sábado, 18 de marzo de 2023

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

 


Del pozo de Sicar -lugar de enamoramientos y confidencias amables- a la piscina de Siloé: parece como si Cristo, escogiendo la compañía de personajes defectuosos, se divirtiera en hacer explotar casos de escándalo nacional. Y no tanto por el placer de provocar, sino con la intención de despertar conciencias adormecidas, corazones acartonados, almas tan somnolientas y obstaculizadas en la carrera hacia el cielo. Si además lo hace en sábado -día de reposo, de fiesta y de brazos cruzados preceptuado por la ley- entonces el plato está servido. Y la Cruz, próxima.


Piscina de Siloé

Siloé, en los bordes de una piscina. Como Sicar, también aquí agua: agua, palabras y salvación. En torno a un torrente de gente, la misma escena de cuando sucede un accidente en la carretera. Es como si advirtiesen en la propia piel que aquel Hombre -que en pocos días había suscitado simpatías y antipatías- estaba a punto de hacer una de las suyas: la enésima. Todas las miradas fijas en Él, pero no demuestra sentirse incómodo con ello. Mira al ciego -que no puede mirarle- escupe en el suelo, modela el barro con la saliva, se lo extiende en los ojos y le invita a marcharse: “Ve a lavarte”. Como si no bastase levantar los ojos al Cielo y salvarlo. No, Cristo quería palpar la tristeza de aquellos párpados, extender la mezcla de barro y saliva sobre aquellas persianas bajadas desde siempre, como excusándose por aquel apagón tan largo y fastidioso: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé”. En la piscina: delante de tantos, de cara a los biempensantes, a las claras del día. Y él va: vuelve y ve. Punto y aparte. “¿Quién te ha abierto los ojos, desgraciado?” ¡Tú conoces bien aquel Hombre que se considera tan grande como para abrir los ojos a un ciego! Y justamente en sábado. Admítelo: es un impostor, un pecador, un disidente.


Pero él esta vez ve. ¿Y qué le importan los desprecios de los corazones envidiosos?  Al fin y al cabo ¿quién es aquel Hombre? Sólo sabe que antes no veía y ahora ve. Si es un pecador no lo sé. Sé sólo que he sentido el calor en sus dedos, una caricia silenciosa. Nadie antes me había acariciado así. ¡Qué emoción! Yo también estoy sorprendido, me gustaría agradecérselo, pero no lo conozco. Quisiera conocerlo. Ayúdame a conocerlo. Yo únicamente sé que puedo jurar que era ciego. Era ciego y ahora veo. Pienso que quizás es un profeta.

¡Sí, hombre, ahora todos son profetas! ¿Y nosotros quiénes somos? ¿Sabemos o no diferenciar lo justo de lo falso? Pon por caso que hubiese bajado del cielo: ¿por qué te escogería a ti, vagabundo? ¿Dónde están tu padre y tu madre? Y estos no se atreven a defenderlo, no se exponen. Lo máximo que dicen es que es mayor de edad y que se lo pregunten a él.

Y le brindan la alternativa: ¡Habla, ciego! Explica de una vez por todas cómo ha sido posible. Lo ha explicado antes: quizá sean ellos los ciegos. Paciencia. Empecemos de nuevo. Por un milagro tan grande vale la pena tener la paciencia de repetirlo. Pero lo que ellos quieren es: o que diga que jamás fue ciego, o que siga diciendo que no ve. Y que jamás se encontró con aquel Hombre. Y además que ir en contra de ellos le puede costar caro.


Pero después de haber saboreado la curación, las intimidaciones no valen. Para la salvación no hay que pagar comisiones ilícitas. Ni cobrar sobornos. Y continúan las trampas, los desprecios, las burlas, las presiones. Decid lo que queráis, pero yo veo. Ahora ya puede mirarse las manos y las arrugas, las sonrisas, constatar la tristeza en los rostros. Y además, rojo, naranja, amarillo, azul, verde. Mi padre, mi madre: ¡qué emoción!

El delirio de los celos: con la piel enrojecida por la furia, los rostros del odio: ¿pero qué tiene ese Hombre fastidioso?, ¿cómo te ha curado esos párpados malditos? Quizá malditos en otro tiempo. Ahora bendecidos, son los ojos de ellos los realmente ciegos. Los que ven mal, los que no quieren ver.

