domingo, 31 de mayo de 2026

LE LLAMABAN TRINIDAD

 


En la cocina, una joven madre estaba preparando la comida con la mente totalmente concentrada en lo que estaba haciendo: preparar patatas fritas. Estaba trabajando para cocinar un plato que a los niños les iba a gustar mucho: las patatas fritas eran su plato preferido. El niño más pequeño, cuatro años, había tenido una intensa jornada en el parvulario (escuela de educación infantil lo llaman ahora) y quería contar a la madre todo lo que había visto y hecho. La madre le respondía con monosílabos y balbuceos. El niño no paraba de asirse a la falda y tirar de ella diciendo “Mamá”. Pero ella continuaba impertérrita pelando las patatas. Hasta que el niño agarró con fuerza la falda tirando con todas sus fuerzas. La mujer tuvo que inclinarse hacia su hijo. Él la cogió por la cabeza, la obligó a mirarle a los ojos y le dijo: ¡Mamá, escúchame con los ojos! Y es que todas las cosas importantes pasan a través de la mirada. Escuchar a alguien con los ojos significa decirle: “Tú eres importante para mí”. 
 
Si la Ascensión es la presentación hecha por Jesús al Padre de su Esposa, la humanidad redimida, si Pentecostés es el regalo de bodas firmado por el Padre a su Esposa, la Iglesia naciente, la fiesta de la Santísima Trinidad es este juego de miradas entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Como decir: estudiemos la táctica para dar continuidad a este Amor. La razón profunda por la que hemos de vivir en la unidad no es para cuadrar mejor el balance siendo solidarios. No es una necesidad táctica, una razón de cálculo o conveniencia: la comunión en la Iglesia no puede ser reducida a una elección inteligente derivada de la consideración de que estar juntos, trabajar juntos, caminar juntos es más rentable desde el punto de vista práctico. La razón profunda es que la Iglesia es la imagen de la Santísima Trinidad. Aún más: es la extensión de aquella esencial comunidad divina que se prolonga en la partitura musical de la historia y en la crónica cotidiana. Es fantástico pensar que la Iglesia nace de lo alto, que ahonda sus raíces en la Trinidad.


Por esa razón el misterio principal de nuestra fe nos ha sido revelado por Jesucristo y no es fruto de nuestras disquisiciones ni tiene como meta  nuestras contemplaciones abstractas. Nos es regalado para concretarlo en la vida de cada día y en los senderos de la fatigosa cotidianidad.
 
La Trinidad es/son personas. No cifras. No códigos fiscales. No números de matrícula en nuestros monos de trabajo. Somos personas, no guijarros abandonados por Dios en la tierra y condenados a rodar sin destino. Son personas iguales. ¿Comprendemos de dónde brota la insistencia de la Iglesia cuando anuncia la igualdad? ¡Somos todos iguales! No hay hombres de primera y segunda clase. El misterio trinitario nos interpela cada vez que descubrimos señales de injustica en la crónica cotidiana. El misterio de la Trinidad imprime en cada hombre el sello de la igualdad con Dios. Son personas iguales y distintas. Cada hombre tiene su rostro y su historia, sus sueños y sus fatigas, sus aspiraciones y sus miedos. Es una identidad intransferible. Dios nos conoce por nuestro nombre, no por nuestras siglas. Nos llama a cada cual por nuestro nombre. Él no coloca nuestros rostros en los archivos, sino que los sustrae de la usura de las estaciones iluminándolos con su luz. Él no sepulta nuestros nombres en el Parque de la Memoria, sino que los evoca uno a uno en medio de la nada indistinta de las nebulosas y, pronunciándolos con la pasión del enamorado, los esculpe en las rocas de los collados eternos.
 
Cristo nos invita a anunciar el evangelio a todas las naciones bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es un mandato para instruir en el Amor al mundo. Este es el rostro encantador de la Trinidad: un Padre que envía a su propio Hijo para salvar al mundo con su Amor, el Espíritu Santo. Reservándose el derecho a pedir ayuda a María, a Pedro,  a Pablo de Tarso, a Silas y a Bernabé, a ti y a mí. Porque la historia se convierte en interesante cuando mil rostros se cruzan entre ellos. Millones de rostros pero un único director: la Trinidad. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. La Trinidad siempre presente en nuestras vidas.

Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

Semana del 1 al 7 de junio


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: No habrá Misa.

Martes: Al Corazón de Jesús, un devoto.

Miércoles: Comienza la Novena al Sagrado Corazón de Jesús. A las 20:40 Rosario, Novena y Misa. Dolores Viñas Dopazo.

Jueves: Al Corazón de Jesús, a intención de un devoto.

Viernes: Por las intenciones de los participantes.

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Manuel Dadín González. A las 21:00 Misa por Mercedes Oubiña Romay y José Couto Miniño.

Domingo: Primera a las 9:00 por Aurora Insua Camaño, Lolita Camaño y difuntos de la familia. Isabel y Joaquín Martínez Acuña. Segunda a las 12:00 por la Parroquia.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Jueves: A las 19:00 confesiones de los niños de primera comunión y demás. A las 20:00 Misa por Juan Rey Carballa, da Xuncabranca.

Sábado: A las 20:00 Misa por Elisa Lamelas Torres y esposo José Vidal Prieto. María Bugallo y esposo Juan García Tacón. Jesús García Vázquez. José do Novello y difuntos de casa. Vicente Domínguez Domínguez, esposa Elisa, Ángela Domínguez y Rosa Otero Vilar, "Da casa da Pedra".

Domingo: A las 11:00 Misa por la Parroquia. A las 13:00 Misa por los niños que reciben la primera Comunión.

domingo, 24 de mayo de 2026

UNA SOLEMNE ACUSACIÓN: INCIDENTE PREMEDITADO

 


La escena era divina, ciertamente majestuosa: incluso un poco cómica. Los apóstoles estaban allí, justo a las afueras de Betania, posados con la cabeza gacha y en silencio. Un poco asombrados y perdidos, un poco contentos y un poco preocupados, un poco maravillados y un poco arrepentidos. Parecía que el tiempo tuviera que decidir si continuaba pasando o se detenía. A veces pienso que si no se les hubiesen aparecido aquellos dos individuos con vestiduras blancas, aún les podríamos encontrar allí, con la cabeza gacha.

Me los imagino volviendo al Cenáculo, hacia Jerusalén, hacia el inicio y el ocaso de un sueño cerrado para siempre. A esconderse “por miedo a los judíos”. Y quizás, paso a paso, se preguntaron: ¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos? Alguno, haciendo balance entre la humillación y la ofensa, pudo haber reaccionado: ¿No podía quedarse con nosotros? ¿Por qué ha marchado? ¿Por qué nos ha dejado solos? En las olas del evangelio me parece escuchar a Pedro, hombre concreto y amante frágil, tomar el último la palabra, y desplazando un poco a todos, tomarse a pecho la cuestión. Quizás diciendo: ¡Dejémonos de cuentos! Ahora es nuestro turno, ahora nos toca a nosotros. Si no se hubiera marchado, jamás nos hubiéramos arremangado y puesto manos a la obra.

Así, caminando tristes hacia la ciudad del Templo, presentían únicamente tres posibilidades en su horizonte. O quedarse allí con la cabeza gacha toda la vida. O admirar las gestas del Maestro de Nazaret como se hace en los grandes museos -un recuerdo que sólo te daña porque continúa recordándote la ausencia-. O quizás la más difícil: pasar a la imitación. 

Quién sabe cuánta gente en Jerusalén -y cuántas Jerusalenes podemos individuar en los mapas de nuestra alma- finalmente parecía suspirar. Volver a vivir, a sonreír, a sacudir. Nadie se esperaba ya nada de aquellos tipos. Un grupo insignificante, decapitado: muerto el perro, se acabó la rabia. El poder había conseguido restablecer el orden. Según ellos. La situación había vuelto a la normalidad después de los disturbios perpetrados por aquel aguafiestas de Galilea. Y por su puñado de mendigos. Según ellos. El calendario de las fiestas volvía a discurrir tranquilo y sin altercados como tres años antes. Según ellos. La lección de la Cruz debía servir de escarmiento que alejaría cualquiera extraña idea o pretensión. Según ellos. También nos sucede a nosotros el que a veces hagamos un balance inadecuado: cálculos, punto por punto, equivocados. Sumas, restas y multiplicaciones. Divides, añades y separas. Pero cuando vas a la caja, en el ticket sale un importe diferente. Que te asombra, te decepciona, te deja frío. En el supermercado, en la carnicería, en la pastelería, en la vida. 


