lunes, 10 de noviembre de 2014

Glosa dominical

LA DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA LATERANENSE
La fiesta de hoy, unida a la liturgia de la Pascua semanal que es el domingo, nos coloca frente a una reflexión sobre el sentido y el significado de tener hoy en día una iglesia entendida como “Casa de Dios” (Domus Dei et Porta Caeli: casa de Dios y puerta del cielo)  para el culto y “ser” Iglesia en el verdadero sentido de pueblo de Dios en camino hacia la salvación. 

Seguramente a nadie de los que hoy celebrarán esta fiesta les pasará por la cabeza el confundir los dos sentidos en que se puede entender el concepto “iglesia”, sabiendo muy bien que lo más importante es ser aquella Iglesia que Cristo ha fundado con su sangre, pero que debemos recordar el regalo de un lugar de culto general que hoy la liturgia -en la Dedicación de la Basílica de Letrán- quiere celebrar, centrando nuestra atención en ella.
 

Cuando el emperador Constantino donó al papa Melquiades en el año 312 el palacio de Letrán y en el año 320 añadió la basílica (la sala regia) anexa, sabía muy bien que el gesto era mucho más que un regalo, era un verdadero y propio acto de reconocimiento oficial hacia el cristianismo que hasta entonces había empleado lugares de culto cambiantes (casas privadas, catacumbas, etc..) y de manera provisional se había contentado con ellas; aunque sí sabemos que, antes del 320, en algunos lugares existían edificios permanentes de culto y lugares fijos para la liturgia, que daban a los cristianos un cierto sentido de seguridad y estabilidad.

Letrán fue la primera iglesia en ser públicamente consagrada el 9 de noviembre del año 324 por el papa Silvestre, con el nombre de Basílica del Salvador. La basílica lateranense puede enorgullecerse pues, a pleno título, de ser la Iglesia Madre de la Urbe y del Orbe, punto de referencia de toda iglesia consagrada en el mundo en lo sucesivo; sin olvidar que el amor y la fidelidad a Cristo y a su Iglesia permanece como la cuestión central para todo fiel que, dentro y fuera de las paredes de un lugar de culto, quiere y debe hacer memoria del misterio de salvación que Cristo ha venido a cumplir en la voluntad del Padre.
C:\Users\FRANSESC\Desktop\imagesRETNWME8.jpgEl evangelio de hoy nos coloca frente a un Jesús que en el interior del templo de Jerusalén, lugar de culto por excelencia y exclusividad de los hebreos de su tiempo, realiza un gesto que según cómo se mire es la antítesis de su humildad y paciencia; y justamente por esto, se convierte en un episodio emblemático y central de su predicación. Hay que añadir que tanto hoy como entonces se percibía la necesidad, de una manera viva y sentida, de volver a un culto sincero y coherente con Dios, especialmente en los lugares donde Dios era más nombrado y adorado. Dejando aparte las sinagogas de Palestina de hace 2000 años, donde el culto era sólo ligado a la Palabra de Dios y a sus comentarios, el lugar donde Dios había puesto su estancia junto a su pueblo y donde su gracia actuaba eficazmente, era justamente el Templo de Jerusalén: templo al que ningún hebreo piadoso dejaba de acudir en peregrinación para encontrar la misericordia del Señor y el perdón de sus pecados. Era un lugar donde se predicaba y proclamaba la Palabra, donde infinidad de veces Jesús se había detenido para enseñar, encarnando en su especificidad: el signo de aquella Alianza entre Dios y su pueblo, que no podía hacer nada más significativo que ofrecer un perdón, una reconciliación -incluso en la práctica sacrificial- signo real de un Dios que, en Cristo, quería y quiere mostrase cada vez más como Padre y padre de misericordia.

C:\Users\FRANSESC\Desktop\images8QBDQM95.jpg
El Templo en tiempos de Jesús
La profanación de este lugar convirtiéndolo en un mercado era, a los ojos de Jesús, una honda provocación, un signo que mutilaba la lógica del verdadero amor que, para ser tal, no podía ser comprado o ser objeto de mercadeo. De hecho, si el amor es fruto de mero intercambio o compraventa, en realidad es amor de prostitución. Pretender comprar el amor de otro -imaginémonos el de Dios- no puede ser comparado a aquel Amor gratuito y providente que se entrega sin reservas, y al cual se puede corresponder únicamente en libertad y sin ninguna pretensión.

