domingo, 29 de diciembre de 2024

El sueño de Dios es un pesebre siempre vacio

 


Me he detenido muchas veces ante el belén recién montado, atraído por los colores de las figuras, por las luces, por los ruidos, por las varias escenas de vida cotidiana de la pequeña aldea de Belén. Sin embargo, este año sólo he tenido ojos para el pesebre. No para el pesebre en cuanto tal, sino por ese “estar vacío” pronto para acoger a alguien. Aquel pesebre acogió al Señor: no hay lugar para Él en la posada. Los hombres no lo acogieron y el Hijo del Hombre encontró calor allí donde las bestias comen su heno. Únicamente los pañales en los que María lo había envuelto, a duras penas nacido, para calentarlo. ¡Qué extraña es la Navidad! Es la fiesta del rechazo de Dios y de la acogida que Éste, por su parte, hace del hombre.
Más me fijo en aquel pesebre más me doy cuenta que allí se encuentra todo el sentido de ese nacimiento, de la misión de Jesús: es el cumplimiento de las promesas de Dios, es la salvación hecha carne, es el Amor hecho hombre. El pesebre es el sueño de Dios, de Aquel Padre que desea devolver dignidad a la criatura que traiciona, mata, viola, genera injusticias y sufrimientos. Es el sueño de Dios que por nuestro amor se hace hombre en nosotros para recordarnos que nuestra verdadera identidad es la de ser como Él.
Es a aquel pesebre que hemos de volver para reencontrarnos a nosotros mismos, para ser verdaderos hombres. Es aquel sencillo y pobre pesebre que hemos de contemplar para recuperar nuestra autentica humanidad. Navidad es el sueño que Dios tiene de querer ver aquel pesebre siempre vacío, siempre libre, porque para cada hombre que nace, que viene a la luz, debería haber siempre un lugar cálido y acogedor en el que reposar. Y con pañales que lo envuelvan como un abrazo, venciendo así el frío de la indiferencia que mata.
Si para el Niño de Belén, el Hijo de Dios, no había lugar entre los hombres, para nosotros en cambio siempre habrá un lugar en el corazón de Dios, de aquel Dios que restituye dignidad y belleza a toda carne. Sin amor, sin Dios, el hombre experimenta el infierno en la tierra porque “infierno es allí donde no está Cristo”(Paul Claudel)
Hoy Jesús nace en el pesebre de tantas vidas destrozadas, de tantos corazones incomprendidos, rechazados, maltratados, endurecidos y embrutecidos por el pecado y el egoísmo, y a todos devuelve la luz, la paz, la fuerza, la valentía, el gozo, la libertad…
Jesús quiere nacer cada día en nosotros para envolvernos en los pañales de su amor, en el calor de su abrazo. ¡Pero el sueño de Dios no concluye aquí, no puede acabar así! Su sueño continúa y espera que todo hombre, toda criatura se haga pesebre, cuna, casa para sus hermanos.
Es verdad que cada año nos llenamos la boca de estas palabras altisonantes. Por Navidad parecen letanía de la obligada cantilena de “buenismos”, casi un antídoto a nuestras Navidades fiesteras y consumistas, mientras nuestro egoísmo nos vuelve cada vez más obesos e indiferentes. A menudo, también en nosotros, no hay lugar para el amor, para la acogida de aquellos últimos, en los que tú mismo a veces te has colocado. Libéranos, Señor, del fardo pesado de todo cuanto nos impide amar y ser libres. Devuélvenos, en esta Navidad, el gusto de las cosas simples que demasiadas veces damos por hechas, el gozo de lo esencial. Sorpréndenos una vez más y haznos descubrir que es bueno que Tú estés aquí, entre nosotros, débil e indefenso Niño, radiante y perturbador Misterio. Y susurra a mi corazón, a nuestro corazón en esta noche: es un regalo que estés aquí.

Semana del 30 de diciembre al 5 de enero.