Porque en Betania, al volver de aquella escena de ascensión a los cielos, no se había apagado todo completamente. Estaba naciendo un poco de nostalgia. Pero no aquella que te hace echar en la cama a llorar gritando: “Nada será como antes”. Sino aquella nostalgia que te empuja a repintar la presencia del Amor dentro los pliegues de tu frágil historia. De mujer. De niño. Que te empuja a ser mejor, con mayor decisión e ilusión. Con mayor convicción.  Lástima que no calcularon ni contaron con el don del Espíritu Santo. Hay un himno que me hace vibrar el corazón: ¡Oh Señor envía tu Espíritu, que renueve la faz de la tierra! Renovar la faz: es decir quitar las arrugas, pulir los trazos, hacer lucir la belleza original. El evangelio es maravilloso en sus golpes de efecto, tremendo en sus llamadas, fantástico en su precisión.

La aventura terrena de Jesús acaba como un fracaso. Además a los suyos los creen vencidos, aplastados, humillados. Los vencedores están ya brindando cuando se dan cuenta de no haber contado con el último personaje: el Espíritu Santo. Hay un “fuera de la programación” que hace saltar todo el programa. Una imagen de Iglesia celestial coge a todos por sorpresa. Imposible prever las consecuencias. Ese Espíritu que les ha arrobado parece que no tiene intención de abandonarles.

La Iglesia improvisa sobre el terreno, se inventa a cada momento, despunta en el momento impensable, se comporta de manera insólita, hace propuestas fuera de lo habitual: Pentecostés, crónica de un incidente no anunciado. Y tras él, no extraen un cadáver carbonizado de Iglesia. Al contrario. Del encontronazo con el Espíritu Celeste nace una Iglesia que no te esperarías: una Iglesia que se explica y que a la vez es inexplicable, incontrolable. Una Iglesia preocupada por las cosas de Dios, celosa por las de los hombres: es la Iglesia de los apóstoles. Intratable, irregular, inquietante. Crítica, amenazadora, incómoda. Arriesgada, que no da nada por descontado, inalcanzable, impensada, inesperada, fastidiosa. Esquiva, impensable, indomable, fortísima, impetuosa, apasionante, irresistible. Enamorada, indómita. Ayer, pero también mañana. Ya hoy, para ser sinceros. El Espíritu Santo. Sin Él, la Iglesia es imposible.

Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

Semana del 25 al 31 de mayo

 


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas

Lunes: Manuel Peón, esposa Victoria Poceiro y difuntos de la familia.

Martes: Elisa Valladares Fernández. Manuel Cousido Besada.

Miércoles: Águeda, esposo, hija Victoria, Herminio e hija.

Jueves: Por las Vocaciones a la Vida Sacerdotal, Religiosa y Misionera.

Viernes: A las 19:00 primer Aniversario de María del Carmen Camiña Dopazo. A las 21:00 Misa por Carmen Padín Vázquez y difuntos de la familia.

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de María Luisa Ruel Méndez. A las 21:00 Misa por Julio, Manuela, Amparo y difuntos de la familia. Manuel Salgueiro Blanco.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por los niños que reciben la Primera Comunión. Por Manuel Vidal Domínguez.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Jueves: Pepe de Roma, do Hotel Santomé.

Sábado: Carlos Troncoso Poceiro. Dolores Leiro Cacabelos. Florinda Estraviz Pombo. Amancio Méndez Fernández. Francisco Germán Castro Álvarez, de Gondariño. Luisa Melón Oubiña.

