domingo, 16 de enero de 2022

SE MARCHÓ: ¡Y AHORA VIENE LO BUENO!

  

Giotto: Las bodas de Caná  

 


 

Se marchó. Partió. Y ya nadie podrá detenerle. Y en el capítulo final de su historia, un puñado de clavos y un madero desnudo le esperarán: nada podrán ni siquiera aquellos que desde el inicio lo tildaron de agitador de las esperanzas, y esperanza de quien ya no la tenía. Allá arriba, justo tras el Gólgota de la desesperación, una brisa de primavera hará que en la mañana hebrea germine la certeza de que la vida no muere. De tal manera que aquel parón de tres días en realidad será un nuevo trampolín para la Vida misma. Treinta años atrás -en el momento de los Magos y los Pastores- había villancicos, inciensos aromáticos y aroma de pan. Hoy, en medio del pobre banquete de la fiesta, hay seis ánforas de vino sin una gota de vino: se transformarán en racimos apenas prensados y convertidos en excelente vino. Mañana allá arriba, tras la alegría y la algarabía de Jerusalén, el silencio de las peores noches y una esponja con el vinagre: altísimo reconocimiento para quien ha bebido un vino de solera en el salón de Caná de Galilea. Así funcionan los hombres. 

 

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Se marchó porque era necesario partir: había una humanidad exhausta de tanto esperar. Partido porque una mujer -que la historia llamará “hija de su Hijo”- lo empuja con dulzura y le abre los ojos (a Él que un día se mostrará especialista abriendo los ojos a los ciegos): “No tienen vino”. No hay vino, no hay fiesta: “haz algo, hijo mío”. Y las mamás lo pueden todo: son ojos que anticipan la historia porque son capaces de leerla desde dentro. Partido contra su voluntad: “no ha llegado mi hora”. Que es como decir: déjame en medio de esta última pereza de la vigilia: aún cinco minutos en el silencio de mi casa, déjame saborear la dulzura de Nazaret, el silencio del taller de mi padre. Desde mañana todo será un sin parar. ¡Un ratito aún, por favor! Partido porque ella no cede. Esta vez es la mirada que lo condena a levantarse: ¡no tienen vino! Ella ha nacido mujer: ¿Por qué empezar de mala manera la aventura de una joven esposa? Las mujeres están tan unidas a los detalles, a las pequeñas cosas, que privarles en los inicios de la alegría es como privar a la primavera de la borrachera del viento de marzo que te enreda el cabello.

 

Y sin embargo se va: es una mujer la que anima los primeros pasos de aquel Hombre que de pequeño aprendió de ella a estar en pie. Hoy es ella a señalarle los primeros pasos de hombre: “marcha, Hijo mío, y que Dios te bendiga”. Lo seguirá por los senderos tortuosos de Galilea, guardará silenciosa los elogios de quien un día le gritará: dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron”. Lo escrutará desde lejos, dulcemente madre: custodiará los pensamientos dejados en el sendero, alejará tristes presagios, recogerá confidencias y temores de aquel grupo que pronto se escogerá, permanecerá en pie bajo el peso de aquel Madero al que lo colgarán: Él, Hijo único de Madre virgen. Y después se volverán a abrazar en el alba de Pascua, en aquella aurora que tendrá el sabor del reencuentro. 

 

El objetivo del cristiano no es una bienaventuranza privada, es el todo. Él cree en Cristo, cree pues en el fututo del mundo, no únicamente en el propio futuro. Sabe que este futuro es más de cuanto él se puede procurar. Sabe que hay un Sentido que no puede destruir. Pero debido a esto ¿permanecerá mano sobre mano? ¡Al contrario! Justamente porque sabe que hay un sentido, puede y debe llevar a cabo la obra de la Historia; aunque desde su pequeño rincón, tendrá la impresión de que su esfuerzo sea como el trabajo de Sísifo y que la roca del destino humano esté continuamente suspendida en el aire, edad tras edad, para después volver a caer hacia abajo, volviendo vanas las precedentes fatigas. 

