domingo, 12 de julio de 2020

El sembrador


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SIN MEDIDA 

Observando los tiempos en los que vivimos, tiempos recios, densos de grandes contradicciones, me doy cuenta con más fuerza que nunca de que es la vuelta a lo esencial lo que nos salva. “Lo esencial”, expresión de una pobreza radical que únicamente en las manos de Dios puede convertirse en descubrimiento de la mayor riqueza. Esencial que tiene aroma de inicios, que tiene el parecido con una semilla esparcida abundantemente sobre la tierra, custodiando anhelos y esperanzas para la vida del mundo.

Indiscutiblemente la protagonista de este domingo es la Palabra de Dios. Palabra de amor que Dios pronuncia sobre nosotros, sobre el mundo, sobre la historia y que acaricia como una brisa suave nuestra vida, tantas veces suspendida en el sufrimiento y en el “sin sentido” en el que parece hundirse la mejor de nuestras jornadas. Palabra eficaz que no vuelve al remitente, sin antes obrar aquello para lo que fue ideada y enviada. Palabra que lleva en sí el gemido de toda carne y de toda la creación entera, sedienta de vida, de libertad, de plenitud, de Dios. Palabra que realiza lo que promete, porque Dios es fiel siempre a sus promesas.
En la vida de cada uno de nosotros, aunque la rechacemos, aunque no nos demos cuenta, aunque quizá nos sintamos aplastados por nuestra superficialidad, está obrando la Palabra de Dios que como fecunda semilla, visita nuestra tierra.

De todo esto nos habla el evangelio a través de una parábola.  Un texto que aunque conocido de sobras, no podemos tratar como si fuese unas historieta de las que conocemos el final.

https://4.bp.blogspot.com/-6NkB2xE-0Rg/U7-1_E3Dk9I/AAAAAAAAEu4/PmSDMapA1oo/s1600/Domgregori2.jpgEn el centro de la parábola de hoy no encontramos al sembrador y ni siquiera el terreno. En el centro de todo está la semilla, es decir la Palabra, y de hecho las cuatro situaciones que el evangelio describe, cuentan los destinos diversos a los que se ve abocada la única semilla: el anuncio de la Palabra.

El relato (Mt 13,1-23) describe una siembra verdaderamente sobreabundante, exagerada, casi un “derroche”. La exageración y la gratuidad del sembrador que derrocha la semilla entre zarzas, piedras y camino no está orientada a la ganancia o al lucro, no hace categorías o preferencias entre terrenos: todo habla de Dios, de su amor loco y desbordante, que se da sin medida, indistintamente, hasta el derroche. El evangelio está lleno de derroche, ama el derroche “por la vida” porque éste muestra el rostro de Dios: un Dios sembrador de vida a manos llenas, sin cálculos…

Hay que decir que también en la misma siembra son posibles éxitos diversos y contrapuestos. Nosotros anhelaríamos una victoria triunfante de la semilla, una presencia visible y dominante del germen de la Palabra que se hace camino en la tierra estéril. Y en cambio no. Continuamente experimentamos como en nuestro corazón conviven espacios de acogida y de superficialidad, situaciones de asfixia debido a tantas, demasiadas preocupaciones del mundo; y horizontes inéditos, al límite de la confianza y la esperanza que palpitan en Dios.

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¡Me gusta imaginar la cara de los discípulos cuando a propósito de la semilla caída en tierra buena oyen hablar de una cosecha en términos de 100, 60, 30 sacos! La proporción obviamente es altísima, desmesurada, inverosímil, considerando los escasos medios de Palestina en aquellos tiempos de Jesús. ¡Que exageración! ¿Cómo es posible una cosecha tan abundante?     Las leyes de la naturaleza son superadas, son dejadas de lado para ceder el paso a una nueva ley: la del amor que se adelanta a darlo todo a fondo perdido, sin esperar nada a cambio: que es exageradamente, incomprensiblemente divino.