En este momento no sólo el ciego ve, también sabe hablar: la suya es una palabra, una voz, una profecía. Os lo he dicho una y otra vez: barro, saliva, manos, era ciego y ahora veo. “¿Quizás tenéis añoranza de ese Hombre? ¡Yo creo, Señor! ¡Vaya por Dios!: tocados y hundidos. Mira los ciegos. ¡Qué horror con aquellos que están cegados! Han entendido todo, es decir, que cuando se escupe al Cielo, uno sale derrotado a ultranza. Han entendido y quieren regular todo a su antojo. Y finalmente lo expulsan. La más antigua solución de los imbéciles y los cobardes. Si no entiendes, si no aceptas, si te molesta: expúlsalo. Hasta el más pequeño de los milagros resultará molesto para quien no soporta al Amor. También en los evangelios, especialmente en los evangelios, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Semana del 20 al 26 de marzo.

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por Modesto Lobato Outón.

Martes: Por José Carlos Feijoó Ruel y difuntos de la familia.

Miércoles: Misa a las 19:00 por Amparo Ares Regueiro, padres y hermanos. A las 20:15 Celebración penitencial en Sanxenxo, para todo el arciprestazgo. Preside el Sr. Arzobispo D. Julián Barrio.

Jueves: Por las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas.

Viernes: Por María Vidal Méndez, esposo e hijo Elías. Maruja Durán Fernández y esposo José Dopazo. Después de la Misa, Ejercicio del Santo Vía Crucis.

Sábado: Por Paco Cacabelos Vidal, Carmen Zamar Rodríguez, Clotilde Casal y esposo Avelino, Maruja Cacabelos Vidal, Antonio Bouzada Poceiro y esposa Pastora.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:·0 por Benedicta Vidal Domínguez, Edelmiro Piñeiro Arosa, José Martínez Lamelas y María Soledad Camiña Dopazo.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Jueves: Por María Victoria González Outón, Serafín Torres Troncoso y esposa Parisina, de Piñeiros.

Sábado: Por Peregrina Vilar Moldes y difuntos de casa; Vidalina Aguín Crespo y esposo; María Luisa Fernández González; María Montserrat Méndez Lores, de Rouxique. Daría Méndez Fernández, esposo José e hijo Arturo.

Domingo: Primera a las 10:30 por Elisa Martínez Torres, Esperanza Salgueiro Castro, Carmen García Méndez de Rouxique, Pastora Camiña Torres. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 12 de marzo de 2023

La mujer defectuosa: seis maridos, un solo Dios.

 


Ni siquiera ella quizás sabía por qué se había dirigido hacia aquel pozo: por costumbre, quizás por necesidad. Más probablemente fue un sencillo gesto cotidiano que se repetía a menudo en su vida: ir y llenar, volver y vaciar. Para de nuevo partir con el cántaro sobre la cabeza al amanecer. 
“¡Dame de beber!”: es una voz varonil, son palabras adultas y secas, aquel Hombre viajante tiene sed. Él tiene sed, ella además de ser una mujer emprendedora está defectuosa: una mujer normal no aplaca fácilmente a seis maridos. Este es un extraño mediodía junto al pozo de Sicar -lugar de encuentro de amores y enamorados- en la tierra que fue del padre de Jacob. Normalmente es ella la que pide de beber, o son ellos -hombres de paso- los que lo hacen, con inmodestas maneras, bajo irónicas expectativas. ¿Son tantos los que se han saciado con ella, por ella, gracias a ella? “Has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es tu marido” Este es todo el sermón del Caminante: nada más que un pequeño recordatorio desde el corazón al corazón para hacerle comprender el motivo que la había guiado hasta el pozo. No habló aún de vida eterna: de entrada le hubiera interesado más una eterna juventud. Ardiente.