 

Quien cree sabe que se va hacia adelante, que no se gira alrededor. Quien cree sabe que la historia no se parece a la tela de Penélope, tejida y destejida continuamente. También el cristiano podrá ser asaltado por las desconcertantes pesadillas de la angustia frente a la aparente esterilidad del obrar humano. Pero en su pesadilla penetra la voz salvífica y trasformadora de la realidad: ¡tened ánimo, yo he vencido al mundo! (Jn. 16, 33) El mundo nuevo, simbolizado en la imagen de la Nueva Jerusalén con la que la Biblia concluye, no es una utopía, sino una certeza tras la que vamos al encuentro en la fe. Hay una redención del mundo: he aquí la firme confianza que sostiene al cristiano y que lo convence de que también hoy vale la pena ser cristiano. 

 

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Ante las tinajas, en un instante de soledad, la contempla por la última vez: adiós madre, ha llegado el momento de separarnos ante esta agua. Te lo aseguro: se convertirá en vino. Y no acabará aquí: un día transformaré también el vino. Partió: y ya nadie podrá detenerle. Y con él se ha puesto en marcha la máquina de los milagros: algunos los hará a regañadientes, otros los hará convencido: los sábados será él el que los buscará para mostrar que el hombre es más importante que el sábado. Quizá María no sabía lo que había encendido, quizá no se imagina hacia dónde lo llevará ese camino que ahora el Hijo recorre. El Bautista lo saluda y orienta hacia Él al pueblo: “He aquí el cordero de Dios”. María le abre los ojos: ¡no les queda vino! Él se va. Después de treinta años de espera, quizás ha llegado su hora: de ahora en adelante el mundo se convertirá en un lío colosal, una eficientísima ambigüedad, en una maraña de emociones. Simplemente porque un hombre se ha marchado. Y es que hay hombres que dejan huella. Y dan un adelanto transformando el agua en vino. Para que ninguna casa se vea privada de la fiesta del corazón. 

Semana del 17 al 23 de enero

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por Elvira Camiña Padín.

Martes: Por Sebastiana Pérez Lamelas.

Miércoles: Por Secundino Domínguez Laya y Dolores Rosa Lobo.

Jueves: Por Manuel Lastres Seijas y Herminia Arosa Fernández.

Viernes: Por Dolores Domínguez Rosa y Ángel Domínguez Rosa. A las 20:30 reunión del grupo sinodal.

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Antonio Prieto Pillado. A las 20:00 Misa por José Touriño, esposa Dolores y obligaciones de Casa. José María Blanco Velázquez.

Domingo: Primera a las 9:00 por la conversión y santificación de la Parroquia. Segunda a las 12:30 por las obligaciones del Celebrante.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Sábado: A las 11:30 primer Aniversario de Albino Estévez Chan. A las 19:00 Misa por Francisco Manuel Domínguez Freile; Elier Vázquez González; Carmen González González; José Garrido Caneda y difuntos de la familia; Fernando Martínez Méndez y difuntos de la familia.

Domingo: Primera a las 10:30 por Regina Troncoso y esposo Jacinto Miniño; Manuel Salgueiro Álvarez, Maruja de Caneda. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 9 de enero de 2022

El bautismo del Señor


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Con el alma quemada por el deseo del Reino. En el inicio, triste suerte la suya: llegado demasiado tarde para hacer carrera entre los profetas, y demasiado pronto para hacerla entre los apóstoles, el Bautista -última esperanza de un pueblo desesperado- casi aparecía a sus ojos como el Mesías. Él, el acusador del Mar Muerto; el Otro, el libertador del Mar de Tiberiades. Desde los tiempos de Moisés, triste suerte la de los precursores: llegarán hasta las orillas del Jordán, pero no gozarán de la Tierra Prometida. Allanarán la ruta a Aquel que camina tras ellos, pero un día les pasará por delante: prepararán un trono en el que nunca podrán sentarse ni reposar. 
 
El profeta no es un filósofo: poco le importa si el mundo está hecho de agua o de fuego, si el agua y el fuego no bastan para volver mejores las almas de los hombres. Es poeta sin quererlo ni saberlo, cuando la plena indignación y el esplendor de los sueños le ponen en boca imágenes fuertes que los retóricos no sabrán jamás inventar. No es sacerdote porque no ha sido ungido en el Templo de los guardianes mercenarios de las Escrituras. No es rey porque no tiene mando sobre los soldados y tiene como espada sólo la palabra que viene de lo alto. No es soldado, pero está siempre preparado para morir por su Dios y su gente. El profeta es una voz que habla en nombre de Dios, una mano que escribe bajo el dictado de Dios, un mensajero enviado por Dios para avisar a quien ha perdido el camino, a quien se ha olvidado de la Alianza, a quien no hace buena guardia. Es el secretario, el intérprete, el enviado de Dios, y pues, superior al rey que no obedece a Dios, al sacerdote que no entiende a Dios, al filósofo que niega a Dios, al pueblo que ha abandonado a Dios para correr tras los ídolos de madera y de piedra.
 
