domingo, 9 de diciembre de 2018

EL ZAPATO DE CENICIENTA, LA CABEZA DEL BAUTISTA

C:\Users\SISTACH\Desktop\juan-bautista-predicando.jpg

¡Para partirse el pecho de risa! Un día uno va a misa y escucha pronunciar al sacerdote, en medio de la lectura del evangelio, el nombre de Donald Trump, Theresa May, António Guterres y de Wladimir Putin, oye hablar de Bashar al-Ásad, de los imperios de Amancio Ortega, de Bill Gates y Mark Zücherberg. Y con la intención de señalarte el año preciso en el que tiene lugar un cambio de época, el predicador te advierte que en aquel momento eran presidentes de gobierno Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Giuseppe Conte. En verdad los fieles quizás podrían participar también precisando que en este periodo la máxima autoridad religiosa era el Papa Francisco y –por respeto a la pluralidad religiosa- añadirían el nombre de los líderes representantes de las varias religiones. Y a ti te parece que te has equivocado de iglesia o que el cura en cuestión tiene demasiada fantasía. Sin embargo al final oyes la firma: ¡Palabra del Señor!
 https://2.bp.blogspot.com/-xIOOuc-W7es/VmGFZui_fqI/AAAAAAAAI1E/-LZykuraRts/s1600/Glosa1.jpg¿Pero qué tienen que ver hoy en día Tiberio César, Poncio Pilato, Herodes, Filipo y Lisanias? ¡Tienen que ver y mucho! El evangelista se ve obligado a hacer una lista de sacerdotes, gobernadores, tetrarcas y toda la pesca para que dejes de pensar que el cristianismo es algo abstracto. Lo hace para acabar de convencerte de que la Palabra de Dios desciende sobre un hombre que vive con valentía en la historia y en el lugar donde reside. Y si no te bastase con eso, en pocos días Dios mismo se convertirá en Historia. Hombre: carne, pasos, sudor, miedo, comida, caricias, gritos, panes multiplicados, aroma de pescado a la brasa… A partir de ese momento todo ámbito de la creación y de la divina providencia se convierte en divino. Negar eso es impío, porque niega el poder de Dios sobre el mundo. Dios, desde la Encarnación, no está reducido a la esfera de lo estrictamente religioso.  
https://1.bp.blogspot.com/-6HI6mODH0A0/VmGGU0jUDoI/AAAAAAAAI1M/HYH0ix0Zjkg/s400/Glosa2.jpg
El Bautista, en al desierto (Caravaggio)

Pero ¿quién fue el primero entre los hombres que se encontró con Jesús y se dio cuenta? Un hombre de destino incierto, un profeta tardío, un personaje que parece equivocado, colocado como engarce y bisagra entre los dos Testamentos. Un personaje que parece haber nacido sin mucho sentido. La vieja Isabel -parienta demasiado cercana de aquella joven de Nazaret como para no verse involucrada en una historia con componentes misteriosos- en el crepúsculo de su vida regala luz, respiro y pasos a un hijo sobrio, austero y huesudo que se viste con piel de cabra, alimenta el cuerpo con insectos del desierto y de hierba, absteniéndose siempre de bebidas embriagadoras. Si lo observas entre sus coetáneos, aparece como el desgraciado de la peña: ha llegado demasiado tarde para hacer carrera como profeta; pero al mismo tiempo ha llegado demasiado pronto para hacer carrera entre los apóstoles. Vida equivocada, en una palabra.