La samaritana tiene sed y el Forastero no se burla de ella: simplemente busca entrar en su alma -tierra de caza furtiva, en tiempos pasados, para cazadores desalmados- buscando ensanchar el espacio de su corazón y encontrar lo que verdaderamente importa: aquel misterio audaz y enrevesado que esta mañana la puso en camino sin que ella siquiera se diese cuenta. San Agustín en su Comentario al Evangelio de San Juan, pinta tales movimientos de Cristo con palabras poéticas: “Jesús poco a poco se hace un lugar en su corazón (…) Aquel que le pedía de beber tenía sed del deseo de aquella mujer”. Hay un espacio para una intriga junto al pozo: el Amante, la amada y el amor. Lo que ella conoce -y quizás espera-, es que un día llegará el Mesías, aquel que nos hará conocer todo. Quién sabe cuánto ha soñado con él, saboreado anticipadamente, deseado entre mil amores de una vida perdida. Estaba entrenada para los hombres, quizás amargamente: bastaba el rumor de un paso, el devenir de un gesto, el encanto de una mirada, y todo en ella se iluminaba: luz, gusto y disgusto. Quizás incluso alardeaba de ello con las amigas, quizás en la oscuridad de la alcoba o ante el espejo coqueteando consigo misma con aquella perspicacia femenina. Y sin embargo esta vez es un Hombre el que la sorprende: “Soy yo el que te habla” Y esto es suficiente para que cese su estilo desafiante junto a aquel pozo de amoríos, para que refresque toda su feminidad, para que le entre el deseo de un agua diversa: que apague la sed, verdadera y fresca.


Yendo al pozo a buscar agua, encuentra el Agua. Y pasa cuentas con aquel Hombre que le pide de beber. Que le ha dicho todo lo que ha hecho, todo lo que ha sido, todo en lo que podía convertirse de ahora en adelante. Fue una confidencia cara a cara, quizás una exigencia Suya. Poco importa que esperase justo el momento en que sus discípulos fueron a comprar víveres para abordarla, seducirla y llevarla paso a paso por las peripecias del corazón acostumbrado. ¿Los discípulos hubieran sido obstáculo? ¿Quizá se hubieran escandalizado de aquel encuentro el samaritano, el forastero, el defectuoso? Cristo prefirió no complicar las cosas: se arremangó y puso toda la carne en el asador haciendo de Dios. Los discípulos volvieron de la ciudad con los cestos a rebosar: comida y bebida. La mujer volverá a la ciudad: sin cántaro y olvidando el motivo por el que había ido al pozo, pero con el corazón lleno: de amor, de esperanza, de posibilidad. De sorpresa por aquel Hombre que le dijo todo lo que había hecho. Y lo más importante: todo lo que podía hacer de ahora en adelante.

Semana del 13 al 19 de marzo


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas. Hasta el sábado continuamos con la Novena a San José. Sobre las 19:45 Rosario, Novena y Misa.

Lunes: Rosario, Novena y Misa

Martes: Rosario, Novena y Misa

Miércoles: Rosario, Novena y Misa

Jueves: Rosario, Novena y Misa

Viernes: Por Carmen Cacabelos Garrido.

Sábado: Por Etelvino Dopazo Lores, Luis Bouzada Afonso.

Domingo: Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María. Primera a las 9:00 por las obligaciones del Celebrante. Segunda a las 13:00 Solemne a San José por la Parroquia.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas

Sábado: Por Carlos Méndez Casal, esposa Carmen y Dolores Lores Padín. Juan Méndez Múñiz, esposa Mercedes e hija Esther.

Domingo: Primera a las 10:30 por José Manuel Martínez Carballa y su hijo José Martínez Troncoso, da Vichona; Josefa Bouzada Poceiro y Manuel Prieto Tacón; Pastora Padín Camaño; Manuel Salgueiro Álvarez y difuntos de la familia; Manuel Souto Torres, esposa Carmen e hijo Moises. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 5 de marzo de 2023

Prueba técnica sobre lo alto de un monte

 


Por un instante parece como si tirase su camuflaje de hombre. Ha cogido a tres: no los más santos, no los más loables y mucho menos los más mansos. Tres y no doce: ciertos cálculos del corazón permanecerán como elementos indescifrables hasta el final. Los coge y los conduce allá arriba, quizás era el monte Hermón, majestuoso y de belleza impresionante. Quizás el más humilde Tabor, de cresta más suave. Poco importa: sobre lo alto de un monte ellos, hombres de mar y llanura, cual sorpresa inesperada del Amigo. Quién sabe si los vio titubeantes en el umbral de aquella casa de Betania, quizás astuto descubrió en ellos aquel tono de incredulidad que les empañaba el corazón. Quizás aquel día Él se despertó y sintió la humana exigencia de mostrarse tal cual era de verdad: el Dios de las sorpresas, el Hombre de la Luz, el Sol de la Historia. 


