domingo, 15 de noviembre de 2015

Glosa Dominical


Reflexión a modo de notas hacia dónde nos orienta la liturgia del domingo
“Se alzará Miguel, el gran príncipe”
INVITADOS A PONER UN BROCHE DE ORO A NUESTRA VIDA
Este domingo es el último en el que leeremos el evangelio de San Marcos. El fragmento que hoy habla sobre la crisis y al mismo tiempo sobre la esperanza, no profetiza tanto sobre el fin del mundo como sobre el significado del mundo.
La primera verdad es que el mundo es frágil: “en aquellos días el sol se oscurecerá, la luna no reflejará ya su luz, las estrellas caerán del cielo”.  Y no sólo el sol, la luna y las estrellas sino también las instituciones, la sociedad, la economía, la familia y nuestra misma vida son muy frágiles.
Pero la segunda verdad es que cada día hay un mundo que muere, pero cada día hay un mundo que nace. Caen muchos puntos de referencia, viejas cosas son quebradas y fracturadas: costumbres, lenguajes, comportamientos, pero hay también aromas de nuevas primaveras. La esperanza tiene la imagen de las primeras hojitas de higuera: “Aprended de la higuera, cuando brotan las hojas, sabed que el verano está cerca”.
En medio de la fragilidad dramática de la historia podemos intuir cómo salir de la oscuridad de la noche a la luz, tal como sucede en los dolores del parto, como en el paso de la primavera al verano. Bien venidas las sorpresas de la primavera que desmantelan todo aquello que merece ser borrado.¡Cuánto morir para que la vida nazca! decía el sacerdote rosminiano y poeta Clemente Rébora (1885-1957) “Sia´m la mort una major naixença” (Séame la muerte un nacimiento en grande.) afirmaba en su Canto Espiritual nuestro gran poeta Joan Maragall. Pero después se trata de reconstruir basándonos en dos puntos fuertes. 
El juicio final (Capilla Sixtina)
 El primero: “cuando veáis estas cosas sabed que Él está cerca, que el Señor viene”. Nuestra fuerza es que "Dios no ha cerrado su corazón y su camino pasa todavía por  nuestro mar de Éxodo, inquieto mar, mar profundo, aunque no vemos sus pasos. (Salmo 77,20).     De nosotros se espera que secundemos su creación. Como un barco que no se angustia por la ruta porque tiene a su favor el viento de la vida.
El segundo  es nuestra propia fragilidad. Debido a su fragilidad, el hombre busca apoyo, busca vínculos y amor. Somos tan frágiles que necesitamos del otro. Y es apoyando una fragilidad sobre otra cómo sostenemos al mundo.
Dios está dentro de nuestra búsqueda de apoyos, se hace presente a través de las personas que amamos. "Toda carne está empapada de alma y húmeda de Dios"  afirmaba  el gran intelectual cristiano  Jean Bastaire (1927-2013).  Nuestras familias  y amigos son el lenguaje de Dios, la catequesis diaria, el toque de su presencia y sacramento de su gracia.
El profeta Daniel amplía la visión: "Los justos, sabios y santos (los doctos) brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.”  Junto a mí, detrás de mí, desde mil lugares suben a la casa de la luz.  Son todos aquellos que me inducen, que me arrastran, a mí y a todo el mundo,  para sea más justo, más libre y santo.
Ellos son como las estrellas, muchos. Nos fijamos en ellos para no perder las oportunidades de nuestro tiempo. Para que no se disipe el tesoro de bondad de nuestro tiempo; el tesoro que germina y brota, como las hojas de la primavera, en cada uno de nuestros hogares.
Estamos en el último domingo del año litúrgico antes de la fiesta de Cristo Rey. Toda la liturgia de hoy nos propone una reflexión de la que os propongo  tres pistas:
1. Todos estamos esperando el cumplimiento de una meta. Toda nuestra vida se encuentra en espera de plenitud. Es por ello que muchas veces nunca estamos contentos del todo  con lo que somos, nos gustaría algo más y mejor.
Nuestro objetivo debe ser el poner un broche de oro, un final digno a nuestra vida, un significado más preciso. Y para ello ¡cuántos golpes y cuántas veces experimentamos la oscuridad dentro de nosotros! Pero llegará un día en que podremos ver al Hijo del Hombre venir sobre las nubes con gran poder y gloria.
2. Es en medio a las dificultades de la vida cuando soñamos con un mundo futuro diferente. Hay muchos signos que nos rodean y que nos invitan a disfrutar de la vida porque esta es hermosa. Pero eso no lo podemos gustar de inmediato, podemos vivirlo únicamente como una esperanza futura. Jesús no vendrá  tanto para juzgar negativamente a las personas como   para salvar a sus escogidos, a mostrarnos un camino verdadero que  sin embargo no acabaremos de recorrer totalmente en esta vida.
3. Finalmente pienso en  la cantidad de palabras que desperdiciamos en vano. Palabras que duelen, que son duras como una piedra, o tal vez  palabras que pronunciamos sin pensar. Sólo la Palabra de Jesús da sentido a nuestra vida, a nuestro crecimiento, ya que nos da la vida eterna, una palabra que nunca se apaga.
Es por ello que todos los días estamos llamados a meditar sobre el evangelio. De esta manera aprenderemos a utilizar menos palabras, para poner en el centro a la Palabra. Que el Señor pueda siempre iluminar nuestra vida para hacernos disfrutar de la riqueza de estar aquí, para vivir una vida completa al máximo, con la mirada puesta en la eternidad de allí que nos espera. Os deseo un buen domingo