Es la justicia divina que espera que nuestra justicia humana sobrepase la de los escribas y fariseos, que supere los preceptos pormenorizados y de corta mira del cumplimiento observante de la ley, y entre en la dinámica del amor fraterno que es exigencia del sacrificio de Cristo que murió por los enemigos y que nos exige vivir reconciliados con todo el mundo (Mt 5,20-24). La unanimidad en el amor es además condición para la oración comunitaria (1 Pe 3,8-15) Ése es el atrio de la libertad gloriosa de los hijos de Dios. (Rom. 8, 18-23).

Mn. Francesc M. Espinar Comas

Semana del 13 al 19 de Julio.



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas. Hasta el miércoles continuamos con la Novena a la Virgen del Carmen. A las 20:30 Rosario, Novena y Eucaristía.

Lunes: Por Elisa Arosa y esposo.
Martes: Por Amparo y difuntos de la familia.
Miércoles: Al Sagrado Corazón de Jesús, intención de una devota.
Jueves: Nuestra Señora del Carmen. Misa por la Parroquia.
Viernes: No habrá Misa.
Sábado: Por Esther de Torres Sineiro; Obdulia Méndez Meis, Eladio Pombo Vidal; Carmen Pontes y esposo Amador; Lola Méndez Arosa.
Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:00 por las obligaciones del celebrante.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Triduo a la Virgen del Carmen, Misa por la Parroquia.
Martes: Ídem
Miércoles: Ídem
Jueves: Festividad de la Virgen del Carmen. Misa cantada a las 11:00 por la Parroquia.
Sábado: A las 10:30 de la mañana primer Aniversario de María Esther Troncoso Poceiro. A las 20:00 Misa por María Méndez Torres de Lagarey; Servando Cacabelos Domínguez; Eugenia Nores Domínguez.
Domingo: Misa a las 11:00 por la Parroquia

domingo, 5 de julio de 2020

LA DOCILIDAD TIENE PREMIO: VIVIR CONFIADOS SIN TEMOR


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El relato evangélico del 14º Domingo del Tiempo Ordinario  nos muestra la invitación que Jesús hace a seguirle e imitar su corazón dulce y humilde (Mt. 11,25-30) si uno quiere ser aliviado del cansancio de la vida, en el otro. Siempre frente a las palabras del Señor y a su anuncio, las personas se dividen en dos grupos: quien lo escucha y quien no.

Jesús no utiliza jamás categorías sociales o económicas, sino categorías espirituales. Los que se sienten más inclinados a acogerlo, no son tanto los que tienen dinero, poder o instrucción; los sabios que lo rechazan no sólo son los ricos y los de posición elevada, sino también los de condición humilde. Es capaz de acoger el mensaje del Señor el que es dócil de corazón, quien se abre al don y conserva capacidad de asombro, quien sabe que la vida no es una propiedad nuestra, sino un don de Dios. 

Al contrario, quien está lleno de sí mismo, quien se apoya en lo que tiene, en lo que es o en lo que sabe, no tiene capacidad para acogerlo. Mientras nosotros estamos inclinados a mirar a los hombres con afán estadístico, Jesucristo mira a la humanidad con los ojos de Dios: mira al corazón. Es capaz de descubrir quién tiene plena confianza en Dios y quién, a pesar de mostrarse como una persona plenamente religiosa, finge. 
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Lo que Jesús nos quiere enseñar respecto a Dios, es que su ley no sirve para nada si no es vista como respuesta al amor que nos ha creado. Acoger el Evangelio, ser sensible a la Buena Nueva, sólo es posible a través de la conversión del corazón. Los signos que Jesús hace (su predicación, sus milagros…) buscan que nuestro corazón sea humilde y dócil, capaz de reconocer que todo nos viene de Dios. Sólo esta clase de pobres puede ser feliz. El premio a esta actitud del corazón es vivir confiados y sin temor. 
Es lo que se nos explica en el capítulo 8º de la Epístola a los Romanos: la muerte y la resurrección de Cristo ha liberado a los hombres del poder de la carne, es decir de la humanidad sujeta al pecado que tiene miedo de confiar totalmente en Dios; y nos ha puesto bajo el poder del Espíritu. Si acogemos esta liberación y hacemos que produzca frutos en nuestra vida, dejando de ser egoístas y viviendo como Él ha vivido con ayuda del Espíritu, seremos felices en esta vida y en la gloria que un día se nos revelará: ése será nuestro rescate final. 
Y Jesús nos demuestra que es posible vivir así: que este maravilloso nivel de vida espiritual no es cosa de ángeles, sino de hombres. 

