domingo, 19 de enero de 2020

El Bautista y Jesús

La tentación del hombre-bisagra
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Constituyó la más grande tentación de las que se le pudieron presentar. Más allá del riesgo de lamentarse por haber llegado con retraso para convertirse en el más grande de los profetas o, ironía de la suerte, con antelación para intentar la carrera de discípulo. Al Bautista la tentación más grande le vino servida en bandeja de plata, quizás parecida a la bandeja sobre la que depondrá -por un capricho de la señorita Salomé- su cabeza pensante. Fue la simple tentación de sentirse Dios. No hubiera sido coquetería personal, ni mucho menos arribismo de hombre. Hubiera tenido sencillamente las trampas de un simple final de recorrido. Vio la luz en la cercanía de los días de Cristo, del cual era pariente cercano. Arengaba a la multitud con un poder de palabra que penetraba en lo más hondo del corazón de las masas. Sus palabras eran palabras inestables, de movimiento: señalar y suscitar, preparar y allanar, levantarse y caminar. Convertirse y creer. Su fe fue un movido viaje: del seno de Isabel -mujer que todos daban por finiquitada, por estéril- a los espacios devastadores del desierto, hasta la angustia de una celda de prisión. Sin olvidar la orilla de aquel río -el Jordán- en la cual vivió la vergüenza de las vergüenzas: él, el Precursor-Preparador, constreñido a bautizar a Dios. La criatura y el Creador, la humanidad y la divinidad, el estupor y el misterio. La promesa y la Presencia. El mundo se le quedó atrás, festivo y jubiloso: parecían los tiempos de la salvación anhelada y perseguida. 

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La degollación de San Juan Bautista (Caravaggio)
Algunos no creyeron en sus ojos, otros confirmaron los trazos, otros aún siguieron la recta vía que anunciaba. Fue hombre que conoció los días del gozo y la tristeza, de la consolación y la desolación, de los honores y la infamia. Después de María, fue el primero en interceptar el advenimiento de Cristo: respondió con un grito desde las entrañas que hizo temblar la ponderada maternidad de su anciana madre Isabel. Rápidamente después se enfrentó al desierto, tierra de silencio aunque no de mutismo. Allí afinó las armas, celebró las primeras profecías, empezó a allanar aquellos caminos y a nivelar aquellas colinas que nunca vio acomodadas. Advirtió el grito del Dios cercano, Lo vio entremezclarse con los pecadores, nunca perdió las huellas en los años de la vida escondida de Nazaret. La familiaridad no le ahorró las dudas humanas: desde el interior de la mazmorra mandó a preguntar si era verdaderamente el Mesías o debían esperar a otro. Aquel hombre era parecido a una bisagra: en medio de dos tiempos, el antes de Cristo y el después de Cristo. Entre dos estaciones, la de la Antigua Promesa y la de la inédita Presencia, entre dos papiros, el del Antiguo y el del Nuevo Testamento. Entre dos historias diferentes: aquella en la que Dios podía parecer lejano y aquella en la que el Dios lejano estaba aquí, cerca de él. El Evangelio que tiene aroma de pan, de caminos, de colada limpia y de sorpresas. 

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Aquella tentación le llegó quizás muy de mañana, al alba: igual que para Cristo, también para Lucifer la alborada era la hora preferida. El hombre aún está desnudo, los ojos han de aprender a poseer el mundo, el corazón debe revestirse de su traje. Las grandes operaciones en la Escritura -desde la peregrinación de Adán a la mañana de la Resurrección- suceden con las primeras luces del alba. Cansancio o desolación, contratiempo o pequeño imprevisto, seguramente Lucifer intentó hacer descarrilar el corazón del Bautista: la gente le habría creído. Quizás también a él le propuso sustituir a Dios. Como a mí, siempre al alba, a menudo vestido de amigo: “Eres el mejor sacerdote que jamás haya conocido. ¿Qué sería del mundo sin ti?

Traicionero y embustero Satanás: conmigo, aunque con el Bautista más que conmigo. Pasado mañana con Dios. Este pobre cura que soy yo, de vez en cuando cae: se siente demasiado revestido de Dios y poco después cae al suelo. Con el Bautista no lo consiguió. La muchedumbre lo aclamaba como Mesías, él señaló con el dedo: “He ahí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”. Siguieron a Cristo: fue el día del conseguido engarce, la fusión entre promesa, preparación y cumplimiento. Conseguido porque el Bautista nunca pensó que fuese Dios. Escogió quedarse como humilde anticipo. Para después quitarse de en medio y dejarle el camino libre. En el nombre de la fidelidad, que al fin al cabo es el nombre del Padre. 

Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

Semana del 20 al 26 de enero.


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: A las 19:00, Misa por Dolores Padín Camaño; Delia Cacabelos Dopazo.
Martes: No habrá Misa.
Miércoles: Por Antonio Arosa Iglesias; Manuel Agis Blanco.
Jueves: Por Herminia Arosa, Manuel Lastres y Luis Seijas.
Viernes: A las 20:00 reunión de catequistas.
Sábado: Por Manuel Castro Padín; Carmen Radío Dadín y esposo Juan Poceiro Torres, Lola Méndez Arosa.
Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por la unidad de los cristianos. A las 17:00 reunión en la iglesia de los padres de los niños que se preparan para recibir la primera comunión.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes 21: Por Manuel Ovidio González Agraso, padres Manuel Dosil y Carmen, da Touticeira.
Sábado 25: A las 10:30 primer Aniversario de José Telmo Torres. A las 19:00 Misa por Carmen Fernández Tacón y Ángel Castro Padín; Manuel Lores Padín y difuntos de la familia; Manuel do Novello; Juan Valladares Lores y esposa, da Costiña; José Garrido Caneda; Amador Soutullo, esposa Cándida, hijas Hortensia y Ana, da Costiña; José Vidal Prieto; Guillermo Afonso Salgueiro.
Domingo 26: Primera a las 10:30 por Fernando Otero y difuntos de la familia; María Montserrat Méndez Lores, de Piñeiros; Mabel Carballa; Manuel Camiña Fernández. Segunda a las 11:30 por la Parroquia. A las 18:15 reunión en la iglesia con los padres que se preparan para recibir la primera comunión.

domingo, 12 de enero de 2020

CONFUSIÓN AL PRINCIPIO


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El desierto le había preparado para todo. Pero quizás no se esperaba que aquel gran Genio de su Amigo se presentase ante él bajo la mirada atónita de los mendigos de Galilea, ataviado extrañamente y entremezclado con ellos. “¡Bautízame, Juan, ahora es mi turno!” Juan: el hombre que domesticaba antílopes, que soportaba el peso del silencio, que allanaba la aridez del desierto, el hombre pronto a todo, enmudeció. A sus ojos no era comprensible: el Eterno, la Perfección, la Sublimidad pide limpieza. Que se humilla, que se esconde, que se anonada: “Ánimo, amigo: bautízame” ¿Dónde sacar fuerzas para eso? La cola de los pecadores se alargaba, murmuraciones siempre menos discretas por la interferencia en el sacramento, ira y nerviosismo, miedo e incomprensión. Hay un momento de desorientación: “No puedo, Jesús” ¿Como culpar a Juan? La historia del Mesías no podía empezar de este modo: su misión, audaz pero tantas veces anunciada, era poner orden, hacer despertar del letargo, proclamar la muerte del pecado. Juan le había hecho la campaña electoral lo mejor que había podido: esperas y esperanzas, propósitos y amenazas, cambios, desplazamientos y futuro que conquistar. Y la gente le había creído, había confiado, le había apoyado en la calle.

Pero ahora Juan querría que la tierra lo engullese: les había asegurado un Rey, llegaba un pecador. “Eres tú quien tiene que lavarme a mí”. Intenta salvarse a los ojos de la gente. Parece un tira y afloja extenuante: parecen dos caballeros que uno al otro se dicen delante de una puerta: “Por favor, sea tan amable”. “¡Figúrese, le ruego! “No, por Dios, tenga la amabilidad”. “No, usted primero”. “Pase, de veras”. “No, nunca me lo perdonaría”. Sólo parece. Porque en el diálogo de aquellos dos hombres, eslabón entre los dos testamentos -antiguo y nuevo- no se advierte formalidad. “Juan, haz lo que te digo”. Dios ha de comenzar estando cerca de los hombres. Cerca de ellos: no por encima de ellos.

