domingo, 11 de febrero de 2024

Semana del 12 al 18 de febrero.

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: No habrá Misa.

Martes: No habrá Misa.

Miércoles: Miércoles de Ceniza. Comienza la Cuaresma. Día de ayuno y abstinencia. Misa por la Parroquia. Impondremos la ceniza.

Jueves: Por Alejandro Camaño Pérez y esposa. Benjamín Castro Minguilo.

Viernes: Ejercicio del Santo Vía Crucis.

Sábado: Por Feliciano Blanco Vidal; Ramón Tilve Blanco y difuntos de la familia; Manuel Domínguez Otero, madre, hermano y difuntos de la familia.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 a la Virgen del Carmen. A las 18:00 Reunión en la iglesia para tratar la fiesta del Santísimo Sacramento.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Miércoles: Miércoles de ceniza. Comienza la Cuaresma. Día de ayuno y abstinencia. Misa por Modesta Pombo Padín, esposo Valentín. Padres y hermanos. Manuela da Tomada y familia. Monserrat Gómez y esposo Juan. Se impondrá la ceniza a los que deseen recibirla.

Viernes: A las 19:00 Ejercicio del Santo Vía Crucis.

Sábado: Por Ricardo Tilve Varela. A la Virgen de los Milagros, una devota. Adoración Cacabelos, esposo José e hija Isabel; Elier Vázquez González; Elisa do Reiniño; Carmen do Novello.

Domingo: Primera a las 10:30 por las obligaciones del Celebrante. Segunda a las 11:30 por la parroquia.

domingo, 4 de febrero de 2024

SUPERAR EL SUFRIMIENTO CON FE Y ORACIÓN

 

“Toda la ciudad estaba reunida en la puerta… Jesús se retiró a un lugar desierto y allí oraba” La fiebre es una dolencia que todos conocemos. No obstante las vacunas gripales que muchos se administran, en invierno casi nadie evita tener un resfriado y en consecuencia un poco de fiebre. Y si no es a causa del resfriado será a causa de una pequeña infección; pero la experiencia de la fiebre la sufrimos de vez en cuando. 
La fiebre es una reacción, una señal que el cuerpo nos da cuando somos atacados por un virus o por algún otro peligro para nuestra salud. Sabemos que esta incomodidad lleva a una reacción del cuerpo: desgana, falta de fuerza, en una palabra, un fastidio. Pero sabemos sobre todo que la fiebre es un esfuerzo extra que hace el cuerpo para vencer a la enfermedad. Es un doloroso proceso de curación. He ahí por tanto que la enfermedad se convierte siempre en una prueba no sólo a nivel corporal sino también a nivel de la inteligencia y por tanto también de la fe.

La primera lectura del domingo V “per annum” nos sugiere precisamente eso. Todos conocemos lo sucedido a Job, gran protagonista de la prueba de fe durante el sufrimiento, al término del cual, la experiencia del encuentro autentico con el Señor le hace decir: “pongo la mano en la boca”, es decir “me callo”. La reacción del papa Francisco a una pregunta de una niña filipina fue muy provocativa: la niña le preguntó por qué hay tantos niños víctimas de abusos y por qué hay tan pocas personas dispuestas a ayudarles. El Papa admitió que aquella niña hizo la única pregunta a la cual es imposible responder sino con el estar callado y con la cercanía. Lo paradójico es que no basta sólo meditar ante el sufrimiento. Por muy profunda que sea la reflexión realizada, la mejor respuesta a su drama siempre será el silencio orante. 
 
Vemos en Jesucristo la misma actitud ante el sufrimiento de sus contemporáneos. El inciso del evangelio de la liturgia de este domingo “todos estaban a la puerta” es muy fuerte. Tomando en serio esta brevísima frase -típica del evangelista Marcos- me vienen a la mente las densas colas de enfermos que tantas y quizá demasiadas veces, acuden a los ambulatorios y hospitales con la esperanza de poder obtener de los médicos una solución a su enfermedad. Muchos facultativos encuentran inmediatamente la solución acabando con la fiebre, con el dolor y con cualquier otro síntoma. La experiencia nos dice que no pocas veces esta celeridad de algunos de ellos por ahuyentar el sufrimiento, a la larga resulta fatal. 
 