Mn. Francesc M. Espinar Comas

Semana del 6 al 12 de julio



Dena.

Intenciones de las Eucaristias. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: No habrá Misa
Martes: Comienza la novena a la Virgen del Carmen. A las 20:30 Rosario, Novena y Eucaristía.
Miércoles: Rosario, Novena y Eucaristía. Por Nicanor Riveiro Varela y esposa Laura.
Jueves: A las 19:00 primer Aniversario de Román Cousido Besada. A las 20:30 Rosario, Novena y Eucaristía, por la Sr. Lola do Adro.
Viernes: Por Agapito Iglesias Seijas y difuntos de la familia.
Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Ramón Viñas López. A las 21:00 Misa por Antonio Insua Camaño, Manuel Rey Martínez y esposa Argentina; Luis Limeres y su hijo Luis, Esperanza Varela y su hijo José. A San Benito a intención de una devota.
Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:00 por las Obligaciones del Celebrante.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Jueves: Por Carmen Filgueira Álvarez y esposo Manuel, da Bruñeira; Tito González Torres, de Rouxique, abuelos Francisco y Victoria y su tío Juan.
Sábado: A las 11:30 primer Aniversario de Lucía Victoria García Vidal. A las 20:00 Misa por María Victoria Caneda Rey; Cándida Caneda, esposo Amador, hijas Hortensia, Ana, da Costiña; María Teresa Buezas Garrido.
Domingo: Misa a las 11:00 por Manuel Camiña Fernández y difuntos de la familia; Manuel Carlos Leiro Otero; da Arnosa.

domingo, 28 de junio de 2020

SEGUIR A CRISTO ES ACEPTAR LA CRUZ


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San Pablo en su “Carta a los Romanos” no describe únicamente un rito sacramental: los gestos del rito son signo e iniciación a un estado de existencia bautismal. El cristiano prolonga, en cada momento de su vida, el significado y la realidad del bautismo, en el dinamismo pascual de muerte-resurrección. Morimos en cada momento, al pecado, al egoísmo, a la carne, al hombre viejo, para resurgir a la vida nueva de amor y gracia, al Espíritu, al hombre nuevo. En la base de la existencia cristiana existe pues una tensión dialéctica, un conflicto entre el sí a las exigencias de la gracia, a las continuas llamadas del Espíritu, y un no a las seducciones de la carne, al peso del egoísmo y la pereza. Y todo esto es cruz. Tomar la cruz, obrar dolorosos alejamientos, perder la propia vida son sinónimos de muerte al pecado y de apertura a las llamadas de la gracia. El cristianismo pascual no es sinónimo de facilidad o de fuga del sufrimiento. El esplendor de la mañana de Pascua está siempre precedido de las tinieblas del Viernes Santo. 