Vida inesperada e impredecible porque los caminos del Señor que él querrá allanar no acabarán de estar nivelados: su cabeza caerá en la bandeja, oscura y macabra, como siempre ha vivido. Sin embargo no para: nunca aceptaría vender su propia personalidad por un plato de lentejas. Y tú entiendes que para comportarse de esa manera en el mundo real, se requiere estómago. Poca broma. “Preparad el camino al Señor, allanad sus senderos”: palabras desfasadas también para nuestros días, y que si te paras a pensarlas te hacen morir de risa. Estoy convencido de que falta poco para que nuestras ciudades se conviertan en un absurdo navío que puede perder los anclajes en cualquier momento. En estos días, hombres y mujeres se transforman en hormigas que arrastran hasta su agujero tantas cosas como son capaces de llevar. Y en el atardecer de la Nochebuena se harán emparedar vivas, enmasillando cualquier grieta para que no se les escape la felicidad por cualquier rendija.
https://3.bp.blogspot.com/-qXiO1Wd4gcw/VmGGyYsj1xI/AAAAAAAAI1U/e2D80ojgoeM/s320/Glosa3.jpg
Degollación del Bautista (Caravaggio)
¿Comprendes por qué Juan, el hombre del agua y del trueno, no podía tener una vida fácil? No sueña con el taburete de Tiberio César, el sillón de Herodes, el público y la jofaina de agua de Pilato: sueña con ser siervo del Señor, no de los hombres y sus ensoñaciones. Y en este mundo de esclavos, ser siervos del Señor es la única manera de ser verdaderamente libres. Si el hombre no comprende que hay un único Dios ante el cual inclinar la cabeza y doblar la rodilla, cambiarán los nombres, los rostros, las fisonomías: pero seguirán siendo siempre esclavos de amos.
El rostro de Tiberio César, el poder de Poncio Pilato, la historia de Herodes, Filipo y Lisanias no son citados por casualidad en un Evangelio normalmente parco de trazos históricos. Hay un mundo que espera. El alumno espera la nota; el paciente, el buen fin de la analítica; la madre, al hijo que vuelve de la escuela; el niño, el agua caliente del baño; el enamorado, el beso de la amada; el árbol, el arribo de las estaciones; el mar a los ríos, el fuego al oxígeno, el hambriento al camarero, el estómago al alimento, la mujer al marido. En la Escritura hay espera: para entrar en la Tierra Prometida, para recibir el perdón después de una infidelidad, para una victoria, para un grito desesperado. Todo vive de esperas: el mundo, la política, el deporte. La vida, en la práctica, es una enorme, confusa, desorganizada, peligrosa, esplendida y ruidosísima sala de espera. Y el hombre, para acortar la espera, pone una fecha límite. Esperando nos dormimos: también resulta hermoso pensar que siempre ha sido así. Pero ¿qué pasa cuando la espera se convierte en historia? Cuando te ves obligado a mirar al hombre en su desnudez, sumergirte en el hondón del alma, bucear en tu historia personal, rememorar nuestro “ser niños”. Cuando lo que esperas se te coloca delante.  Cuando el  Esperado se convierte en hombre. Cuando intuyes que Dios no es una broma de Papá Noel. 
https://3.bp.blogspot.com/-QMeRA5DpE6w/VmGHdiuzbWI/AAAAAAAAI1c/XM08TDf0SIk/s320/Glosa4.jpg
Si en el evangelio hubiese señales de tráfico, hoy encontrarías dos paneles en medio de tu ruta: "Atención, calzada con perfil irregular” y “Pavimento deslizante”  Y es que si lo subestimas demasiado, aquel Niño se convierte en un terrible imprevisto. Pregúntaselo si no a Herodes, el Tetrarca de Galilea. 
Mn. Francesc M. Espinar Comas

Semana del 10 al 16 de diciembre.