El próximo 11 de febrero -festividad de Nuestra Señora de Lourdes- será la Jornada Mundial de los Enfermos. En un mundo que rechaza sin escrúpulos a quienes no están a la altura de la lógica comercial, la realidad de tanto sufrimiento presente en el mundo no puede sino suscitar alguna reflexión -reitero: silenciosa, orante, respetuosa, pero también de fe- sobre aquello que es el gran misterio del sufrimiento: para la naturaleza, es el esfuerzo desesperado por superar un problema… a veces insoluble y de desenlace fatal. Misterio que aunque incomprensible para nosotros, tantas veces se demuestra como el misterio que hace que el sufrimiento se convierta en fecunda posibilidad para el crecimiento humano y para la fe. 

En cualquier caso, conviene recordar a San Juan Crisóstomo: “Nada más dulce que una buena conciencia y una fecunda esperanza”. Si en el sufrimiento hay esperanza (no echemos en olvido la esperanza espiritual), el sufrimiento se carga de valor y de sentido.
 

Personalmente no tengo soluciones para este drama. Como sacerdote encuentro tantos sufrimientos exteriores… pero son muchos más los interiores. Y éstos, más complicados que una enfermedad del cuerpo. Y me doy cuenta de que las palabras más que resolver lo que hacen es arruinar y malograr el interior de las personas. Tratamos de animar a no sucumbir, pero hemos de reconocer que somos impotentes y débiles para enfrentarnos al problema del dolor y del sufrimiento. No sé si es un intento de fuga -que no deberíamos realizar- pero miro al evangelio de este domingo y veo que el Señor fue probado por el sufrimiento de todos. Es cierto que cura a la suegra de Pedro, que cura alguna que otra persona: el evangelio dice 
muchos, no todos. ¿Cuántos de aquella muchedumbre que estaba a la puerta de la ciudad fueron curados y cuántos no?
Jesús se retira para orar, y justamente cuando le dicen que todos lo buscan, Él se retira a otra parte para predicar.

Seguramente todos encontramos situaciones de sufrimiento. A veces intentamos hacer algo, muchas veces fallamos. Pero siguiendo el ejemplo de Jesús parece que sí, que podemos hacer algo siempre al encontrarnos con el sufrimiento: dejarnos interpelar por el sufrimiento humano y hacer que éste encuentre eco en nuestro corazón y resuene en nuestra oración. No sé si esto puede ser una pista de reflexión: en otro lugar del evangelio, Jesús da una explicación a la existencia del sufrimiento: “No ha pecado ni él ni sus padres, es así para que en él se manifiesten las obras de Dios”. El poder de Dios para resistir el sufrimiento y para alcanzar la curación.
 
No sé si esto resulta consolador, pero creo que es necesario recordar que la glorificación de Jesucristo aconteció en la cruz, en el sufrimiento. Es aquí donde es necesario tener ojos para ver: los ojos de la fe. ¡Que el Señor nos ayude a enfrentarnos siempre al sufrimiento con fe y oración!

Semana del 5 al 11 de febrero.

 

Esta Semana se celebra Manos Unidas Campaña contra el hambre en el mundo. El viernes día 9, es el día del ayuno voluntario. Sábado y domingo colecta en favor de Manos Unidas contra el hambre en el mundo.

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por Isaura Cacabelos Vidal.

Martes: Por José García Fernández.

Miércoles: A San Blas a intención de Concepción Riveiro.

Jueves: Por Nélida Blanco Dopazo.

Viernes: Por los enfermos de la familia de Concepción Riveiro.