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas

Lunes: Por Vicente Domínguez Radío

Martes: A las 19:00 a Santa Lucía, un devoto.

Miércoles: Festividad de Santa María Madre de Dios. Misa a las 12:30 por Lino Besada Besada, Manuela, esposo e hijos fallecidos.

Jueves: Por Pastora Pombo Padín, padres y hermanos fallecidos.

Viernes: Por Manuel Torres Touriño, esposa e hijo Elías.

Sábado: Por Manuel Pérez Valladares, Julio, esposa e hijos fallecidos.

Domingo: A las 9:00 por Aurora Insúa Camaño, Lolita Camaño y difuntos de la familia; Isabel y Joaquín Martínez. Segunda a las 12:30 por la Parroquia

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes: A las 18:00 Misa por José Manuel Cacabelos, esposa Encarnación Moldes y difuntos de la familia.

Miércoles: Festividad de Santa María Madre de Dios. Misa a las 11:00 por Rosa Modesta Radío y esposo Diógenes García; Manuel Pardo Graña; Francisco Castro Radío; José Benito Radío Gondar; Modesta Pérez Torres; José y Peregrina Radío Pérez.

Jueves: Por Oscar Buezas Pérez.

Sábado: A las 10:30 primer Aniversario por Lola Leiro Méndez. A las 19:00 Misa por Manuel Albino García Camiña; Francisco Germán Castro Álvarez, de Gondariño.

Domingo: Misa a las 11:00 por José Manuel Martínez Carballa y su hijo José Martínez Troncoso; Enrique González Caneda; Dolores Torres Lores y esposo Amancio.

domingo, 22 de diciembre de 2024

Isabel es nuestra madre y hermana

 

Siempre me ha fascinado, en mi imaginación, el encuentro entre estas dos mujeres judías, una muy joven, la otra más avanzada en años, unidas por el parentesco, por el embarazo y por el extraordinario modo en que todo sucedió. El evangelio es a la vez rico en su descripción, pero parco en detalles, ya que dedica a este encuentro varios versículos (que  quedaron en el recuerdo de todos los creyentes a través de los siglos, muy especialmente el cántico de María), sobrevolando sobre los tres meses pasados ​​en que Isabel estuvo en compañía de María, en especial en el momento del nacimiento de Juan, al que suponemos que asistió María.
¿Qué debieron decirse María e Isabel (además del "Magnificat" y un trocito del "Ave María") durante esos momentos que pasaron juntas? ¿Cómo comentaron entre sí lo que estaba ocurriendo "dentro" -no hay adjetivo más apropiado- de su historia personal?  ¿Qué debieron decir acerca de ese Dios que  se manifestaba  a ellas  y a sus maridos de manera tan especial?  Por cierto, según los Evangelios, de esos cuatro personajes, Isabel es la única que no recibe ninguna revelación divina sobre su maternidad; y sin embargo es la que más experimenta sobre sí misma la grandeza del poder de Dios, ya que es "vieja" y "estéril". Ella es la más tocada por el milagro, la más besada por la misericordia de Dios, y a pesar de que Dios no se lo haya revelado desde arriba, ni en sueños como a José ni en visión como a Zacarías, es “colmada por el Espíritu Santo” igual que María.
 
Quizás es todo esto lo que la hace más cercana a nosotros: parte de aquella humanidad que sin aspavientos ni revelaciones de lo alto, sigue creyendo persistentemente, esperando contra toda esperanza, confiando sólo en la misericordia de Dios. Y esto, a pesar de todo. No deseo afirmar con esto nada en detrimento de la grandeza de la Madre de Dios o de las figuras de los justos José y Zacarías, pero Isabel tiene algo especial que hace que sea mucho más similar a nosotros. Es quizás lo ordinario de su vida cotidiana, de su existencia y de su manera de vivir la fe. Me enamora el ocultamiento que hace de su persona desde el momento en que descubre que está embarazada (según san Lucas, permaneció oculta cinco meses), su sentirse poca cosa o nada en comparación de su prima María, más joven. Esa actitud la transmitirá a su hijo Juan, que actuará de la misma manera en relación con el Mesías. Me gusta su testarudez e insistencia en permanecer fiel a las promesas de Dios en el momento en el que junto a su marido enmudecido porque es demasiado presuntuoso y desconfiado, deberá imponer el nombre al propio hijo contra el parecer de la tradición y la ley.
 
