domingo, 12 de agosto de 2018

Domingo XIX del Tiempo Ordinario (B)



Reproducimos el comentario al Evangelio Dominical, realizado por el Papa Benedicto XVI en el Angelus del 12 de Agosto de 2012, que coincidía con el Domingo XIX del Tiempo Ordinario del Ciclo B.

La lectura del capítulo sexto del Evangelio de san Juan, que nos acompaña en estos domingos en la liturgia, nos ha llevado a reflexionar sobre la multiplicación del pan, con el que el Señor sació a una multitud de cinco mil hombres, y sobre la invitación que Jesús dirige a los que había saciado a buscar un alimento que permanece para la vida eterna. Jesús quiere ayudarles a comprender el significado profundo del prodigio que ha realizado: al saciar de modo milagroso su hambre física, los dispone a acoger el anuncio de que él es el pan bajado del cielo (cf. Jn 6, 41), que sacia de modo definitivo. También el pueblo judío, durante el largo camino en el desierto, había experimentado un pan bajado del cielo, el maná, que lo había mantenido en vida hasta la llegada a la tierra prometida. Ahora Jesús habla de sí mismo como el verdadero pan bajado del cielo, capaz de mantener en vida no por un momento o por un tramo de camino, sino para siempre. Él es el alimento que da la vida eterna, porque es el Hijo unigénito de Dios, que está en el seno del Padre y vino para dar al hombre la vida en plenitud, para introducir al hombre en la vida misma de Dios.

En el pensamiento judío estaba claro que el verdadero pan del cielo, que alimentaba a Israel, era la Ley, la Palabra de Dios. El pueblo de Israel reconocía con claridad que la Torah era el don fundamental y duradero de Moisés, y que el elemento basilar que lo distinguía respecto de los demás pueblos consistía en conocer la voluntad de Dios y, por tanto, el camino justo de la vida. Ahora Jesús, al manifestarse como el pan del cielo, testimonia que es la Palabra de Dios en Persona, la Palabra encarnada, a través de la cual el hombre puede hacer de la voluntad de Dios su alimento (cf. Jn 4, 34), que orienta y sostiene la existencia.



Entonces, dudar de la divinidad de Jesús, como hacen los judíos del pasaje evangélico de hoy, significa oponerse a la obra de Dios. Afirman: «Es el hijo de José. Conocemos a su padre y su madre» (cf. Jn 6, 42). No van más allá de sus orígenes terrenos y por esto se niegan a acogerlo como la Palabra de Dios hecha carne. San Agustín, en su Comentario al Evangelio de san Juan, explica así: «Estaban lejos de aquel pan celestial, y eran incapaces de sentir su hambre. Tenían la boca del corazón enferma... En efecto, este pan requiere el hambre del hombre interior» (26, 1). Y debemos preguntarnos si nosotros sentimos realmente esta hambre, el hambre de la Palabra de Dios, el hambre de conocer el verdadero sentido de la vida. Sólo quien es atraído por Dios Padre, quien lo escucha y se deja instruir por él, puede creer en Jesús, encontrarse con él y alimentarse de él y así encontrar la verdadera vida, el camino de la vida, la justicia, la verdad, el amor. San Agustín añade: «El Señor afirmó que él era el pan que baja del cielo, exhortándonos a creer en él. Comer el pan vivo significa creer en él. Y quien cree, come; es saciado de modo invisible, como de modo igualmente invisible renace (a una vida más profunda, más verdadera), renace dentro, en su interior se convierte en hombre nuevo» (ib.).

Invocando a María santísima, pidámosle que nos guíe al encuentro con Jesús para que nuestra amistad con él sea cada vez más intensa; pidámosle que nos introduzca en la plena comunión de amor con su Hijo, el pan vivo bajado del cielo, para ser renovados por él en lo más íntimo de nuestro ser.