Para seguir a Jesucristo es necesario pasar inevitablemente por la senda estrecha. Pero únicamente recorriendo este camino se llega a la vida, de igual manera que sólo quien habrá perdido su vida por Cristo la reencontrará. Y así como la aceptación de la cruz es condición necesaria para seguir al Señor, así el acoger a los otros con generosa hospitalidad es signo de fidelidad al mandamiento nuevo del amor fraterno sin fronteras. No sólo la acogida al compañero, al familiar o al amigo – ¿los paganos no hacen lo mismo?- sino la acogida al forastero, al alejado, al pobre, a aquel que no puede recompensarte. Una acogida que invita a la renuncia, a la disponibilidad, a la gratuidad, porque descubre en el huésped, en el forastero, en el pobre al Divino Forastero que no tiene una piedra donde reposar la cabeza. En el hambriento, en el peregrino, en el desnudo, en el enfermo o prisionero está siempre Jesús que llama a la puerta del cristiano y pide hospitalidad y ayuda. 
Pero el don de la acogida y la escucha se manifiestan y nos interpelan también en otras situaciones: en la atención al otro, en la capacidad de diálogo, en el esfuerzo por comprender las razones del otro. Es una actitud, una disposición de fondo que sabe acoger sin espíritu hipercrítico, sin ánimo desconfiado sino más bien con atención y amor.
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Pablo VI, el día del atentado en Manila
En esta actitud y a la vez firmeza del amor, quiero recordar en este domingo las esperanzadoras palabras del beato papa Pablo VI en su viaje a Manila en noviembre de 1970 y que deberían seguir  resonando hoy en el corazón de toda la Iglesia: 
“¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! Para esto me ha enviado el mismo Cristo. Yo soy apóstol y testigo. Cuanto más lejana está la meta, cuanto más difícil es el mandato, con tanta mayor vehemencia nos apremia el amor. Debo predicar su nombre: Jesucristo es el Mesías, el Hijo de Dios vivo; él es quien nos ha revelado al Dios invisible, él es el primogénito de toda criatura, y todo se mantiene en él. Él es también el maestro y redentor de los hombres; él nació, murió y resucitó por nosotros.
Él es el centro de la historia y del universo; él nos conoce y nos ama, compañero y amigo de nuestra vida, hombre de dolor y de esperanza; él, ciertamente, vendrá de nuevo y será finalmente nuestro juez y también, como esperamos, nuestra plenitud de vida y nuestra felicidad.
Yo nunca me cansaría de hablar de él; él es la luz, la verdad, más aún, el camino, y la verdad, y la vida; él es el pan y la fuente de agua viva, que satisface nuestra hambre y nuestra sed; él es nuestro pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. Él, como nosotros y más que nosotros, fue pequeño, pobre, humillado, sujeto al trabajo, oprimido, paciente. Por nosotros habló, obró milagros, instituyó el nuevo reino en el que los pobres son bienaventurados, en el que la paz es el principio de la convivencia, en el que los limpios de corazón y los que lloran son ensalzados y consolados, en el que los que tienen hambre de justicia son saciados, en el que los pecadores pueden alcanzar el perdón, en el que todos son hermanos.
Éste es Jesucristo, de quien ya habéis oído hablar, al cual muchos de vosotros ya pertenecéis, por vuestra condición de cristianos. A vosotros, pues, cristianos, os repito su nombre, a todos lo anuncio: Cristo Jesús es el principio y el fin, el alfa y la omega, el rey del nuevo mundo, la arcana y suprema razón de la historia humana y de nuestro destino; él es el mediador, a manera de puente, entre la tierra y el cielo; él es el Hijo del hombre por antonomasia, porque es el Hijo de Dios, eterno, infinito, y el Hijo de María, bendita entre todas las mujeres, su madre según la carne; nuestra madre por la comunión con el Espíritu del cuerpo místico.

¡Jesucristo! Recordadlo: él es el objeto perenne de nuestra predicación; nuestro anhelo es que su nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos.”  
(Pablo VI)
Mn. Francesc M. Espinar Comas

Semana del 29 de junio al 5 de julio.