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes, martes y miércoles tendremos un triduo a Santa Eulalia y Santa Lucia.
Lunes: A la Virgen de Fátima a intención de un devoto.
Martes: Por José Luis García Dorado.
Miércoles: Por Benjamín Castro Minguillo
Jueves: Festividad de Santa Lucia. Horario de misas: 8:00, 9:00, 10:00, 11:00, 12:00 y a las 13:00 Misa solemne. Por la tarde a las 18:00 y 19:00.
Viernes: Celebraremos la festividad de Santa Eulalia, patrona de la parroquia. Misa a las 9:30 por las intenciones de los participantes en ella. A las 20:00 Misa Solemne por las intenciones de la parroquia.
Sábado: A la Virgen de Fátima a intención de una devota.
Domingo: Primera a las 9:00 por la parroquia. Segunda a las 12:30 por la conversión y santificación de la parroquia.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes, día 11: Por Elisa Estévez González.
Sábado, día 15: Por Elisa Otero Torres, da Costiña y sus padres; Carmen Lores Padín y esposo; A San Judas Tadeo, una devota; Jesús Basdedios Rey y esposa Carmen; Carmen y Delvina Méndez Camiña.
Domingo, día 16: Primera a las 10:30 por Carmen Alfonso Sineiro, hija Isabel y suegra, de Piñeiros; José Leal Velázquez; Juan Torres Dopazo, das Pedreiras y sus padres; Carmen Gondar Vieites y esposo a intención de su hijo Antonio. Horacio Varela Méndez y Amador Fernández Tacón. Segunda a las 11:30 por la parroquia.

domingo, 2 de diciembre de 2018

EL MISTERIO INFINITO DILATA LO FINITO



En los últimos decenios, los fieles que van a misa advierten en muchos lugares cómo se ha puesto de moda dedicar casi cada domingo a una intención, a un problema, a una categoría de personas, a un acontecimiento de trascendencia importante para la vida de la comunidad cristiana. Esta tendencia hace que la pureza lineal del año litúrgico desaparezca tras los nobles intereses del momento. La consecuencia es que la fuerza pedagógica de la Liturgia se diluye ante la necesidad de sensibilizar, de formar, de ayudar, en una palabra, de comprometer a la comunidad con las urgencias del momento. Quizás ha llegado el momento de volver a la esencialidad de la Liturgia para redescubrir la belleza y el papel insustituible en la formación de la personalidad del creyente y de la comunidad. 