Fr. Tomás M. Sanguinetti

Semana del 16 al 22 de noviembre.


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por Ángel Dopazo Castro y esposa Dolores. José Castro Minguillo, padres y hermanos. A las 20:30 Grupo sinodal.
Martes: Por José Da Silva Gaspar y su madre. Pilar Martínez García, hija y padre.
Miércoles: Por José Manuel Dadín Salgueiro y Obligaciones del Celebrante.
Jueves: A la Virgen del Carmen a intención de una devota. A la Virgen de la Lanzada a intención de una devota.
Viernes: A San Roque a intención de una devota. Por Manuel Vázquez Carneiro y Mercedes Viñas Naveiro. A las 21:00 reunión de Catequistas en Castrelo.
Sábado: Por José Manuel Suárez Abuín; Amparo Ares Regueiro; Horacio Cacabelos Rey, madre y difuntos de la familia.
Domingo: Primera a las 9:00 por Florencio Melón Forte, hijo Florencio, padres y suegros. Segunda a las 12:30 por las intenciones de la Parroquia y Diego Dominguez Blanco.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Por la semana a las 19:00 horas.

Martes día 17: Por Eugenio Otero Leiro.
Jueves día 19: Reunión del Grupo Sinodal a las 19:00 horas.
Viernes día 20: A las 21:00 horas Escuela de Catequistas en Castrelo, Colegio de los Salesianos.
Sábado día 21: A las 10:30 primer Aniversario de Chicho de Electro Villalonga. A las 19:00 Misa Por Arturo Garrido Oubiña, de Peai; Tito Outón Torres; María Esther Méndez Afonso; José García Lores, da Tomada; Guillermo Fernández Argibay; Carmen Fernández Otero, da Salgueira.

Domingo día 22: Primera a las 10:30, por María Esther Lores Blanco, de Piñeiros. Segunda a las 11:30 por las intenciones de la Parroquia.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Glosa domincal

Publicamos el comentario sobre la liturgia dominical que el Papa Benedicto XVI, realizó el 11 de noviembre de 2012 en el rezo del Angelus.



La Liturgia de la Palabra de este domingo nos ofrece como modelos de fe las figuras de dos viudas. Nos las presenta en paralelo: una en el Primer Libro de los Reyes (17, 10-16), la otra en el Evangelio de San Marcos (12, 41-44). Ambas mujeres son muy pobres, y precisamente en tal condición demuestran una gran fe en Dios. La primera aparece en el ciclo de los relatos sobre el profeta Elías, quien, durante un tiempo de carestía, recibe del Señor la orden de ir a la zona de Sidón, por lo tanto fuera de Israel, en territorio pagano. Allí encuentra a esta viuda y le pide agua para beber y un poco de pan. La mujer objeta que sólo le queda un puñado de harina y unas gotas de aceite, pero, puesto que el profeta insiste y le promete que, si le escucha, no faltarán harina y aceite, accede y se ve recompensada. A la segunda viuda, la del Evangelio, la distingue Jesús en el templo de Jerusalén, precisamente junto al tesoro, donde la gente depositaba las ofrendas. Jesús ve que esta mujer pone dos moneditas en el tesoro; entonces llama a los discípulos y explica que su óbolo es más grande que el de los ricos, porque, mientras que estos dan de lo que les sobra, la viuda dio «todo lo que tenía para vivir» (Mc 12, 44).