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: Solemnidad de San Pedro y San Pablo. Misa por la parroquia.
Martes: Por Manuel y Luis Domínguez, Delvina Outón, Enrique y Manolo Melón y difuntos de la familia.
Miércoles: Misa a las 21:00.
Jueves: A las 19:00 Funeral de Exequias de Carmen Rial González.
Vienes: No habrá Misa.
Sábado: Por José Cacabelos Garrido, María Torres Pombo, Dolores Camiña Torres, José Besada Lamelas y esposa.
Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:00 por las obligaciones del Celebrante.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Solemnidad de San Pedro y San Pablo. Misa Solemne a las 12:00 por la Parroquia.
Martes: Por José Antonio Crespo González, de Lagarey; Manuel do Novello; a San Blas a intención de una devota.
Jueves: Por María Esther Lores Blanco, de Piñeiros y abuelos; Carmen Rodríguez Oubeira, de Piñeiros.
Sábado: A las 10:30 Funeral de Exequias de Manuel Otero Lores. A las 20:00 Misa por Carmen Padín Míguez, esposo y madre; Eladio Otero Rodríguez.
Domingo: A las 11:00 Misa a San Antonio y San Roque, por la Parroquia. A las 13:00 Misa de entrada de los cofrades del Santísimo Sacramento.

domingo, 21 de junio de 2020

NO TENGÁIS MIEDO: VALÉIS MÁS QUE MUCHOS GORRIONES


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Nuestra humanidad, si no va con cuidado, puede dejarse arrastrar por lo exterior en detrimento de una vida interior de corazón y de espíritu. El miedo a ser rechazado por los hombres engendra el miedo: e insinúa entre nosotros un clima de desconfianza. El “miedo a la gente” no tiene su fuente en Dios. Cuando el miedo nos arrebata, es peligroso. El Espíritu Santo para curarnos nos concede el don del santo temor de Dios, un temor espiritual que ama la belleza de Dios y reconoce que Dios es el origen de todo. Éste nos libra del orgullo de creer que nosotros solos llevamos las riendas de nuestra vida.

El mensaje del Señor es un mensaje de amor que parte de un corazón que se siente amado por el Padre y que corresponde a ese amor. Nosotros, para sostener el combate de nuestra vida, vivimos del amor de Dios en la noche de la fe. De esta manera la humanidad es enriquecida por el misterio del amor divino siempre más grande, más comprensivo. El evangelio de este domingo nos pide no temer a aquellos que pueden matar al cuerpo sin poder matar al alma. El corazón humano de Jesús late al ritmo del Amor infinito de Dios. Este amor nos es comunicado por la victoria del Amor que desciende de la Cruz. Este combate fue vivido en el corazón de Jesús en su agonía. El corazón de María vigiló en la Cruz, como en Caná, a fin que fuéramos liberados. 
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Es el misterio de aquel que verdaderamente ama hasta el final. El Señor Jesús vence todo mal en la Cruz y nos hace creer realmente en su victoria. La gracia que nos concede el Señor nos llena de ternura. El combate que vivió Jesucristo puede ser percibido en nuestro interior. El mismo Señor combate en nosotros. Cada uno de nosotros vive de este amor infinito de Dios. Este amor nos ha sido otorgado por el Espíritu Santo que nos lo ha concedido para que el amor de Dios viva en nuestro corazón humano. De esta manera adquirimos la victoria del Amor. No dejemos que el temor de los hombres pueda invadir nuestra existencia y nuestro corazón. Queremos poner nuestra confianza en Dios: que es la fuente de todo bien. Es el amor infinito de Dios que nos salva. “Non abbiate paura. Aprite, anzi, spalancate le porte a Cristo” (No tengáis miedo. Abrid de par en par las puertas a Cristo) estas fueron las palabras de San Juan Pablo II al inicio de su ministerio y que fueron como el santo y seña de todo su pontificado.

Proclamemos a toda la humanidad que las violencias que vivimos en nuestro interior serán vencidas. La victoria del amor de Dios invade nuestro corazón, nuestro espíritu, nuestra vida de bautizados. Nuestra humanidad es ya victoriosa en Cristo. Demos gracias por la victoria del Amor. Pidamos que Jesucristo, dulce y humilde de corazón, nos muestre cuán grande es en nosotros su presencia, a fin que nuestro amor sea un verdadero Amor. 