Iniciando el año litúrgico con el primer domingo de Adviento, a pesar de la crisis económica que se cierne sobre nuestra sociedad, las calles se llenan de luces atractivas, para que a pesar de todo, la Navidad consumista no se apague. Hoy más que nunca la comunidad creyente, convertida sociológicamente en minoría, tiene la posibilidad de redescubrir la riqueza de aquello que posee como un regalo para vivir y disfrutarlo. ¿Qué puede significar el inicio del año litúrgico para un mundo globalizado en busca de reorganización, gobernado por las leyes del mercado y las finanzas, en el cual toda ideología se ha disuelto, toda certeza y todo valor ético se ha relativizado? ¿Únicamente queda la nostalgia de una improbable “Blanca Navidad”, esperando que baje del cielo un romántico “latido de amor”? ¿Sólo subsiste un susurro de ternura que por unos momentos reúna en torno al pesebre, o peor aún, alrededor de un opíparo banquete, a una familia cuyos ritmos de vida normalmente están marcados por compromisos urgentes que tienden a relativizar las relaciones personales?
https://2.bp.blogspot.com/--pHm1UDUjeI/VleN81dRWyI/AAAAAAAAIvc/SDBxXpJAtnA/s1600/Adviento2.jpg
La liturgia vuelve a proponer el inicio del ciclo litúrgico, el Adviento: la comunidad creyente no puede eximirse de interrogarse sobre la pregunta fundamental, en el sentido antes expresado, si no quiere acabar únicamente continuando de manera cansina la Navidad en sus aspectos folclóricos. El Concilio Vaticano II se inició justamente con la reforma litúrgica auspiciando que la Iglesia “viviendo su propia fe, celebrase el misterio y celebrándolo, lo viviese”. La liturgia es pues la memoria viva del Misterio de Cristo. Hoy para nosotros todo comienza por aquí: por la fe en que creemos y que celebrando vivimos. Todo adquiere sentido según la seriedad de nuestra fe: “es tiempo de despertarse del sueño” escribe san Pablo a los Romanos. Hoy, las circunstancias de la vida nos estimulan a descubrir la frescura de la fe despertándola del letargo con el que corremos el riesgo de entumecerla.
¡El inicio del año litúrgico es sobre todo un despertar, un abrir los ojos, la mente y el corazón porque la vida renace! Pero es el despertar a una luz que viene de lo alto, el renacimiento del regalo de una vida que regenera el mundo: la experiencia de la fe no es una ideología, ni una ética: sino un encuentro con una persona, Jesucristo. La liturgia introduce al creyente en este encuentro personal y lo conduce, en el curso del año litúrgico, a la transformación de la vida en Cristo, no sólo por su imitación, sino por la fuerza moral de la presencia activa del mismo Cristo.
La liturgia es el centro de la experiencia de la fe en Cristo, el Hijo de Dios que en Jesús de Nazaret se hizo carne del hombre, nacido de una mujer, hasta compartir la muerte y la debilidad humana para que resucitase de nuevo en la plenitud de la vida del Padre. En su encarnación y en su pasión y resurrección, apareció todo el Amor de Dios para el hombre frágil, débil y pecador.  El mal y la muerte no son el término de la aventura del hombre y del mundo: el punto más oscuro de la fragilidad, de la aniquilación, de la falta de sentido, se convierten en el triunfo de la vida y del Amor.
Con la muerte de Jesús en la cruz, irrumpe  en el mundo el amor que vence a la muerte: la vida renace. Y todo se ilumina: todo lo que el hombre construye tiene sentido, no como tentativa ilusoria de ponerse las alas con que ser capaz de ir más allá de su límite, sino como una expresión de su irrefrenable y cada vez mayor necesidad de un espacio abierto al amor: las alas que el hombre quiere construirse, son un regalo concedido sólo cuando cree que su pequeña vida es un don infinito inagotable.
C:\Users\FRANSESC\Desktop\image-ahr0cdovl2jsdwjlzgj1awewmto4my9plzm2lzywqtlcnezcqkewqkeymkmzoezgmum2nkm0mdnblmpwzw1.jpgEl año litúrgico es la irrupción del Eterno, del Infinito en el tiempo; del sentido de aquello que parece no tenerlo: en la cotidianidad de nuestras experiencias, con las alegrías y esperanzas, las decepciones y las tristezas, está presente la luz, la fuerza y el amor de Cristo.
En Adviento la Iglesia retoma el camino de la fe, dentro de la historia, con la certeza de una luz que la ilumina y una fuerza que la salva. Y aquí reside el desafío: no puede dar por descontado lo que para la humanidad de hoy ya no lo es. No es posible que la humanidad toda entera no participe hasta desde la raíz de la situación en la que el hombre de hoy vive. Y eso si no quiere que la experiencia litúrgica sea sólo una formalidad que sobrevive como una agotada añoranza del pasado.
El hombre, hasta esta época, jamás se había buscado a sí mismo fuera del marco misterioso y trascendente de una alteridad. La nuestra es la primera civilización en la que el ser humano busca la manera de construirse con sus mismas manos y a la luz de una desmedida conciencia de sí mismo. Quizás ese extremo sueño de emancipación es la nueva manera en la que el hombre de hoy hace presente la arrogancia y la ingenuidad del primer hombre del que habla la Biblia. Toda conciencia humana, también la del creyente, no puede dejar de experimentar malestar.
El Adviento significa vivir la expectativa de Aquel que entra en la vida de la humanidad convencida de su autosuficiencia: hoy quizás significa el deseo que Dios tiene de convencer a los hombres de que sin su amor no es posible una vida fraterna.
C:\Users\FRANSESC\Desktop\voronetjftodoweb.jpegEl creyente sabe que está expuesto a la tentación psicológica de sentirse diferente del mundo, de rechazar la modernidad envuelto en la neblina de las formas religiosas del pasado, adaptando, traduciendo de este modo la conciencia moderna de autosuficiencia. Vivir la  espera significa para el hombre de hoy en día, un instante de fe pura: en medio del rugido de su poder hacer silencio para percibir si le basta todo lo que ha logrado realizar por sí mismo.  Y si no ha borrado la necesidad de un sentido, de un amor, para dejar irrumpir en él la presencia de un Otro que le da el sabor de la vida que le revela que todo es bello y bueno, sólo si todo es un signo del amor que el Padre desea sea compartido por los hermanos.
Dios, Jesucristo Hijo de Dios, el hombre y la mujer, la vida, la muerte, el mundo. Entonces todo nos interpela, todo lo que ahora parece haberse desvanecido, renace. La comunidad creyente comienza el Adviento: el misterio infinito involucra lo finito. La fe es el valor para continuar el viaje, siempre nuevo: el hombre que cierra sus horizontes, porque se engaña creyéndose señor de sí mismo, es limitado. Si continúa sintiéndose frágil, experimenta la venida de Aquel que le dilata la vida hasta el infinito. 
Mn. Francesc M. Espinar Comas

