domingo, 19 de mayo de 2019

¡Se marcharon! y ahora agárralos si puedes...




Aún recuerdo un anuncio televisivo en la RAI de finales de los años 80, cuando estaba estudiando en Roma: un fontanero entra en una habitación y ve un agujero del que sale agua. Coloca un grifo para taponarlo. Entre tanto se abre otro. Y coloca otro grifo. Pero una grieta se abre en el suelo. Tapada. Después otro en la pared, en el techo, en la esquina. Y ves a ese fontanero empapado de agua que corre, tapa agujeros pero no da abasto.
¿Y que tendrá que ver esto? Míralos. Parten de Antioquía: los toman por locos. Pasan por Antalia, Perge, Antioquía de Pisidia, Frigia, Iconio: latigazos, palizas, piel ensangrentada. No se rinden: sandalias en los pies y a la conquista de Listra, caminando por tierras de Derbe. Sobrepasan los confines de Galacia, entran en Triade, reúnen multitud en Samotracia, hablan de Cristo en Neápolis. Insultos y escupitajos, algún tímido aplauso; pero éxito cero. No se rinden: llegan a Filipos y Anfípolis, desembarcan en Tesalónica, Corinto y Atenas. Prometido: otra vez les escucharán, hoy no. Céncreas, Samos, Mileto, Patos, Clivia y Rodas. Son la ruina de los sumos sacerdotes, la pesadilla de las plazas, la angustia de los gobernadores. Allí donde van, crean confusión hablando del Hombre de Nazaret. Y tú te preguntas: ¿qué ha sucedido? Simple: se han tropezado con el Hombre. Aún más sencillo. Pedro ha pensado que si él tiene un euro y otro tiene otro euro y se lo intercambian, siguen teniendo un euro. Pero si él tiene una idea y el otro tiene otra idea y se la intercambian, al final se van con dos ideas cada uno.
Un Hombre que los ha amado, buscado, encontrado, seducido y enviado al mundo. Y yo les agradezco la generosidad. Si yo soy cristiano hoy, en cierto modo es gracias a ellos, que a pesar de las amenazas han escogido no obedecer, sino que dejando de lado los miedos han contado una historia prohibida. Se han dejado la piel por Cristo. Y han señalado el inicio de una historia que alguien quería que fuese olvidada. No han pedido el aplauso, la lagrimita emocionada, unos sentimientos edulcorados. Hubiera sido poco: pidieron la conversión. Todos pretenden tu asentimiento. Y después la publicidad, las modas, los gurús que pasan, los vendedores de las últimas novedades. Si quieres tener éxito, has de decir “sí”. Si quieres hacer carrera, si quieres hacerte paso, si deseas una posición privilegiada, si quieres aquella chica, aquel futuro prometedor, debes decir que “sí”. Por suerte, los primeros cristianos eran como trovadores en las esquinas de las plazas, impertérritos; sin calcular el número de espectadores, reprenden su poesía y su canto, siempre nuevo, siempre antiguo. No esperan unas monedas, sólo que transmitas la historia a otros, que la guardes en el fondo del corazón. Y si los desalojan, reclutan a un grupo de niños y retoman la historia, entonan de nuevo el canto. Se sientan en medio de la gente, sienten el sabor y el perfume del pueblo, se emborrachan con una canción. Y esto es espléndido porque es el significado de la vida. Es así: el Señor es capaz de darte la felicidad hasta el punto que sientes la necesidad de trasmitirla a otros. De contarla a todos los que se te acercan por el camino de la vida. Pueden prohibirte el relato que habla del Amor. Pero no podrán destruir la poesía que nace de un Amor.  
¿Acaso no lo veis? Intentamos todo para ser felices. Lo intentamos también nosotros. En realidad es con Jesús con el que soñamos al soñar la felicidad. Nos avergonzamos de decirlo, pero en realidad aquel Hombre nos encanta. Nos embruja la profundidad de aquella mirada, la ternura de sus manos, la belleza de su boca, la hondura de aquella mente. Nos enloquece su ser niño, ese esconderse bajo los ropajes de aquel Caminante curioso hacia Emaús, aquella capacidad de amar sin aprisionar, aquella sonrisa que custodia semillas de esperanza. Nos desconcierta que aquel Hombre sin un móvil, sin ver la última película de moda, sin haber salido nunca en la televisión, enganche a millones de personas. Un Hombre que murió exactamente por aquello por lo que vivió: para enseñarnos a mirar y ver a lo grande.
Francesc M. Espinar Comas

Semana del 20 al 26 de mayo.