Mn. Francesc M. Espinar Comas

Semana del 22 al 28 de junio.



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas

Lunes: Por Dolores Padín Camaño.
Martes: Por María Vidal Méndez, esposo e hijo Elías.
Miércoles: Natividad de San Juan Bautista. Misa por la Parroquia.
Jueves: No habrá Misa.
Viernes: Por las obligaciones del celebrante.
Sábado: Por Carmen Varela Minguillo; Manuel Castro Padín; Elisa Portela Lobato y difuntos de la familia.
Domingo: Primera a las 9:00 por Luisa Gondar Vieites. Segunda a las 12:00 por Maximino y Josefina.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas

Jueves: Por Claudio Torres Troncoso.
Sábado: A las 11:30 primer Aniversario de María del Carmen Varela Dozo. A las 20:00 Misa por Manuel Lores Padín y difuntos de la familia; Pepe de Santomé; Manuel Otero Lores; Julio Otero González.
Domingo: Misa a las 11:00 por Charo Pérez Pereira, de Ansorena; Daría Méndez Fernández, Juan Torres Dopazo, das Pedreiras y sus padres.

domingo, 14 de junio de 2020

Corpus Cristi


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Lo absurdo de Dios. La ilógica Belleza. La insensatez del Amor. Mucho más allá del establo donde escogió nacer Dios: otros nacieron en la miseria de aquellas condiciones. Nada en comparación al patíbulo de los infames donde aceptó hacerse traspasar: también allí, en una mezcla de libertad y responsabilidad, otros antes y otros tantos después de Él vieron confiscados sus sueños atrevidos y valientes. No sobrevuela ni siquiera aquel vagabundeo impotente y acelerado entre los montes y valles de Palestina, en compañía de una tripulación que repasaba todo en su corazón incluso aquel Iscariote endemoniado, el Judas de la traición. Se acepta la humildad, se soporta la impotencia, se adapta a lo humano. Pero hay algo que va más allá, que huele a exageración, un algo de mezcla entre el sentido de la proporcionalidad y el de la perdición. Todo se acepta y comprende, aunque con dificultades y a tientas: pero que Dios se convierta en alimento es incomprensible, inimaginable, fuera de nuestro reducido alcance de hombres y mujeres de este suelo: “En verdad, en verdad os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre no tendréis vida en vosotros”. 

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Un Dios absurdo, casi loco, incluso más: impotente. No bastaba el Dios Niño de Belén, el Dios silencioso de Betania, el Dios mudo y compasivo del Gólgota. No bastó ni siquiera el Dios Hortelano que sorprendió a la Magdalena en la mañana de Pascua. Aquellas quedaron como huellas en la mirada, fáciles presas a merced de los descortezadores del pasado. Ahí faltaba otra cosa, algo sólido, que saciase, que dejase impronta. Escogió habitar en la miseria de un pedazo de pan: “Tomad y comed, esto es mi Cuerpo”, para que quedase resto y memoria de algo difícil de olvidar, de perder, de rechazar. Posteriormente le construimos sagrarios de oro y esmaltes, hermosas custodias con piedras preciosas -quincallería de mujeres- pero él se había proyectado el único sagrario que le importaba: el hombre. Aunque pecador como Pedro. Aunque petimetre como el corazón de la prole del Zebedeo. Aunque infame y traidor como Judas, aquel amigo suyo. Escogió al hombre para declarársele, cara a cara, dentro de él. Allí donde el corazón late con los mismos latidos del corazón de los demás que aquí abajo mendigan a tientas. Un pan como recordatorio de un amor: “Habló Moisés al pueblo y dijo: Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones: si guardas sus preceptos o no. El te afligió haciéndote pasar hambre y después te alimentó con el maná que tú no conocías ni conocieron tus padres para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios. No sea que te olvides del Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, una sequedal sin una gota de agua; que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres”