Sábado: Por Manuel Padín Suárez; Santos José Álvarez Bea; Ángel Manuel Santamaría Domínguez, padre y abuelo; Pura Dopazo Padín.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por las obligaciones del celebrante.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Jueves: Por María Ana Méndez Casal, de Lagarey; Lola Leiro Méndez, de Piñeiros.

Sábado: Por Rosa Oubiña Radío, padres, hermanos y cuñados; Manuel Rey Otero y sus padres, de Rouxique; Manuel Torres Torres, esposa Elisa Otero Méndez e hijos fallecidos, da Arnosa.

Domingo: Primera a las 10:30 por Eulalia Múñiz Tacón, esposo Manuel, madre y hermanos. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 28 de enero de 2024

LLAMADOS A DISCERNIR Y A DECIDIR A QUIEN ESCUCHAR

 


Tanto en la antífona de entrada de este domingo IV “per annum” (Sálvanos, Señor Dios nuestro) como en la propia del domingo de Septuagésima que es la que corresponde en la forma extraordinaria (Circumdederunt me gémitus mortis) la liturgia de la Iglesia eleva un clamor a Dios necesitada en medio de los peligros y angustias del mundo. Clama a fin de que Dios sea su salvación.
 
Si cada domingo nos reunimos ante el Señor es porque buscamos la salvación. Y este nuestro grito de auxilio viene respondido así: “El Señor, tu Dios, te suscitará un profeta como yo, de entre sus hermanos. A él le escucharéis”. Así pues somos enviados de nuevo hacia la voz y la palabra de un hermano al que hemos de prestar obediencia.
 
No es fácil, es cierto, pero este es el engaño en el que caemos muchos de nosotros y que se traduce en ese estribillo tantas veces escuchado: “Dios sí, la Iglesia no”. Muletilla banal de la que aquella parte “comprometida” del pueblo de Dios toma distancia. Aun así nosotros no somos siempre dóciles a las palabras de los hermanos que se nos proponen en virtud de su ministerio. ¿Conseguimos escuchar con facilidad en su voz, a veces frágil, la mismísima voz de Dios? ¿Vemos en la persona de aquel sacerdote del que conocemos “vida y milagros” un reflejo de la presencia de Dios? “Un profeta igual a Mí” dice el Señor. Ese hermano es igual a Él. Y no sólo eso: pondré en su boca mis palabras y él os dirá lo que yo os mandaré. Si alguien no escucha las palabras que él dirá en mi nombre, le pediré cuentas” Así pues, la cuestión es seria, está en juego nuestra salvación, la que hemos implorado en la antífona de entrada.
 
Es innegable que cuesta mucho ver el Rostro Santo de Dios en las llagas de los rostros humanos tantas veces marcados por las limitaciones, la fragilidad, incluso por el pecado, pecado a menudo trágicamente evidente. Pero echemos un vistazo al Evangelio. Los israelitas piadosos de Cafarnaún estaban asombrados al escuchar la enseñanza de Jesús en la sinagoga, asombro que muda en miedo después del milagro de la curación del endemoniado. En sus contemporáneos existe una dificultad para descubrir en el rostro de Jesús la el Rostro Santo de Dios. Dificultad muy a menudo expresada en los evangelios. (¿De dónde le viene esta sabiduría y estos prodigios? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No es su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y sus hermanas no están acaso entre nosotros? ¿De dónde le vienen pues estas cosas? 
 

Lo dice muy bien San Francisco de Asís en una exhortación a sus hermanos: “Dios es espíritu, y nadie jamás ha visto a Dios. Por esa razón sólo puede ser visto en el Espíritu, pues es el Espíritu el que da la vida; la carne no sirve para nada. Pero incluso el Hijo, en aquello en lo que es igual al Padre, no es visto por nadie de manera diversa a como se contempla al Padre o como se ve el Espíritu Santo” (
Admonitio 5b-7). Si razonamos en términos puramente humanos, horizontales, según valoraciones puramente racionales y lógicas, según la lógica del mundo, no seremos capaces de ver “más allá”: aquel más allá que únicamente en el Espíritu puede ser acogido y que necesita un acto de fe, justamente porque no puede ser explicado según una lógica terrena, carnal diría San Francisco, donde “carnal” significa todo lo que se opone al Espíritu.
 