Dena

Horario e intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: A las 20:00 horas, Misa por Delia Cacabelos Dopazo.
Martes: A la Virgen de los Milagros a intención de Esther.
Miércoles: Por Dolores Fernández Dopazo, esposo José Casal e hija Carmen.
Jueves: Por Antonio Arosa Iglesias.
Viernes: Por Adolfo Torres Vieites y esposa Orestila Melón González.
Sábado: Por María del Carmen Pérez Rial y esposo. Palmira Iglesias Limeres y difuntos de la familia; Josefina Pastoriza y Celestino; Juan Carlos Moraña Laredo, Marcos Vidal y su tía Celsa.
Domingo: Primera a las 9:00 por intenciones de la Parroquia. Segunda a las 12:30 por los niños que reciben la primera Comunión.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Martes 21: Por Peregrina Méndez Muñiz y hermano Luis.
Sábado 25: Por María Montserrat Méndez Lores; Luis Abal Lima; José Outón Fernández, esposa Josefa y madre María Fernández Outón; Manuel Moldes Torres, esposa Hermosinda e hijo José Manuel, da Costiña, a la Virgen del Carmen a intención de una devota; José Telmo Torres; Perfecto Álvarez, da Xunca Blanca.
Domingo 26: Primera a las 10:30 por Manuel Méndez Laredo; José Leal Velázquez; Cándido Andrade García e hijo, de Lagarey; Albino Camiña García, esposa e hijo de Gondar. Segunda a las 11:30 por las intenciones de la Parroquia.

domingo, 12 de mayo de 2019

"Yo soy el buen Pastor"

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SU VOZ TIENE ALGO DE SEDUCTORA



Entre un tazón de leche y una madeja de lana se da el caso de que un día el profeta de Nazaret expone un cuadro en el intento de hacer escuela: un rebaño, un pastor, el eco de una voz. Si la imagen es familiar, el concepto se adentrará fácilmente, piensa Él. ¡Una pedagogía astuta y acertada! “Mis ovejas escuchan mi voz, no irán errantes ni se perderán, nadie las secuestrará” La voz de Cristo: el hombre de la voz extraordinaria, suscitaba la sed de quien lo escuchaba, conseguía crear gotas de emoción sólo con el timbre de su voz. Potencia de aquel Hombre. En treinta años de silencio ha aprendido la diferencia entre hablar y charlar: hablar es llenar el silencio de ideas y pensamientos, charlar es llenar el sonido de bla-bla-bla. A sus discípulos les enseñó que las palabras son como el agua: la más buena, apaga la sed; es límpida: viene de las profundidades de la tierra o de la altura de los montes. ¿Entiendes por qué Él encantaba a la gente? 



Sus palabras hacían olor a perfume de lavandería, no se paraban ante el sonido, las firmaba con la vida. Sí, te conmovías. En el camino de Emaús, dos discípulos tristes, después de descubrir quién estaba bajo el semblante de aquel Caminante anónimo y aparentemente distraído, se obsequiaron una pregunta: ¿acaso no nos ardía el corazón mientras conversaba con nosotros a la largo del camino? 


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Personalidad garbosa, estimulante, incandescente. Piensa que un día los fariseos, enemigos declarados de Jesús, dijeron molestos: “Todo el mundo se ha ido tras Él” (Jn. 12,19) Tienen razón: aquel Hombre era un imán, un encantador. Manso pero no débil, pobre pero no pordiosero, calmado y cimbreño, franco y humilde, denso y sencillo, desenvuelto y sabio. Hombre de fuego y lágrimas, de adoración y de acción, hombre de panes, de peces y de vertiginosos pensamientos. Ha usado sabiamente la voz. Pero existía una razón: porque aun cuando hayamos hecho desaparecer el hambre del mundo, habremos hecho poco. Demasiado poco. El hombre no es únicamente un ser que alimentar, vestir, alojar, defender, curar y asegurar. Es también una criatura que iluminar, guiar, aconsejar, confortar, animar y elevar. El hombre es un ser que necesita palabras. El evangelio te da la razón: el Pastor ha de saber hablar. Con las palabras, con la vida. Pero ¿y el rebaño?