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Fue el último gesto: espontáneo, libre, que desarmaba. Como un niño que próximo cercano a un desastre, busca refugiarse allí donde advierte mayormente el sabor de casa. Cristo escogió al hombre, escogerá al hombre. Cristo y el hombre: el connubio que en el evangelio es familiar. Pilatos lo dijo a la turba: “He aquí el hombre. Ecce homo” Se mofaron de él y le forzaron a lavarse las manos. También el sacerdote lo dice a la multitud: “He aquí el Cordero de Dios”. Cada domingo, cada día, a cada paso. He aquí el Cordero: humilde, manso, discreto. Aromático y fragante como el pan. Te busca, te está encontrando: no te lo pierdas: si no, estás perdido.

La multitud como en tiempos de Pilatos, no entiende: bosteza, balbucea algo, charla con el que tiene al lado. Algunos que comulgan lo confunden con un obsequio y te dan las gracias. ¡Pero qué gracias ni cuentos! ¿Cuándo antes la Belleza había sido concedida a los pecadores y a los esclavos, a los pasotas y a los cobardes, a los marchitos de corazón como yo? A los estúpidos, a los indolentes, a los irreverentes. A los traidores. Y comes y Cristo, el Cordero de Dios, entra. Se encoge de hombros ante la irreverencia. Se acomoda entre la conmoción de otras mil presencias, se inclina para reavivar la nostalgia. Como un minero con su linterna, baja a tus abismos para reencender la esperanza. Y organizar el rendimiento: “Oh Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa…” Míralos, el domingo, los rendidos ante Dios. Las manos no sólo están juntas, están arremangadas. Inclinan la cabeza no porque se repliegan en sí mismos, sino para entrever otros caminos, fisuras de cielo. Abren los ojos por exuberancia de sorpresa, el secreto de la Verdad. Hombres, hombres, ya no hombres: hombres-sagrario. Por las calles de la ciudad, en medio del ajetreo ruidoso de  la periferia, en lo caótico de la historia. Ellos y Dios. El Dios que se hace hombre para que el hombre vuelva a Dios. Lo viene a tomar, sondea los abismos, lo acredita. Y cogiéndole de la mano, sube la escarpa: de la desgracia, de la miseria, de la cautividad. Un Dios-Pan: ¿Qué no se hace cuando uno está perdidamente enamorado?

¿El hombre empeñado en devorar de tantas maneras a sus semejantes, a alimentarse de ellos? Viene Dios y le dice: no lo hagas, ama y respeta a tus hermanos. He aquí el Cordero de Dios que carga con tus culpas y las de toda la humanidad, y se convierte en tu alimento. Por redimirte. 

Mn. Francesc M. Espinar Comas

Semana del 15 al 21 de junio.



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Hasta el viernes continuamos con la novena al Sagrado Corazón de Jesús. A las 20:30 Rosario, Novena y Eucaristía.

Lunes: Rosario, novena y eucaristía.
Martes: Rosario, novena y eucaristía.
Miércoles: Rosario, novena y eucaristía.
Jueves: Rosario, novena y eucaristía.
Viernes: A las 21:00 Misa cantada al Sagrado Corazón de Jesús, por la parroquia.
Sábado: Por Antonio Insua Camaño; Esther Torres Sineiro.
Domingo: Primera misa a las 9:00 por la parroquia. Segunda a las 12:00 al Santísimo Sacramento, por la parroquia
A las 18:00 Reunión de padres y niños de primera comunión.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Martes: A la Virgen del Carmen y a la de Lourdes, a intención de una devota.
Jueves: A las 19:00 primer aniversario de Eladio Otero Rodríguez.
Viernes: Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. A las 20:00 Misa al Corazón de Jesús, por las intenciones de la Parroquia.
Sábado: Por Manuel Rodríguez Vidal y difuntos de la familia; Eugenia Nores Domínguez; Servando Cacabelos Domínguez, José Méndez Radío.
Domingo: Misa a las 11:00 por la Parroquia.