Quizás podamos entender el sentido de este discurso a partir de la 2ª lectura de hoy, donde San Pablo compara la lógica del mundo y la del Señor. No se trata de etiquetar al matrimonio como de una realidad contrapuesta al Espíritu del Señor, sino más bien hacer comprender que la vida matrimonial tiene aspectos que pueden provenir de la mundanidad y distraernos de la búsqueda sólo de Dios. Quien en cambio escoge el camino de la castidad tiene cómo única preocupación el complacer a Dios. Repito: el matrimonio es bueno pero hay que establecer una justa escala de prioridades en las opciones de vida, privilegiando aquello que nos consiente permanecer fieles al Señor, sin desviaciones. Y en el matrimonio entra en juego un componente carnal, absolutamente necesario, que no es fácil someter a la ley del Espíritu, aquel Espíritu que da la vida. Esta lucha acompaña al cristiano durante toda su vida: el pensamiento del mundo y el pensamiento de Dios, la mirada de fe y la mirada terrena, la voz del Espíritu y la voz de la carne. Continuamente somos llamados a discernir y posteriormente a decidir a quién escuchar. Y no es fácil, reitero, porque la carne hace de diafragma y puede crear interferencias.
 
Lo demuestra el mismo evangelio de hoy, en la reacción del espíritu inmundo a la palabra de Jesús. Frente a la enseñanza autorizada de Jesús, mientras los judíos enmudecen de asombro y buscan poder comprender, el espíritu inmundo no puede dominar un desesperado, desde su punto de vista, acto de fe: “Sé quién eres Tú: el Santo de Dios”. Y para él ello implica ruina y derrota. El espíritu inmundo es espíritu y por ello puede captar nítidamente y con inmediatez lo que a nosotros nos cuesta reconocer, limitados como seres carnales que somos y empujados a una lucha interior en vistas a un discernimiento a veces muy difícil.

De la misma manera, tal como narran los exorcistas, los espíritus inmundos tiemblan y se someten ante los ministros de Dios, justamente ante aquellos ante los que muchas veces adoptamos una perpleja actitud de incredulidad, porque son hombres y frágiles como nosotros. Nosotros vemos la fragilidad de la carne, el demonio ve la gracia del Espíritu.
 

Resulta curioso pues que el espíritu del mal, una vez más obligado a servir al diseño de Dios, hoy nos hace de maestro de fe y nos enseña la escucha y la sumisión ante aquellos que Dios ha escogido en medio a su pueblo como sus profetas.
 
En este domingo de Septuagésima, en la forma extraordinaria del rito romano, la figura del invicto mártir San Lorenzo, ecónomo de la Iglesia de Roma, parece ser el reflejo del “atleta de la fe” del que nos habla la epístola (I Co 9,24-27/ I Co 10,1-5) que a través del sufrimiento y la lucha gana la corona eterna, simbolizada en el talento que será dado como recompensa a los trabajadores de su mística viña. (Mat. 20,1-16) 

Semana del 29 de enero al 4 de febrero.

 


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: No habrá Misa.

Martes: A Santa Lucía y a San Benito a intención de Mucha de Touriño.

Miércoles: Por los participantes.

Jueves: No habrá Misa.

Viernes: Fiesta de la presentación en el templo. La Candelaria. Bendición de las candelas. Misa por las intenciones de la Parroquia.

Sábado: A las 11:30 primer Aniversario de Jesús Méndez Becerra. A las 20:00 por Alicia Melón Oubiña, Mercedes Oubiña Romay, Luis Gondar Cousido y difuntos de la familia.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por las obligaciones del Celebrante.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Viernes: Fiesta de la presentación del Señor. La Candelaria. Misa Solemne a las 13:00. Misa a las 19:00. En ambas Misas se bendicen las Candelas.