De estos dos episodios bíblicos, sabiamente situados en paralelo, se puede sacar una preciosa enseñanza sobre la fe, que se presenta como la actitud interior de quien construye la propia vida en Dios, sobre su Palabra, y confía totalmente en Él. La condición de viuda, en la antigüedad, constituía de por sí una condición de grave necesidad. Por ello, en la Biblia, las viudas y los huérfanos son personas que Dios cuida de forma especial: han perdido el apoyo terreno, pero Dios sigue siendo su Esposo, su Padre. Sin embargo, la Escritura dice que la condición objetiva de necesidad, en este caso el hecho de ser viuda, no es suficiente: Dios pide siempre nuestra libre adhesión de fe, que se expresa en el amor a Él y al prójimo. Nadie es tan pobre que no pueda dar algo. Y, en efecto, nuestras viudas de hoy demuestran su fe realizando un gesto de caridad: una hacia el profeta y la otra dando una limosna. De este modo demuestran la unidad inseparable entre fe y caridad, así como entre el amor a Dios y el amor al prójimo —como nos recordaba el Evangelio el domingo pasado—. El Papa san León Magno, cuya memoria celebramos ayer, afirma: «Sobre la balanza de la justicia divina no se pesa la cantidad de los dones, sino el peso de los corazones. La viuda del Evangelio depositó en el tesoro del templo dos monedas de poco valor y superó los dones de todos los ricos. Ningún gesto de bondad carece de sentido delante de Dios, ninguna misericordia permanece sin fruto» (Sermo de jejunio dec. mens., 90, 3).

La Virgen María es ejemplo perfecto de quien se entrega totalmente confiando en Dios. Con esta fe ella dijo su «Heme aquí» al Ángel y acogió la voluntad del Señor. Que María nos ayude también a cada uno de nosotros,  a reforzar la confianza en Dios y en su Palabra.

Semana del 9 al 15 de noviembre.


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas. De lunes a viernes continuamos con la Novena a las benditas Ánimas. A las 19:45 Rosario, Novena y Misa.

Lunes: A las 20:30 Reunión del Grupo Sinodal.
Viernes: A las 20:30 Reunión de Catequistas.
Sábado: A las 10:30 Celebramos el Acto General de difuntos. A las 10:00 comienzan las confesiones. A las 20:00 horas Misa por Lolita Camaño y difuntos de la familia; Justa Méndez Torres y esposo José; José Fariña Serén, esposa Carmen, difuntos de la familia y María Penas Barral.
Domingo: Primera a las 9:00 horas. Por las intenciones de la Parroquia. Segunda a las 12:30 por Teodoro Padín González, hija Maricarmen y sus padres Juan y Carmen. Carlos Pérez Torres, esposa Felisa Outeda y nieta Maripaz.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. A las 19:00 hora durante la semana.

Martes día 10: Por Carmen Agraso Ramos, esposo, hijo y difuntos de la familia; da Touticeira; Antonio Portela, Damián Dorado; Diego Calvo Estévez, Demetrio y Rosa, de Rouxique; Dionisio Vázquez Camiña y sus padres y Elisa Méndez Touriño, da Buñeira.
Jueves día 12: A las 19:00 horas Reunión del Grupo sinodal.
Viernes día 13: A las 18:00 primer Aniversario de Alfonso Martínez Varela.
Sábado día 14: Por Dolores Valladares Lores; Vidalina Prieto Carballa y sus padres; Rosa Soutullo Buezas y sus padres, da Costiña; Juan Camiña Lamelas, da Bruñeira; Carmen Rey Otero y Manuel Aragunde Vieitez y sus padres, de Rouxique.