“Iohannes est nomen eius”

Es una mujer fuerte, valiente, tenaz, como tantas otras ensalzadas en la Sagrada Escritura, pero también silenciosa como tantas otras presentes en la historia de la humanidad, en todas partes y en todo momento, que sin hacer ruido a su alrededor han escrito páginas de vida vivida y de fe profesada. Ante ellas nos sentimos bien poca cosa. Entre éstas ponemos en la lista a muchas de nuestras madres y abuelas, mujeres que han experimentado el sufrimiento y el dolor en su propia carne, que siempre han contestado  incluso cuando todo en torno a ellas decía no. ". Isabel es nuestra madre y nuestra hermana. Madre de aquella humanidad humilde pero amada y exaltada de tal modo por Dios, hasta el punto de considerarla el vértice más alto de la Creación (entre los nacidos de mujer no ha surgido uno mayor que Juan Bautista) y justo a causa de su humildad. 

Si nos fijamos en el camino realizado en este tiempo de Adviento tan corto, entendemos cómo no se podría encontrar una conclusión más apropiada que la escena del encuentro con la figura de Isabel. En una humanidad devastada y trastornada por lo que repetidamente vemos suceder en el mundo en el que vivimos (la dramática noticia de las matanzas de inocentes que oímos estos días parece ponernos ante las terroríficas imágenes de la Liturgia de la Palabra del primer domingo), el Espíritu de Dios impregna la vida, no de los poderosos de la historia o de los famosos de turno, sino de los humildes y sencillos que saben fiarse de Dios y que son capaces de hacer resonar la Palabra de Dios incluso en medio del desierto cotidiano (2º domingo). Es de esta humanidad, que conoce la realidad de la vida de cada día, que Dios se sirve.  Y a pesar de que  las apariencias que muestra no son ciertamente de vitalidad y de vigor, Dios se sirve de ella para revelar su mensaje de salvación. Y se sirve de ella. De esa  mujer probada por el peso de los años, y aún más por la incapacidad de crear vida, Dios sabe sacar el germen de una nueva humanidad.
Por lo tanto, lo que importa en la vida no son las apariencias sino el ser;  lo que importa, delante de Dios, no es la imagen que damos de nosotros mismos en el mundo, tal vez camuflada tras del mito de la eterna juventud o una eficiencia total y absoluta. Cuenta la confianza incondicional en Él, para el que nada es imposible. 

 
Ciertamente Isabel también es imagen de una Iglesia de antigua tradición, curvada por el peso de los años y las propias fatigas, aparentemente incapaz de regenerarse y que mira con esperanza a las jóvenes Iglesias llenas de vitalidad, quizás de África o de América.  Pero no nos decepcionemos o desanimemos cada vez que tengamos la impresión de que nuestras iglesias se vacían, que nuestras comunidades envejecen, que nuestras actividades dan poco fruto: de Belén, la más pequeña de las ciudades de Judá, saldrá Aquel que será el dominador de Israel. Y cuando veamos los trazos de su semblante en el pesebre de Belén, el asombro y la maravilla invadirán aún más nuestros corazones.

Semana del 23 al 29 de diciembre

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: A Santa Lucía, un devoto.

Martes: A las 18:00 a Santa Lucía, un devoto.

Miércoles: Misa a las 12:30 por Ángel Dopazo Castro y esposa Dolores Dadín Garrido.