Sábado: Por Pepe Troncoso Poceiro, Carmen Troncoso Poceiro, fallecida en Uruguay y esposo Modesto; José Antonio Crespo González, padres y hermanos; José Casal Méndez y sus padres.

Domingo: Primera a las 10:30 por Alfredo Lores Lores, de Piñeiros e hija María Esther. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 21 de enero de 2024

Un hijo más para el Reino

 


El relato del evangelio de San Marcos en este domingo describe el efecto inmediato del bautismo y de haber superado acto seguido, en el desierto, las tentaciones. Ese es el trasfondo tácito.  Revestido del mandato del Padre y lleno del Espíritu Santo, Jesús partió hacia el desierto para aclararse, obviamente en su naturaleza humana, sobre cómo realizar su misión salvífica. Razón por la cual no usó el poder por sí mismo, no forzó a Dios abusando de su amor y no utilizó el poder para aplastar a los hombres. 
 
La escena evangélica de este 3º domingo “per annum” plasma el primer movimiento de Jesús, que es quizás el más importante y la síntesis de todo el Evangelio. El evangelista nos recuerda que Juan Bautista, el precursor, fue arrestado por el hecho de señalar a Jesús como Mesías, precediéndolo con su muerte para subrayar el camino del Justo que sufre injustamente. Ahora le toca a Jesús, que parte de Betania con dirección a Galilea (para entendernos, desde el este del río Jordán, cerca del Mar Muerto, hasta el norte del país) encarnando el anuncio de la salvación de Dios que se inicia por los últimos: esa es la Buena Noticia.
 
Por esta razón ya no estamos con Jonás, que amenaza con la destrucción de Nínive después de tres días de paciencia de Dios. Esta vez lo que está en juego es mucho más: la salvación que Dios ha preparado al hombre desde toda la eternidad, desde el día del fruto prohibido en el jardín del Edén, cuando anunció a Eva que el fruto de su descendencia un día aplastaría la cabeza de la serpiente. ¿Recordamos?
 
Jesucristo desenmascara definitivamente la mentira y nos dice que el tiempo de espera ha concluido: Dios ha decidido que los hombres están preparados para recibir el don de la vida.
 
El Reino de Dios, la comunión de vida con Dios, la felicidad, la vida plena y definitiva, todo esto ha sido puesto a disposición del hombre, ahora corresponde al hombre el ver, reconocer y aceptar este don. VER, es decir convertirse, que es la palabra latina que literalmente traduce la griega metanoia (mirar más allá) es decir comprender el verdadero sentido de las cosas más allá de las apariencias. Es posible pues ver porque hay algo o Alguno. Una sugerencia preciosa, que no es mía sino de toda la tradición cristiana: cogeos un cuarto de hora y en un cuaderno escribid todas las veces que habéis hecho experiencia directa de Dios, que habéis tocado con la mano su misericordia y su providencia. Esto es lo que se entiende por hacer memoria, no malograr ni derrochar la gracia de Dios. Después dad gracias por ello. Pregunta: ¿Dios está cerca de nosotros incluso cuando tenemos problemas? Claro que sí. Y especialmente porque tenemos problemas, gracias a esos problemas hemos podido reconocer que solos no lo hubiéramos conseguido y que en vez de vernos abandonados (la mentira de la serpiente) hemos descubierto que Él estaba allí dispuesto a salvarnos.
 
Esto es lo que significa RECONOCER, partiendo de los dones hechos, pasando por la mano que nos los ha procurado hasta el propietario de aquella mano. Reconoce así que te quiere como un padre, que no te ha dicho siempre que sí (como un padre) sino que cada cosa que te ha hecho te ha permitido de convertirte en una persona nueva, un hijo de Dios.
 
ACEPTAR entonces es, como los primeros discípulos, partir dejándolo todo, comprendiendo que la vida de antes ha acabado y que el pecado es cómo la sopa recalentada.