Semana del 3 al 9 de diciembre.



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Continuamos con la Novena a la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Misa por Dolores Seijas Lobato y difuntos de la familia.
Martes: Por Lola Filgueira Troncoso.
Miércoles: Por Victorio Castro Lores. Peregrina Seoane Domínguez y esposo.
Jueves: A las 11:30 primer Aniversario de Divina Arosa Lobato. A las 8:30 Misa por Lola Lastres Domínguez; Diamar Domínguez Varela, esposo y difuntos de la familia.
Viernes: A la Virgen del Carmen a intención de una devota.
Sábado: Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María: Primera Misa a las 9:00 por las Hijas de María fallecidas. Misa a las 12:30 por Margarita Garrido Limeres, esposo Francisco e hijo Celso. Elvira Touriño Pompo y esposo José Manuel.
A las 20:00 Misa vespertina del Domingo por Natalia Gómez Castro y esposo Justo Dovalo. Carmen Gómez González y esposo José Varela Méndez.
Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por las Vocaciones sacerdotales y religiosas.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes, día 4: Por María Esther Lores Blanco, de Piñeiros. María Zulema Novoa Lores.
Sábado, día 8: Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María: A las 11:00 Misa por las intenciones de los participantes y por las vocaciones sacerdotales y religiosas. A las 19:00 Misa Vespertina del Domingo por Pedro Velón de Francisco; Ramón do Novello; Victoria González Caneda, do Carballal; Delfina Torres Souto, da Bouza; Ana María Méndez Vázquez.
Domingo, día 9: Primera a las 10:30 por Claudia Camiña García y esposo Manuel Pita, da Salgueira; Delfina Míguez Fernández, padres y difuntos de la familia da Arnosa; Cándido Cacabelos Bouzada, padres y hermanos, das Pedreiras; Elisa Méndez Touriño, esposo e hijos, da Bruñeira. Misa segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 25 de noviembre de 2018