Nótese que lo que cae al suelo derribado por la furia de Jesús, es el objeto que más representa al enemigo de Dios por excelencia, el dinero: objeto de intercambio de aquel amor de prostitución totalmente ajeno al Ser de Dios. Un amor mundano que desfigura cualquier imagen suya, comprendida aquella imagen que todo hombre está llamado a ser: a imagen de Dios mismo. 

Encarándose con su enemigo el dios dinero, Jesús puede finalmente hacer de su cuerpo aquel Templo que es la casa del Padre y que sustituye de manera definitiva el templo de los sacrificios corrompido por la lógica del mercado y de la arrogancia del poder. El cuerpo-templo de Jesús se convierte en el verdadero signo de la salvación que el Padre quiere dar a sus hijos: y lo logrará en la definitiva y completa donación de sí mismo en el acontecimiento pascual de su Pasión, Muerte y Resurrección. Los discípulos lo comprenderán a la luz de la mañana de Pascua que ilumina e iluminará siempre a la Iglesia.
C:\Users\FRANSESC\Desktop\imagesATUKBQZ1.jpg
En la lógica de la Salvación hemos de creer que el tiempo y el espacio nos son regalados en función de ésta. El regalo de un espacio real, como lugar de ejercicio de la piedad divina y “entrenamiento” para la liturgia celeste fundada en el amor, ha de encontrar una ocasión para la gratitud, más allá del recuerdo histórico. Celebrando hoy esta fiesta, lo que en el fondo celebramos una vez más es la bondad divina, el Amor de un Padre que conoce las necesidades de sus hijos según sus exigencias, y los dirige pacientemente hacia la salvación por Él fuertemente querida y realizada por su Hijo. 

Hemos de admitir que nada cambiaría aunque la celebración de la Salvación se viese privada de un lugar de culto. Pero admitamos que la lógica de la Encarnación y de la Resurrección debe mostrarnos necesariamente algo importante sobre cómo nuestra santificación no puede prescindir de lo que nos es dado como regalo y custodia para nuestro bien. Bienvenidos sean pues los tiempos y los lugares físicos en los que celebrar y santificarnos; siendo conscientes de que, como tantas otras cosas en la vida, tenemos necesidad de ellos: no para señorearlos de manera arbitraria convirtiéndolos en tiempos y lugares de mercadeo, sino acogiéndolos como dones de aquel Amor paterno que sabe de qué tenemos necesidad.

Fr. Tomás M. Sanguinetti

Semana del 10 al 16 de noviembre.




Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Hasta el viernes continuamos con la Novena de Animas: 19:45 Rosario, Novena y Eucaristía.

Jueves: Reanudamos las charlas bíblicas. Serán a las 20:30 en la rectoral.

Sábado: A las 10:00 empiezan las confesiones; sobre las 10:20 tendremos el Acto General por todos los difuntos.

A las 20:00 Misa por Lolita Camaño y difuntos de la familia; Manuel Santamaría Castro; Diego Domínguez Blanco; Pura y Ángela Pérez Méndez y difuntos de la familia.

Domingo: Primera a las 9:00 por José Basdedios Sixto y esposa Luisa García Pérez; Antonio Insua Valladares, Julia Currás y Manuel Valladares Radío. Segunda a las 12:30 por las intenciones de la Parroquia.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes día 11: Por Manuel Otero Fernández y a la Virgen de Lourdes; Delfina Méndez Radío y esposo Manuel Miniño; Diego Calvo Estévez, Demetrio Estévez y Rosa, de Roxique.

Jueves día 13: Por María Esther Lores Blanco, de Piñeiros; Rosa Soutullo Buezas y sus padres.

Sábado día 15: Por Hortensia Soutullo Caneda; Leonor Domínguez Portela, esposo Pedro Vidal Prieto y Elisa Prieto Torres; Horacio Martínez Domínguez, da Bouza; Carmen Rey Otero y esposo, de Roxique.