Domingo día 15: Primera a las 10:30 a la Virgen del Carmen a intención de Lucía y por Aurora Fernández Leiro, de Rouxique. Segunda a las 11:30 por las intenciones de la Parroquia.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Glosa dominical

Reflexión a modo de notas hacia dónde nos orienta la liturgia del domingo
TESTIGOS DE JESÚS RESUCITADO
En la solemnidad de “Todos los Santos” que precede a la conmemoración de los Fieles Difuntos, la Iglesia quiere presentarnos aquello que será nuestro verdadero mañana. Todos sabemos que esta vida es una breve peregrinación que Dios Padre al crearnos ha pensado para nosotros, para que lleguemos a la felicidad eterna con Él. Tal cual. Es así como el apóstol Juan describe el día después de la eternidad:
“Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.» Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, dándole culto día y noche en su Santuario; y el que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed; ya nos les molestará el sol ni bochorno alguno. Porque el Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.»
¿Estaremos nosotros entre aquella muchedumbre? Es la pregunta que ha de acompañarnos en la vida de cada día, porque el hecho de no estar querrá decir que nos hemos equivocado del todo en la vida, caminando en la dirección equivocada.
Observando cómo muchos viven la vida, sin un pensamiento o sin un objetivo de santidad, nos quedamos estupefactos y parece imposible tamaña irreflexión. ¡Resulta tan raro admirar los trazos de la santidad o al menos la tensión hacia la santidad, en la gente que nos rodea como si esta fuese el privilegio de algunos y no la vocación de todos!
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Sin embargo la palabra Santo debería acompañar siempre a la palabra cristiano. ¿Nos preguntamos quién se dirigirá hacia la patria eterna del cielo? Es una pregunta que surge especialmente al comparar la gran dificultad que tenemos en trasplantar lo divino en cada uno, que en nosotros se llama santidad.
Querríamos ser humildes y nos damos cuenta de que tantas de nuestras actitudes están empapadas de soberbia. Querríamos ser pobres en el espíritu para llenarnos el corazón de amor, y nos encontramos con las manos sucias de tantas cosas a las que estamos apegados hasta convertirnos en cerrados hacia la más elemental generosidad que nos enseña a librarnos de nosotros mismos y abrirnos a la luz y a la caridad. Querríamos tener en el corazón a todos, sobre todo a los que sufren y son pobres, y a veces somos insensibles y distraídos hacia nuestros mismos familiares más queridos y allegados, malos con los vecinos, prepotentes con nuestros compañeros, capaces únicamente de optar por la comodidad que lleva a la indiferencia.
Impresiona ver a tantos, y demasiados jóvenes, quemar cotidianamente la vida, como una hoguera de las vanidades, que reclaman disfrutar hoy. Desearíamos gritar contra todo aquello que nos es ofrecido como alternativa al Cielo: un puñado de ilusiones, que son moda, y aquel desprecio del gran bien que es la vida vivida santamente.
¿Pero quién en esta vida ha sabido apoderarse de la felicidad? ¿Quiénes son los santos? Oigamos las palabras del papa Francisco, siempre profundas, directas y atractivas:
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"Los santos no nacen perfectos: al igual que nosotros, como todos nosotros, son personas que antes de llegar a la gloria del cielo han vivido una vida normal, con alegrías y tristezas, luchas y esperanzas". La diferencia con el resto de la humanidad es que "cuando se dieron cuenta del amor de Dios, lo siguieron incondicionalmente, sin componendas ni hipocresía, sino que pasaron su vida en el servicio a los demás, soportaron el sufrimiento y la adversidad sin odio y respondieron al mal con el bien y la alegría, y derrochando paz.  Los santos son hombres y mujeres que tienen alegría en su corazón y se la transmiten a los demás.
Preguntamos: ¿Pero la santidad es accesible a todos o sólo una elección heroica de alguien que Dios favorece en particular? ¡Como si ante  el Padre no fuésemos igualmente amados y llamados a la felicidad! Es un pensamiento absurdo pero rentable, sobre todo en estos días.
Sin embargo son esclarecedoras las palabras de Francisco. Ser santo no es un privilegio de unos pocos, es una vocación para todos. Todos estamos llamados a recorrer el camino de la santidad y esta calle tiene un nombre y un rostro, el rostro de Jesús, el Señor. Él en el Evangelio nos muestra el camino: el de las bienaventuranzas. El Reino de los Cielos, de hecho, es para aquellos que no ponen su seguridad en las cosas, sino en el amor de Dios; para aquellos que tienen un corazón sencillo y humilde: no presumir de ser justo y no juzgar a los demás; para los que saben cómo sufrir con los que sufren y se alegran con los que se gozan; para aquellos que no son violentos, sino misericordiosos tratando de ser constructores de la reconciliación y la paz".
Es demasiado precioso el don de la vida, este regalo incomparable del Padre, que ya podemos gustar aquí, si somos realmente sabios y prudentes, como las vírgenes del Evangelio. En esta existencia podemos hacer un maravilloso bordado de penurias y alegrías, compromisos y entretenimientos, amor y  amistad, entrelazados armoniosamente  con la debilidad y el perdón, como los colores del arco iris. La sabiduría del Evangelio es la manera de alcanzar esos propósitos.
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También en estas fechas conmemoramos a nuestros difuntos, por lo que las visitas al cementerio nos ayudan a reflexionar sobre el verdadero sentido de nuestra vida. Estas tumbas nos hablan del gran misterio de la muerte, pero también, si tenemos fe, de una nueva vida después de la muerte. No es posible que todo termine allí, bajo un puñado de tierra, como si nunca hubieran existido. ¿Cómo es posible que el gran afecto que nos une en la vida, conozca su fin? Si hay un bien mayor, que siempre sobrevive, es el amor: tanto es así que al  visitar sus tumbas sentimos la alegría y el deber de orar por ellos. ¡Habla con ellos, para hacer algo por aliviar el posible sufrimiento de purificación, que todavía tienen que aceptar. Muchos tienen la oportunidad de ser generosos en sus ofrendas a los pobres o para ofrecer misas por todos. Ejemplos que afirman la certeza profunda de que nuestra vida sigue. Después de todo, esperamos, queremos estar. Todos podemos formar parte de esa gran multitud que nadie puede contar. La única condición es vivir la vida según Dios y no según el mundo.
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En una de las últimas catequesis, Francisco ha mostrado lo que significa vivir según Dios: estar en espera. Pero ¿de quién? Del regreso de Jesús.  Debemos preguntarnos, sin embargo, con gran sinceridad, si somos realmente testigos luminosos y creíbles de esta esperanza. Nuestras comunidades, ¿siguen viviendo bajo el signo de la presencia del Señor Jesús y de la cálida espera de su venida, o parecen cansadas, entumecidas, bajo el peso de la fatiga y la resignación? También nosotros corremos el riesgo de quedarnos sin el aceite de la fe y el óleo de la alegría. Tengamos cuidado y estemos alerta.
 