LA REALEZA DE CRISTO ES PLENITUD DE LO HUMANO


C:\Users\usuario\Desktop\cara-de-cristo-rey-de-polonia.jpg

Dos hombres, Pilatos y Jesús, uno frente al otro. La comparación de dos poderes opuestos: Pilatos rodeado de legionarios armados e hipotecado por sus miedos. Jesús, libre y desarmado, depende sólo de lo que cree. Un poder se funda en la verdad de las armas y de la fuerza, el otro en la fuerza de la verdad. ¿Quién de los dos hombres es más libre y más hombre? Es libre quien depende únicamente de lo que ama. A quien la verdad ha hecho libre, sin máscaras ni miedos, hombre real.  
¿Así pues tú eres rey? -Sin embargo mi reino no es de este mundo.
Jesucristo enfatiza la diferencia cristiana tantas veces explicada a los discípulos: vosotros estáis en el mundo pero no sois del mundo. Los grandes y poderosos de la tierra dominan e imponen, entre vosotros no sea así. Su reino es diferente no porque mire al más allá, sino porque propone la transformación de este mundo. Los reyes de la tierra combaten y se enfrentan entre sí, mis servidores hubieran combatido por Mí: el poder de aquí tiene el alma de la guerra, se nutre de la violencia. En cambio Jesús nunca ha contratado a mercenarios, jamás ha alistado ejércitos, nunca ha entrado en los palacios de los poderosos, sino como prisionero. “Enfunda la espada” ha dicho a Pedro; si no, la razón será siempre la del más fuerte, del más violento, del más cruel. Donde se hace violencia, donde se abusa, donde el poder, el dinero y el “yo” son agresivos y voraces. Jesús dice: no pasa por aquí mi reino.
Los servidores del rey combaten por sus señores. ¡En su reino no! Más bien el rey se hace servidor de los suyos: no he venido para ser servido sino para servir. Un rey que no destroza a nadie, se inmola Él. No derrama sangre de nadie, derrama su sangre, se sacrifica a sí mismo por sus servidores. 

C:\Users\usuario\Desktop\p17kjda3qn4i5nqvp675qe106e1.gif
Ecce homo
Pilatos no puede comprender, queda limitado por la afirmación de Jesús: yo soy rey, y con ello confecciona el título de su condena, aquella irrisoria inscripción para clavar en la cruz: ¡Este es el rey de los judíos! Que yo he derrotado, debe pensar. Y ha sido profeta involuntario: porque el rey es visible justo allí, en la cruz, con los brazos abiertos, donde el otro cuenta más que tu propia vida, donde se da todo y no se toma nada. Donde se muere amando obstinadamente. Este es el modo real de habitar la tierra, cuidando de ella.
Poco después de este diálogo Pilatos sale fuera con Jesús y lo presenta a la muchedumbre: he aquí el hombre. Asomado al balcón de la plaza, al balcón del universo, lo presenta a la humanidad. Ecce homo. El hombre más verdadero, el más auténtico de los hombres. El rey. Libre como nadie, amor como nadie, verdadero como nadie. La realeza de Cristo no es poder sino plenitud de lo humano, incremento de vida, intensificación de humanidad: “El Reino de Dios vendrá con el florecer de la vida en todas sus formas” (Giovanni Vanucci, O.S.M) «il Regno di Dio verrà con il fiorire della vita in tutte le sue forme».
C:\Users\usuario\Desktop\AGOLC133.jpg
Es necesario que Cristo reine en este nuestro mundo, a pesar de que su reino no es de este mundo. Sabemos perfectamente lo que da de sí que sea el mundo quien reina en nosotros; y sabemos muy bien cuánto ganamos en bondad si es Cristo quien reina en nosotros. No está en nuestra mano conseguir que Cristo reine en el mundo, pero sí que lo está que reine en nuestras vidas. Y como el mundo lo hacemos entre todos, hagámoslo bueno siendo nosotros buenos. Como decía santa Teresa, “seamos tú y yo buenos, y habrá en el mundo dos pillos menos”. Ése es el reinado de Cristo que está a nuestro alcance. Abrámosle pues las puertas a su reinado en el mundo a través de nuestro corazón. Y reinaremos con Él, y Él reinará con nosotros. Es la bellísima manera de ganarnos el cielo: conseguir que la gente diga de nosotros: “es un cielo”, y hacer que todo nuestro entorno se parezca todo lo posible al cielo al que aspiramos.   
Mn. Francesc M. Espinar Comas

Semana del 26 de noviembre al 2 de diciembre.



Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas

Lunes: Por José Castro Minguillo y difuntos de la familia. Delvina Outón Tarelo y esposo.
Martes: Por Amparo Ares Regueiro y difuntos de la familia.
Miércoles: Por Dolores García Dopazo, esposo y difuntos de la familia.
Jueves: No habrá Misa.
Viernes: Por María Luisa Miniño Vieites. Manuel Padín Parada y esposa Filomena. A las 20:30 Reunión de Catequistas.
Sábado: A las 10:30 primer Aniversario de Rosa Santiago Barros. A las 20:00 Misa por Carmen Otero Padín; Lidia Camiña Lobato y difuntos de la familia; Celia, Ovidio y difuntos de la familia. A San Cristóbal a intención de una devota.
Domingo: Primera a las 9:00 por las intenciones de la parroquia. Segunda a las 12:30 por Rosa Padín Castro.

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes, día 27: Por Manuel Díaz José Gómez Torres, de Lagarey.
Sábado, día 1: Por Teresa Díaz Piñeiro y esposo Alfonso; Peregrina Radío Pérez
Domingo, día 2: Primera a las 10:30 por Juan Pita Souto y nuera Lola; Víctor Fernández Fernández, Rosa Salgueiro Torres, de Gondar; Manuel Martínez Carballa y esposa Carmen Martínez Feijóo. A la Virgen de la Almudena a intención de un devoto. Segunda a las 11:30 por las intenciones de la Parroquia

domingo, 18 de noviembre de 2018

INVITADOS A PONER UN BROCHE DE ORO A NUESTRA VIDA



Este domingo es el último en el que leeremos el evangelio de San Marcos. El fragmento, que hoy habla sobre la crisis y al mismo tiempo sobre la esperanza, no profetiza tanto sobre el fin del mundo como sobre el significado del mundo. 

La primera verdad es que el mundo es frágil: “en aquellos días el sol se oscurecerá, la luna no reflejará ya su luz, las estrellas caerán del cielo”. Y no sólo el sol, la luna y las estrellas sino también las instituciones, la sociedad, la economía, la familia y nuestra misma vida son muy frágiles.

Pero la segunda verdad es que cada día hay un mundo que muere, pero cada día hay un mundo que nace. Caen muchos puntos de referencia, viejas cosas son quebradas y fracturadas: costumbres, lenguajes, comportamientos, pero hay también aromas de nuevas primaveras. La esperanza tiene la imagen de las primeras hojitas de higuera: “Aprended de la higuera, cuando brotan las hojas, sabed que el verano está cerca”.


https://1.bp.blogspot.com/-4BZ1StNyPR4/VkXBAXIypUI/AAAAAAAAIjg/msI_y3fgQSU/s1600/Sanguinetti.jpg

En medio de la fragilidad dramática de la historia podemos intuir cómo salir de la oscuridad de la noche a la luz, tal como sucede en los dolores del parto, como en el paso de la primavera al verano. Bien venidas las sorpresas de la primavera que desmantelan todo aquello que merece ser borrado. ¡Cuánto morir para que la vida nazca! decía el sacerdote rosminiano y poeta Clemente Rébora (1885-1957) “Sia´m la mort una major naixença” (Séame la muerte un nacimiento en grande.) afirmaba en su Canto Espiritual nuestro gran poeta Joan Maragall. Pero después se trata de reconstruir basándonos en dos puntos fuertes. 

https://lh4.googleusercontent.com/_qxtcirva_wFvPVfPHWDhyaiex7OmRZheCbkG4T4bvfO8XPloset4SyiZYaAQKv_-YbhbVGWwytbXK-_0mxI1K7cyZ-ebdkp4fViQybY7Vg1-zQYF5Qqo-TzNtgXCrMEg3lRGg1u1-XU22fb
El juicio final (Capilla Sixtina)
El primero: “cuando veáis estas cosas sabed que Él está cerca, que el Señor viene”. Nuestra fuerza es que "Dios no ha cerrado su corazón y su camino pasa todavía por  nuestro mar de Éxodo, inquieto mar, mar profundo, aunque no vemos sus pasos. (Salmo 77,20).     De nosotros se espera que secundemos su creación. Como un barco que no se angustia por la ruta porque tiene a su favor el viento de la vida.