Semana del 13 al 19 de agosto



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: Por Benjamín Castro Minguillo, Elvira Padín Arosa y esposo.
Martes: Por Maruja Seijas Castro; Pilar Martínez García, hija y padre; Luis Gondar Cousido, Antonio González Rial, Esposa Sofía e hija.
Miércoles: Solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora. Primera Misa a las 9:00 por María Otero Seoane; Difuntos de la familia y obligaciones del Celebrante. Segunda a las 12:00 por Carmen Gómez González a intención de la cofradía del Carmen.
Jueves: Misa Cantada a San Roque, por las intenciones de la Parroquia. A las 21:30 Reunión de la Cofradía del Carmen.
Viernes: Por Edelmiro Piñeiro Arosa.
Sábado: Por Concepción, hijo y difuntos de la familia; Digna Lobato Viñas y esposo Vicente; Valentina Padín Parada y esposo, Lola Mendez Arosa.
Domingo: Primera a las 9:00 por José Martínez Lamelas, segunda a las 12:00 por Lucía, esposo Julián, hijos Julián y Carlos. María Torres Álvarez, esposo, hijo y nieto.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Martes, día 14: Por Juan Fontán Camiña; Victoria Chan Padín; Antonio Crespo Soto, hijo Albino, Suegros Albino y Josefa; Adelaida Blanco Padin, esposo Albino e hijo.
Miércoles, día 15: Por la Parroquia; Gloria Chan Padín y esposo; Antonio Otero Carballa y esposa Teresa.
Viernes, día 17: A las 19:00 primer Aniversario de Antonio Rodríguez Fuentes.
Sábado, día 18: A las 18:00 horas Misa por Epifanio Campos. Celebrará el párroco de Cambados. A las 20:00 horas Misa por Sara Vidal Fernández; Amelia Carballa Padín y esposo; Francisco Camiña Torres; Marina Alonso Caneda; esposo Ramón Corbacho e hijo José, de Piñeiros; Pedro Velón González Pardo, Luz de Francisco y Juan de Velón Francisco; Rosa Prieto Aguín; Paulina Preciosa González Pazos; Francisco Fernández Vilavedra y esposa Rosa.
Domingo, día 19: Misa a las 11:00 por Julián y su hija Carina.

domingo, 5 de agosto de 2018

"Yo soy el Pan de Vida"


Comentario al Evangelio dominical realizado por el Papa Benedicto XVI en Castelgandolfo el 5 de agosto de 2012, coincidiendo con el domingo XVIII del Tiempo Ordinario del Ciclo B.

En la liturgia de la Palabra de este domingo prosigue la lectura del capítulo sexto del Evangelio de san Juan. Nos encontramos en la sinagoga de Cafarnaúm donde Jesús está pronunciando su conocido discurso después de la multiplicación de los panes. La gente había tratado de hacerlo rey, pero Jesús se había retirado, primero al monte con Dios, con el Padre, y luego a Cafarnaúm. Al no verlo, se había puesto a buscarlo, había subido a las barcas para alcanzar la otra orilla del lago y por fin lo había encontrado. Pero Jesús sabía bien el porqué de tanto entusiasmo al seguirlo y lo dice también con claridad: «Me buscáis no porque habéis visto signos (porque vuestro corazón quedó impresionado), sino porque comisteis pan hasta saciaros» (v. 26). Jesús quiere ayudar a la gente a ir más allá de la satisfacción inmediata de sus necesidades materiales, por más importantes que sean. Quiere abrir a un horizonte de la existencia que no sea simplemente el de las preocupaciones diarias de comer, de vestir, de la carrera. Jesús habla de un alimento que no perece, que es importante buscar y acoger. Afirma: «Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre» (v. 27).