¿Y la gente qué dice? Pues se diría que desde entonces no ha habido mucha mejora: la gente espera. En la orilla del Jordán, en los atrios de las iglesias, en las oficinas del poder: espera. Que el Papa hable. Que el cura exponga. Que la Iglesia dicte. La gente quiere saber qué decir, qué hacer, si es bueno o malo, justo o equivocado, honesto o deshonesto. Quiere saber: pero no quiere orientaciones. Por una parte la nostalgia de la Luz, por la otra la fascinación por las tinieblas. Quiere a Dios: lo quiere hermoso y rubio, encerrado dentro de la sacristía, perfumado e iluminado. Después descubre que Dios no es así y “adiós, muy buenas”. Juan resuelve el problema: “No soy yo: he aquí al Esperado”. Allí en el agua, en la cola, sin ropa, dispuesto a hacerse bautizar. Imposible un Dios así. Claro: lo que molesta lo apartamos. También ellos, primos y amigos, ven el mundo de manera diversa. El hijo de Isabel hablaba de catástrofes, de tonos oscuros, de castigo divino. El hijo de María, bajo un montón de inmundicias advierte un imperceptible grito del corazón, una secreta aspiración. Tan secreta que quizás ni siquiera el hombre la adivina. Juan imaginaba el fin, Jesús presenta el inicio. El Bautista razonaba sobre el invierno, sobre la dureza, sobre el desierto. Jesús habla de primaveras, de ternuras, de abrazos. Muros que se desploman y cimientos que tiemblan para el Bautista, pálpito de vida bajo las ruinas para Jesús.

 C:\Users\Cesc\Desktop\cristo2.jpgEste Hombre es increíble: se hace esperar, llega, revuelve la historia a su capricho. Su poderío consiste en estar privado de poder: desnudo, pobre, indefenso. El único soberano que ha llamado a sus súbditos de uno en uno, como una madre llama a sus hijos. ¿Entiendes por qué el mundo no podía escucharle? ¿No podía escucharle? ¡No, no quería! El mundo escucha sólo el ruido, el poder, las voces que quiere. O se las inventa si no existen. 

No se convirtió en grande porque reuniese a millones de fans alrededor suyo, o porque lo cubriesen de oros, inciensos y mirra, o porque aún lo veneren, lo adoren o blasfemen contra Él. No por nada del pasado. Sino porque aún hoy con su palabra desarma. Debilita. Desmoviliza. Y la gente calla. No era el silencio del desierto: había luz en aquel silencio. Juan se humilla, recoge un puñado de agua, repliega sus aprensiones en la mente y obedece. La cola se mueve, se retoma la procesión, el Misterio se vuelve más denso. El amigo con el que jugaba en las calles de Nazaret, crecido silenciosamente para ayudar a madurar, supera la orilla, baja entre las corrientes rápidas del Jordán y enmarcado en  la historia, resurge renacido. El cielo irrumpe, se rompe y quiebra, declara abiertas las profecías: “Tú eres mi Hijo Predilecto, en el que me he complacido”. El Bautista es el único que comprende la orientación de aquella voz: se estremeció, se heló, se le puso la piel de gallina. Advirtió estar en una historia que ya no era historia. Junto a un Dios que ya no era únicamente Dios, sino un Dios hecho hombre. Que no permanece lejos de los pecadores rehuyéndoles sino caminando entre ellos. Un Dios muy molesto para bautizar. 

Mn. Francesc M. Espinar Comas

Semana del 13 al 19 de enero.



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: A las 19:00 Misa por Elisa Arosa y esposo; Benjamín Castro Minguillo; Alejandro Caamaño Pérez, esposa y padres.
Martes: Por los enfermos y ancianos de la parroquia.
Miércoles: No habrá Misa.
Jueves: Obligaciones del Celebrante y participantes.
Viernes: No habrá Misa.
Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Paco Dovalo López. A las 20:00 Misa por Esther Torres Sineiro; Benito Domínguez Serán y familia.
Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por Francisco Fernández Méndez, esposa Margarita e hijo Celso, Javier Afonso Camiña y sus abuelos.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes 14: Por Celso Manuel González Tacón.
Jueves 16: Por Carmen Aurora Moldes Rey, esposo Jesús Hipólito y difuntos de la familia; Eladio Otero Rodríguez, de Piñeiros. Alberto José Torres Troncoso y esposa Victoria; Juan Fontela Camiña.
Sábado 18: Por Carmen García Caraballa, da Tomada; Manuel Torres Souto y Valentina Rodríguez Fernández, da Touticeira.
Domingo 19: Primera a las 10:30 por Manolito Blanco Grande, abuelos y tía a intención de sus padrinos de Piñeiros. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

sábado, 4 de enero de 2020

La identidad de Jesús



Las lecturas de este día nos ayudan a profundizar la identidad de Jesús y nos invitan a vivir dejándonos guiar por la luz. Para profundizar la identidad de Jesús, se nos propone en el primer capítulo del evangelio de Juan, que, de forma poética y cargado de mística, nos presenta la Encarnación. El prólogo es una síntesis magistral de la Historia de la Salvación. El misterio de la Encarnación, nos pone frente a la acción de Dios, que asume nuestra humanidad vulnerable y la sana.