Monte Hermón (Izquierda) y Monte Tabor (Derecha)

Fue una especie de ensayo técnico para los días venideros, aquellos tempestuosos y desconcertantes de la Pasión que serán anticipación y preludio de los amables y confidenciales de la Resurrección.

La Transfiguración es el ensayo técnico de la Resurrección: el deseo loco de Dios -que aquí aparece en toda su ordinaria cotidianidad-  a ver si caída la “máscara” de hombre, aquella amistad resistirá. Si aquellos hombres acostumbrados a verle haciendo milagros y pasar los días, sabrán conservar la amistad también después, también en otro lugar, incluso en la Eternidad. En resumen: también Cristo advirtió la necesidad de ensayar la fiabilidad de su historia de amor con ellos. ¿Me amarán de verdad? ¿También como Dios? ¿Aguantarán? Pensamientos casi pueriles de un espíritu juvenil como siempre conservó el Nazareno. De esta manera en un abrir y cerrar de ojos, mientras se adormecían “su rostro brilló como el sol y sus vestidos se volvieron resplandecientes y blancos como la luz”. De tal manera que al volver a abrir los ojos se parecían a aquellos jóvenes que los domingos se levantan cuando el sol despunta por el tejado de casa. Tarde, pillados y acogidos por la luz, a mediodía.



Para Él fue un ensayo técnico, para ellos un flash. La foto que les recordará aquel mismo instante en el que contemplaron al Amigo con una profundidad inesperada, como si el ojo hubiera conseguido posar sobre la intimidad de aquel Hombre. Resisten: mañana trabajarán, pasado mañana huirán, pero esta mañana aguantan. La amistad resiste: por la alegría de Él, por la alegría de ellos. Que es alegría desmedida. Se aguantan de tal manera que en su corazón hay un solo deseo: el de quedarse allí para siempre. ¡Y a quién le importan los demás! Y sin embargo no puede ser ese un privilegio para los privilegiados. “¡Levantad, vamos!”Exhortación a modo de garantía. Y mutis hasta la Resurrección. Todo amor guarda celoso un secreto que se revela sólo entre amantes y una foto en el bolsillo: la Suya, bellísimo, luminoso, cegador. Y más aún: digno de confianza. Una foto que dentro de poco habrá que desempolvar: en el momento de Judas, en el Huerto de los Olivos, al pie del Gólgota, bajo la Cruz, en el silencio ensordecedor del Sábado Santo. Aquella foto: para no olvidar, para no sucumbir, para no echar a perder todo lo vivido con Él.



Si se hubieran quedado en lo alto del monte hubiera sido como hacer el juego al Enemigo: la tentación siempre es la de quedarse en los momentos felices, de ser desmemoriados en  los lugares donde se alberga la tristeza. Él les impedirá quedarse allí arriba: hubiera acabado siendo como un privilegio de pocos. Injusto, derrochado, demasiado humano en los cálculos, los arrastró hasta la llanura -    Él con ellos- entre tribulaciones y sufrimientos, entre cotidianidad y polvo, en los cruces de caminos. Allí donde les había encontrado para conducirlos hacia arriba. Todo como antes, excepto aquella confidencia impresa en sus corazones que les había procurado la certeza de que Dios no va de farol: es lo que dice. Luz, resplandor, sorpresa: Presencia digna de crédito. El ensayo técnico de Dios. La foto de los tres. La Transfiguración: Dios no miente. 

Semana del 6 al 12 de marzo.

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:0 horas.

Lunes: Por José Antonio Méndez Vázquez. Dolores da Silva Gaspar, hijo Pepe y difuntos de la familia.

Martes: Por Manolo García Barbeito y difuntos de la familia.

Miércoles: Obligaciones del Celebrante.

Jueves: Por las vocaciones a la vida sacerdotal, religiosa y misionera.

Viernes: Comienza la Novena a San José. A las 19:45 Rosario, Novena y Misa. Por los participantes.

Sábado: Por Victoria Pérez Rial.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia Segunda a las 12:30 por las obligaciones del Celebrante.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes: A las 19:00 ejercicio del Santo Vía Crucis.

Jueves: Por Valentina Leiro Méndez, Paco González Méndez.