La muchedumbre no comprende, cree que Jesús pide observar preceptos para poder obtener la continuación de aquel milagro, y pregunta: «¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?» (v. 28). La respuesta de Jesús es clara: «La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado» (v. 29). El centro de la existencia, lo que da sentido y firme esperanza al camino de la vida, a menudo difícil, es la fe en Jesús, el encuentro con Cristo. También nosotros preguntamos: «¿Qué tenemos que hacer para alcanzar la vida eterna?». Y Jesús dice: «Creed en mí». La fe es lo fundamental. Aquí no se trata de seguir una idea, un proyecto, sino de encontrarse con Jesús como una Persona viva, de dejarse conquistar totalmente por él y por su Evangelio. Jesús invita a no quedarse en el horizonte puramente humano y a abrirse al horizonte de Dios, al horizonte de la fe. Exige sólo una obra: acoger el plan de Dios, es decir, «creer en el que él ha enviado» (cf. v. 29). Moisés había dado a Israel el maná, el pan del cielo, con el que Dios mismo había alimentado a su pueblo. Jesús no da algo, se da a sí mismo: él es el «pan verdadero, bajado del cielo», él la Palabra viva del Padre; en el encuentro con él encontramos al Dios vivo.«¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?» (v. 28) pregunta la muchedumbre, dispuesta a actuar, para que el milagro del pan continúe. Pero Jesús, verdadero pan de vida que sacia nuestra hambre de sentido, de verdad, no se puede «ganar» con el trabajo humano; sólo viene a nosotros como don del amor de Dios, como obra de Dios que es preciso pedir y acoger. 

Queridos amigos, en los días llenos de ocupaciones y de problemas, pero también en los de descanso y distensión, el Señor nos invita a no olvidar que, aunque es necesario preocuparnos por el pan material y recuperar las fuerzas, más fundamental aún es hacer que crezca la relación con él, reforzar nuestra fe en Aquel que es el «pan de vida», que colma nuestro deseo de verdad y de amor. Que la Virgen María, en el día en que recordamos la dedicación de la basílica de Santa María la Mayor en Roma, nos sostenga en nuestro camino de fe.

Semana del 6 al 12 de agosto.



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas

Lunes: No habrá Misa
Martes: Por Luisa Blanco Velázquez
Miércoles: Por Robustiana Fariña Loja, esposa e hijos.
Jueves: Por las Benditas Ánimas, a intención del Cepillo de Ánimas.
Viernes: No habrá Misa.
Sábado: Por José Luis García Dorado; Javier Cacabelos Fernández. Indalecio Miniño Valle, esposa e hijos.
Domingo: Primera a las 9:00 por las intenciones de la Parroquia. Segunda a las 12:00 por Lucia, esposo Julián; hijos Carlos y Julián.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Por las semana a las 20:00 horas

Martes, día 7: Por Chicha Estévez González, Elisa Estévez González.
Sábado, día 11: Por Ramón do Novello; Dolores Pérez Viñas, Servando Buezas y difuntos de la familia; Rosa Oubiña Radío, padres, hermanos y difuntos de la familia; Emilia García Fuentes y Magdalena Chicón.
Domingo, día 12: Misa a las 11:00 por las intenciones de la Parroquia.

domingo, 29 de julio de 2018

¡QUE NO SE PIERDA NADA!



Ante este extraordinario relato de la multiplicación de los panes y los peces, corremos el riesgo de olvidar que esta narración se abre y se cierra con Jesús que busca escapar de la multitud que pretende proclamarlo rey.
El Señor obra un prodigio nunca visto y no está allí para recibir lisonjas y parabienes por su grandeza. Se aleja incluso de cuantos afirman que Él es verdaderamente el Profeta. Antes del milagro en cuestión, pero después de haber realizado muchos sobre los enfermos, subiendo por la montaña intentar ir con sus discípulos, casi como enseñándoles el sentido del desapego y la discreción que deber animarles, y ciertamente no el de la vanagloria.