Jueves: A Santa Lucía, un devoto.

Viernes: A Santa Lucía, un devoto.

Sábado: Por Rafael Basdedios y esposa Alicia Gándara y difuntos de la familia.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 a Santa Lucía, un devoto.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Martes: A las 17:00 Misa por Miguel Garrido Caramés y abuelos; Luis Otero Fernández.

Miércoles: A las 11:00 Misa por la Parroquia.

Jueves: Esperanza Salgueiro Castro; Francisco González López y difuntos de la familia; Dorinda Gondar Uzal, esposo Alonso, hijos Arturo y Celso; Raúl, A Santa Rita, una devota.

Sábado: A las 10:30 Aniversario María Padín Caneda. A las 19:00 por Inocente Otero Fernández, Elisa Fernández Dopazo, e hijos; a San Benito, una devota; Sara Méndez Carballa y esposo Fernando; Servando Padín Torres, de Piñeiros; Joaquín Vázquez Núñez; Luis Torres Álvarez; Vicente Padín Domínguez, Dolores Torres Cacabelos y sus padres; Pastora Prieto Otero.

Domingo: A las 11:00 por la Parroquia.

domingo, 15 de diciembre de 2024

LO CONTRARIO DE CRISTIANO ES TRISTE, NO ATEO

 


Desde la hechizante mirada. Porque el cristianismo es ante todo un encuentro, el encuentro con Cristo resucitado en la mañana de Pascua. Todo el Evangelio nos lleva de la mano y nos lleva a la alegría de la Resurrección, pero no la describe. Es algo parecido a oír cómo se deja caer un zapato en el piso de arriba y se espera que caiga el otro también y nunca cae.
 
El evangelio de Marcos termina con el silencio de las mujeres "ellas sin embargo, abandonaron la tumba huyendo, presas del miedo y del asombro". Dejar caer el otro zapato es la misión dejada en el umbral de la puerta de la casa de todos los cristianos: porque ciertos encuentros cambian la vida, ya nada resulta como antes. Lo advirtieron aquel puñado de personas que acamparon alrededor de la figura hierática del Bautista: una voz que empujaba y animaba, iluminaba y hechizaba, embrujaba y conquistaba. Se lo habían preguntado en varias ocasiones: "¿Qué debemos hacer?". Primero la multitud, después los recaudadores de impuestos, incluso un grupo de soldados: todos retorciéndose en busca de una respuesta a la misma pregunta.

Porque - aunque el convencimiento nació a la sombra de una tumba vacía - ya en esos primeros pasos del amigo de Jesús, se dibujaba la firme convicción de que la Iglesia no tendría nada que decir acerca de cómo comportarse hasta que aquellos que habrían escuchado no hubiesen disfrutado de una visión de la voluntad de Dios en sus vidas. Y eso siempre: tanto ayer como mañana y sobre todo hoy. Ellos estaban buscando la felicidad, aquella música del corazón de la que la voz de Juan parecía saber la partitura. Y Juan, de hecho, les explicó lo que se debe hacer: proporcionar una túnica y un pedazo de pan, no prestar como los usureros o ser como buitres, no extorsionar a la gente ni aprovecharse de ellos. Aquel día se quedaron atónitos: lo que el predicador afirmaba poco se parecía a un ingrediente de la felicidad. Tal vez imaginaban algún tipo de acrobacias del corazón, buscaban algún asombroso golpe de escena, deseaban gestos heroicos. Nada de todo eso: únicamente lo poquito de cada día llevado a cabo con alegría.

