hecho de ser predestinados, no basta el hecho de ser sal y luz para aromatizar y dar sabor e iluminar al mundo: será necesario rememorar a ultranza que si la sal pierde su sabor no sirve ya para nada más que para ser arrojada y pisoteada  por la gente. 

Que la lámpara ha sido hecha para ser puesta sobre el candelabro y no dentro o debajo de un cajón. En resumidas cuentas: que la sal debe conservar su sabor y la luz estar sobre el candelabro: si no, no son ni sal ni luz. Se convertirán en ingredientes caducados que la buena ama de casa, obsesionada por el orden y la limpieza, decretará incapaces de producir gusto y claridad. Es decir los dejará de lado por inútiles. 

Así pues, en la lógica del Evangelio, también un cristiano puede convertirse en inútil si pasa la entera vida sin que nadie se dé cuenta de la diferencia que había en él, aún más grave si acontece después de palpar las sorpresas de Dios, después de haber sido embridado dentro de una historia con Dios. El evangelio es diáfano e imposible de ser mal comprendido en este particular. Si la sal pierde su gusto no sirve para nada; pero si uno se pasa con la sal en la sopa, ésta se convierte en incomible, repugnante e indispone el apetito. No sólo el cristianismo insípido parece desanimar al Nazareno, sino también el cristianismo indiscreto, quisquilloso, sabelotodo y de este modo deteriorado: para favorecer la sorpresa de Dios, parece sugerir Cristo, es necesaria la justa dosis de presencia y esencia, de intervención y tregua, de entrada y salida. Como la madre, que exenta de toda licenciatura en arte culinario, sabe añadir la justa medida de sal para que el plato resulte sabroso. Con un añadido que le viene de la experiencia: cuando se le ha ido la mano con la sal, resulta casi imposible solucionarlo. Cuando sin embargo falta, siempre se puede añadir. Un refrán catalán dice: “Qui cuina salat cuina pel gat, qui cuina dolç cuina per a tots” (Quien cocina salado cocina para el gato, quien cocina dulce cocina para todos).

Maravilloso Cristo, también en esto muestra su sabiduría: mejor parecer débiles y después añadir la intervención de la Gracia, que parecer fuertes a ultranza y relegar la Gracia de Dios a un simple decorado. Mejor de puntillas –como en la lejana tarde de Emaús– y despacito avanzar con discreción, que entrar en la vida de las personas como elefante en una cacharrería. Quizás, con el evangelio en la mano, para convertirse en cristianos el secreto reside en ser a la par obstinados y flexibles, más o menos al mismo tiempo. Naturalmente lo difícil es saber ser lo uno o lo otro. La sabiduría cristiana es sabiduría y sabor, como se nos dijo el día de nuestro bautismo al ponernos la sal entre los labios: “Accipe salem sapientiae, propitiatio sit tibi in vitam aeternam” (Recibe la sal de la sabiduría que te sea propicia (útil) para la vida eterna) ¡Recibimos en germen el gusto de una historia con Dios!

Los cristianos no somos héroes sino hombres diferentes. Gente que sorprendida por la irrupción de Dios en la propia vida, en primer lugar deciden hacerse presentes en el mundo y después, meditando sobre el mundo, se atreven a proponer transformaciones. Presentes en el mundo, ante sí mismos, y ante Dios: para ser una humanidad que no teme a la aventura de la vida sino que midiéndose con ella, comparte la maravilla de sentirse llamada a humanizar la historia. Esparciendo el gusto de Dios. 

Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet