lunes, 25 de noviembre de 2024

Cristo Rey del universo

 


Esta fiesta de Cristo Rey se sitúa en el corazón mismo de nuestra vida cristiana y en el centro de la misión evangelizadora de la Iglesia. Hemos pues de estar decididos a llevar a cabo el combate cristiano del que en sus Ejercicios Espirituales habla San Ignacio, resistiendo a todas las presiones que incluso dentro de la misma Iglesia recibimos, para alejarnos del Reino de Nuestro Señor Jesucristo, por esa casi apostasía que en la práctica constatamos entre no pocos creyentes. El objeto de nuestra fe es que Nuestro Señor Jesucristo reine en nosotros, en nuestra familias, en nuestra ciudades: “Oportet illum regnare” dice San Pablo. Es necesario que Él reine.

¿Por qué el papa Pío XI creyó necesario añadir al calendario litúrgico una festividad particular en honor de Cristo Rey? ¿Era necesaria? ¿Acaso la realeza de Nuestro Señor Jesucristo no estaba suficientemente significada y expresada en todas las fiestas del año litúrgico? En efecto, si leemos los textos litúrgicos de Navidad, de la Epifanía, de las grandes ceremonias de la Semana Santa, y aún si cabe con mayor razón las de Pascua y la Ascensión, veremos que la realeza de Cristo se encuentra constantemente subrayada. Todas esas fiestas, y cómo no la de Corpus Christi, no hacen otra cosa que manifestar el reino de Jesucristo y su reinado. ¿Por qué entonces instituir esta fiesta de Cristo Rey?


Cuando el 11 de diciembre de 1925, al final del Año Santo, el Papa Pío XI instituyó la Solemnidad de Cristo Rey, la colocó en un contexto global en el que se alzaban -sobre todo en Europa- formas peligrosas de totalitarismo político: del nazismo al comunismo, por citar sólo los dos bloques opuestos y más absolutistas. La idea de gobierno que parecía emerger en ese momento, no era sino un deseo de dominio absoluto.

Era evidente que estos modelos, en consecuencia, estaban también alimentados por una ola de violencia que conduciría al estallido de la Segunda Guerra Mundial, y que representaban a los ojos del Papa, una seria amenaza no sólo para la humanidad, sino también de la dimensión espiritual de un mundo, el cristiano, que apenas podía reconocerse a sí mismo, en uno u otro modelo, y vio que todo era un intento de cuestionar la supremacía de Dios sobre el mundo y la historia, tal como la fe cristiana enseña. ¡Los hombres queriendo destruir el reino de Jesucristo!
 
Leon XIII

Durante siglos, al mismo tiempo que las sociedades y los gobernantes iban reconociendo la realeza de Jesucristo, los que perseguían con odio al Evangelio y a la Iglesia de Jesucristo decidieron acabar con la Cristiandad, con el orden cristiano, con el reino de Jesucristo sobre las sociedades: fomentando disturbios para erradicar toda huella de Jesucristo y de su Iglesia en la sociedad. Tal como dijo el papa León XIII en su encíclica “Humanum genus” refiriéndose a la masonería: “su fin es destruir todas las instituciones cristianas”. Ese es su fin. Y no han claudicado en ello, tomando como primer objetivo destruir todo gobierno e institución que plantease una visión cristiana de la historia y la sociedad. Y no solamente eso. Para este fin han usado como instrumento destruir el reino de Jesucristo en las almas, creando un clima de apostasía general, un clima de ateísmo. Y el medio es arruinar la fe de las familias cristianas. Que las familias renuncien a Jesucristo. Si en ellas ya no reina su ley y su gracia, las vocaciones desaparecerán. Es lo que esperan. Esperan destruir la Iglesia por medio de la destrucción de la familia cristiana, llegando por este camino a los seminarios, los noviciados y las congregaciones religiosas.

Y ciertamente en la actualidad hemos de constatar que en principio están consiguiendo sus objetivos. E incluso una porción nada desdeñable de la Iglesia les presta ayuda y los secunda en esta apostasía. Lo constatamos por doquier. Son muchos los que afirman que el reino de Cristo en las almas y por consiguiente el reinado social de Nuestro Señor Jesucristo es cosa de otros tiempos. Increíble pero cierto.

Y no sólo, según dicen, es imposible, como siempre afirmaron los agnósticos y ateos, sino inoportuno. Eso era cosa de la Edad Media, no de nuestros tiempos modernos. Y eso no les basta: admiten como principio que Jesucristo no debe reinar en la sociedad, pues eso es contrario a la dignidad humana. Ese concepto de la dignidad humana según el cual cada hombre debe tener la religión de su conciencia. Imponer en la sociedad el reino de Cristo sería violar la conciencia y la libertad y por consecuencia la dignidad humana. Es por esa razón que reclaman que los estados sean, no aconfesionales, sino laicistas. Tal como sucede actualmente en España. Lo malo es que ante todo esto los católicos no reaccionamos porque han sembrado en nosotros toda clase de complejos. Es por ello que esta fiesta de Cristo Rey les parece inútil. Y así lo escuchamos en boca de muchos sacerdotes e incluso obispos. Sin embargo escuchamos en el himno de esta fiesta: “Scelesta turba clamitat: Regnare Christum nolumus” (La muchedumbre impía clama: No queremos que Cristo reine”) “Te nos ovantes ómnium Regem supremum dicimus” (Nosotros, entre ovaciones, te  proclamamos supremo Rey de todos”.
 
 Santa Majestat de Caldes de Montbuí

Nosotros pues, nos oponemos al grito de la muchedumbre impía que no quiere que Cristo reine. Antes al contrario queremos y deseamos proclamarlo Rey. Anhelamos que Cristo reine no sólo en nuestras almas, sino en nuestras familias y en la sociedad.

Es la negación de pecado original lo que está en la raíz de esta apostasía. Si Nuestro Señor Jesucristo ha venido a la tierra y quiere reinar en todas las almas, en todas las familias, en todas nuestras ciudades, es precisamente para destruir tanto el pecado original como sus consecuencias: consecuencias abominables que conducen al infierno, que llevan a la muerte eterna. Él ha venido para otorgarnos la vida eterna. Si se niega el pecado original, Jesucristo no es necesario. ¿Y qué ha venido a hacer? Ha venido a alterar el orden de la libertad humana.

Pero si creemos que realmente hubo un pecado original y que todos los hombres están manchados por él con todas las consecuencias que conlleva el pecado original y que únicamente Nuestro Señor Jesucristo es capaz de curarnos de él, de darnos la vida, de purificarnos en su Sangre y darnos su gracia, de darnos su Ley, entonces hemos de girarnos hacia nuestro Salvador. Que Él sea nuestro Rey, que su Ley reine por doquier, que su gracia impere en todas las almas.

Si no existe el pecado original, los hombres nacen buenos y pueden desear lo que quieran, según su libertad y su conciencia. En otro himno de esta fiesta rezamos: “Gens et regnum quod non servierit tibi, peribit” (La nación y el reino que no te sirva, perecerá).

Cruces de Matagalls y de Pedralbes. (Izquierda y centro) y Calvario en Bretaña (derecha)

¿Qué tenemos pues que hacer ante esta situación? Desear el reino de Jesucristo, rezar con todo nuestro corazón, con toda el alma, especialmente en esta fiesta, pedir a Nuestro Señor que reine, que nos ayude, que venga en nuestro socorro. Dios sabe que nos ha dado todos los medios para salvarnos. Pero ante esta situación aparentemente insoluble ¿qué más podemos hacer? Pues lo que Jesucristo quiere que hagamos: sacrificarnos, es decir, santificarnos, resucitar la gracia que un día recibimos en nuestro bautismo para borrar el pecado original y todas sus secuelas. Bien sabemos que aún tenemos en nosotros esas heridas que el pecado original infligió en nosotros, que las llevamos en nosotros: y que hemos de luchar constantemente por la gracia de Jesucristo, a través de la oración, recibiendo digna y frecuentemente los sacramentos a través de la asistencia y participación en la Santa Misa. Sabemos que así purificaremos nuestras almas y éstas se santificarán y que nuestras almas harán reinar en ellas la ley y la gracia de Jesucristo. Y no hemos de hacerlo sólo por nosotros. Tenemos una misión, una vocación aquí en la tierra. No vivimos solos, aislados. Tenemos que hacer que Él reine en nuestras familias, en nuestros ambientes de trabajo, en nuestros barrios y ciudades. A través de nuestras buenas obras haremos ya presente su Reino en todo lo que hagamos por el bien de nuestra ciudad y de nuestro país.
 
Templo Expiatorio del Tibidabo

Ha llegado el momento en el que los verdaderos católicos nos demos cuenta de la situación actual, de nuestro entorno que cada día se degrada más y más, año tras año. Nuestro pueblo aún no ha perdido del todo su fe católica. Aún hay mucha gente que cree, gente que aún tiene la verdadera fe católica. Hay que reunirlos, hay que despertarlos. Tenemos que hacer que entre nosotros reine la unidad, que todos los que tienen profundas convicciones católicas asuman responsabilidades. Es asombroso ver cómo en países de honda tradición cristiana, sus gobernantes  o atacan los valores cristianos o se avergüenzan de ellos, queriendo instaurar leyes anticristianas que pretenden socavar los fundamentos de nuestra civilización. Atacan la enseñanza católica, instauran proyectos legislativos abominables que atentan contra la juventud: aborto, permisividad sexual, droga, leyes educativas malsanas. Lobbys anticristianos minoritarios que consiguen marcar la marcha de la sociedad, dominando por completo el mundo.

Y todo ello es posible porque los católicos están convencidos de que no deben entrar en el ámbito público. Tienen miedo de hacerse presentes en el mundo de la política. Bien al contrario, deben comprometerse en ese sentido para impedir que todo lo malo se instaure; deben manifestarse públicamente, asumir responsabilidades por el bien de las almas, para instaurar el reino de Cristo en el orden social a través del compromiso social y político.
 

En este orden hay un enorme déficit de los católicos fieles a su fe. En aquellos pueblos en que los católicos son creyentes convencidos, deben tomar las riendas de la política, asumir responsabilidades municipales. Y lo mismo en los estados. No hay que tener miedo a asumir responsabilidades. Y eso no es hacer política de partido, colaborar con la mala política; eso es simplemente buscar el reinado social de Jesucristo. ¿De qué otro modo esperan estos católicos impregnar a la sociedad del bien de que son portadores?

 Y es por ello que hemos de rezar y animar a todos nuestros amigos y conocidos, a todos aquellos que están capacitados para asumir responsabilidades políticas, a participar en la vida pública. En la vecina Francia mucho ha cambiado en los últimos decenios en este sentido. No podemos imaginarnos cómo ha cambiado la vida en cientos de pequeños municipios e incluso en ciudades de una cierta importancia. Y enseñar a los fieles a votar con conciencia católica. Creo que es una de las enseñanzas en esta fiesta de Cristo Rey. Como decía santa Juana de Arco: « Combatamos, recemos y Dios nos dará la victoria” Si creemos  que es imposible, que no se podrá, que es demasiado difícil, que no podremos cambiar nada, entonces sí que no podremos invertir esta realidad.
 

Pero si contamos con la gracia de Dios, Dios estará con nosotros. Dios quiere reinar, Él quiere el bien de las almas. Y si en consecuencia los católicos se unen, rezan, hacen sacrificios y militan en favor del reinado de Jesucristo, podemos contar con el auxilio de su gracia. Con la ayuda de la Santísima Virgen que es poderosa como un ejército en orden de batalla, con la ayuda de los santos, del arcángel San Miguel, de los santos patronos de nuestros pueblos y ciudades. Invoquémosles y pidámosles que Cristo reine en nuestros países, para salvar las almas de las generaciones futuras, salvar las nuestras y reconstruir desde sus fundamentos la civilización cristiana y el dulce reinado de Nuestro Señor Jesucristo.

Semana del 25 de noviembre al 1 de diciembre

 Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: No habrá misa. 

Martes: Obligaciones del celebrante. 

Miércoles: Lola Limeres Portela.

Jueves: Por la parroquia.

Viernes: A Santa Lucía y a Santa Rita, a intención de  una devota.  

               A las 20:30 reunión de catequistas. 

Sábado:  A las 10:30 horas aniversario de Alicia Melón Oubiña.

               A las 20:00 horas por Vicente Radío Domínguez; Consuelo Fariña Lojo y esposo Lucindo; Rosa Santiago Barros y difuntos de la familia. 

Domingo: Primera a las 9:00 horas por Aurora Insua Camaño, Lolita Camaño y difuntos de la familia; Isabel y Joaquín Martínez.

Segunda a las 12:30  horas por Margarita Garrido Limeres, esposo e hijo; María Luisa y Carmen Gondar Vieites, sus padres y Alfonso Rial Gondar; Elisa Valladares Rial, sus padres e hijo Manuel; Dionisio Castro Minguillo. 

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes: Por las intenciones de la Parroquia.

Viernes:  A las 18:00 horas  aniversario de Sofía Camiña Blanco. 

Sábado: Pastora Prieto Otero ( Tuca ); Manuel Oubiña Radío, padres y hermanos; Claudio Enríquez     ( do Vilar); Joaquín Vázquez Núñez.

Domingo: A las 10:30 horas, a la Virgen del Carmen, a intención de una devota; Enrique González Caneda; a San Cristóbal, una devota; Juan Pita, esposa y nuera Lola.  


SE SUSPENDE LA MISA DE  LAS 11:30, POR LA " ANDAINA DE LOS NIÑOS DE LA CATEQUESIS". 

viernes, 22 de noviembre de 2024

CURSILLOS DE CRISTIANDAD

 Desde este viernes por la noche hasta el domingo se celebrará en  la Casa de Ejercicios Espirituales de Santiago de Compostela un nuevo cursillo del Movimento de Cursillos de Cristiandad de  nuestra diócesis. 

 Un cursillo no es un retiro espiritual,   se trata de una experiencia de vida que lleva a descubrir lo fundamental cristiano. Es  una proclamación alegre y jubilosa del Evangelio y de la alegría de vivir en cristiano.  

De nuestras parroquias asistirán dos catequistas y otra persona más. En estos días rezaremos por todos los participantes,  para que esta vivencia llene sus corazones del Amor de Cristo y  renueven  y afiancen su fe,  con la fuerza del  Espíritu. 


 DE COLORES!!


domingo, 17 de noviembre de 2024

Invitados a poner un gran broche en nuestra vida.

 

"Se alzará Miguel, el gran príncipe"
 
Este domingo es el último en el que leeremos el evangelio de San Marcos. El fragmento que hoy habla sobre la crisis y al mismo tiempo sobre la esperanza, no profetiza tanto sobre el fin del mundo como sobre el significado del mundo.
La primera verdad es que el mundo es frágil: “en aquellos días el sol se oscurecerá, la luna no reflejará ya su luz, las estrellas caerán del cielo”.  Y no sólo el sol, la luna y las estrellas sino también las instituciones, la sociedad, la economía, la familia y nuestra misma vida son muy frágiles.
 
Pero la segunda verdad es que cada día hay un mundo que muere, pero cada día hay un mundo que nace. Caen muchos puntos de referencia, viejas cosas son quebradas y fracturadas: costumbres, lenguajes, comportamientos, pero hay también aromas de nuevas primaveras. La esperanza tiene la imagen de las primeras hojitas de higuera: “Aprended de la higuera, cuando brotan las hojas, sabed que el verano está cerca”.
 
 
En medio de la fragilidad dramática de la historia podemos intuir cómo salir de la oscuridad de la noche a la luz, tal como sucede en los dolores del parto, como en el paso de la primavera al verano. Bien venidas las sorpresas de la primavera que desmantelan todo aquello que merece ser borrado. ¡Cuánto morir para que la vida nazca! decía el sacerdote rosminiano y poeta Clemente Rébora (1885-1957) “Sia´m la mort una major naixença” (Séame la muerte un nacimiento en grande.) afirmaba en su Canto Espiritual nuestro gran poeta Joan Maragall. Pero después se trata de reconstruir basándonos en dos puntos fuertes.
 
El juicio final (Capilla Sixtina)
 
El primero: “cuando veáis estas cosas sabed que Él está cerca, que el Señor viene”. Nuestra fuerza es que "Dios no ha cerrado su corazón y su camino pasa todavía por  nuestro mar de Éxodo, inquieto mar, mar profundo, aunque no vemos sus pasos. (Salmo 77,20).     De nosotros se espera que secundemos su creación. Como un barco que no se angustia por la ruta porque tiene a su favor el viento de la vida.
 
El segundo  es nuestra propia fragilidad. Debido a su fragilidad, el hombre busca apoyo, busca vínculos y amor. Somos tan frágiles que necesitamos del otro. Y es apoyando una fragilidad sobre otra cómo sostenemos al mundo.Dios está dentro de nuestra búsqueda de apoyos, se hace presente a través de las personas que amamos. "Toda carne está empapada de alma y húmeda de Dios"  afirmaba  el gran intelectual cristiano  Jean Bastaire (1927-2013).  Nuestras familias  y amigos son el lenguaje de Dios, la catequesis diaria, el toque de su presencia y sacramento de su gracia.
 
 
El profeta Daniel amplía la visión: "Los justos, sabios y santos (los doctos) brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.”  Junto a mí, detrás de mí, desde mil lugares suben a la casa de la luz.  Son todos aquellos que me inducen, que me arrastran, a mí y a todo el mundo,  para sea más justo, más libre y santo.
 
Ellos son como las estrellas, muchos. Nos fijamos en ellos para no perder las oportunidades de nuestro tiempo. Para que no se disipe el tesoro de bondad de nuestro tiempo; el tesoro que germina y brota, como las hojas de la primavera, en cada uno de nuestros hogares.
 
Estamos en el último domingo del año litúrgico antes de la fiesta de Cristo Rey. Toda la liturgia de hoy nos propone una reflexión de la que os propongo  tres pistas:
 
1. Todos estamos esperando el cumplimiento de una meta. Toda nuestra vida se encuentra en espera de plenitud. Es por ello que muchas veces nunca estamos contentos del todo  con lo que somos, nos gustaría algo más y mejor.
 
Nuestro objetivo debe ser el poner un broche de oro, un final digno a nuestra vida, un significado más preciso. Y para ello ¡cuántos golpes y cuántas veces experimentamos la oscuridad dentro de nosotros! Pero llegará un día en que podremos ver al Hijo del Hombre venir sobre las nubes con gran poder y gloria.
 
2. Es en medio a las dificultades de la vida cuando soñamos con un mundo futuro diferente. Hay muchos signos que nos rodean y que nos invitan a disfrutar de la vida porque esta es hermosa. Pero eso no lo podemos gustar de inmediato, podemos vivirlo únicamente como una esperanza futura. Jesús no vendrá  tanto para juzgar negativamente a las personas como   para salvar a sus escogidos, a mostrarnos un camino verdadero que  sin embargo no acabaremos de recorrer totalmente en esta vida.
 
3. Finalmente pienso en  la cantidad de palabras que desperdiciamos en vano. Palabras que duelen, que son duras como una piedra, o tal vez  palabras que pronunciamos sin pensar. Sólo la Palabra de Jesús da sentido a nuestra vida, a nuestro crecimiento, ya que nos da la vida eterna, una palabra que nunca se apaga.
Es por ello que todos los días estamos llamados a meditar sobre el evangelio. De esta manera aprenderemos a utilizar menos palabras, para poner en el centro a la Palabra. Que el Señor pueda siempre iluminar nuestra vida para hacernos disfrutar de la riqueza de estar aquí, para vivir una vida completa al máximo, con la mirada puesta en la eternidad de allí que nos espera. Os deseo un buen domingo

Semana del 18 al 24 de noviembre


Dena

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas.

Lunes: Por Diego Domínguez Blanco, María del Carmen, Miguel Ángel, Mercedes Blanco Míguez y difuntos de la familia.

Martes: José Castro Minguillo y difuntos de la familia.

Miércoles: Manuel Padín Suárez.

Jueves: Nélida Blanco Dopazo.

Viernes: Aquilina Castro Pérez.

Sábado: Regina Padín Vázquez; Miguel Duarte Gómez.

Domingo: Primera a las 9:00 por la Parroquia. Segunda a las 12:30 por Vicente Limeres Torres, Maruja Cacabelos Vidal e hijo Manolo.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Durante la semana a las 19:00 horas.

Martes: Por las intenciones de la Parroquia.

Sábado: Carmen Do Novello; José Luis Gago Oubiña; Sara Méndez Carballa y esposo Fernando; Manuel Camiña Fariña y difuntos de la familia; Casimiro Méndez Carballa y Celso Padín Seijas; Luis Otero Fernández.

Domingo: Primera las 10:30 por Servando Padín Torres, de Piñeiros; María Padín Caneda, da Salgueira; Daniel Múñiz Pérez; Pacita López Piñeiro, esposo Dorado e hijos; a la Virgen del Carmen, una devota. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.

domingo, 10 de noviembre de 2024

Domingo 32º del tiempo Ordinario, ciclo B

 


La Liturgia de la Palabra de este domingo nos ofrece como modelos de fe las figuras de dos viudas. Nos las presenta en paralelo: una en el Primer Libro de los Reyes (17, 10-16), la otra en el Evangelio de San Marcos (12, 41-44). Ambas mujeres son muy pobres, y precisamente en tal condición demuestran una gran fe en Dios. La primera aparece en el ciclo de los relatos sobre el profeta Elías, quien, durante un tiempo de carestía, recibe del Señor la orden de ir a la zona de Sidón, por lo tanto fuera de Israel, en territorio pagano. Allí encuentra a esta viuda y le pide agua para beber y un poco de pan. La mujer objeta que sólo le queda un puñado de harina y unas gotas de aceite, pero, puesto que el profeta insiste y le promete que, si le escucha, no faltarán harina y aceite, accede y se ve recompensada. A la segunda viuda, la del Evangelio, la distingue Jesús en el templo de Jerusalén, precisamente junto al tesoro, donde la gente depositaba las ofrendas. Jesús ve que esta mujer pone dos moneditas en el tesoro; entonces llama a los discípulos y explica que su óbolo es más grande que el de los ricos, porque, mientras que estos dan de lo que les sobra, la viuda dio «todo lo que tenía para vivir» (Mc 12, 44).
 
 
De estos dos episodios bíblicos, sabiamente situados en paralelo, se puede sacar una preciosa enseñanza sobre la fe, que se presenta como la actitud interior de quien construye la propia vida en Dios, sobre su Palabra, y confía totalmente en Él. La condición de viuda, en la antigüedad, constituía de por sí una condición de grave necesidad. Por ello, en la Biblia, las viudas y los huérfanos son personas que Dios cuida de forma especial: han perdido el apoyo terreno, pero Dios sigue siendo su Esposo, su Padre. Sin embargo, la Escritura dice que la condición objetiva de necesidad, en este caso el hecho de ser viuda, no es suficiente: Dios pide siempre nuestra libre adhesión de fe, que se expresa en el amor a Él y al prójimo. Nadie es tan pobre que no pueda dar algo. Y, en efecto, nuestras viudas de hoy demuestran su fe realizando un gesto de caridad: una hacia el profeta y la otra dando una limosna. De este modo demuestran la unidad inseparable entre fe y caridad, así como entre el amor a Dios y el amor al prójimo —como nos recordaba el Evangelio el domingo pasado—. El Papa san León Magno, cuya memoria celebramos ayer, afirma: «Sobre la balanza de la justicia divina no se pesa la cantidad de los dones, sino el peso de los corazones. La viuda del Evangelio depositó en el tesoro del templo dos monedas de poco valor y superó los dones de todos los ricos. Ningún gesto de bondad carece de sentido delante de Dios, ninguna misericordia permanece sin fruto» (Sermo de jejunio dec. mens., 90, 3).

La Virgen María es ejemplo perfecto de quien se entrega totalmente confiando en Dios. Con esta fe ella dijo su «Heme aquí» al Ángel y acogió la voluntad del Señor. Que María nos ayude también a cada uno de nosotros,  a reforzar la confianza en Dios y en su Palabra.

Semana del 11 al 17 de noviembre

 

Dena

Intención de las Eucaristías. Durante la semana a las 20:00 horas

Hasta el viernes continúanos con la novena de ánimas. A las 19:40 Rosario, Novena y Misa por todos los difuntos.

Sábado: A las 10:00 Confesiones, y a continuación el Acto General por todos los difuntos. A las 20:00, Misa por Manuel Salgueiro Torres; Alfonso Rial Gondar; Manuel Pérez Valladares; Pura Dopazo Dadín.

Domingo: Primera a las 9:00 por las obligaciones del celebrante. Segunda a las 12:30 por la Parroquia.

 

Villalonga

Intenciones de las Eucaristías. Por la semana a las 19:00 horas.

Martes: Oscar Buezas Pérez; Manuel Albino García Camiña.

Jueves: Por los fallecidos en la tragedia de Valencia y sus familiares.

Sábado: Dolores Lores Ferreiro; Carmen Rey Otero, esposo Manuel, de Rouxique; Aurora Fernández Leiro, de Rouxique.

Domingo: Primera a las 10:30 por Feliciano Pombo Padín; Manuel Garrido Caneda y esposa Eulalia Muñiz Tacón. Segunda a las 11:30 por la Parroquia.