Invoquemos a la Virgen María, Madre de la esperanza y Reina de los Cielos, para que siempre mantengamos una actitud de escucha y espera, impregnada del amor de Cristo y podamos gozar un día de la dicha sin fin, en total comunión con Dios. Y no olvidemos que de este modo “estaremos siempre con el Señor." Repitámoslo a menudo. Visto pues de esa manera, lo que nos debe importar es ser verdaderos cristianos, cristianos santos.  
Fr. Tomás M. Sanguinetti

Semana del 2 al 8 de noviembre.


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos. Misa por todos los difuntos.
Martes: Por Luis Gondar Cousido; Elisa Fernández y esposo José. Carmen González Balsa.
Miércoles: Por Vicente Salgueiro Cacabelos, esposo Digna Lobato Viñas; Mucha Fernández Salgueiro; José Padín, hijo Paco y difuntos de la familia.
Jueves: Comienza la Novena de Animas. Misa por todos los difuntos. A las 19:45 Rosario, Novena y Misa. Durante la novena no hay intenciones particulares.
Viernes: Rosario, Novena y Misa.
Sábado: Rosario, Novena y Misa.
Domingo: Primera a las 9:00 a intención de la Novena. Segunda a las 12:30 por los Socios fallecidos del Club de Jubilados y minusválidos de Dena. Cantada por el Coro Santa Lucia de Dena.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Hasta el viernes continuamos con la novena de Ánimas.