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Cristo hoy tiene treinta años más o menos: la liturgia corre veloz, poco respetuosa de los almanaques del hombre. Escondido en el taller de Nazaret, aprende los últimos secretos del padre carpintero y la madre lavandera. Treinta años es la edad buena: antes es demasiado temprano, después será demasiado tarde. 
 
El Nazareno perfila los últimos trazos de su escultural belleza de Hombre. El amigo y primo, que impertérrito se encuentra a orillas del Jordán, continúa con gran magnetismo su labor de limpieza. Lo confunden con el Mesías, pero él no está dispuesto a ello. Su profesión es preparar el camino, recorrerlo será la obra del Amigo y primo que en  Nazaret se está abrochando las sandalias y que prepara su ya casi inminente partida para la vida pública. Los bautiza, los reprende, condena su maldad y hace reverdecer las virtudes: había sido creado adrede por el Altísimo con el fin de conquistar las mentes y orientarlas hacia el Cielo. E iban al Bautista porque se sentían sucios y manchados. Él no es el esperado, lo es Otro: “Yo os bautizo con agua, pero detrás de mí viene Otro, y yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y con fuego”.
 
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Y el Otro, el silencioso predicador de Nazaret, se cuela en la fila de los impuros  de la misma manera que tras el Anuncio, su Madre se coló entre las lavanderas de Nazaret, sin dejar entrever que en su seno había puesto su morada el Altísimo. Puro entre los impuros haciéndose bautizar por Juan: jamás considerará un tesoro celoso su igualdad con Dios, sino que se despojará de sí mismo y se acercará como por casualidad a la orilla del Jordán pidiendo al Bautista el agua de purificación. No hay suciedad en aquella carne venerada por los pastores y perfumada por los Magos. Sin embargo, inclinarse frente al amigo es el gesto típico de los pecadores y un darle gracias por la tarea llevada a cabo. Lo mira y se miran: quien sostiene el cuenco de agua en la mano ha sido un embajador fiel, un amigo leal, un hombre de una pieza. Se habían entrecruzado en la voz aún antes de nacer, cuando Juan exultó en el seno de Isabel apenas María cruzó el umbral de la puerta de Casa Zacarías con el Eterno en su vientre. Hoy el uno pasa el testigo al Otro como signo de fidelidad. 
 
En la orilla del Jordán no hay tías ni padrinos emocionados y aún menos encajes en los faldones como en el día de nuestro bautismo. Es el inicio de una aventura que ni el mundo imaginaba, comenzada en el modo más humano que el mundo conocía: puro entre los impuros sin ningún miedo a contagiarse. Un día se convertirá en el áncora de salvación de los impuros, en la piedra de tropiezo de los “justos”, en aquel que separará las aguas de la historia. Hoy sólo está arrodillado, con el agua mojándole la cabeza. Podía haberse quedado así: hubiera sido un Dios cómodo y tranquilizador. En cambio, mañana, desde las multitudes del Jordán, se sumergirá en la soledad del desierto sonriendo en el día de nuestro bautismo: el primer regalo no será un milagro, sino simplemente compartir con nosotros la condición de quien nace hombre, que se llama tentación. A pesar de las buenas intenciones de la familia que estaba sonriendo en el día de nuestro bautismo. Quién sabe con qué privilegio se habían confundido.

Semana del 10 al 16 de enero

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: No habrá Misa.

Martes: Por los participantes.

Miércoles: Obligaciones del Celebrante.

Jueves: Por Marcelina Varela Domínguez. A las 20:30 Reunión de los matrimonios que celebran las bodas de oro y plata.

Viernes: Obligaciones del Celebrante. A las 20:30 reunión grupo sinodal

Sábado: Por Carmen Guerra y difuntos de la familia

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por Francisco Fernández Méndez, esposa e hijo. Antonio Romero y difuntos de la familia.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes: Por Celia Padín Castro; Apolinar Rodríguez Vidal, de Piñeiros.