El segundo  es nuestra propia fragilidad. Debido a su fragilidad, el hombre busca apoyo, busca vínculos y amor. Somos tan frágiles que necesitamos del otro. Y es apoyando una fragilidad sobre otra cómo sostenemos al mundo.
Dios está dentro de nuestra búsqueda de apoyos, se hace presente a través de las personas que amamos. "Toda carne está empapada de alma y húmeda de Dios"  afirmaba  el gran intelectual cristiano  Jean Bastaire (1927-2013).  Nuestras familias  y amigos son el lenguaje de Dios, la catequesis diaria, el toque de su presencia y sacramento de su gracia.
https://lh6.googleusercontent.com/-Va3ihz7C08NzLim1UyOaOdgri7dz9hS5r7dogzB4ZcQAIQqwMHNdluFcog4ytOB_bdz-WTqwPiy54kfrcAqWjkHlHuCjOfRU3rqO2N-ofKYO4x11T5FaTmTG3xMddiwuJXqac__GMu5AuUkEl profeta Daniel amplía la visión: "Los justos, sabios y santos (los doctos) brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.”  Junto a mí, detrás de mí, desde mil lugares suben a la casa de la luz.  Son todos aquellos que me inducen, que me arrastran, a mí y a todo el mundo,  para sea más justo, más libre y santo.
Ellos son como las estrellas, muchos. Nos fijamos en ellos para no perder las oportunidades de nuestro tiempo. Para que no se disipe el tesoro de bondad de nuestro tiempo; el tesoro que germina y brota, como las hojas de la primavera, en cada uno de nuestros hogares.
Estamos en el último domingo del año litúrgico antes de la fiesta de Cristo Rey. Toda la liturgia de hoy nos propone una reflexión de la que os propongo  tres pistas:
1. Todos estamos esperando el cumplimiento de una meta. Toda nuestra vida se encuentra en espera de plenitud. Es por ello que muchas veces nunca estamos contentos del todo  con lo que somos, nos gustaría algo más y mejor.
Nuestro objetivo debe ser el poner un broche de oro, un final digno a nuestra vida, un significado más preciso. Y para ello ¡cuántos golpes y cuántas veces experimentamos la oscuridad dentro de nosotros! Pero llegará un día en que podremos ver al Hijo del Hombre venir sobre las nubes con gran poder y gloria.
2. Es en medio a las dificultades de la vida cuando soñamos con un mundo futuro diferente. Hay muchos signos que nos rodean y que nos invitan a disfrutar de la vida porque esta es hermosa. Pero eso no lo podemos gustar de inmediato, podemos vivirlo únicamente como una esperanza futura. Jesús no vendrá  tanto para juzgar negativamente a las personas como  para salvar a sus escogidos, a mostrarnos un camino verdadero que  sin embargo no acabaremos de recorrer totalmente en esta vida.
3. Finalmente pienso en  la cantidad de palabras que desperdiciamos en vano. Palabras que duelen, que son duras como una piedra, o tal vez  palabras que pronunciamos sin pensar. Sólo la Palabra de Jesús da sentido a nuestra vida, a nuestro crecimiento, ya que nos da la vida eterna, una palabra que nunca se apaga.
Es por ello que todos los días estamos llamados a meditar sobre el evangelio. De esta manera aprenderemos a utilizar menos palabras, para poner en el centro a la Palabra. Que el Señor pueda siempre iluminar nuestra vida para hacernos disfrutar de la riqueza de estar aquí, para vivir una vida completa al máximo, con la mirada puesta en la eternidad de allí que nos espera. Os deseo un buen domingo.
Mn. Francesc M. Espinar Comas