Enséñame a buscarte y muéstrate a los que te buscan, porque no puedo ni buscarte si no me enseñas, ni encontrarte si tú no te muestras. Que yo te busque deseándote y te desee buscándote. Que te busque amándote y te ame encontrándote. Reconozco, Señor, y te doy las gracias, que has creado en mí esta imagen tuya, para que acordándome de Ti, yo piense en Ti y te ame. Pero ésta se encuentra tan consumida por el desgaste de los vicios, tan oscurecida por el humo de los pecados, que no puede hacer aquello para lo que fue creada, si Tú no la renuevas y la reformas. No pretendo, Señor, penetrar tu altura, porque de ninguna manera la comparo con mi entendimiento, pero quiero entender de algún modo tu verdad, que mi corazón cree y ama. De hecho, yo no busco comprender para creer sino que creo con el fin de entender. Porque también creo esto: que si no creo no comprenderé. 

 
Porque el cristianismo es ante todo la alegría que se hizo carne: floreció en esa intersección -donde la voz del Bautista se convierte en la voz del amigo de Nazaret- con la feliz sospecha de que lo contrario de un pueblo cristiano nunca sería un pueblo ateo, sino un pueblo triste o sin la alegría del corazón.
 
Aquel alfabeto que permite sentir que el corazón palpita a cada latido de la humanidad en el Evangelio: la carne de un niño y la carne herida, el amor por los niños y la emoción de la fragancia de la amiga pecadora, la luz del Tabor y la amarga pobreza de quien se encontró en el fondo de una vida consumida en el amor, aquel trozo de madera y de hierro que son suficientes para morir clavado. Y encender en el mundo la esperanza del Eterno: "¿Qué debemos hacer?” Pocas cosas, casi nada más de lo que ya haces: simplemente con más alegría. Algunos papiros y pergaminos después, delimitando la historia del Nazareno, recordarán lo poco exigido por Juan para explicar toda la eternidad: "Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui preso y me visitasteis "(Mt 25). Verbos que enuncian las cosas simples de la vida diaria: comer, beber, vestirse y sufrir. Y la valoración de la vida cotidiana, de la más trivial de las cosas habituales inyectando así la fe auténtica en las creencias, rituales y observancias, que sin ella están muertas y son estériles. 

“Gaudete in Domino iterum dico gaudete”

Lo confundieron con el tan esperado Mesías, tal era la fuerza de su presencia. A él eso no se le subió a la cabeza, sólo permaneció en la tierra, sin el menor atisbo de melancolía: "viene uno que es más que yo”. Un día, ovacionado por la multitud, lo señalará con el dedo: "He aquí el Cordero de Dios. Seguidlo". Pondrá fin a su carrera del mismo modo como la había empezado: amando las cosas habituales y viviendo como protagonista los momentos que le fueron concedidos. El baile sensual de una adolescente le costó la cabeza, pero su voz nunca cambió de aspecto, ya que era la voz de la Alegría que viene. Una frescura, la cristiana, que durante siglos han recubierto muchos con el manto de una leyenda vacía y aburrida. ¡Increíble cómo se las arreglaron para hacer eso!

Semana del 16 al 22 de diciembre

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Carmen Cacabelos Garrido y Manuel Poceiro Conde.

Martes: Al Sagrado Corazón de Jesús.

Miércoles: No habrá Misa.

Jueves: Aquilina Castro Pérez, a intención de una amiga.

Viernes: De 17:00 a 19:30 horas, convivencia de jóvenes en nuevo templo de Sanxenxo. A las 20:00 Misa por los participantes.

Sábado: Manuel Salgueiro Torres; Regina Padín Vázquez; Lucia, Benito, Peregrina, Paco y difuntos de la familia, Alfonso Rial Gondar.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por Etelvino Dopazo Lores y sus padres.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Jueves: Por las intenciones de la Parroquia.

Viernes: De 17:00 a 19:30 convivencia de jóvenes en nuevo templo de Sanxenxo.

Sábado: A las 10:30 Aniversario de Daniel Múñiz Pérez. A las 13:00 Misa en Gondar. A las 19:00 Misa por Juan Piñeiro Tarelo y Elena Camiña Torres; Dolores Lores Ferreiro; Carmen, do Novello; Manuel Camiña Fariña; Benita Torres Bouzada, esposo Manuel Souto, hijos Maruja y Samuel y difuntos casa Bouzada, de Piñeiros; Vicente Domínguez Domínguez y esposa, de Piñeiros.