Jueves: Por María Lucinda González Suárez.

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de José Alberto Dorado Cobas. A las 19:00 por Manuel Garrido y esposa Eulalia; Victorino Garrido Basdedios, do Castro; a la Virgen de los milagros, una devota; José Oubiña Radío; Manuel Torres Torres, esposa Elisa Otero e hijos fallecidos, da Arnosa.

Domingo: Primera a las 10:30 por Pacita López Piñeiro, esposo Dorado e hijos; Edelmiro Otero Méndez y esposa Carmen, da Arnosa. Segunda a las 11:30 por la parroquia.

domingo, 2 de enero de 2022

Desde las alcobas con tres camellos

 

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Hoy los buscadores de Dios están de rodillas. Han seguido una estrella y se han tenido que tragar el peso de un viaje y la irreverencia de un rey fantoche llamado Herodes el Grande. Conocían el mundo de las estrellas al dedillo, aunque las Sagradas Escrituras les pudiesen parecer un jeroglífico cargado de misterios. Y sin embargo, dentro de aquella aparente incomprensión contemplaron lo que a Herodes permanecerá prohibido: el Rostro de un Dios hecho Hombre. Desde Palestina, última provincia del Imperio Romano, ascienden los pasos aterciopelados y “graciosos” de una muchacha de Nazaret, desde las cuadras de Oriente – tierra de pueblos dispersos, de forasteros y de gente extraña- se oyen los bramidos de los camellos de Magos deseosos de Verdad; de la  tierra pecadora, nefasta y burlada por los ojos de los sabios, se levantará la figura poderosa de Leví Mateo, capaz de dibujar relatos dignos del Reino de Arriba y de un Dios convertido en Hombre. Punto y aparte. 
 
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Quizás no bastaban aquellos pastores del campo de Belén, los espléndidos  descendientes de la tribu de Judá, pobres e ignorantes como los rebaños que llevaban a los pastos. Estos ricos surgidos del lejano Oriente no se inclinarían para recoger  una perla, guardianes de aquella sabiduría que no arquea las pestañas ni se asombra por nada. Su lengua es tan extranjera que la simplicidad de María no logrará entender, sus mantos de jaspe y de seda podrían ofender vergonzosamente la desnudez de aquella cuadra improvisada como templo del Altísimo. 
 
Y, sin embargo, abandonaron la comodidad de sus alcobas opulentas, impregnadas de resina y calentadas por alfombras, sintieron sus corazones vibrar como en ninguna otra situación. Sus mentes recordaban aquella antigua cita: “Y tú, Belén tierra de Judá, no eres la más pequeña de las aldeas de Judea, pues de ti nacerá un jefe que pastoreará a mi pueblo, Israel” Hicieron bramar a sus camellos mimados en las cuadras de Cisjordania, en los apriscos de Persia y Mesopotamia, los han enderezado sobre sus rodillas al grito ronco de los camelleros y los han espoloneado para seguir a la estrella que galopaba hacia Occidente. “Algunos Magos llegados de Oriente a Jerusalén preguntaban: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?"
 
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Entonces, ¿no es verdad que aquel niño odia a los ricos, a pesar que dirá que es más difícil para un rico el salvarse que a un camello pasar por el ojo de una aguja? Entonces ¿no es verdad que le molestan los sabios aunque un día dirá que el reino de los cielos es de los simples? Y en cambio es verdad que a Aquel Niño le repugna la riqueza, pero sólo la riqueza de quien no sabe levantarse de noche y abrir sus cofres para llevar ofrendas a un niño desconocido. Le repugna la doctrina de quien los considera estúpidos porque unen sus destinos a las huellas de una estrella que aparece y desaparece, de quien ha desterrado la palabra “adorar”  ¡Estos son los Magos! Gente que por un milagro rarísimo susurrado de noche por ángeles atareados, se santificaron trasladando riquezas y siguiendo la doctrina. Sus mejillas perfumadas por mirra y aromas de nardo eran dignas de acariciar las mejillas inocentes sin la obligación de sacarse aquella sortija reluciente de dignidad real. 
 