Domingo: A las 10:30 por la Parroquia. A las 11:30 por los frutos pastorales de la visita del Papa.

domingo, 17 de mayo de 2026

NO EL VIVO SINO EL VIVIENTE

 


Lo que le está sucediendo a Jesucristo frente a las miradas atónitas de sus apóstoles, no tiene nada que ver con un desaparecer en la estratosfera o con un perderse entre los astros de la bóveda celeste. Nada tiene que ver con marcharse como un cohete de una rampa de lanzamiento mientras el vuelo va acompañado de un adentramiento en una nube oscura. Se trata más bien de un fenómeno mistérico, insondable para los sentidos; pero por el que podemos tomar conciencia de que Jesucristo, Dios y hombre verdadero, después de haber compartido largamente con nosotros todos los aspectos de la humanidad, comprendida la persecución y la muerte cruenta, ahora se sustrae a nuestra percepción sensorial y se aleja de la esfera propiamente terrena. Asume la dimensión plena de la gloria, aquella inefable de lo divino, aún continuando manteniendo la misma humanidad. Verdadero Dios y verdadero hombre, entra en la esfera de lo divino.
El contacto puramente humano con el Señor Resucitado ya no será posible, porque Él asciende a los cielos y vuelve a la derecha del Padre. Huelga decir que de ahora en adelante ya no será posible experimentar según categorías terrenas; no tendremos manera de experimentar su presencia material, pero podremos percibir su presencia aunque sólo con un ulterior esfuerzo comprensivo de humildad, que es el de la fe.
Los sentidos ya no podrán garantizar la presencia del Resucitado y Glorioso, sino aquella virtud infusa en nuestros corazones por la cual podemos tener la certeza de que Él está vivo y que incluso nos hace descubrir que más allá de estar vivo, Él es el Viviente. 

Jesucristo no ha dejado a sus discípulos con un palmo de narices y no se ha diluido de manera que pierdan sus huellas, sino que continúa obrando con ellos, prosigue en su acción su obra de redención y salvación, perpetua su presencia cierta y efectiva en los sacramentos dentro de la unidad de la Iglesia. Pero las condiciones de conocimiento nos vienen dadas por la fe y por el abandono confiado, y estas son las únicas condiciones para poder interactuar con Él.
Ciertamente los apóstoles debieron asombrarse inicialmente observando su partida. Y se dieron cuenta de que ahora deberían organizar ellos mismos su convivencia y su ministerio. Y en esta tarea no tardaron en experimentar la cercanía de su Señor a pesar de la ausencia de posibilidades tangibles y auditivas. Vuelven a Jerusalén llenos de gozo, motivados y fortalecidos por la certeza de que no quedaban huérfanos. Por lo demás, Jesús les había prometido que estaría con ellos hasta el final de los tiempos y que les enviaría un Consolador, es decir el Espíritu Paráclito que les educaría en la verdad toda entera. Es pues obra del Espíritu Santo la posibilidad de percibir al Señor Resucitado en nuestra vida tras la Ascensión; porque el Espíritu propio del Padre y del Hijo, infundido en cada uno de nuestros corazones y en la asamblea de Pentecostés, nos hace posible la experiencia continua del Resucitado como Aquel que vive y que ya no muere más, y que anima la misión de la Iglesia.

En su nueva dimensión de gloria, Jesús nos invita constantemente a compartir la misma reciprocidad de relaciones entre Él, el Padre y el Espíritu Santo, sumergiéndonos en la vida plena de Dios y haciéndonos capaces para el mismo ámbito de gloria que se ha revelado al mundo en el Espíritu Santo. Él nos empuja de ahora en adelante dándonos fuerza para que rompamos los temores y superemos nuestras incertidumbres, miedos y titubeos. La Presencia de Jesucristo, aunque invisible, nos conforta y da seguridad mientras sostenemos luchas, desafíos y dificultades. Todos estamos llamados a perpetuar la presencia del Señor Resucitado, especialmente con una conducta de vida que lo transparente como el Viviente y no sólo como Aquel que está vivo.
Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

Semana del 18 al 24 de mayo

 

Dena

Lunes: Elvira Camiña Padín, esposo e hijos. Purificación Domínguez Lastres y difuntos de la familia.