Sábado: Por Alfredo Lores Lores e hija María Esther.

Domingo: Primera a las 10:30 por Lourdes Pérez Bouzada, das Pedreiras, Juan Torres Dopazo, das Pedreiras y sus padres, Manuel Méndez y difuntos de la familia. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 26 de febrero de 2023

El bastado se ha quedado en paños menores



Podía haber empezado con un milagro y hubiera resultado más simpático y apetecible. Un Cristo prestidigitador para sacudirse el hambre de encima, un Cristo funámbulo para seducir a las multitudes, un Cristo acróbata para acelerar una pronta intervención de los ángeles. Sin embargo al final la pelota recae sobre su tejado, el del Bastardo Satanás: un psicólogo desgarbado, un aprendiz de teólogo, alguien cuyo oficio se ha desprestigiado a lo largo de los siglos. Y a pesar de ello está convencido, más incluso que nosotros, y lo busca infinitamente más que el pueblo que después de milenios gritará “Señor, Señor”. Lástima por la inexperiencia en el duelo con el que tiene ante él: ¿cómo puede Satanás dar lo que no tiene? ¿Alguien aún se atreve a atribuir a Satanás la propiedad material de las cosas: catedrales, jardines, valles y murallas? Nada de más erróneo bajo el cielo de la catequesis: de Satanás es el limo que se deja sobre las catedrales, sobre las ciudades y en los caseríos de otros. Él no ha sido nunca propietario de nada aquí abajo sino simplemente el primer usurpador de aquello que le hubiera gustado tener. “Fuera de aquí, Satanás” le impone el Desafiante: probablemente se lo dice con dulzura, con mansedumbre, con neta firmeza. Quizás como un sueño: que a ningún hombre –siguiendo la estela del Bastardo- le pase por la mente el reintentarlo con las mismas oscuras artimañas. Satanás ha elegido el Adversario equivocado: no siempre al máximo de la inteligencia corresponde el máximo de la intuición. Lo podría pensar un novato en sus manos, un joven fácil de llevar y de mirada azulada, un soñador inexperto en los primeros fragores de las batallas. No había entendido que aquel Hombre aceptaba su desafío para sacar una enseñanza para difundir a lo largo de los siglos venideros, para desafiar Él mismo la arrogancia de su Contrario. Por encima de la fascinación del milagro, escogió la aspereza de la tentación como lección magistral sobre el púlpito de la historia: para compartir con sus descendientes la dura ley que quien nace hombre. Sin engañar.

Y sobre el pináculo del Templo el Hombre-Dios rescata aquella estupidez firmada por el Diablo en el Jardín del Edén. Pérfido Satanás (y todos sus imitadores) Él sabe que no es verdad, y sin embargo lo intenta: sabe que en un principio el hombre podía comer del fruto de todos los árboles del jardín. Y que sólo después llego la prohibición. Pero se hace el zorro: difunde la caricatura de un Dios que castra, un Dios sádico, un Dios que dice “mira qué maravilla” y después te la niega impúdicamente. De un Dios que enciende el deseo en Adán para acto seguido reprimirlo. Este es el Dios de Satanás y de una porción de cristianos quizás. En realidad al inicio existía la alegría y el gozo para sus hijos: sólo después llegaron las barreras protectoras, para no enlodar tal alegría.


Para el hombre la restricción es una castración, para Dios una salvaguardia de la verdadera Alegría. Satanás obliga a Adán a quedarse en aquel callejón, le empuja y condiciona la mirada, le oculta la visión, le priva de la perspectiva: Satanás es un bastardo porque su propuesta de trasgresión es en vistas a una disminución del hombre. Usa la sospecha y muchos después de él la empuñaran como arma mortal: porque la sospecha no mata instantáneamente pero desgasta, deteriora, hiere y agota la mente, el alma y los pensamientos. De sospecha se puede enloquecer hasta lo impensable: se rompen lazos, se marchitan existencias, se destruyen ideales. Y Satanás –un hábil sin el carisma de Dios- agradece y lanza de nuevo el reto. Debilitando al hombre que era el sueño de la Creación misma. E invitándolo al carnaval organizado en el Infierno.


Christus heri, hodie et semper. Pero también Satanás, ayer, hoy y siempre. De esta manera nadie podrá decir que fuimos condenados a una elección ya hecha.