Domingo día 16: Primera a las 10:30 por Delvina y Carmen Méndez Camiña; Victor Fernández Fernández y Rosa Salgueiro Torres, de Gondar. Segunda a las 11:30 por las intenciones de la Parroquia.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Fieles difuntos

Los primeros dos días del mes de noviembre constituyen para el pueblo cristiano un momento intenso de fe y oración, que pone de relieve de modo singular la orientación "escatológica" recordada con fuerza por el concilio Vaticano II (cf. Lumen gentium, cap. VII). En efecto, al celebrar a todos los santos y al conmemorar a todos los fieles difuntos, la Iglesia peregrina en la tierra vive y expresa en la liturgia el vínculo espiritual que la une a la Iglesia celestial.

Hoy rendimos honor a los santos de todos los tiempos, mientras ya dirigimos oraciones en sufragio de nuestros queridos difuntos, visitando los cementerios. ¡Cómo nos consuela pensar que nuestros seres queridos, ya fallecidos, están en compañía de María, de los Apóstoles, de los mártires, de los confesores de la fe, de las vírgenes y de todos los santos y santas del paraíso!

La solemnidad de hoy nos ayuda así a profundizar una verdad fundamental de la fe cristiana, que profesamos en el "Credo": la "comunión de los santos". A este propósito, el concilio Vaticano II afirma: "Todos los de Cristo, que tienen su Espíritu, forman una misma Iglesia y están unidos entre sí en él (cf. Ef 4, 16). Por tanto, la unión de los miembros de la Iglesia peregrina con los hermanos que durmieron en la paz de Cristo de ninguna manera se interrumpe. Más aún, según la constante fe de la Iglesia, se refuerza con la comunicación de los bienes espirituales (...). Su preocupación de hermanos ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad" (Lumen gentium, 49).

Esta admirable comunión se realiza del modo más alto e intenso en la divina liturgia y, sobre todo, en la celebración del sacrificio eucarístico: en él "nos unimos de la manera más perfecta al culto de la Iglesia del cielo: reunidos en comunión, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, madre de Jesucristo nuestro Dios y Señor; la de su esposo san José; la de todos los santos Apóstoles y mártires y la de todos los santos" (ib., 50).

En la gloriosa asamblea de los santos, Dios quiso reservar el primer lugar a la Madre del Verbo encarnado. A lo largo de los siglos y en la eternidad María sigue estando en la cumbre de la comunión de los santos, como protectora singular del vínculo de la Iglesia universal con Cristo, su Señor. Para quien quiere seguir a Jesús por el camino del Evangelio, la Virgen es la guía segura y experta, la Madre solícita y atenta a la que puede confiar todos sus deseos y dificultades.
Pidamos juntos a la Reina de todos los santos que nos ayude a responder con generosa fidelidad a Dios, que nos llama a ser santos como él es santo (cf. Lv 19, 2; Mt 5, 48).

Semana del 3 al 9 de noviembre.




Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por Consuelo Viñas Arosa y José Estévez González.

Martes: Por José Padín Santiago, hijo Paco, padres y difuntos de la familia. Obligaciones del Celebrante.

Miércoles: A las 20:30 Reunión de los futuros cofrades del Carmen, en la Rectoral.

Jueves: Comienza la Novena de Animas. A las 19:45 Rosario, Novena y Eucaristía. Durante la novena no habrá intenciones particulares. Se aplica por todos los difuntos.

Viernes: A las 20:30 Reunión de Catequistas.

Domingo: Primera a las 9:00 por las intenciones de la Novena. Segunda a las 12:30 por Teodoro Padín González, hija María del Carmen, padres Juan y Carmen. Elisa Torres Méndez y Sabino Vázquez Vázquez.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. A las 19:00 horas. Hasta el viernes continuamos con la Novena de Animas.

Viernes día 7: A las 18:00 Aniversario de Peregrina Méndez Torres, da Salgueira.

Sábado día 8: A las 10:30 Acto General por todos los difuntos. A las 19:00 Misa por Aurora Fernández Leiro, de Roxique; Manuel Pita Souto y esposa Claudia, da Salgueira; Jaime Vidal Vidal, de Piñeiros; José Basdedios Rey, Carmen Fernández Otero; Victorino Otero Uzal y Jesús Fernández Otero.

