domingo, 27 de diciembre de 2020

El sueño de Dios es un pesebre siempre vacío

 


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Me he detenido muchas veces ante el belén recién montado, atraído por los colores de las figuras, por las luces, por los ruidos, por las varias escenas de vida cotidiana de la pequeña aldea de Belén. Sin embargo, este año sólo he tenido ojos para el pesebre. No para el pesebre en cuanto tal, sino por ese “estar vacío” pronto para acoger a alguien. Aquel pesebre acogió al Señor: no hay lugar para Él en la posada. Los hombres no lo acogieron y el Hijo del Hombre encontró calor allí donde las bestias comen su heno. Únicamente los pañales en los que María lo había envuelto, a duras penas nacido, para calentarlo. ¡Qué extraña es la Navidad! Es la fiesta del rechazo de Dios y de la acogida que Éste, por su parte, hace del hombre.

 

Más me fijo en aquel pesebre más me doy cuenta que allí se encuentra todo el sentido de ese nacimiento, de la misión de Jesús: es el cumplimiento de las promesas de Dios, es la salvación hecha carne, es el Amor hecho hombre. El pesebre es el sueño de Dios, de Aquel Padre que desea devolver dignidad a la criatura que traiciona, mata, viola, genera injusticias y sufrimientos. Es el sueño de Dios que por nuestro amor se hace hombre en nosotros para recordarnos que nuestra verdadera identidad es la de ser como Él.

Es a aquel pesebre que hemos de volver para reencontrarnos a nosotros mismos, para ser verdaderos hombres. Es aquel sencillo y pobre pesebre que hemos de contemplar para recuperar nuestra autentica humanidad. Navidad es el sueño que Dios tiene de querer ver aquel pesebre siempre vacío, siempre libre, porque para cada hombre que nace, que viene a la luz, debería haber siempre un lugar cálido y acogedor en el que reposar. Y con pañales que lo envuelvan como un abrazo, venciendo así el frio de la indiferencia que mata. 

 

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Si para el Niño de Belén, el Hijo de Dios, no había lugar entre los hombres, para nosotros en cambio siempre habrá un lugar en el corazón de Dios, de aquel Dios que restituye dignidad y belleza a toda carne. Sin amor, sin Dios, el hombre experimenta el infierno en la tierra porque “infierno es allí donde no está Cristo”(Paul Claudel)

 

Hoy Jesús nace en el pesebre de tantas vidas destrozadas, de tantos corazones incomprendidos, rechazados, maltratados, endurecidos y embrutecidos por el pecado y el egoísmo, y a todos devuelve la luz, la paz, la fuerza, la valentía, el gozo, la libertad…

 

Jesús quiere nacer cada día en nosotros para envolvernos en los pañales de su amor, en el calor de su abrazo. ¡Pero el sueño de Dios no concluye aquí, no puede acabar así! Su sueño continúa y espera que todo hombre, toda criatura se haga pesebre, cuna, casa para sus hermanos.

 

Es verdad que cada año nos llenamos la boca de estas palabras altisonantes. Por Navidad parecen letanía de la obligada cantilena de “buenismos”, casi un antídoto a nuestras Navidades fiesteras y consumistas, mientras nuestro egoísmo nos vuelve cada vez más obesos e indiferentes. A menudo, también en nosotros, no hay lugar para el amor, para la acogida de aquellos últimos, en los que tú mismo a veces te has colocado. Libéranos, Señor, del fardo pesado de todo cuanto nos impide amar y ser libres. Devuélvenos, en esta Navidad, el gusto de las cosas simples que demasiadas veces damos por hechas, el gozo de lo esencial. Sorpréndenos una vez más y haznos descubrir que es bueno que Tú estés aquí, entre nosotros, débil e indefenso Niño, radiante y perturbador Misterio. Y susurra a mi corazón, a nuestro corazón en esta noche: es un regalo que estés aquí.

 

Mn. Francesc M. Espinar Comas

Semana del 28 de diciembre al 3 de enero

 


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por Dolores Besada Vázquez y esposo; Dolores Parada y Jacinto Vidal.

Martes: Por María Luisa Gondar Vieites.

Miércoles: Por los participantes.

Jueves: A las 19:00 Misa por Rafael Basdedios, esposa Alicia y difuntos de la familia.

Viernes: Misa a las 12:30 por Manuela, Julio y difuntos de la familia.

Sábado: A las 11:30 primer Aniversario de Carmen Pontes Álvarez. A las 20:00 Misa por José Cacabelos Garrido, María Torres Pombo.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por las obligaciones del Celebrante.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes: Por Águeda Fontán Camiña y esposo Tito; José Antonio Crespo González; José Alfonso Pita Fernández; Raúl Garrido Pérez, o Chichi y a todos los Santos; Alfonso Rey Carballa, esposa Dorinda, hijos Celso y Arturo.

Jueves: Misa a las 18:00 por María Esther Lores Blanco de Piñeiros y abuelos; Carmen Rodríguez Ubeira de Piñeiros.