El rebaño escucha y sigue. En el evangelio. ¿Y entre nosotros qué? Mis ovejas, como párroco, se rompen el espinazo por Jesucristo. Saben que caminan hacia la Tierra Prometida. Quieren que yo sea positivo: me piden coherencia porque colaboran, porque en el día a día son puntuales. Han aprendido a sugerirme caminos nuevos, pasos hacia adelante. Me piden que vea el vaso medio lleno, que sea feliz, que rece, llore y sonría con ellos. En el evangelio una oveja que escucha es una oveja que se despierta, se sacude la pereza, alarga el paso. Yo no quiero cabizbajos, ciegos, descerebrados. Intentamos unir muchas manos para tener encendida la belleza de un rostro: el de Jesucristo.
Yo y mi rebaño creemos que todo depende de las manos en las que los objetos se encuentren. Dos peces y cinco panes en mis manos son una buena merienda. En las manos de Dios alimentan multitudes. Entonces piensa: si mis razonamientos, mis miedos, mis esperanzas, mis sueños, mi familia, mis relaciones con los demás, los llevo en la mano, me pongo nervioso y nada más. Yo intento y enseño a cambiarlos de sitio y ponerlos en las manos de Dios. ¡Tantas veces dependen las responsabilidades y los proyectos de las manos en las que se encuentren! ¡Y cambia todo!



Escucha palabras verdaderas cuando las cosas no vayan bien y verás que todo irá mejor. Porque en tiempos de crisis hemos de aprender a distinguir la voz de un pastor de la de un mercenario. O de un vendedor de humo, que es su hermano gemelo. 



Mn. Francesc M. Espinar Comas


Semana del 13 al 19 de mayo



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: A las 19:00 primer Aniversario de Benjamín Castro Minguillo. A las 20:00 Misa cantada a la Virgen de Fátima.
Martes: Por Emilio García Meis, José Caneda Pérez.
Miércoles: Por Paco Dovalo López.
Jueves: Por Jacinto Vidal Arosa, esposa Dolores y difuntos de la familia. Marcos Vidal da Silva y Juan Carlos Moraña Laredo.
Viernes:  Por Lola Lastres Domínguez.
Sábado: Por Elisa a Caladiña; José Manuel Otero Naveiro y difuntos de la familia. Ángel Moraña, padres y hermanos.
Domingo: Primera a las 9:00 por la parroquia. Segunda a las 12:30 por las Obligaciones del Celebrante, Amparo y difuntos de la familia. Después de la Misa impondremos el crucifijo a los niños de la primera comunión.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Martes 14: Por Tito Outón Torres
Sábado 18: Por Antonio Fernández Dopazo y esposa Amalia, de Rouxique; Carmen García Carballa, Dolores Carballa Pérez; Manuel Aquilino Ciuro, da Lomba, esposa María y difuntos de la familia; Simón Domínguez Touriño, de Gondar.
Domingo 19: Primera a las 10:30 por Adelaida Sampedro Vidal, esposo, padres, hijo y nietos, a intención de su hija Esther, de Piñeiros. Segunda a las 11:30 por las intenciones de la parroquia.

domingo, 5 de mayo de 2019

¡CLARO QUE TE AMA!


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La última merienda. Porque para convencer al hombre, primero tienes que llenarle la panza. Y esto hasta Cristo lo sabe: Hijitos, ¿no tenéis nada para comer? Estos no lo reconocen, han oído hablar de la Resurrección, lo toman por un fantasma. Quién sabe por quién lo han tomado: un mendigo, un pescador rival, un viejo amigo. Hoy no es tiempo para cordialidades en las orillas del Mar de Tiberiades. En dos ocasiones ya, después de los hechos de Pascua, se lo habían encontrado. En la última agradecieron la testarudez de Tomás que la propició. Y sin embargo hoy no lo reconocen. Pesa en el corazón la noche apenas transcurrida: nada de pescado, poco pan y tanta hambre. Tres años antes trabajaban de pescadores, tres años después siguen siendo pescadores: redes que llenar, diálogos vespertinos entre remendar y tejer, fortuna y mala suerte. Lo miran y le echan en cara toda su rabia como respuesta a su pregunta: ¡No! Quizás el no más pesado de los evangelios. La negación más oscura de la esperanza, la desolación de un corazón de pescador: ¡no y después no, vete!