Domingo día 9: Primera a las 10:30 por Valentina Vázquez y Jacinto Martínez Varela; José Buezas Bouzada y Valentina Méndez Vidal; Francisco Cores Padín, de Roxique. Segunda a las 11:30 por las intenciones de la Parroquia.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Fiesta de Todos los Santos



Desde el siglo IV las Iglesias de Oriente hacen una solemne memoria de todos los santos mártires en el tiempo pascual (Siria) o inmediatamente después de Pentecostés (Bizancio) La fiesta es como un estallido del triunfo pascual de Cristo con todos sus santos. En Roma también existía una fiesta de todos los santos mártires y se celebraba – a causa de la influencia bizantina- el domingo después de Pentecostés. Más tarde fue trasladada al 13 de mayo, a causa de las Témporas. En ese día del año 609, Bonifacio IV transformó el Panteón, o templo dedicado a todos los dioses, en iglesia cristiana, dedicándola a Santa María y a todos los santos mártires. Los países celtas y francos celebraban el primero de noviembre una fiesta dedicada a todos los santos. En el año 835, Luis el Piadoso la introdujo en Roma, y en poco tiempo la fiesta se extendió por todo Occidente. Toda la liturgia de ese día respira paz y amor, serenidad y confianza. Es una fiesta llena de esperanza, de una esperanza que en la fe, nos une a todos los santos del cielo y nos hace intuir lo que seremos en la “consumación de los siglos” La ciudad de Dios se abre materialmente a todos sus hijos que, victoriosos, llegan al final de la larga peregrinación terrena. Allí seremos recibidos no como extranjeros, sino como conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, herederos de Dios y coherederos de Cristo. No olvidemos la bienaventuranza que nos espera en la gloriosa ciudad de Dios. Todos los que amamos están allí. Impacientes en su amor nos esperan.

domingo, 26 de octubre de 2014

Glosa Dominical

UN REINO DE AMOR Y PERDÓN, DE JUSTICIA Y VERDAD
Amar a tu prójimo de la misma manera como tú has sido amado de Dios. Ese es el reto y la responsabilidad de la vida cristiana. Cuesta descubrir y aceptar que el perdón recibido de Dios se convierta en condición previa para poder ofrecer el perdón a los demás. Es la idea del don recibido que deviene en nosotros capacidad y libre compromiso para transformar nuestra vida en donación. Es como si Dios nos dijese: “Lo que gratuitamente habéis recibido, dadlo gratis” (Mt. 10,8).
La memoria de lo que Dios ha hecho en nuestra vida debería convertirse en sabiduría y comprensión de las situaciones de los demás: porque sabemos cómo son de difíciles las cosas, ayudamos a los demás en sus dificultades. Siempre y con alegría.
La 3ª ley de la dinámica de Newton dice: “A toda acción corresponde una reacción igual y contraria”. Esta ley de la dinámica en psicología, y ya desde los tiempos de Freud, ha sido tan admitida como discutida. Si recibo un puñetazo, me encontraré descompensado psicológicamente hasta que lo devuelva. El mal recibido (acción) me causará un déficit que únicamente lo podré compensar restituyéndolo (reacción), posiblemente en la misma intensidad y a la misma persona de quien lo he recibido. 
 