Todo gira en torno a la Palabra, el término griego que utiliza es Logos que traducimos como palabra o verbo. El Logos no es sólo la palabra oral, su significado es más amplio: es la palabra pensada, la idea que está detrás de la palabra, la inspiración, el plan, el sentido de las cosas. Teniendo en cuenta esto, no es difícil establecer la relación entre Palabra y Sabiduría. El fragmento del libro del Eclesiástico, que leemos en la primera lectura de este día, nos habla de esa Sabiduría. En los libros sapienciales la Sabiduría describe la actividad divina. ¿Dónde se da la semejanza entre Sabiduría y Palabra? En que ambas poseen el poder de cambiar, crear y transformar. Lo que Dios hacía al comienzo de la creación, toma ahora una nueva dimensión en la Encarnación.

Jesús asume la condición humana. Dios se hace ternura y compasión. Al mismo tiempo el himno de la carta a los Efesios nos recuerda la divinidad de Cristo: “Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.” (Ef 1,3-4)

 
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La Navidad es un momento bueno para entrar profundizar en nuestra experiencia interior de Jesús verdadero Dios y verdadero hombre. Es tiempo de encontrar a Dios en los detalles de nuestra vida y de la creación.

En la Encarnación, Dios ha asumido nuestra naturaleza humana en la persona de Jesús. Dios entra en la vida humana haciéndose niño.  Hace una opción difícil de entender para nuestra lógica: desde lo “débil” se hace “Buena Noticia”. De este modo humaniza nuestra humanidad a la hora de hacernos a imagen y semejanza de su Hijo: hombres nuevos.

El tiempo de Navidad es una nueva oportunidad para dejarnos iluminar, para renovar nuestro compromiso por la vida y nuestra búsqueda de sentido. Somos invitados a re crear nuestro mundo. ¡Ojalá la sepamos aprovechar! 

Fray Edgardo César Quintana, O.P

Semana del 6 al 12 de enero.



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Epifanía del Señor. Día de precepto. Primera Misa a las 9:00 por las vocaciones Sacerdotales y religiosas. Segunda Misa a las 12:30 por las obligaciones del celebrante y asistentes.
Martes: Por Herminia Arosa Fernández y Manuel Lastres Seijas.
Miércoles: Por José Luis Álvarez Salgueiro, madre y hermano.
Jueves: Por la Sra Lola do Adro.
Viernes: Por Luisa Padín, esposa y Luis García.
Sábado: Por Román Cousido Besada, padres y hermanos. Carmen Otero Padín.
Domingo: Misa primera a las 9:00 por la parroquia. Segunda a las 12:30 por Dolores Dorado Cobas y su hijo José Luis. Antonio Romero y difuntos de la familia. Divina Vidal Pérez, esposo y difuntos de la familia.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Lunes 6: Epifanía del Señor. A las 11:00 por la parroquia.
Martes 7: A las 18:00 funeral por María Esther Lores Blanco, de Piñeiros y sus abuelos. A las 19:00 Misa por Elvira Aspérez Martínez.
Jueves 9: A las 18:00 primer Aniversario por Josefa da Costa, da Salgueira. A las 19:00 Misa por Albino Crespo González y su padre Antonio. José Valladares y esposa Virginia, das Panceiras.
Sábado 11: A las 11:30 funeral por Carmen Rodríguez Ubeira. A las 19:00 Misa por Lucía Victoria García Vidal, da Tomada; Alicia Piñeiro Rodiño, Marina Alonso Caneda y esposo Ramón, de Piñeiros; Nélida Padín Caneda, da Arnosa.
Domingo 12: Primera a las 10:30 por Edelmiro Otero Méndez y esposa Carmen, da Arnosa; María Esther Troncos Poceiro, da Vichona; Manuel Souto Torres; Nieves Novas Fernández, da Xuncablanca. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 29 de diciembre de 2019