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Sin embargo las redes pesan: las mallas repletas de peces. ¿Milagro? Quizá sí, quizá no: es que hambrientos han lanzado las redes por segunda vez. Aquel viandante los había provocado y ellos no se han echado para atrás: “Tirad la red por la parte derecha y encontraréis”. Peces, tantos peces, demasiados peces: mira, Pedro, mira cómo pesa esta red. Es Él.” -es la voz del vigía Juan. El tiempo para captar aquellas simples palabras y Pedro vuelve al agua, esta vez sin red: se lanza. La exageración de la sorpresa: las cosas hermosas ya hablan de Él, de su viejo Maestro renegado por miedo a los rumores de una criada en torno al fuego. Después todos en la playa, esta vez también Él tiene hambre: “Traed un poco del pescado que habéis cogido ahora”. Llevan remendada una serena conciencia. La que es presagio de las grandes empresas, también en el amor. Pero nadie osa preguntarle “¿quién eres? Con todo lo que tienen que contarle y decirle y que descargar en sus espaldas. Empieza Él: distribuye el pan, ellos toman el pescado a la brasa.

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Es un amanecer extraño: nadie habla. Prefieren masticar y mirarle: ¡qué espectáculo se contempla bajo el cielo de Galilea! De aquel día quedó el perfume. El perfume es una pedrada celeste: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? No le basta el amor, el pescador pide la prueba de amor. Quiere oír de sus propios labios, tantas veces mentirosos y cobardes, si su corazón late más fuerte que el de Bartolomé o Simón Tadeo: si supera al de Juan. Él piensa, con el bocado aún en la boca: enlaza los recuerdos de aquel día de tanta pesca con Andrés, de las llaves de allí arriba, de las alabanzas que le valieron el título de bienaventurado en la tierra. Los mil días y otras tantas noches con Él, los enfados y los milagros, aquellos pies lavados y su redomada testarudez. Pedro tiene un nudo enorme en la garganta: “Claro, Señor, tú sabes que te quiero”. Esta mañana el Maestro es un desmemoriado, como las abuelas: tres veces se lo pregunta. Y por tres veces, Pedro  reabre el corazón; la tercera, incluso exagera: “Tú lo sabes todo, sabes que te amo”. No es un bien de hombre, lo de Pedro es amor. Quizá Cristo lo sabía, pero ha querido sentírselo decir. No una, tres veces. Unas noches atrás un gallo contó hasta tres antes de cantar y hacer llorar al viejo pescador. Hoy el Resucitado vuelve a contar hasta tres para borrar aquellas tristes palabras. Todo en orden: “Apacienta mis ovejas… sígueme”.

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El pescado a la brasa se lo repartirán los otros que se quedaron alrededor del fuego. Pedro, quizás aún mojado tras aquella zambullida exagerada, debe partir: hay corderos que apacentar, rebaños que guardar, apriscos que proteger. Porque están preparando un premio para el nuevamente acreditado pescador: dos troncos y cuatro clavos, como el Amigo. No hay aún martillo, pero ya han decidido la posición: lo clavarán con la cabeza hacia abajo, al revés. El pescador en la cruz: esta vez es verdadero amor