Viernes: Misa a las 11:00 por Manuel Pardo Graña, Franciscco Castro Radío, Modesta Pérez Torres, Benito Radío Gondar, Rosa Modesta Radío Pérez, Diógenes García Serén, Pinucha Radío Pérez, esposo Amancio e hijo José, María Victoria Crespo Soto.

Sábado: Por los participantes

Domingo: Misa a las 11:00 por José Manuel Martínez Carballa, hijo José Martínez Troncoso; Eugenio Domínguez Otero.

Para los niños de Catequesis II


Para los niños de Catequesis I


domingo, 20 de diciembre de 2020

La fidelidad de Dios y de María

 


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La liturgia de este domingo se abre con la oración colecta de la Iglesia que invoca sobre sí misma la fecundidad del Espíritu concedida a la Virgen María. Esta fecundidad se fundamenta en el presupuesto de la humildad, ya que Dios escoge a sus colaboradores entre los humildes, y produce gozo, porque la maternidad que se deriva es fuente de novedad y de vida. 

La maternidad espiritual es presentada como una fuerza extraordinaria que si bien es don de Dios, es también el resultado de una elección especial de la gracia. Es esta la razón por la que la Virgen en este domingo, es el centro de la celebración, tanto como ejemplo práctico a seguir, como referencia contemplativa, simbólica y real, del poder de Dios, capaz de hacer cosas grandes a partir de nuestro “sí”.

La figura de David que traslada el arca de la Alianza para construir una digna morada, una casa, un Templo, una estancia para Dios como cumplimiento de su promesa es potentísima. David querrá construir una casa para Dios y será Dios quien construirá una casa para David: un linaje de salvación a partir del más humilde y pequeño hijo de Jesé. Es la promesa de un Dios siempre fiel a sí mismo. El hecho que en Cristo Jesús nos vendrá comunicado todo el misterio de Dios es un ulterior testimonio de su iniciativa fiel respecto al hombre. Nada cae en saco roto o en el olvido. Dios mantiene lo que promete y su palabra es siempre eficaz. 

Correlativamente a este mensaje, la página de la Anunciación en el evangelio de este 4º domingo. Seguramente es la página más leída, amada y contemplada de la tradición católica. La aman los teólogos, los santos, losa artistas, pero también los simples fieles que reencuentran siempre en ella un misterio profundo. Es el anuncio de la Redención, como cumplimiento de las promesas de Dios, pero también como inicio de una nueva esperanza que supera el pasado y apunta hacia la eternidad. En ella encontramos el perfume de la salvación, toda su ternura y su potencia, escondida en las cosas sencillas. 

 

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El Arcángel con sus palabras expresará ante todo la continuidad con el pasado (…le dará el trono de David su padre) La Redención nace como un vástago del tronco de Jesé. Pero las palabras de Gabriel contienen una novedad inesperada: el Espíritu Santo que bajará sobre María y extenderá con su sombra en ella el poder del Altísimo. Es una cita que retoma la imagen de una las manifestaciones más importantes de Dios: la nube que acompaña al Arca (experiencia luminosa y oscura al mismo tiempo). En una palabra: Dios tomará posesión de María convirtiéndola en su morada entre los hombres. Esta imagen subraya al mismo tiempo la sacralidad de la naturaleza del Mesías que está por nacer e ilumina el papel de la Madre de Dios, el título ganado en la Tradición antes que el dogma propio, gracias a esta página de San Lucas. En las entrañas de María y en la humanidad de Cristo, Dios ha obrado y ha establecido su morada entre nosotros. 

Muchas veces en la predicación a partir de esta página de la Anunciación damos preponderancia a la dimensión activa de la respuesta de María o evidenciamos ese apelativo de “llena de gracia”, con la intención de demostrar la importancia de la Virgen en el plan de Dios. Este domingo nos ofrece la oportunidad de enfocar diversamente, poniendo el acento en la coherencia de la acción de Dios, el único sujeto que nos regala a David, a María y las promesas que unen a ambos hasta llegar a nosotros a través del anuncio de la Iglesia. En otras palabras, este domingo de Adviento podría dedicarse a la fidelidad de Dios, a su constante presencia de Padre, que a veces parece esconderse, pero que en realidad obra siempre con el fin de corregir y guiar a sus hijos hacia el camino de la libertad y la verdad. Dios salva siempre. Esta es la razón por la que Jesús viene a nosotros.

Mn. Francesc M. Espinar Comas

Semana del 21 al 27 de diciembre.

 


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por Dolores Padín Camaño.

Martes: Por María del Carmen Montes Pérez; José Vázquez Meis.

Miércoles: No habrá Misa.

Jueves: Misa a las 19:00, por los participantes en ella.

Viernes: Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Misa a las 12:30 por Elisa do Roxo; Enrique y difuntos de la familia.