Camellos con una estrella en sus espuelas. En el límite extremo de su vida un trueque: han intercambiado setenta años de filosofía y de costumbres  protocolarias por la ingenuidad y el riesgo de este viaje insensato. Han comprometido la rentabilidad de sus cofres con esta dilapidación en lo desconocido, la dignidad obsequiosa de las inclinaciones que les tributaban en sus palacios con estas zancadas en la grupa de un dromedario. Pero la diferencia está en la alegría: “Al ver la estrella experimentaron una gran alegría”. Porque nacieron buscadores y en el umbral del pesebre se descubrieron buscados: para adiestrar al hombre en el humilde arte de continuar a esperar. 

Semana del 3 al 9 de enero


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por Dionisio Castro Minguillo.

Martes: Por María Luisa Gondar Vieites, hermanas Carmen y Dolores; Elisa Valladares Rial, hijo Manuel y difuntos de la familia

Miércoles: No habrá Misa.

Jueves: Solemnidad de la Epifanía del Señor. Primera a las 9:00 por Julio, Manuela y difuntos de la familia. Segunda a las 12:30 por las obligaciones del Celebrante.

Viernes: A las 18:00 primer Aniversario de Rufino Santamaria Castro. A las 20:00 Misa por Palmira Dozo Fontán; Felicidad Méndez, esposo y difuntos de la familia. Luisa Padín Cacabelos, esposo y Luis García.

Sábado: Por José Fernández Gondar; José Casal Padín, esposa Dolores, hija Carmen, suegra Modesta y Tucho. Teodoro Cacabelos Domínguez.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por José Luis García Dorado.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes: A las 18:00 primer Aniversario de Manuel Méndez Radio. A las 19:00 por Eugenia Nores Domínguez, esposo, hijo José Emilio, consuegra María do Carmo.

Jueves: Solemnidad de la Epifanía del Señor. Misa Cantada a las 11:00 por María Esther Lores Blanco y su padre Alfredo, de Piñeiros.

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Adolfo Caneda García. A las 19:00 Misa por Juan López Piñeiro y esposa Rosa; Serafín Torres Troncoso y esposa Parisina, de Piñeiros; Carmen González Cacabelos; Albino Crespo, padre Antonio y hermano José; Carmen Moldes Carrera, Eladio Soutullo, Carmen Souto Torres y Carmen Vázquez Torres, de Piñeiros; Pastora Touriño Blanco y esposo.

Domingo: Primera a las 10:30 por Divina González Padín y difuntos de la familia; Carmen Padín Míguez, esposo José González, madre Juana Míguez; Eladio Otero Rodriguez. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 26 de diciembre de 2021

Pañales e incomprensiones, más que cava y turrón

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Dejando espacio a la adoración, coloreado por la música de algún villancico con olor a oveja, Él inicia su misión: no hay tiempo que perder aquí abajo en la tierra. Urge comenzar la construcción de un camino que reconduzca los pasos de los hombres hacia allí donde reina la nostalgia de una casa abandonada. Como uno de nosotros, esta mañana: también Él un hijo que hace las maletas y se aleja de casa. Y ellos dos, María de Nazaret y José hijo de David, como cualquier pareja de hoy en día, siguiendo el sueño de un Hijo que no encaja ya con sus sueños: “ellos no comprendieron sus palabras”. Un puñado de estrellas y algún que otro regalo que les llevaron los últimos de la historia, y ya entre las paredes de la casa de Nazaret se respira la crisis: “angustiados, te buscábamos”. Ni los santos entienden a los santos: perfectos padres en medio de la incomprensión de un Hijo para el cual ya le queda pequeña la puerta de casa. Son como profetas visitados por presencias angélicas; sin embargo ellos no entienden lo que está sucediendo en su vida de casados. 
 
Y no obstante no se rinden, sabían que tenían que afrontar a un hijo diferente de los otros niños y piden explicaciones: ¿Por qué nos has hecho esto?
 
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Preguntan con las mismas preguntas de las mujeres y los hombres de todos los tiempos: con ellos comparten la angustia de no entender la melancolía de la incomprensión, el hecho de que los hijos no son jamás hijos propios sino hijos de un cielo que pide espacio a un vientre para hacerles nacer para después dejarles libres para levantar el vuelo. En aquella petición de libertad entre los muros de Nazaret ellos interrogan  -como es lícito que hagan-  pero lo hacen con un diálogo tranquilo, sobrio y amoroso  que da por hecho el recibir una respuesta incomprensible. Tal como sucederá en poco tiempo: “¿No sabíais que debía ocuparme de las cosas de mi Padre?
 