En la 2ª carta a los Tesalonicenses, San Pablo niega en el ámbito de la vida espiritual y psicológica, esta ley newtoniana y enuncia la 1ª ley del Espíritu Santo: “Habéis acogido la Palabra en medio de grandes pruebas, con el gozo del Espíritu Santo”. Por muy grandes que sean las pruebas, no hay ningún argumento para rebelarse buscando compensar el desequilibrio causado por los sufrimientos recibidos. “El ejemplo del Señor” del que san Pablo habla en la 2ª lectura, es la resignación: es decir la capacidad de “atravesar el signo”(trans-signum) de leer el sufrimiento vivido a la luz de la fe.
C:\Users\FRANSESC\Desktop\images4NHQEJ13.jpg
San Francisco dando limosna
Este tipo de respuesta amorosa, contrariamente a la 3ª ley de Newton, produce gozo, paz, deseo de bien. La fe lleva a una nueva alianza con la vida, fundada en el abandono confiado. Ningún deseo de reacción hacia aquel que ha sido el causante del dolor (incluso hasta Dios, según nuestra interpretación equivocada) ninguna necesidad de compensación psicológica o emotiva; sólo la fe, que se convierte en confianza en Uno que conocemos personalmente y cuyo ejemplo nos guía e inspira.  La lógica del amor cristiano, pues, tira por tierra las categorías humanas de compensación/desequilibrio. Hay más gozo en dar que en recibir. “Es dando como realmente se recibe” dirá San Francisco. Es amando siempre, incluso en las pruebas, como se experimenta el Amor.
El Amor es la plenitud de la Ley. La respuesta de Jesús a la pregunta de los fariseos, no se pierde en los meandros de las interpretaciones, de las discusiones especializadas, de la casuística de las diferentes escuelas. Al entregarnos a su Hijo en el sacrificio de la Cruz, Dios ha revelado lo que Él es: Amor. Hemos de colocar  en la base de nuestro obrar el amor por el prójimo. En esa dimensión, un grito de un padre a un hijo podrá ser un acto de amor; mientras al contrario, ser amables sin amor puede ser únicamente un comportamiento interesado, como podría darse entre un comerciante y su cliente.
C:\Users\FRANSESC\Desktop\imagesPJRUDEL8.jpg
De aquí la invitación de San Agustín: “Dilige et quod vis fac” (Ama y haz lo que quieras). No una exaltación del sentimiento y del capricho, sino una exhortación a la responsabilidad por el bien del prójimo.
Para nosotros cristianos, la memoria de lo que Dios ha hecho y de cuánto nos ha amado, ha de ser estímulo cotidiano para amar. La presencia del Espíritu nos guie a amar con gozo también en los momentos de prueba. Y que el amor hacia Dios y el prójimo sean la regla suprema de vida y el punto de referencia de toda elección.
Este es el reino de amor y perdón, de justicia y verdad que queremos anticipar en la tierra, el reinado de Cristo en las almas y entre los pueblos. 

Fr. Tomás M. Sanguinetti

Semana del 27 de octubre al 2 de noviembre.






Dena.


 Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

 Lunes: No habrá Misa.

 Martes: Por Marcos Vidal Da Silva, difuntos familia Da Silva, familia Insua y Celsa.

 Miércoles: Por Manuel Vázquez Carneiro; Manuel Valladares Fernández y sus padres.

 Jueves: Por Jorge Vidal Camiña.

 Viernes: A las 18:00 primer Aniversario de Maruja Lastres Loureiro.

 Sábado: Solemnidad de todos los Santos. Primera a las 9:00 por todos los difuntos. Segunda: después de la visita a los Cementerios. A las 17:00 iremos al Cementerio viejo, luego al nuevo y sobre las 17:30 tendremos la Misa por todos los difuntos.

 Domingo: Primera a las 9:00 por todos los difuntos. Segunda a las 12:30 por todos los difuntos.

 

 

Villalonga

 
Intención de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

 
Lunes: A las 18:00 primer Aniversario de Josefa Bouzada Poceiro, das Pedreiras.

Martes: A las 18:00 segundo Aniversario por Luis Padín Rey, de Piñeiros. A las 19:00 Misa por Manuel Estévez González, da Bruñeira; Eugenio Cores Gondar; Lita Dovalo, José y Celia.

Miércoles: Por Hortensia Otero Lores; Pedro Ansorena, Julia Garret, hijos Pedro, Federico, Julia y Marina Villalta.

Jueves: Comienza la Novena de Animas. Sobre las 19:00, Rosario, Novena y Misa. Durante la Novena no hay intenciones particulares, se aplica por todos los difuntos.

Sábado: Solemnidad de todos los Santos. Primera Misa: A las 11:00 de la mañana, después de la misa vista a los cementerios. Segunda Misa a las 19:00. Ambas Misas por todos los difuntos.

Domingo: Primera a las 10:30; segunda a las 11:30.