HA NACIDO UN LUCERICO: YA TIENEN FAMILIA Y ES SAGRADA


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Ella lo mira, él lo mira, ellos lo miran: “¡Oh Señor, Dios mío!” Sobre los hombros la expresión pobre de los pobres, la gramática de lo casi banal, el incontenible asombro para una belleza insostenible. Ellos lo miran, Él los mira: es poco más que un cachito de carne gritando al frío pero en sus ojos esconde algo fascinante: su forma infantil, como todos los niños, traiciona la sospecha de un misterio allí escondido. La mirada de José se fija en pequeñísimos particulares, casi minucias frente al Cielo. El vientre de María que suavemente se desinfla, aquellas manos de mujer que tiemblan delicadas, aquel golpe de ceja confuso entre maternidad y confianza. La indisciplina del Niño: los piececitos que se agitan, los gemidos musicales de la vida, aquella mirada divina dentro de un ojo de recién nacido. “Cógelo en brazos, José” –le susurra María. El carpintero está estupefacto, anonadado con la idea de poder/deber tocar a Dios: “mi Dios” – le deja resbalar con los labios un beso y se lo estrecha al corazón. Un poco más allá – bajo una guirnalda de murciélagos apiñados,  parapeto contra el frio viento de Judea, María busca trapos para hacer pañales: hay que vestir a Dios antes de depositarlo sobre el heno de los humildes. Entre las manos, ropa de lino y gasas: los calienta al fuego y envuelve aquel Misterio que reposa en los brazos seguros de aquel carpintero de noble sangre. 
Le tocan, le abrazan, le rodean: verdaderamente es un Dios increíble. Pensándolo bien era una locura. Al tocarle se franquea el límite entre lo decible y lo indecible. Es un Dios embarazoso: “¿Dónde lo colocamos ahora?” –es la primera preocupación de María. Hay madera y José se da cuenta, es su material: su manto sobre su material y el primer lecho del Salvador está listo. 

C:\Users\Cesc\Desktop\wpid-photo-jan-21-2014-907-pm.jpgImaginar a Cristo es obra de artistas y genios: poca pintura y paleta de garabatos. Ver a Dios y soñar lo inimaginable: la audacia de aquel Rostro atormenta a las noches oscuras y agita las almas tempestuosas. Imaginar y ver: pero tocar a Dios es como un acelerón en el corazón. Porque un Dios que se deja tocar y besar, mimar y cambiar los pañales, abrazar mientras menea los bracitos, no es un Dios estándar: es un Dios de rubor en las mejillas blanqueadas por la espera. Un Dios sorprendente que se ha hecho esperar por mucho tiempo para acrecentar los deseos del hombre. Una doble cuenta atrás. Nuestra cuenta atrás: mientras se aproxima la alegría - aunque sólo sea un pequeño fragmento- el hombre inicia su cuenta atrás. Es el tiempo preñado de miedo y agitación, de ansia y de esperanza, de emociones e improvisaciones. Su cuenta atrás en cambio es: aún un poco y estaré en medio de ellos, aún un día y los conquistaré, aún una Navidad para todos. En toda cuenta atrás hay nostalgia de un espacio, de un tiempo, de una casa: estar exiliado no es estar lejos de casa sino haber perdido la añoranza de tener una casa. La casa de Dios: aquel vientre virginal de Mujer, aquella inexplicable confianza de José, aquel atrevido y valiente sueño de Dios: “Dios se hizo carne y habitó entre nosotros” Se ha hecho hombre y se ha dado un apodo, como las familias de los hombres de aquí abajo: Emmanuel que significa “Dios con nosotros”. Pan y luna, pañales y estaciones, gemidos y silencios, encuentros y desencuentros. Cielo y desesperación: hay algo inexplicable en aquella mirada atónita y divina circundada por aquellos dos, agachados sobre la cuna para contemplar aquella carita grande como el puño de un hombre. Para contemplar a Dios, surgido de una anónima historia de amor de periferia. De Nazaret. 
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Zampognari en Isernia- Italia centro-meridional
(donde fui ordenado sacerdote)
Hace olor a rebaño cerca del establo: mientras tanto la historia se mueve. Hay música de gaitas y dulzainas ya cercanas. Es el frenesí de la fiesta alrededor: una estrella eclipsada por su cometa ha traicionado la presencia de la Presencia. Dentro de poco José abrirá la puerta: la cuenta atrás habrá también terminado para ellos, para los de fuera. Quién sabe qué dirán: quizá se lo esperaban diferente, más robusto, más rubio…
Paciencia, quizás es justo que sea así. Que al mundo no lo salvase el aburrido y previsible poder, sino la ingenua fragilidad de un niño. Abren la puerta: sólo luz y silencio. Las palabras tropiezan.  

Mn. Francesc M. Espinar Comas