 
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Siempre a los discípulos imparte una segunda lección. Felipe piensa enseguida que para alimentar a toda aquella gente haga falta sobretodo dinero. “Doscientos denarios de pan no bastarían para cada uno de ellos pudiera tener un trocito”. Humanamente hablando es verdad, pero antes que nada Jesús realiza un gesto para recordar que está también Dios: “dio gracias” es decir que de alguna manera rezó. Muestra la presencia de Dios en la historia humana, la historia cotidiana, de la que tantas veces nosotros tendemos a expulsarlo. Pero el Señor está presente y no es insensible al grito de cuantos tienen necesidad, hasta el Magnificat nos lo recuerda, especialmente si piden en nombre de su Hijo.

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El milagro descoloca a todos, resulta más que evidente, pero una vez es una llamada de atención y una enseñanza para sus discípulos. Es a ellos que se dirige diciendo: “Recoged las sobras para que nada se pierda”Tenemos que considerar que después de esta exhortación, quizás allí mismo los distribuyeron entre los pobres o se los llevaron consigo, pero sin duda alguna no los arrojaron a los desperdicios como sucede en nuestras sociedades opulentas. Las cestas eran doce, como el número de apóstoles. Quizás tomaron una cesta cada uno como para significar y demostrarles que a quien sigue a Cristo nunca le faltará lo necesario, aunque como pasa con Felipe, falte el dinero para comprarlo.
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Doce cestas. Tantas como los apóstoles que representan a la Iglesia en su unidad, demostrando lo importante que es para Cristo esta unidad de los doce. Para recordarlo está San Pablo, en la epístola de hoy, que nos anima a conservar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz. Y nos aconseja también las modalidades: “con toda humildad y mansedumbre, con longanimidad, soportándoos caritativamente los unos a los otros”. Este es el único camino, el que seguirá Cristo subiendo al Calvario, no imponiendo sino testimoniando.
Un solo cuerpo y un solo espíritu. Este es el objetivo sobre el que el Apóstol de los gentiles elaborará su teología del Cuerpo Místico. Por otra parte ¿puede ser de manera diversa dado que una sola es la esperanza a la que hemos sido llamados por nuestra vocación? San Pablo está escandalizado por la sola idea de la división y con claridad y firmeza añade: “Un solo Señor, una sola Fe, un solo Bautismo, un solo Dios y Padre de todos”. De aquí parte nuestra igualdad y fraternidad, y sobre este Padre común debiera fundarse nuestra caridad. 

Mn. Francesc M. Espinar Comas 

Semana del 30 de julio al 5 de agosto.



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 21:00 horas.

Lunes: No habrá Misa
Martes: No habrá Misa
Miércoles: Por Dolores Portela Lobato
Jueves: Por María Victoria Pérez Domínguez
Viernes: Por Manuel Lores Lastres.
Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Luisa García Conde. A las 21:00 Misa por Aurora Insua Camaño, Lolita Camaño y difuntos de la familia; Carmen Otero Padín; Lola Filgueira Troncos
Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:00 por Victorio Castro Lores; Lucía, esposo Julián e hijos Carlos y Julián.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Martes, día 31: A las 19:00 primer Aniversario de Josefina Méndez Vidal, da Costiña.
Jueves, día 2: Por María Esther Lores Blanco, de Piñeiros; María Zulema Novoa Lores.
Sábado, día 4: A las 11:30 primer Aniversario de Ramón González Caneda, do Carballal. A las 20:00 horas Misa por Peregrina Padín Outón, hijos Amalia y José Silva Padín; Rosa Carballa Padín; Dolores Carballa Domínguez y su madre Juana; Manuel Otero Fernández y a la Virgen de Lourdes; Jesús Padín Blanco.
Domingo, día 5: Misa a las 11:00 por la Parroquia.