Domingo: A las 10:30 por José Luís Lago Oubiña; Ramón García Patiño. A las 11:30 por la Parroquia. A las 13:30 Misa en Gondar.

domingo, 8 de diciembre de 2024

Inmaculada Concepción de María

 


Esa voz había sido como un dulce arpegio, como perlas arrojadas sobre un metal precioso: "Dios te salve María, rebosante de gracia: el Señor está contigo". Olía a pan y ropa, a telas y a aromas matutinos, a camas para hacer y vajilla para lavar. En esa casa estaban las herramientas simples de todos los días: las telas en la cama, los rollos, la lámpara con la jarra pequeña cercana, ramas de durazno y ramas de pera. Había olor y sospecha de un día normal esa mañana en Nazaret. En cambio, a María, una mujer anónima de los suburbios, le tocó experimentar de antemano lo que los discípulos experimentarán en unos años: también puede saber dónde se encuentra con Cristo, pero nunca sabrá a dónde lo llevará después de haberlo conocido. Lo único cierto es que esa casa, tan modesta como la que vive allí, pronto se volverá demasiado pequeña para contener la alegría de una promesa en expansión: "serás la madre del Altísimo"; de una sorpresa que el corazón de una mujer pequeña, incluso el de la Virgen, no puede contener.

 
Su cotidianidad también intrigó al Eterno porque a esa mujer la eligió a partir de allí: de los distritos populares, llenos de sudor e impregnados de barro y estiércol. Desde los barrios más bajos, donde las chozas de los pobres, si aún permanecen de pie, es porque se apoyan mutuamente. La descubrió allí, entre la gente, y la hizo suyo. ¡No hubo trucos espirituales! "Te saludo, oh llena de gracia, el Señor está contigo": ningún Justo había disfrutado de tal saludo. Es lo más llamativo que se haya dirigido desde el cielo a la tierra: es un completo asombro para la humilde novia del carpintero José. Tanto es así que el Cielo debe intervenir directamente para apoyarla: "no temas, María, porque has encontrado el favor de Dios". Pero, ¿cómo puede una chica cargar con el peso de tal propuesta sin sufrir vértigo? Entre otras cosas, las cuentas no le salen: "No conozco a un hombre. ¿Cómo es posible?" Hay días en que incluso el cielo se siente mareado: no querría que la engañaran, le dice a su ángel que pesa su cansancio de seguir siendo virgen, la humilde pertenencia al rango de los sencillos de corazón. Este instante podría bloquear el flujo del Eterno a tiempo. No deben haber sido momentos de serenidad para el Eterno. La primera vez que María abre la boca, el cielo tiembla: pronunciará cinco oraciones y una canción (el Magnificat). Eso es suficiente para haberte convertido en la mujer más sensual y sensata de la historia. El ángel ha entregado todo su mensaje: nada más está en su poder, él también debe esperar. Me gusta pensar que en ese instante María escuchó las angustiadas súplicas de un mundo que había estado esperando esta hora durante milenios. Y Ella allí, todo inclinada sobre el escrutinio de este extraño itinerario de propuestas, para imaginar en profundidad todas las obligaciones vinculadas y conectadas. Entonces se da cuenta de que la acumulación de sufrimiento que le esperará será proporcional al tamaño del título y la misión. Es la rendición de María, exactamente lo contrario de la resignación: los que se resignan deciden morir, los que se rinden a Él se convierten en el Cielo. "Aquí estoy, la sierva del Señor. Hágase en mí según tu palabra". Mujer libre en el cielo libre: esta espléndida criatura no se dejó expropiar  su libertad ni siquiera por el Creador. Pero diciendo "aquí estoy", se abandonó a él con una libertad tan grande como para hacer que el Ángel regresara al cielo, y le presentara al Señor un anuncio no menos alegre que el que había traído a la tierra en el viaje exterior. Nada era más obvio que eso sí; nada era más maternal que ese asentimiento de su cabeza causado por una aldeana desconocida.