Mn. Francesc M. Espinar Comas 

Semana del 6 al 12 de mayo


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: A las 19:00 primer Aniversario de Lola Filgueira Troncoso.
Martes: Por Lola Lastres Domínguez.
Miércoles: La Misa será a las 20:00, cantada, por Manuel Fernández Álvarez, esposa Elisa Salgueiro, hijos fallecidos y difuntos de la parroquia.
Jueves: No habrá Misa.
Viernes: A las 21:00 reunión de catequistas.
Sábado: Por Román Cousido Besada, Carlos Laredo, esposa y difuntos de la familia.
Domingo: Primera a las 9:00 por la parroquia, segunda a las 12:30 por Vicente Salgueiro y esposa Digna; Teodoro Padín y su hija María del Carmen.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Jueves 9: Por Modesta Gómez Otero; Alberto José Torres Troncoso y esposa Victoria; Eladio Otero Rodríguez, de Piñeiros.
Sábado 11: Por Ana María Méndez Vázquez, Albino Mayán Buezas; Victoria González Caneda, do Carballal; Lucía Victoria García Vidal; Consuelo Camiña Fariña y esposo Cándido; A la Virgen del Carmen a intención de una devota; Celso Manuel González Tacón; Eladio Padín Torres, da Arnosa; Eduardo Fernández Domínguez y esposa Sara.
Domingo 12: Primera a las 10:30 por Milagros Rosal y difuntos de la familia; Ramón Vieites Gondar, de Piñeiros; Delfina González Torres y difuntos de la familia. Segunda a las 11:30 por las intenciones de la parroquia.

domingo, 28 de abril de 2019

Segundo Domingo de Pascua


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Con motivo del Retiro Pascual del que está participando nuestro colaborador Mn. Francesc M. Espinar, ofrecemos en lugar de su habitual Glosa, la reflexión sobre el Segundo Domingo de Pascua, que realizó el Papa Benedicto XVI en el rezo del Angelus del Domingo 11 de abril de 2010. 

Este domingo cierra la Octava de Pascua como un único día «en que actuó el Señor», caracterizado por el distintivo de la Resurrección y de la alegría de los discípulos al ver a Jesús. Desde la antigüedad este domingo se llama «in albis», del término latino «alba», dado al vestido blanco que los neófitos llevaban en el Bautismo la noche de Pascua y se quitaban a los ocho días, o sea, hoy. El venerable Juan Pablo II dedicó este mismo domingo a la Divina Misericordia con ocasión de la canonización de sor María Faustina Kowalska, el 30 de abril de 2000.

De misericordia y de bondad divina está llena la página del Evangelio de san Juan (20, 19-31) de este domingo. En ella se narra que Jesús, después de la Resurrección, visitó a sus discípulos, atravesando las puertas cerradas del Cenáculo. San Agustín explica que «las puertas cerradas no impidieron la entrada de ese cuerpo en el que habitaba la divinidad. Aquel que naciendo había dejado intacta la virginidad de su madre, pudo entrar en el Cenáculo a puerta cerrada» (In Ioh. 121, 4: CCL 36/7, 667); y san Gregorio Magno añade que nuestro Redentor se presentó, después de su Resurrección, con un cuerpo de naturaleza incorruptible y palpable, pero en un estado de gloria (cfr. Hom. in Evang., 21, 1: CCL141, 219). Jesús muestra las señales de la pasión, hasta permitir al incrédulo Tomás que las toque. ¿Pero cómo es posible que un discípulo dude? En realidad, la condescendencia divina nos permite sacar provecho hasta de la incredulidad de Tomás, y de la de los discípulos creyentes. De hecho, tocando las heridas del Señor, el discípulo dubitativo cura no sólo su desconfianza, sino también la nuestra. 

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La visita del Resucitado no se limita al espacio del Cenáculo, sino que va más allá, para que todos puedan recibir el don de la paz y de la vida con el «Soplo creador». En efecto, en dos ocasiones Jesús dijo a los discípulos: «¡Paz a vosotros!», y añadió: «Como el Padre me ha enviado, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos, diciendo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos». Esta es la misión de la Iglesia perennemente asistida por el Paráclito: llevar a todos el alegre anuncio, la gozosa realidad del Amor misericordioso de Dios, «para que —como dice san Juan— creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre» (20, 31). 

A la luz de estas palabras, aliento, en particular a todos los pastores a seguir el ejemplo del santo cura de Ars, quien «supo en su tiempo transformar el corazón y la vida de muchas personas, pues logró hacerles percibir el amor misericordioso del Señor. Urge también en nuestro tiempo un anuncio semejante y un testimonio tal de la verdad del amor» (Carta de convocatoria del Año sacerdotal). De este modo haremos cada vez más familiar y cercano a Aquel que nuestros ojos no han visto, pero de cuya infinita Misericordia tenemos absoluta certeza. A la Virgen María, Reina de los Apóstoles, pedimos que sostenga la misión de la Iglesia, y la invocamos exultantes de alegría: Regina caeli...