Lunes día 2: Conmemoración de todos los difuntos. A las 18:45 Rosario, Novena y Misa por todos los difuntos.
Martes día 3: Rosario, Novena y Misa.
Miércoles día 4: Rosario, Novena y Misa.
Jueves día 5: Rosario, Novena y Misa.
Viernes día 6: Rosario, Novena y Misa.
Sábado día 7: A las 10:30 Solemne Acto General por todos los difuntos. A las 19:00 horas, Misa por Carmen González Buezas, da Bruñeira; Carmen Martínez Hermida; Hortensia Otero Lores y esposo Manuel Caneda Chan; Carmen Méndez Méndez y Peregrina Méndez Torres. Jacinto Oubiña Radío.

Domingo día 8: Primera a las 10:30 por Dorinda Barreiro Galiñanes; Eulalia Múñiz Tacón, difuntos de la familia, obligaciones de su esposo y Carina Güimil y sus abuelos. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 25 de octubre de 2015

Glosa Dominical

Reflexión a modo de notas hacia dónde nos orienta la liturgia del domingo
C:\Users\FRANSESC\Desktop\5493199611_8f733248e6_b.jpgDESPÓJATE DE LA VIEJA CAPA DE DOLOR Y ANGUSTIA
“Yo soy la luz del mundo, quien me siga tendrá la luz de la vida”
Hemos llegado a la última etapa antes de subir a Jerusalén. Jericó es la última ciudad por la que hay que pasar antes de iniciar el ascenso al monte Sión. Jericó es, según la arqueología, la ciudad más antigua del mundo y, según la geografía, la ciudad más baja (240 metros bajo el nivel del mar).
El Señor Jesús cruza la ciudad “abajándose” hasta las raíces de nuestra vida, en lo profundo de la humanidad, en el lugar de la tierra más lejos del sol. No es por casualidad que justo aquí encuentre a un hombre alejado de la luz. Y sin embargo Jesús parece pasar sin quererse detener. Está casi saliendo de la ciudad, cuando la atención del evangelista y del lector, en un relato vivaz y lleno de color, se fijan en un hombre sentado, ciego, de nombre Bartimeo. Es un pedigüeño que pide caridad a los transeúntes. Está en el borde del camino y del camino de la vida.
Por la calle la gente pasa, sigue sus proyectos, camina veloz hacia las propias citas. Cada día también nosotros corremos sin podernos o querernos parar. También los discípulos que acompañan al Señor en aquella ruta se mueven soñando el próximo triunfo en Jerusalén. Al ciego, en cambio, no le es concedido ese camino. Un hombre relegado al margen de la vida es justo que se encuentre en el borde del camino. Esta es una condición en la que es fácil reconocer a tantas personas, incluso pueblos enteros.   
La primera lectura hace referencia al pueblo hebreo deportado en Babilonia: muestra de un pueblo al borde del camino, marginado, sin historia. ¿No son muchos hoy en día los pueblos de los cuales podríamos decir lo mismo?
Incluso nosotros somos a menudo hombres que nos mostramos bien estirados y tiesos, sin darnos cuenta que a orillas del camino hay muchos hombres que gritan y claman. Hasta que no comprendemos que también nosotros, si vivimos sin Cristo, somos mendigos de luz.
Pongámonos en la piel de aquel ciego, dando voz a tantos gritos que expresan los deseos de nuestra alma. Sí, porque el grito del ciego irrumpe en este domingo como un grito desde el corazón de cada uno de nosotros: “Jesús, hijo de David: ten misericordia de nosotros”.
C:\Users\FRANSESC\Desktop\quitate-la-capa1.jpg¿Qué está gritando el ciego? ¿Qué estoy gritando yo? Grito mi desesperación y a la vez, mi esperanza.
Grito el deseo de salir de la prueba, de la dificultad, de la oscuridad. Grito porque no quiero ceder a la resignación, sino que quiero luchar, continuar creyendo que alguien me escucha.