domingo, 22 de julio de 2018

EL SEÑOR ES MI PASTOR, NADA ME FALTA


Estoy seguro que recitando juntos el salmo 23, después de la primera lectura, os habéis dado cuenta que se trata de un texto que conocéis bien. Además cantamos a menudo el estribillo como respuesta muchas veces en misa, y existen muchos cantos que ponen música a este salmo. Os puedo asegurar que es el salmo más presente y difundido del repertorio musical, con muchísimas variantes melódicas y en todas las lenguas. ¿Os habéis preguntado el por qué? Si no lo habéis hecho, hoy es la ocasión para meditar este salmo y comprender porque es tan querido hasta el punto de ser cantado e interpretado de manera tan general.
Es verdad que para muchos, el rebaño, las ovejas y el pastor son cosas que se conocen de oídas o por los medios de comunicación. Pregunté una vez a un niño si sabía de donde venía o como se hace el queso. ¿Sabéis qué me contestó? De la nevera. El queso viene del frigorifico. Le dije que si sabía que el queso se hace de la leche. Me contestó que entonces iba a buscar la leche de la nevera y que se haría queso.
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En todas las culturas hay personas que escriben poesías. La poesía es la expresión más alta de la inteligencia humana porque con la poesía conseguimos intuir o decir aquellas cosas que son difíciles de decir o contar. Todos los enamorados crean poesía. Aunque no la escriban dentro suyo intentan colorear a su propi@ amad@ con palabras y contornos hermosos que normalmente expresan riqueza, sublimidad y excelencia.
Pues bien, este salmo es un poema hebreo que retoma una realidad muy querida por los judíos: las ovejas y el rebaño. Estos son símbolos de la riqueza de la relación con el Señor. El rebaño es el símbolo más presente en el Antiguo Testamento para expresar, poéticamente, lo que el pueblo de Dios es y cómo es visto el Señor en relación con los hombres.
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Mi pastor: es el pastor o si queréis el Buen Pastor, tal como Jesús repetirá en su momento. Y se trata del pastor por antonomasia, el pastor que se ocupa y preocupa por su rebaño, que se compadece de cada una de las ovejas, que instaura consigo una relación de amistad con cada una y destruye en sí cualquier posibilidad de dañar la relación entre ellas. Pero sobretodo es el pastor que busca asegurar todo el bien posible para el rebaño: lo conduce por verdes pastos, hacia aguas tranquilas, a lugares de refresco. Todas estas acciones de Dios-Pastor tratan de dar serenidad y tranquilidad al rebaño, hasta el punto que el rebaño sólo está sereno si el Señor está con él. Por eso no teme aunque pasé por angostas y oscuras cañadas: basta que Él esté. La presencia del Señor está es el intríngulis de esta poesía: esta es la garantía de la belleza de pertenecer al rebaño de Dios.
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Pensad en un niño agarrado al cuello de la madre o en brazos del padre: se siente bien y seguro. Nada le importa: le basta ser abrazado por ellos para sentirse tranquilo. Pensad en los enamorados. ¿Qué les importa de los demás? Basta con estar juntos para que la vida les parezca hermosísima. “Contigo, pan y cebolla” dice un refrán castellano. ¡Y cómo se sienten desgraciados cuando pasan un largo periodo sin verse! Parecen los más desgraciados de este mundo.
Ved pues, este es el salmo que, poéticamente, canta más intensamente la seguridad, la felicidad, la alegría de la presencia del Señor en medio de su pueblo. Sentimientos que una vez instaurados, duran para toda la vida. 
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Entended pues de qué tenemos necesidad, qué es lo que mayormente importa a nuestro corazón. Es esto lo que nos da sosiego y paz y nos da la valentía de vivir, incluso cuando parece que todo está torcido o cuesta arriba: saber que Dios está junto a nosotros y que somos su rebaño. ¡Y como podía pasar inadvertida esta poesía! Por eso todos los pueblos le han puesto música y lo cantan a menudo, como lo hacemos también nosotros. ¡Incluso en los funerales! Acordaos de recitarlo o cantarlo cuando os parezca que el mundo se os viene encima y veréis como recuperáis las fuerzas para echarle pecho a la vida y veréis como el corazón se envalentona. Evidentemente si caldeáis vuestro corazón con los versos de esta poesía. 

Mn. Francesc M. Espinar Comas