Sábado: Por Carmen Varela Minguillo; Manuel Padín Outón, esposa Ángela Suárez Abuín; José Dopazo González; Moisés Troncoso Piñeiro; Dolores Dadín Garrido, esposo Ángel y yerno Roberto. Daniel Pérez y difuntos de la familia.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por las obligaciones del celebrante.

 

Villalonga

Lunes: A las 13:00 Misa en Gondar.

Miércoles: A las 11:00 primer aniversario de Eugenia Nores Domínguez.

Viernes: Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Misa a las 11:00 por Juan Fernández Silva; Claudio Torres Troncoso y Amalia Camiña Fernández.

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Manuel Camiña Fernández. A las 19:00 Misa por Servando Cacabelos Domínguez, Manuel Otero Lores.

Domingo: Misa a las 11:00 por Manuel Castro Blanco; Daría Méndez Fernández; José Manuel Outón Cacabelos y esposa Encarnación Moldes.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Esperamos y nos gozamos de su venida

 


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La última frase del fragmento del evangelio de este domingo  nos indica que Juan desarrolla su ministerio en «Betania, en la otra orilla del Jordán». El significado mismo del nombre del lugar -«casa del testimonio»- puede tener valor simbólico, porque indica exactamente lo que Juan Bautista es y lo que va ser hasta el final de su vida así lo que debe llegar a ser toda comunidad: una verdadera casa del testimonio.

Esta página del evangelio ilustra en qué consiste concretamente el testimonio. A una “comisión de encuesta” enviada desde Jerusalén para identificar su identidad, el Bautista responde remitiendo a Jesús: «No era él la luz, sino testigo de la luz» (v. 6); y luego: «No lo soy, yo soy la voz» (vv. 21-22). El Bautista, según el evangelio de Juan, no es un predicador o un asceta, sino exactamente el modelo por excelencia del testigo: en la casa de la comunidad cristiana, el comportamiento que debe distinguir a todos es precisamente el suyo. Nadie puede decir: «Yo soy», pero cada uno debe remitir más allá de sí mismo, a Jesucristo. Cada uno puede y debe ser “signo” de Jesús para el otro, manteniendo la capacidad de desaparecer, exactamente como el Bautista.

Cada uno es un signo útil, incluso necesario, pero precisamente por ser signo no es algo definitivo. Para ser testigos es preciso ser antes oyentes. Poniendo en escena a Juan Bautista que señala a Jesús, el evangelista quiere decir que la verdad está ya presente: «En medio de vosotros hay uno que no conocéis». Esta expresión recuerda el tema veterotestamentario de la sabiduría escondida, que no puede conocerse si ella misma no se manifiesta. Jesús es esta sabiduría que se manifiesta al hombre.

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Betania (Casa del Testimonio) lugar del ministerio de Juan Bautista

Cristo se aplicó a sí mismo el pasaje de Isaías, según nos cuenta Lucas, en el discurso habido en la sinagoga de Nazaret: «Hoy se cumple esto en Mí». Él es el «Profeta» de que habla Juan. Él está lleno del Espíritu Santo; Él es el Ungido; Él es el Enviado; Él es el Prometido; Él es el Esperado de las naciones. Y ahí están sus dones: para el encarcelado, para el esclavo, para el oprimido injustamente, para el sujeto a poderes despóticos, la liberación; para el agobiado, para el triste, para el angustiado, para el que sufre, para el que llora, Gozo y Consuelo; Fuerza y Salud para el enfermo, para el débil: Luz para el ciego, para el ignorante, para el que yerra; para el pusilánime, para el apocado, para el paralítico e inmóvil, Vida y Espíritu.

El tema del gozo invade este domingo. El gozo es un fruto del Espíritu. ¿Hasta dónde llega nuestro gozo? Debemos gozarnos en el Señor. Él es nuestro Padre; Él habita en nosotros. Somos hermanos de Cristo; esperamos y nos gozamos de su Venida. Un gozo así se hace comunitario. ¿Dónde está nuestra alegría; dónde nuestro gozo de ser cristianos? ¿No damos la sensación muchas veces de que caminamos agobiados por el peso de nuestra religión? Probablemente el Espíritu de Dios no actúa considerablemente en nosotros; no le damos facilidades.

La unión con Dios, la oración, la acción de gracias. Son también fruto del Espíritu. El trato afectuoso con Dios ¿dónde está? La oración será una buena preparación para la Venida del Mesías. Así mismo la práctica de las buenas obras.

Cercana la Navidad hemos de preguntarnos: ¿Somos luz, somos consuelo, somos alegría y fuerza para los demás? Nuestra conducta será la voz que clame, será la antorcha que ilumine, el dedo que indique: ¡Aquí está Cristo! Hay que hacer vivir al Espíritu. Pidamos al Señor nos llene de su Espíritu. Sería una buena petición, al mismo tiempo que preparación para la Venida del Mesías.

La primera agraciada con la salvación es la Virgen. Llena de gracia y de alegría, es la primera en proclamar la grandeza de Dios y en comunicar la salvación divina, llena del Espíritu.

Mn. Francesc M. Espinar Comas