"La Virgen está pálida y mira al Niño. Lo que debe pintarse en su rostro es un estupor ansioso que apareció solo una vez en un rostro humano. Porque el Cristo es su Hijo, carne de su carne y sangre de sus entrañas. Lo llevó en su regazo durante nueve meses, le ofreció su pecho y su leche se convirtió en la sangre de Dios. A veces la tentación es tan fuerte que la hace olvidar que es Dios. Lo sostiene en sus brazos y dice: "mi hijo". Pero en otros momentos permanece atónita y piensa: "allí está Dios". Y es presa de un temor religioso ante ese Dios mudo, por ese niño que inspira respeto. Todas las madres en algún momento se detuvieron frente a ese fragmento rebelde de su carne que ya es su hijo, sintiéndose en el exilio frente a esa nueva vida que se hizo con su vida y que está habitada por pensamientos extraños. Pero ningún niño ha sido más cruelmente arrancado de su madre, porque él es Dios y supera en todos los sentidos lo que puede imaginar.
 
Pero creo que también hay otros momentos, fugaces y rápidos, en los que percibe al mismo tiempo que Cristo es su Hijo, su Hijo, es Dios. Lo mira y piensa: "este Dios es mi Hijo. Esta carne divina es mi carne. Está hecha de mí, tiene mis ojos, la forma de su boca es la mía, se parece a mí. Es Dios quien se parece a mí". Ninguna mujer ha podido tener a su Dios solo, un niño Dios que puede ser tomado en sus brazos y cubierto de besos, un Dios cálido que sonríe y respira, un Dios que puede ser tocado y que se ríe. Es uno de estos momentos que pintaría, si fuera pintora, María.
 (Jean Paul Sartre)


Al día siguiente, María, una mujer trabajadora, reanudó su trabajo diario. Se puso en la fila de mujeres que fueron a la fuente, sin ninguna indicación para hacer pensar a sus  compañeras que tejió al Infinito en su seno. Quizás solo la sonrisa tenía una gravedad que nunca antes se había visto. Pronto le aguardará su primera procesión: dirección Ain-Karin, a casa de Zacarías e Isabel. Porque cuando abras tu puerta a Dios ya no tendrás ningún hogar. Solo a Él. 

Semana del 9 al 15 de diciembre.

 

Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas

Lunes: Obligaciones del Celebrante.

Martes: A las 18:00 Aniversario de Manuel Padín Suárez. A las 19:30 Rosario, Triduo a Santa Eulalia y Santa Lucía por Amancio Gondar Barreiro y esposa Dolores Castro González.

Miércoles: Triduo a Santa Eulalia y Santa Lucía; Misa por Juana Cacabelos Vidal; Teresa Cacabelos Vidal.

Jueves: Rosario, Triduo y Misa a Santa Eulalia y Santa Lucía. Por los participantes.

Viernes: Festividad de Santa Lucía. Misas a las 8:00, 9:00, 10:00, 11:00, 12:00, 13:00 Solemne, 18:00 y 19:00.

Sábado: A las 13:00 Misa Solemne a Santa Eulalia. Por la Parroquia. A las 20:00 Misa por Carlos Seijas Castro y su madre María; Miguel Duarte Gómez.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por Rosario Lores Tejo.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Jueves: Por las intenciones de la Parroquia.

Sábado: A las 10:30 Aniversario de Juan García Tacón. A las 19:00 Misa por José Oubiña Radío e hijo Juan; Carmen Lores Padín, esposo Carlos y hermana Dolores.

Domingo: A las 10:30 por la Parroquia. A las 11:30 por la Parroquia.