Pero este grito del corazón da miedo, incluso a nosotros mismos…quizás sería mejor callarse, resignarse, “no molestar a Dios”, pensar que de todas maneras las cosas nunca cambiarán. Y de la misma manera que no queremos escuchar el grito de los pobres, tampoco queremos escuchar el de otras personas y otras situaciones que parecen sofocar nuestro grito. Es más fácil cerrar los ojos, no ver a los pobres, no ver los problemas, hacer callar a todos y a todo. Pero eso es tremendo. Lo hemos experimentado todos, al menos alguna vez en la vida: gritar y no ser escuchados, o incluso, ser obligados a callar. Es entonces cuando hace falta gritar más fuerte…
C:\Users\FRANSESC\Desktop\catecumenos tunica.png“Llamadlo”. Jesús como en otras ocasiones podría haberse dirigido hacía Bartimeo, tocarle los ojos, curarle. En cambio dice: “Llamadlo”, que es como decir: “Acercaos a aquel grito que da miedo porque yo lo he escuchado y no soy indiferente. Dejaos herir por aquel grito”.
Lo llaman. Y todos son enviados a decir a todo Bartimeo de este mundo. “¡Animo!: Levántate que te llama” Esta es una invitación dirigida hoy a mí, en este domingo. Estas tres palabras –ánimo, levántate, llama- son como una fuerza de sorprendente novedad, de renovada paz y amor.
Imaginad aquellos tiempos en los que el evangelio de Marcos era el evangelio de los catecúmenos, es decir, de los adultos que se preparaban al Bautismo. Con mucha probabilidad, esperando la vigilia pascual, se preparaban escuchando la lectura continua de todo el libro. (Más o menos se necesitan tres horas) porque Marcos es el evangelio que nos introduce a la fe, que nos invita a reconocer a Jesús, como el Cristo, el Hijo de Dios. Imaginémonos a los catécumenos a la escucha, a los cuales les es leído el fragmento del ciego de Jericó. Estamos en el umbral de la entrada de Jerusalén, es decir, del relato de la Pasión y Resurrección.
C:\Users\FRANSESC\Desktop\marcos evangelio.pngImaginémonos la emoción de aquellas personas que dentro de poco tiempo iban a ser bautizadas: la memoria de un camino hecho, un encuentro, tantas experiencias gozosas, algún miedo…Pero he aquí las tres palabras que como un grito de Dios resuenan en la noche de Pascua que comienza: “Ánimo, levántate, te llama”. En nada serán llamados uno a uno por su nombre (como a nosotros sacerdotes el día de nuestra ordenación), se levantarán y como el ciego abandonarán su manto de la misma manera que los catecúmenos se desnudarán para entrar desnudos en la fuente bautismal y salir revestidos con la nueva túnica bautismal.
Y él se levanta, tira el manto. Es aún ciego pero el milagro está ya aquí. ¿Qué quieres que haga por ti? “Señor, quiero la luz, quiero el bautismo”
C:\Users\FRANSESC\Desktop\amaneceres tenebrosos.pngY acto seguido empezó a seguirle por el camino, a diferencia del joven rico de hace dos domingos que marchó frunciendo el ceño, es decir ciego. ¿Y hacia donde le llevará aquel camino? Lo llevará a Jerusalén y quizás junto a la Cruz. Quizás abrió el cortejo de los ramos y palmas entonando elHosanna al Hijo de David.  Esa palabra la conocía bien, la había usado en Jericó. Le bastaba añadir sólo un Hosanna. Y después, junto a la cruz. ¿Qué debió pensar al ver a aquel Jesús al que había implorado piedad? Es junto a la cruz que la fe afronta la prueba decisiva, para todos, cuando a pesar de todo permanecemos unidos a Cristo, que muriendo vence a la muerte y nos abre definitivamente los ojos a la luz sin ocaso.
Recemos al Señor para que en nuestros amaneceres, a veces tan llenos de tinieblas, nos sea concedido el don de encontrar a alguien que nos repita aquella dulce e imponente palabra que puso en pie la vida del ciego mendicante: “Ánimo, levántate, te llama”.

 Fr. Tomás M. Sanguinetti