Ellos preguntan  y Él responde, con aquel tono amoroso y la inspiración de un Hijo que no se marcha  por repudiar los afectos, sino para encender por doquier el sabor de la vida: escucha, pregunta y responde. 
 
Y esa mañana de plena crisis en la familia de Nazaret se convierte en el alfabeto de la comunión para las casas de este mundo. Cada cual siguiendo la propia estrella: no se perderán porque en el fondo de ellos habita una profecía, quizás un fragmento de sueño. Y los sueños sólo son pequeños sueños y las revelaciones sólo pequeñas revelaciones. Porque ésta es la estrategia del Eterno en las pequeñas pruebas: hay la luz suficiente para dar el primer paso, la luz necesaria para la primera noche, la que basta para partir. Después Dios condenará el enfrentamiento: volverá junto a cada paso de la vida para asegurar que se custodia una profecía incluso en la crónica más negra. Incluso en medio de la oscuridad del Calvario.  

Lo escribía Guareschi, en su “Diario clandestino” mientras permanecía internado en el lager de Sandbostel en el norte de Alemania:
 
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“Señora Alemania, tú me has encerrado entre alambre de púas y haces guardia para que yo no salga. Es inútil, señora Alemania: yo no salgo pero entra quien quiere. Entran mis afectos, entran mis recuerdos. Y esto no es nada, señora Alemania: porque entra también el buen Dios y me enseña todas las cosas prohibidas por tus reglas. 

Señora Alemania: tú rebuscas en mi bolsa y revuelves entre las pajas de mi camastro. Es inútil, señora Alemania: tú no puedes encontrar nada y en cambio allí están escondidos documentos de esencial importancia. Los planos de mi casa, mil imágenes de mi pasado, el proyecto de mi futuro.

Y esto no es nada, señora Alemania: Porque hay un gran mapa topográfico a escala 25.000 en el cual está señalado, con extrema precisión, el punto en el que podré reencontrar la fe en la justicia divina.
 
Señora Alemania, tú te inquietas conmigo, pero es inútil. Porque el día en el que presa de la ira harás alboroto con alguna de tus mil máquinas y me echarás al suelo, verás que de mi cuerpo inmóvil se levantará otro “yo”, más hermoso que el primero. Y no podrás ponerle una placa al cuello porque volará alto, más allá de la alambrada. Y si te he visto no me acuerdo. 
El hombre está hecho así, señora Alemania: por fuera es una cosa muy fácil de controlar, pero dentro hay otro y únicamente lo controla el Padre Eterno. Y ésta es la jugarreta para ti, señora Alemania”  (Diario Clandestino de Giovanni Guareschi) 
 
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El Niño y los suyos: el tiempo para intercambiarse una mirada recíproca y vuelven juntos a Nazaret. De la misma manera que juntos fueron a Jerusalén y juntos habían buscado al Hijo. Porque en la Escritura nos perdemos juntos y juntos nos encontramos: es siempre juntos que se abre el camino de la salvación. También Él, sin mueca de disgusto alguna “les estaba sometido”. Como todos los hijos de este mundo: treinta años para aprender el silencioso arte de convertirse en hombre, tres decenios de silencioso aprendizaje y de fiel pertenencia al linaje de papá. Seis lustros sin ningún acontecimiento prodigioso: un día allí obrará a regañadientes los milagros, siempre fuente de ambiguo reconocimiento y de alabanzas que le trastornarán. Él “crecía en sabiduría, edad y gracia, Ella “conservaba todas las cosas en el corazón”. Dos verbos en pretérito imperfecto: el largo tiempo de la espera y de las ansias y congojas, de las preguntas y de las partes, de los misterios y de la Cruz. 
 
En Nazaret vive lo cotidiano, en Jerusalén el Eterno: las cosas de Dios y las de la gente, las crónicas domésticas y el respiro de la Historia en mayúsculas, los treinta años de silencio y los tres de palabras sensatas. Dios también vivió entre platos, lavandería y reproches: y no hizo nada para evitarlos. Convencido como estaba de que nada de lo de aquí podía ser obstáculo en la ruta hacia el cielo.