Este es el cambio que hizo la gente de Nínive, todos ellos paganos, tomándoselo en serio todos, desde el rey hasta los niños, vistiéndose de saco. Es el cambio que Pablo intenta explicar a los primeros cristianos animándoles a vivir cada aspecto de la existencia a partir de la experiencia que habían hecho de Jesús. Entonces se descubre, se entiende aquello de “pasa la escena de este mundo”: pasa la belleza, incluso con la cirugía estética. Más se niega más uno se esclaviza; pasa el dinero, pensemos en la crisis, en cuán poco tiempo ha hundido tantas cosas; pasa el poder (¡como es instructiva una mirada a los poderosos!). Pasan los farsantes, permanece aquello que no es banal, lo que tiene el sabor de Dios. Podemos aturdirnos, mentirnos a nosotros mismos, gritar nuestros argumentos para hacerlos parecer más verdaderos, pero en realidad sabemos cómo están las cosas.

Y he aquí que Jesús hoy pasa por nuestra orilla y nos llama: “Ven conmigo”. Significa: mira, escucha, aprende: aprende a estar con Dios, a coger aire puro y oxigenar tus pulmones cansados. Acoge su amor y aprende de Él cómo reconocer todo lo bueno que hay por ahí y darlo a conocer. Aprende también cómo hay que enfrentarse al mal, al pecado, a la fealdad que llevamos dentro en una esquina del alma y con la que antes o después tendremos que encararnos. Mira de qué manera lo hace Él y puedes ya ponerte en marcha.
 
Nuestro mundo tiene necesidad de profetas, no de charlatanes, sino de personas que hayan vivido en su carne lo que significa ser salvados por Dios y poder guiar a los hermanos, como guías alpinos, hacia los senderos de Dios.
 
Nuestra fe es una vocación: alguien que llama y otro que responde. Sería muy triste que fuese católico únicamente porque he nacido culturalmente en estas latitudes. Necesitamos tener una fe verdadera, consciente y coherente. Escuchemos la voz de Jesús hoy en el evangelio y cuando responderemos “gloria y honor a ti, Señor Jesús” querrá decir que estás diciendo “sí” a esta llamada. Entonces el reino de Dios tendrá un hijo más.

¡Qué hermosa la confesión de fe del leproso en el evangelio (Mt.8, 1-13) de la Forma extraordinaria de este 3º domingo después de la Epifanía: Señor, si quieres puedes limpiarme! Seguida de la del centurión que pide la sanación de su criado: Señor, no soy digno de que entrés en mi morada, más di una sola palabra y quedará sano” Esa es la actitud de fe. Eso es confiar y fiarse del Señor.

Semana del 22 al 28 de enero.

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas

Lunes: Obligaciones del Celebrante.

Martes: Por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Por la unidad de las iglesias cristianas.

Miércoles: Por Pilar Durán, esposo José Dopazo y José Ramón García.

Jueves: Fiesta de la Conversión del apóstol San Pablo. Misa por la Santificación y Conversión de la Parroquia. Finaliza el octavario de oración por la unidad de los cristianos. Acto ecuménico a las 11:00 en la capilla de San Roque de O Grove.

Viernes: Por Divina Dopazo Cacabelos.

Sábado: A las 11:30 primer Aniversario de Néstor Moldes Limeres. A las 20:00 Misa por María de Carmen Domínguez Seijas, Rafael Besada Limeres; José Touriño, esposa y difuntos de la familia.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por Etelvino Dopazo Lores y Javier Afonso Camiña y abuelos. Marcelina Domínguez Varela y difuntos de la familia.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Jueves: Por Pastora Otero Carballa.

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Esperanza Salgueiro Castro. A las 19:00 Misa por María Lourdes García Lázaro y esposo Manuel; Juan García Tacón; José Garrido Caneda y difuntos de la familia; Fernando Martínez Méndez y difuntos de la familia; Servando Cacabelos Domínguez; José Vidal Prieto, Manuel Lamelas Torres, Elisa Torres Tacón.

Domingo: Primera a las 10:30 a las Ánimas, un devoto; María Padín Caneda, da Salgueira. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.