Martes: Por los ancianos y enfermos.

Miércoles: Por la paz del mundo. José Da Silva Gaspar.

Jueves: A Santa Rita, por los participantes.

Viernes: No habrá Misa.

Sábado: A las 21:00 Misa por Encarnación Palomares Rodríguez. Ángel Moraña Laredo. María Sagrario Conde Castro y esposo Ángel. Albino Fernández Méndez e hijo Jorge. José Antonio Fontán y difuntos de la familia.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por los participantes.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías.

Jueves: Por los participantes.

Sábado: A las 20:00 Misa por Juan Manuel Salgueiro Pérez. Gonzalo Martínez Martínez. Jacinto Casal Soutullo. Pastora Valladares Soto.

Domingo: A las 10:30 Misa por la Parroquia. A las 11:30 Misa por los niños y jóvenes de la catequesis.

domingo, 10 de mayo de 2026

¿SEDUCIDOS Y ABANDONADOS? ¡NI MUCHO MENOS!

  

Lentos y reacios en sus pasos. Con aquel sentimiento de desconcierto a las espaldas que es típico de quien se está debatiendo ante la partida de uno que te ha abrasado de veras el corazón. Mañana estarán solos, huérfanos de una Presencia, pobres de una mirada que hasta hace pocas horas les había ayudado a navegar dentro de las borrascas de lo cotidiano.

De tanto en tanto es necesario abandonar a los hombres para luego amarles aún más. Y ayudarles a descubrir que aquel abandono -que para ellos era casi una ausencia- en realidad era una forma más audaz de presencia. Una casi necesidad para desflorar plenamente el sentido recóndito de aquella historia de amor con Él.

El hombre Nazareno, el Maestro, el Amigo. Sus antepasados habían entrado en el desierto como una horda de mendigos y beduinos. Después de 40 años de trato frecuente y de amores salieron revestidos con las galas del pueblo de la alianza. La más tormentosa, envidiada, narrada alianza de la historia entre el Cielo y la tierra. En cambio a ellos les bastó poco más de mil días para tomar el miedo y mudarlo en osadía, para trazar nuevos trayectos y rumbos, para despedirse de los peces de Genesaret y entrenarse en las aguas tumultuosas de los corazones de Palestina. Fuertes, impetuosos, valientes. Algunos días incluso molestos en su apasionada búsqueda de la Verdad: pero siempre en su compañía. Si sucedía algo, si tropezaban con alguno, si no comprendían mucho, cuando no lo conseguían, en las noches en las que el mar se agitaba, frente a los ojos de los adversarios, Él siempre estaba. Una garantía, una garantía, un sentido de guarda y custodia.

Pero el Espíritu Santo suscita siempre nuevas respuestas a las nuevas exigencias. Ahora estarán solos en el mundo, dentro de la historia. Solos pero a cuenta ajena, en su memoria. Solos, pero no solos como les querría el mundo, porque aquella soledad tendrá la compañía del Espíritu Santo que el mundo no comprenderá, que el mundo obstaculizará, de la que el mundo se mofará como si se tratase de la más insensata de las posibles compañías. Lo llama Espíritu, pero es una gramática de sinónimos y un alfabeto de matices: fantasía y creatividad, imaginación e intuición, percepción, inspiración y capricho. En el sentido más genuino del término.


De Egipto salió un pueblo festivo, después de la efusión del Espíritu sale una Iglesia remendada con las vendas de los dones, tremendamente decidida a jugárselo todo en la partida dentro del gran drama de la historia humana. No habrá ya más miedos en sus corazones cuando atravesarán los lindares de Judea y Palestina. Serán hombres y mujeres que romperán confines y barreras, anunciarán la comunión de los sueños. Imparables. Ese viento los modelará y nadie les podrá barrar el paso. Será su nuevo compañero de camino. Narrarán a los hombres que aquella historia de amor es un cruce entre Amor, Amado y Amante.
 
Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet